21.10.08


Poéticas & Rollos. El árbol (la voz)

Fue en ese instante cuando vio el árbol, cuando se dio cuenta de su presencia detrás de la verja de un jardín. Era un árbol inmenso, de tronco grueso y plateado. Formaba un arco de hojas de color cobrizo que reflejaban la luz y, sin embargo, quedaban oscuras. Más allá había algo medio escondido; una blancura, una masa opaca y suave, con delicadas columnitas. Contemplando aquello sintió que se le cortaba el aliento y que él mismo se volvía parte del silencio. Y el árbol parecía crecer, extenderse en la atmósfera cálida y palpitante, hasta ocultar el cielo con sus hojas, a pesar de estar inmóvil. Luego, desde su frondosidad, o tal vez desde más lejos aún, surgió la voz de una mujer que cantaba. Era una voz tibia y tranquila que flotaba en el aire y que, como él, formaba también parte del silencio. De pronto, mientras la voz ascendía, leve, sonora y dulce, se dio cuenta de que vendría hacia él flotando desde las hojas ocultas, y sintió que su paz se había roto. ¿Qué le pasaba? Algo se agitaba en su pecho; algo oscuro, insoportable y espantoso forcejeaba en su interior, y flotando como una alga inmensa, se mecía… cálido y sofocante. Intentó luchar para romperlo, pero al instante todo terminó. Y profunda, muy profundamente se sumergió en el silencio mientras contemplaba el árbol, esperando oír la voz que al fin vino flotando, hasta que se sintió envuelto en ella.

–––tomado del cuento "Evasión", de Katherine Mansfield (1888-1923),en Cuentos completos (Debols!llo, 2007). Discípula directa de Chéjov, KM pone las bases del cuento epifánico o visionario en un relato donde un hombre, ofuscado por un entorno negativo y agresivo encuentra en la naturaleza y en la sutil aparición de una voz la tranquilidad espiritual que parecía tan lejana. Acaso Cheever y Carver, muchos años después, recogieron el legado de Mansfield.

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