26.12.08


Los poetas salvajes

Por Ricardo González Vigil

(Tomado de El Comercio de hoy 25 de diciembre.)

Doble Príncipe es el nombre del flamante sello editorial que dirigen tres nombres relevantes: Jerónimo Pimentel y José Carlos Irigoyen, dos de los mejores poetas surgidos en los últimos veinte años, y Arturo Higa Taira, motor de la editorial Álbum de Universo Bakterial (central en la producción poética de esta década). Y se llama así porque su propósito es reeditar (por eso, doble) libros que solo cuentan con la primera edición (es decir, la edición príncipe), que no obstante, "por su calidad intrínseca, han conseguido hacerse de un lugar destacado en el panorama lírico peruano" (p. 7).

Con sumo acierto han elegido "Ave Soul" (1973), el segundo poemario de Jorge Pimentel, fundador y principal animador de Hora Zero, el movimiento poético más importante de las letras peruanas, el cual alcanzó una resonancia internacional de la que dan fe las páginas del fulgurante chileno Roberto Bolaño reproducidas en esta reedición que ha contado con el auspicio del Centro Cultural de España.

Publicado en Madrid, "Ave Soul" nunca estuvo a la venta en las librerías peruanas. Ahora, por fin, está al alcance de quien quiera constatar su excelencia sin hacer caso a quienes se han empeñado vanamente en subvalorar a Pimentel (y a Hora Zero). Bolaño dixit en el 2000: "Los poemas de 'Ave Soul' no han envejecido un ápice. Siguen tan frescos y legibles como cuando Pimentel los escribió. ¿De cuántos poetas latinoamericanos podemos decir lo mismo? Todos esos libros que ganaron premios, tanto en la margen izquierda como derecha de la política, los premios municipales, los premios Casa de las Américas, han envejecido de forma notable. El libro de Pimentel, por el contrario, aún está allí, como pan fresco recién salido del horno" (p. 17).

La efervescencia horazeriana tuvo su clímax entre 1970 y 1974, y su actividad siguió siendo significativa hasta avanzados los 80. Los dos poemarios más representativos que rompieron fuego, beligerantes ideológicamente y culturalmente parricidas al asumir la voz de la calle, fueron "Kenacort y Valium 10" (1970) de Pimentel y "Un par de vueltas por la realidad" (1971) de Juan Ramírez Ruiz. Y los dos que llevaron a la madurez expresiva el horazerismo fueron los magistrales "En los extramuros del mundo" (1971) de Enrique Verástegui y "Ave Soul", este último más decididamente fusionado a la multitud y a la prédica rebelde (con su dedicatoria "A Salvador Allende / A los compañeros"), a tal punto que a un amigo muerto lo invoca así: "No descanses en paz empieza a organizar el cielo / con tu voz de ángel y en tu contorno azul empieza / a diagramar revistas de poesía con manifiestos rabiosos" (p. 50).

(Jorge Pimentel.)

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