21.10.08

Las hojas caídas de Norma

En los últimos meses Editorial Norma ha venido trayendo títulos que han dejado mucho que desear. Hablo de la última novela de Michel Cunningham, Días cruciales (2005), conjunto de tres historias que no llega al nivel de la notable Las horas (1999, llevada con éxito al cine); pero también de la Poesía completa (2008) de William Ospina, un poeta discursivo que es vendido, con insuficiente fundamento, como la más importante voz poética de Colombia.

Pero quien se lleva el escapulario de la medianía es Ben Okri, que con El mago de las estrellas (2007) nos introduce mañosamente en el mundo "mágico" de las novelas de autoayuda, o casi. Un plomazo que parece un homenaje a la buena intención, casi un Le Clézio para dummies



Por tales antecedentes quiero hoy resaltar la publicación de Las hojas caídas, de Wilkie Collins (1824–1889), uno de los mejores narradores ingleses de fines del diecinueve. Por si no lo recuerdan, WC es autor de la admirable La piedra lunar, novela policial que inaugura el contrapunto de puntos de vista en el relato (narración múltiple). Su obra fue elogiada primero por Borges y luego por una serie de escritores que desemboca en Alessandro Baricco.

La traducción de Miguel Martínez–Lage es más que correcta, pues deja casi intactos el aplomo narrativo, la justeza de expresión y la solvencia con que el narrador asume su trabajo: contar la historia de Amelius Goldenheart y su periplo amoroso en una Londres pacata y conservadora. La novela no llega al nivel de La dama de blanco, pero sin duda es gran acierto su publicación en Verticales de Bolsillo. Sus giros diegéticos y sutiles intrigas no los defraudarán.

(Portadas.)

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