30.3.08


Entrevista en Domingo de La República

El escritor Raúl Mendoza (mucho gusto) me hizo unas preguntas sobre literatura, crítica y blogósfera hace un par de semanas. Hoy han aparecido en la revista Domingo del diario La República. Los invito a leer la entrevista y a que me den su opinión. Tres preguntas:

– Un joven escritor que deberíamos promover.


–Varios. Te nombraré por ahora a los poetas Giancarlo Huapaya y Salomón Valderrama, y a Carlos Yushimito (narrador). Andrea Cabel también, pero ella ya tiene cierta presencia.


–Un joven escritor que deberíamos remover...


–No, pues, necesitamos más gente que escriba. A quienes deberíamos remover –un poco a lo Gonzalez Prada– es a un par de vacas sagradas que ya están para la jubilación.

–El mejor crítico...

–En medios: Ricardo González Vigil. En la academia: Dorian Espezúa. (SIGUE LEYENDO)

(Fotografía de este blogger por Claudia Alva, para La República.)
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Límbicas
*Letras escondidas. Daniel Saenz me hace llegar al correo la dirección de un nuevo proyecto literario de publicaciones: Letras escondidas. Dense una vuelta, se ve interesante.
*Michel Butor. En Lire le hacen una visita-homenaje al autor de La modificación, a su casa de Lucinges, donde desde hace décadas se encuentra refugiado, dedicado exclusivamente a la creación (qué envidia): “A Lucinges, l'écrivain a trouvé son port d'attache et, à 82 ans, il continue à y travailler comme un forcené, tout en y recevant les multiples artistes - peintres, sculpteurs, photographes, musiciens - avec lesquels il fait des livres qui forment une gigantesque galaxie. Ils sont tous là, rangés dans plusieurs pièces de la maison”.
*Homenaje a Sergio Pitol. En México el autor de Trilogía de la memoria acaba de ser homenajeado, por sus 75 años de vida, con la Medalla de Oro de las Bellas Artes, en ceremonia que contó con la presencia de Mario Bellatin, Monsváis y otros escritores amigos. La nota es de El Universal.

29.3.08


Wo’nt get fooled again

Compré por tercera o cuarta vez -siempre se lo llevan o termino obsequiándolo- el clásico de The Who, Who’s next (1971). (Me disculparán la herejía pero para mí el mejor disco de toda su discografía, por encima aun de Quadrophenia y Tommy.) No tardé en incorporar sus canciones a mi móvil, así que estaba por San Isidro escuchando "Wo'nt get fooled again" cuando me decido a entrar a una conocida librería para comprar de una vez Trilogía de la memoria, de Sergio Pitol.

Cuando me dirigía al estante de Anagrama me llamó la atención un pequeño lote de libros que estaban siendo removidos, tirados momentáneamente en el suelo. El título no me decía gran cosa: Detrás del hielo, de Marcos Ordoñez. Cogí uno y me jugué el albur: lo abrí violentamente en cualquier página, para leer lo siguiente:

No fue una época de razones. Fue una época de proclamas absurdas, viejos juramentos, maldiciones olvidadas, deseos ocultos.
¿Creía yo en todo aquello? ¿Creía en Nada? No sabría decirlo.
Era desmesurado, injusto, contradictorio, a ratos confuso, a ratos solemne, pero tenía fuerza. Y una vitalidad rabiosa.
Aquello era una canción. Irresistible. Irracional. Irreductible.
Como Won’t get fooled again.


Digamos que no creía en la letra sino en la música. Una música nueva para mis oídos, que llegó cuando más la necesitaba. La música es la más profunda piel de todas las revueltas. Nadie que no ame seriamente la música podrá entender jamás lo que intento decir.

De Marcos Ordoñez solo sé que escribe las reseñas de teatro en Babelia, y que Detrás del hielo –una hermosa historia de amor a trois ubicada en un país hecho de retazos europeos, Moira, y ambientada en los años sesenta- no tuvo la recepción que se merece cuando fue publicada, hace un par de años. A poco más de 100 páginas de terminarla, les puedo decir que es simplemente cautivante. Sumérjanse en el tiempo de los sueños y los ideales de Moira, si pueden.

(The who, en los sesenta. Portada.)
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Límbicas
*Adelanto de novela de Updike. El suplemento ADN de La Nación de Argentina trae hoy un avance de la novela Terroristas, del escritor norteamericano John Updike, autor de la saga de Conejo. Ver aquí.
*Grave denuncia de Abugattás. Me entero por Utero de Marita que Daniel Abugattás, parlamentario del Humalismo, ha hecho una grave denuncia en CPN: el gobierno chino habría donado 200.000 dólares al Partido Aprista Peruano, vía Mauricio Mulder. Joder!, y ahora qué dirán, que la injerencia china es buena y la de Chávez mala, seguro.

El Zorro de Abajo. La hipótesis totalitaria

Sinesio López Jiménez
(Tomado de La República de hoy viernes)

Una situación asfixiante. En el Perú se está desarrollando un clima político que poco a poco se va tornando irrespirable: la intolerancia. Lo más grave de todo esto es que, al parecer, los vientos irrespirables provienen desde la cúspide del poder. Es necesario hacer un inventario de estas muestras de intolerancia para saber qué las explica, cómo se transforman en políticas represivas y a qué régimen nos conducen. Casi desde los inicios del gobierno de García se produjo el zarpazo contra las ONG a las que, siendo organismos privados que persiguen fines públicos, se las consideró como si fueran instituciones público-estatales, violando la ley, para intervenirlas y arrebatarles sus funciones de control y fiscalización del poder del Estado. Un segundo momento se produce cuando García descalifica a sus críticos llamándolos aves de mal agüero, comechados y otras lindezas por el estilo. Luego viene el intento de criminalizar las protestas con el claro objetivo de desactivar los movimientos sociales que expresan su descontento con el gobierno y sus políticas. Simultáneamente se amenaza a los presidentes de las regiones que acompañan las protestas con la cárcel y el desafuero. Inmediatamente se propone y se aprueba una medida permisiva a la PNP y las FFAA sobre el uso de las armas, bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, pero apuntando claramente a los movimientos sociales de protesta.

Si se analizan con atención los artículos de García sobre el perro del hortelano, ellos no solo proponen un modelo rentista de desarrollo y algunas estrategias y políticas para impulsarlo sino que conllevan también una propuesta autoritaria para hacerlo políticamente viable. Esta propuesta autoritaria implícita se puede traducir, a la larga, en persecución política contra todos los perros del hortelano que, según el propio García, asumen diversos pelajes: toda la sociedad, los intelectuales críticos, los comunistas, los movimientos sociales, los pobres mal informados, etc. Es probable que la saga periodística de García culmine con un último artículo cuyo título puede ser: El perro del hortelano en prisión.

Se está llegando al delirio. El Presidente alienta el desafuero de un presidente regional que no ha cometido delito alguno, sino que solo ha expresado, con apasionamiento, una enorme confusión mental pues no sabe bien si quiere hacer de Puno un país independiente, un estado federal o una región autónoma. Se acusa de actos de terrorismo a un grupo de estudiantes que hacían coordinaciones políticas con organizaciones similares de otros países, principalmente con Venezuela. Los representantes del gobierno y alguna prensa, sin mirarse al espejo, se escandalizan y los acusan de recibir financiamiento del extranjero porque Venezuela les habría pagado los pasajes, como si eso configurara un delito. Entre ellos figura una persona que ha estado presa por terrorismo, pero que salió libre por disposición del PJ. Cumplida su condena nada le impide desarrollar actividades propiamente políticas que no sean, obviamente, terroristas. Se acusa a organizaciones sociales y políticas de pretender organizar una Cumbre Social paralela a las Cumbres Oficiales. En estos tiempos de globalización y de internacionalización de las acciones, coordinaciones y decisiones políticas se acusa a las Casas ALBA de injerencia y de violación de la soberanía nacional. Como todas estas acusaciones no llegan a configurar delitos, se trata de vincularlas al terrorismo.

¿Qué explica todo este itinerario? Hay, sin duda, factores personales, emocionales y sociales. García es un devaluado caudillo autoritario que se siente, no un Presidente, sino un filósofo-rey que cree que todas sus sabias inspiraciones tienen que positivarse y convertirse en propuestas legislativas y en leyes. Pobre del que se opone: puede ser acusado de pájaro de mal agüero, perro del hortelano o terrorista. Es probable también que todos los que cortan el jamón hoy tengan un enorme temor de perder el control de la situación política y social, pese a lo bien que les va, según ellos, en el manejo de la economía. Y quizá lo que más les asusta es que se rompa la continuidad de la bonanza y los privilegios en el 2011. Hay que acabar, por consiguiente, con la oposición política y social y con sus líderes o, al menos, silenciarlos.

Lo más grave de todo esto es que las intolerancias y los úkases del Presidente deben ser asumidos por las instituciones del Estado como si fuesen órdenes superiores. Más aún: aquellas instituciones estatales autónomas que no entran en este jueguito perverso pueden ser debilitadas y sometidas por la cúspide del poder. Es posible que se inicie entonces la cacería de brujas desde diversas instituciones del Estado. Si eso se concreta, el Perú y los peruanos tendremos enfrente o, lo que es peor, encima un régimen totalitario. Aún lo podemos evitar.
(Presidente Alan García en ejemplar baile del teteo. "Se está llegando al delirio", previene López)

27.3.08



Los señores del límite

Con el retraso al que lamentablemente ya nos hemos acostumbrado, llega a nuestras librerías una de las mejores publicaciones de poesía aparecidas el año pasado en España: Los señores del límite (Galaxia Gutemberg-Círculo de lectores), una extensa antología de poemas y ensayos del poeta inglés W. H. Auden (1907-1973).

Auden es uno de los vates más influyentes de la lengua inglesa del siglo pasado. Sin su obra, profusa y profunda, es casi impensable las evoluciones de creadores más contemporáneos, como Joseph Brodsky o John Ashbery. Esta traducción, a cargo de Jordi Doce –de aceptable factura-, aunque excluye poemas largos de gran importancia como “La era de la ansiedad” y “el mar y el espejo” (del libro con el mismo título), trae una vigorosa selección de textos esenciales para la comprensión de una de las poéticas más trabajadas y complejas de la poesía inglesa contemporánea.

Desde ayer no ceso de leer "Ante la tumba de Henry James", cuyas líneas finales conmocionan: "Todos serán juzgados. Maestro del matiz y del escrúpulo,/ Reza por mí y por todos los escritores, vivos o muertos:/ Porque hay muchos cuyas obras son de mejor gusto que sus vidas, porque la vanidad/ de nuestra vocación no tiene fin, ampáranos,/ haz frente a la traición de los oficinistas".


Quiero resaltar también la inclusión del extenso y magnífico poema en prosa Calibán al público (1942-1944) - por primera vez en castellano, si recuerdo bien-, del cual extraigo, algo temerariamente, un fragmento que pueda darles una idea de la calidad de la prosa poética audeniana. Va:

Sí, en este preciso instante en que por fin nos vemos a nosotros mismos como realmente somos, ni acogedores ni juguetones, sino balanceándonos en la última cornisa azotada por el viento, colgando sobre el vacío efímero –nunca hemos estado en otro lugar-, cuando la enorme y pesada irrisión acalla nuestra razones –no hay nada que decir; nunca lo ha habido-, es cuando por vez primera en nuestras vidas oímos, no los sonidos que, como actores natos, hemos condescendido a emplear hasta ahora como un excelente vehículo para mostrar nuestra personalidad y apariencia, sino la Palabra real que es nuestra única raison d’etre.

(W. H. Auden. Portada)
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Límbicas
*José María Merino incorporado a la RAE. La docta corporación madrileña, Real Academia Española, acaba de incorporar como miembro de número de su organización al narrador José María Merino, autor de más de una veintena de libros, entre novelas y volúmenes de cuentos, de notable calidad literaria y vuelo creador. La nota es de El Universal.

26.3.08


Microrrelato: “La cucaracha soñadora”

Érase una vez una Cucaracha llamada Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha llamada Franz Kafka que soñaba que era un escritor que escribía acerca de un empleado llamado Gregorio Samsa que soñaba que era una Cucaracha.

Augusto Monterroso, La Oveja Negra y demás fábulas.

Se ha señalado una y otra vez el ilustre error de Monterroso: llamar cucaracha al bicho en que se convierte el legendario protagonista de La Metamorfosis. En el texto original nunca se dice qué insecto es, y ya es célebre la disertación de Vladimir Nabokov (Curso de literatura europea) donde llega a la conclusión de que lo más probable es que el insecto de marras sea un escarabajo.

Esto, por supuesto, no afecta en nada la efectividad del microrrelato de Monterroso, quien además de recrear –modificando su esencia- el clásico relato de Chuang Tsu (aquel del hombre que sueña que es una mariposa), al utilizar un insecto con tal carga simbólica en Occidente, otorga propiedades especulares y alusivas a su relato. Por lo demás, si reemplazamos “cucaracha” por “escarabajo” en el texto, me parece que la eufonía se resiente un poco.

(Augusto Monterroso en autorretrato.)
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Límbicas
*Hinostroza herido. Me entero por Sol Negro de una reseña cuasi brutal hecha a la Poesía completa de Rodolfo Hinostroza que acaba de lanzar Visor en España. Vean la nota.

¿Novela o poesía?

Me sorprende cómo todavía se sigue oponiendo en nuestro país la poesía a la novela. Esto sobre todo porque la gama de experiencias en que ambos venerables géneros se han imbricado a lo largo de la historia reciente es profusa y admirable. Piénsese solamente en el Eugenio Oneguin, de Pushkin; en el Omeros, de Dereck Walcott, en los pasajes de aguda intuición poética del Jean Santueil de Proust, o en el estilo lírico y culto de Herman Broch en La muerte de Virgilio. Últimamente el argentino Oscar Taborda ha confeccionado 40 watts, suerte de novela social en verso clásico.

Los ejemplos, por cierto, son muchos más. Está bien, no debe pensarse que aquella estrechez de miras es solo de nuestros críticos literarios de medios tradicionales. En realidad gran parte del siglo pasado fue dominado por una concepción monolítica de la novela. Por ello es que Milan Kundera, en Los testamentos traicionados (1993), presta oído a las críticas a la novela tradicional que vertiera André Bretón en su Manifiesto surrealista.

En ese panfleto dice el autor de El amor loco que la novela es un género inferior; su estilo es el de la información pura y simple; la naturaleza de las informaciones que se dan es inútilmente particular y que las descripciones novelescas son vacías, “superposiciones de imágenes de catálogos”. Y aunque Bretón estaba pensando sobre todo en Dostoievski, Balzac y toda la novela decimonónica al lanzar estos dardos, Kundera le da razón señalando que es la falta de poesía en el texto lo que reprocha el francés a la novela.

Notable esta posición de Kundera. Páginas más allá confiesa además que en sus propias novelas él buscó “los valores poéticos caros a Breton, caros a todo el arte moderno (intensidad, densidad, imaginación liberada, desprecio por los “momentos nulos de la vida”)”. También hay que destacar su defensa brillante de la novela reflexiva (también llamada novela-ensayo) de Robert Musil y de la inclusión de la reflexión histórica en Guerra y Paz, tan criticada en su momento por un grande del diecinueve como Iván Turgueniev.

Kundera, piénsese bien, no aprueba la novela de poeta o la lirización del estilo narrativo –degradaciones facilistas del género novelesco, efluvios deleznables que hay que evitar-; más bien fustiga y combate explícitamente en su libro estos defectos (le da duro a El amante de Lady Chatterley, por ejemplo). Lo que defiende es la posibilidad de que la novela se nutra de la poesía, fagocite la filosofía, trasiegue la historia, todo en aras de su sobrevivencia.

Cuánto le habrán de durar esos tanques de oxígeno a la novela moderna, no podemos saberlo. (Cada cierto tiempo no falta un "atrevido" que anuncia con fanfarria “la muerte de la novela”, pero el cadáver, ay, sigue viviendo). En cualquier caso, tal vez haya que agradecer a Kundera el poner en su sitio a André Breton –uno de los ilustres sobrevalorados, a mi gusto- cuando le recuerda esta paradoja surrealista*:

Esa “resolución del sueño y la realidad” que proclamaron los surrealistas sin saber llevarla realmente a la práctica en una gran obra literaria, se había dado ya y precisamente en ese género que denigraban: en las novelas de Kafka escritas en la década anterior (a la publicación del Manifiesto Surrealista).

*Breton había criticado a la novela en su libro para inmediatamente después ponderar la poesía y la imbricación de sueño y realidad en una realidad absoluta, una superrealidad.

(Herman Broch. Portada de La muerte de Virgilio traducida a nuestra lengua.)
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Límbicas
*"El regreso de los bombarderos". Con ese título en Luces de El Comercio celebran el retorno del grupo B52'S a la música. Me aúno a la celebración.

24.3.08


La confianza del creador

En el año 2002 se terminó de publicar en Francia uno de los mayores esfuerzos críticos de Julia Kristeva: El genio femenino. La vida, la locura, las palabras (Editions Fayard). Al año siguiente el libro fue publicado por Paidós-Argentina en tres volúmenes, uno de los cuales, el tercero, dedicado a la escritora francesa Colette, puede ser adquirido a precio muy razonable en librerías de Lima.

Revisando ayer todo lo relacionado a Proust en dicho volumen, me encuentro con un pasaje muy significativo. En una presentación pública en 1944, el crítico Paul Reboux pide a Colette que defina su relación con la obra proustiana. Ella, luego de algunas oscilaciones, responde:

Colette: Tengo una especia de pasión por todo lo que escribió Marcel Proust, por casi todo lo que ha escrito… Como me ocurre con Balzac, me sumerjo en él… es delicioso… (Largos aplausos)
Reboux: Pero la extensión de sus frases, ¿no le molesta?
Colette: No, ¿y por qué habría de molestarme? Es una ola particular. A veces hay que ser un buen nadador… Pero son los lectores quienes debe ir hasta Proust y no Proust hasta los lectores… Ellos finalmente llegarán… (nuevos aplausos).

Julia Kristeva halla una íntima hermandad, “una secreta relación gemelar” entre Colette y Proust, “más allá de las diferencias flagrantes” de sus respectivas poéticas. A ambos creadores –estimo- animan la misma confianza y seguridad de aquel que responde a sus propósitos más íntimos, a su personal “misión literaria”. Confianza que es característica, además, de todo creador auténtico; un no cuidarse de la respuesta inmediata o fácil, del éxito mediático desnudo.

La autora de Las nuevas enfermedades del alma (1995) ocupa algunas páginas más de su trabajo en explorar como solo ella puede las influencias de algunos temas paradigmáticos proustianos en la obra de Colette. Ya hablaremos de ello. Por ahora me admira la trayectoria que está teniendo una novela de creación como Bombardero, de César Gutiérrez. Parece ser uno de esos textos que, como observaba Colette, deben esperar a que lleguen sus lectores. Dos de ellos han llegado ya –uno más inflamado que el otro y buenos meses luego de haber salido a la luz la novela-: Rocío Silva Santisteban y Enrique Sánchez Hernáni. ¿Llegarán más?

(Julia Kristeva en imagen de este año. Pueden visitar su página oficial, donde hallarán algunas conferencias on line.)
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Límbicas

Canal 7: Fernando Vivas pone el dedo sobre la llaga. “El problema con el Canal 7, y lo venimos diciendo muchos observadores, es que no es un canal del Estado sino del gobierno, lo que significa que está al vaivén de las necesidades, caprichos y deseos dictados por el gobierno de turno. Lo ideal sería que el Canal 7 sea un canal del Estado en donde los peruanos y la sociedad civil tenga acceso a el”, manifestó en el programa “No Hay Derecho” de Ideeleradio.”. Pueden ver la nota completa en La República, no tiene pierde.

*Vargas Llosa sobre Céline. Ayer en el cuerpo principal de El Comercio el autor de Los cachorros se ocupó largamente del extraordinario escritor francés Louis Ferdinand Céline, autor de al menos dos obras maestras del siglo pasado: Muerte a crédito y Viaje al fin de la noche. No se lo pierdan.
*De mi correo: "Victor: este viernes 28, a las 7pm, por fin presentaré mi Anticurio en la pinacoteca del coricancha.una velada donde serán infaltables los boleros y los vinos. luego iremos a continuarla junto a la naranjita de sucre y sus caperos. las malas costumbres están aseguradas.´al día siguiente, para la resaca, recomiendo mates de valeriana, altea y cebada". Diego Lazarte.

23.3.08


Hawking y Malamud en Babelia

La edición de hoy sábado del suplemento cultural de El País trae dos textos muy recomendables entre varios dignos de lectura. Me refiero al asedio al científico Stephen Hawking, celebrado explorador del universo que ha descendido (o ascendido) al universo literario para, junto con su hermana, confeccionar un libro para niños de 8 años a más titulado La clave secreta del universo. ¿De qué va la novela?

La clave secreta del universo, que en España se publica sin las ilustraciones de la versión en inglés, cuenta la historia de un niño que vive en Cambridge con unos padres ecologistas bastante radicales que no le dejan tener ordenador y que le obligan a comer alimentos "naturales" exclusivamente, rechazando las tecnologías de la vida moderna. Pero un día conoce a la niña de la casa de al lado, Annie, hija de un científico, Eric, con su prodigioso ordenador Cosmos. A partir de ahí empieza la aventura de la vida y la ciencia, con malos, acoso escolar, intenciones perversas para utilizar el envidiable ordenador, trampas morales, trajes espaciales para niños y viajes por los planetas y los agujeros negros.

El escritor Enrique Vila-Matas, por su parte, se mantiene en su vuelo sideral para acercarnos a la obra de un grande de la narrativa norteamericana: Bernard Malamud, autor de Una vida nueva y Las vidas de Dublín. El autor de Historia abreviada de la literatura portátil (1985) nos permite saber cómo conoció la obra de este escritor y revela qué conexiones y valores encuentra en ella:

Coincidían en Malamud un temperamento angustiado, un sentido muy peculiar del humor y un instinto de hombre honesto y esforzado, siempre comprometido con su exigencia de cotas altas, y obstinado, en definitiva, en ir más allá en todo, también en su literatura. A esa obstinación constante le sientan bien unas bellas palabras de Bukowski, que a veces me parecen de Roberto Bolaño y que recuerdan el don supremo que se esconde en toda auténtica vocación literaria: "Si vas a intentarlo, que sea a fondo. Si no, mejor que ni empieces. Puede que pierdas familia, mujer, amistad, trabajos y hasta la cabeza. Puede que no comas en días, puede que te congeles en un banco de la calle. No importa. Es una prueba de resistencia para saber que puedes hacerlo. Y lo harás. A pesar del rechazo y de la incertidumbre, será mejor que cualquier cosa que hayas imaginado. Te sentirás a solas con los dioses, y las noches arderán en llamas. Cabalgarás la vida hasta la risa perfecta. Es la única batalla que cuenta".
(Retrato de Bernard Malamud)
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Límbicas

El P.E.N Club del Perú a la Opinión Pública

Los escritores y escritoras abajo firmantes, miembros del P.E.N Club del Perú y del P.E.N Internacional, expresamos a la Opinión Pública nuestra honda preocupación por la detención y encarcelamiento injustificados de la poeta Melissa Patiño Hinostroza, y por la amenaza a los intelectuales y artistas que han denunciado públicamente este atentado contra la libertad de pensamiento, la libertad de expresión y la libertad de escribir.

Melissa Patiño ha reiterado a los pocos medios informativos que lograron entrevistarla su independencia respecto de cualquier organización que no respete los principios democráticos que rigen en el Perú.

Sin contar con ninguna evidencia, las autoridades del gobierno del doctor Alan García Pérez han justificado la detención de una poeta de veinte años de edad arguyendo que forma parte de una conjura contra el orden constitucional.

Invocamos al presidente de la República, doctor Alan García Pérez, y del ministro del Interior, doctor Luis Alva Castro, para que, haciendo uso de sus altas investiduras, dispongan la excarcelación inmediata de Melissa Patiño Hinostroza.

También invocamos cesar cualquier tipo de acoso o persecución contra intelectuales y artistas, como la inusual batida policial realizada en el Jirón Quilca del Centro de Lima el viernes 14 de marzo del año en curso, centro de reunión de otros poetas, artistas e intelectuales a quienes se les decomisó por varios minutos el Documento Nacional de Identidad (DNI), supuestamente sólo para "identificarlos".

Esta grave situación ya ha sido puesta en conocimiento de la Oficina Central del P.E.N Club Internacional y sus centros distribuidos en 95 países del orbe. Recordamos que el P.E.N. es una institución con 87 años de existencia, durante los cuales ha luchado contra la censura y defendiendo los derechos de los escritores que son víctimas de torturas, encarcelamientos o asesinatos, de todo tipo de gobierno. El P.E.N es una entidad plural y no tiene vinculación partidista alguna. Ha sido clasificada con status A, por la UNESCO, y también mantiene la categoría de ente consultivo de Naciones Unidas (ONU). Su participación está abierta a todos los escritores, sin distinción de clase, ideología, religión, nacionalidad, color de piel o género.

Muy atentamente,

Tulio Mora,
Óscar Málaga
Teófilo Gutiérrez
Marita Troiano
Fernando Obregón
Rosina Valcárcel
Alejandro Sánchez Aizcorbe

21.3.08


Cuento perdido de Julián Ríos

La revista Confabulario, de El Universal de México, en su último número publicó un cuento del extraordinario escritor español Julián Ríos -este es su año, al parecer- que estuvo escondido en un cajón "durante cuarenta años por temor a la censura franquista". Pertenece al libro Cortejo de sombras y confirma por qué Carlos Fuentes considera a Ríos “el escritor más inventivo y creativo de la lengua española”.


Palonzo

por JULIÁN RÍOS

Al tonto aquel, Palonzo, ¿lo recuerdan? Un hombre corpulento, con cara de sapo, carrillos rasposos de barba, fláccidos, la boca entreabierta, ennegrecida de dientes cariados; y piernas en arco, descalzo siempre, los pies hinchados, deformes. Así tal cual se mostró por última vez, asomado todo el día al ventanuco de rejas, antes de que lo llevasen lejos, a la capital. Encierro de precaución. Medio pueblo desfiló por la plaza, delante de la cárcel: las mujeres cacareando insultos muy alborotadas y los hombres amenazantes, azuzados por las mujeres, descargando miradas mientras él, Palonzo, allí se estaba, impasible, la cara salivosa, sus ojos bobos, tranquilos, con una expresión de total inocencia. Aquella gente, el pueblo, con prisas de verse libre del abominado. ¿De verdad lo creían culpable?

Más vale escarbar en el recuerdo, referir la historia desde el érase una vez, antes de que caiga en el olvido. ¿Sí? Oigan esto, con licencia.

Desde pequeño lo llamaron así, Palonzo, y su verdadero nombre, nombre de bautizo, nadie en el pueblo lo sabe. No tenía familia conocida (se dicen historias, acaso inventadas: seguramente llegarían también hasta ustedes), era hijo de todos desde que lo abandonaron recién nacido. Los más viejos han de recordar aún el suceso, cómo apareció una madrugada de invierno aquel envoltorio de trapos —un llantito aterido— ante el portalón de la casa hospicio.

Fue criándose como animal sin amo, desconfiado, solitario, roñoso, cubierto de pústulas. Desde niño se vio que era tonto, sin señales de lucidez, tonto de babas, pasmado, con sus vergüenzas al aire aun de mayorcito, obtuso a los golpes, a las palabras agrias, también a los gestos amigables, de verdadera bondad, desoyendo los mira-aquí-ven, escurridizo; haciéndose sus necesidades en público, sin ningún recato. Una ofensa, verdadero bochorno para este pueblo. Una calamidad. Creció gordo, grande, medio fofo, a pesar de que comía más a gusto con los perros callejeros, devorando, disputando los huesos y los desperdicios en los cubos de la basura. Gruñendo con eficacia. Así estaba siempre, sucio, repugnante, las carnes desnudas, asomando entre harapos, endurecidas de mugre, revolcándose por el polvo o entre el pasto mojado, durmiendo en cualquier parte, en los establos y en cuevas, o al sereno en el buen tiempo. Era mudo, su habla gruñidos, sonidos carrasposos, gargajeos, ensimismado en su ausencia (¿recuerdan su mueca blanda, de estupor?), rematadamente inútil, no como Maluco, otro de nuestros santos inocentes, que después de correr delante de la banda de música haciendo visajes, es capaz, sin embargo de arar la tierra, partir leña, hacer un recado de cuatro pocas palabras o llevar la cruz en las procesiones.

Este Palonzo sólo servía para el continuo vagar solitario, sin sujeción ni obligaciones, con escasas apetencias, lo indispensable, libre bajo el cielo, montaraz. Sin embargo, eran compasivos con él: a veces le regalaban ropas viejas, le ofrecían comida, limosna de céntimos. Aceptaba todo, consentía desdeñoso, sin apreciar las caridades. Le gustaba mendigar, sin provecho. Extendía su mano oscura a la puerta de la iglesia, limosneaba, con jadeos de perro ventor, pedía a los forasteros, sólo por el placer de oír el tintineo de la calderilla, de sentir entre los dedos la fría dureza de las monedas, gozoso con la musiquilla, desconociendo el uso, el valor del dinero.

Lo vieron crecer, hacerse hombre. Andaría por los treinta —echen cuentas— cuando ocurrió la terrible desgracia, lo aquí nunca visto. Parecía algo más viejo por lo desgreñado y raído, con el aspecto selvático, la piel encostrada de roña, el mirar lobuno.

Por aquellos días nadie se admiró apenas cuando Luzdivina, la vieja que limpiaba los pozos negros y vendía estiércol, lo recogió, quiso cuidarlo, le dio techo y comida, lo acercó a una existencia de persona. No se sorprendieron. Aquella mujer no podía sentir asco de nada: esquelética, oscura, consumida, viviendo siempre en la inmundicia. Quizá se dijeron —por afán de explicación— que ella se sentía sola, ya en la vejez, habitando en descampado, en una cabaña a las afueras del pueblo, y recogió a Palonzo como se recoge a un perro, por estar acompañada de viviente, para recibir una mirada en la hora última de la muerte. Quizás. Ella lo llamaba, lo recibía con gran sonrisa, lo avistaba de lejos saludando: Hijo, le decía, un tratamiento de amor. Era Hijo, su nombre Hijo, ningún otro. Lo cuidamaba, aquella vieja. A veces él, Palonzo, se dejaba llevar por la mujer, montado en el caballito peludo, y ella al lado, caminando a pie. Llegaban hasta la playa, a recoger algas. Venían luego, de vuelta: él, Palonzo, montado de nuevo sobre el caballito, encima de la carga de sargazos, y ella delante, camina caminando, encorvada, guiando. Así pasaban por el pueblo, extraños y distantes.

Pero no pensaron que aquella mujer, Luzdivina, podía estar roída por un remordimiento secreto, algún antiguo pecado; recibía en conciencia el mandato de la misión maternal. ¿La expiación en la vejez? ¿Algún antiguo recuerdo? ¿La vaga semejanza, comparación? ¿El puede-ser?




Y sin embargo, Luzdivina había sido joven, como todos, no fea y de cuerpo apetecible, con muchos hombres en su mocedad, sin remilgos: treinta años atrás —pregunten— señalada con escándalo por las personas decentes. Y hasta se contaba que había estado a punto de coger marido, un tal Damián buena persona, muerto a palos en el monte por tres madereros, criminales libres hasta hoy por falta de pruebas, reos para la justicia de Dios; y la dejó a ella, Luzdivina, en total desvalimiento, encinta de varios meses. Dio a luz sola sobre el estiércol, separando la vida con sus dientes, mujer de valor. El hijo, ¿nacido muerto? ¿Muerto de días? ¿Abandonado en pañales? Nunca se supo. De ahí la horrible sospecha, la duda, razonable.

Así que todos aceptaron el cambio, sin externa sorpresa, secretamente aliviados, liberados de cualquier responsabilidad, aquel hombrón sin juicio a cargo y cuidado de la vieja Luzdivina. Pero en el comienzo de todo, del tremendo suceso ocurre otra novedad. ¿El horror les permite explicar el hecho? ¿Alguien puede lavarse las manos?

Fue en aquel tiempo, cuando se cerraron las casas en esta banda del río, en terrenos del municipio; las casitas mal famosas, de ladrillo y techo de cinc, con las ropas femeninas —rosadas, azul pálido, íntimas— tendidas como reclamo en los alambres junto a las puertas, flameando como atrevidas banderolas. Los chiquillos, a la salida de la escuela, tenían entonces por moda acercarse allí para espiar desde el herbazal a las mujeres —en bata, descuidadas en el cubrirse, algunas medio desnudas—, el espectáculo apenas entrevisto y salir a galope, correr con el corazón en la boca, perseguidos a pedradas y malas palabras: la fascinación prohibida para los chiquillos, imágenes de nunca olvidar. Aquellas mujeres —gordas la mayoría, avejentadas bruscamente en buena edad, casi todas con dientes de oro para el esplendor de la sonrisa— tuvieron que salir de allí, su reino, desperdigadas a la fuerza. No que abandonasen la comarca, seguían ejerciendo el oficio, tenían sus clientes fijos, antiguos, pero desde entonces llevaron una existencia medio clandestina, oficiando con discreción, sin el jolgorio ni el bullicio de antes. Pero los hombres —hagan memoria— , en las noches de sábado, echaban de menos la animación, las voces altas, los cantos seguidos, la breve disputa ahogada en alcohol, el desfogarse, la ruidosa alegría en los cuartos iluminados y llenos de humo, de las casitas junto al río. El ir y venir de las mujeres todo el tiempo, arrastrando a los hombres a las piezas del fondo, consolándolos de vivir, acompañándolos en la bebida, en el desahogo. Aquellas noches de licencia se recordaban, en el triste pasar del tiempo. Esto debió de adivinarlo enseguida Corisco, oportuno, portugués muy negociante, capaz de husmear un negocio a leguas de distancia, sin lastre de escrúpulos. Muy pronto corrió la voz, en secreto sabido, rumoreado: volvía la oportunidad de gastar la paga alegremente. Los sábados se organizaban en el almacén de Corisco veladas como las de antes. Había mujeres y bebida en abundancia. El sábado, el camión de Corisco traía dos o tres mujeres de la ciudad y al anochecer quedaban instaladas en el almacén. Desde la oscuridad empezaban a afluir los parroquianos, de distintas calles, distraídamente, así fingiendo con mal disimulo, en el mismo centro del pueblo; llamaban al portón de atrás, junto al garaje, e iban entrando en silencio, cautelosos, con sonrisa de complicidad. Corisco ordenaba a los hombres en doble fila, cobraba por adelantado —el dinero en la mano, tarifa fija, sin rebajas— y cuidaba de que nadie se demorase más de lo preciso. Las dos o tres mujeres, tendidas sobre sacos, recibían con tranquila eficiencia y gestos mecánicos aquel uno-a-uno de multitud excitada. Luego, pronto, la disciplina fue relajándose, los gritos, las risas de amor, el alto rumor de fiesta, llegaban hasta la calle, escandalizaban al vecindario. Incluso se organizaban partidas de cartas en la trastienda, hasta la madrugada, tenso disputarse el dinero.

En el pueblo todo se sabe, las autoridades estaban en el secreto, consentían. ¿Por cobrar nueva contribución? Casi cierto, aunque sólo fuesen propinas, dádivas de Corisco.

Un sábado, una noche alegre, apareció por allí Palonzo. ¿Llevado por mano de diablo? Entrada memorable.

“A ver si se le despierta el instinto”, gritó alguien anunciando la broma.

Espectáculo de gran sorpresa. Empezaron las apuestas, una diversión nueva. Hasta venían aldeanos de lugares distantes, de otros términos, a verlo actuar. Llegaban a Tamoga los obreros de las cerámicas, del cargadero de mineral, los pescadores de Puerto Angra, todos, gente de muchos sitios, llegaban como atraídos por un imán. Algo famoso. Producía pasmo. Un garañón capaz de deslomar a aquellas mujeres corridas, el nunca acabar jadeante. Se cruzaban apuestas, más aventuradas cada vez, fuera de lo humano. Aquellos hombres sudorosos, los ojos encendidos de alcohol, no acababan de creer. Sin trampas: una proeza exagerada. Las apuestas subían, más, importantes. Allí lo llevaban a Palonzo, los sábados, el protagonista. Era la atracción principal. Lo rodeaban, jaleando, impacientes, igual que se aguarda un reñido combate, lo muy difícil. Dicen que se le iluminaba la cara cuando veía a las mujeres, resplandecía, bien comprendiendo: ¿buscando la admiración de todos? ¿En el ardor carnal? Se lanzaba incontenible, gruñendo, mostrando los colmillos, con fierezas de pasión, bramas de amor, una y otra vez, así, con tales gocespasmos, con plácidas babas, cosa de nunca acabar.

Después, empezaron a olvidarse de Palonzo, todos, lo rehuían, le vedaban entrar en el almacén, le tiraban algunas monedas desde la puerta, lo espantaban; quizá por aburrimiento de la misma diversión, porque hubo novedades, otros métodos de apuesta. No era necesario ya, Palonzo, su proeza bestial, muy representada, sabida. Hubo nuevos inventos, malicias distintas, en el torpe especular. ¿Oyeron hablar de las carreras de yeguas? Veo que sonríen. Este es cuento verdadero. Las mujeres —dos o tres gordas, traídas de la ciudad—, desnudas, a cuatro pies, con los senos colgantes, espoleadas por tipos corpulentos como Soto y José-Alberto, montados encima, caballeros, corrían desbocadas por el piso de tierra del almacén hasta la meta, el mostrador del fondo. Había premios diversos y el júbilo lúbrico de los espectadores.

Palonzo quedó olvidado, pordiosero nostálgico; la entrada en el almacén terminantemente prohibida. Lo de antes era broma pasada.

¿No vieron cómo rondaba, al caer la noche, husmeando a la hembra, en celo?

El primer incidente provocó risas, sólo comentarios malignos. Un sábado, la señorita Rosario, la organista, salía de la novena, camino de su casa por la Calleja del Convento, detrás de la iglesia; se asustó en la oscuridad al oír el bramido. Al principio no supo qué hacer, temblorosa, atada en su miedo, cuando vio al oscuro demonio, la sombra enorme, a Palonzo, acercándose con los brazos abiertos, gruñendo, la cara alucinada. Ella pudo al fin arrancarse a correr, pidiendo socorro con sus grititos de susto, alertando. Nadie quiso dar importancia a los temores de una solterona.

¿No repararon después —alguno se fijó— cómo Palonzo contemplaba a las mujeres, a todas, a las niñas incluso, suspirando babas? Las acosaba con la mirada, cuando salían del colegio, chiquillas de falda corta, en el comienzo del desarrollo; escrutaba sus juegos, el brincalegre de los recreos, los muslos rosados saltando a la cuerda. ¿Parecía inofensivo? ¿No temían el posible desmán?

Pero el delito fue imprevisible, urdido en cabeza muy desquiciada: lo muy atroz de sentir a la hembra en la vieja Luzdivina, la nueva, única madre.

Ocurrió también en sábado, de noche, y hasta día y medio después no se supo en el pueblo, cuando se encontró a la vieja (gracias al aviso de una vecina, alarmada y curiosa, que espió por la ventana) tirada en el suelo de su barraca, con Palonzo al lado. No había intentado escapar, ignorante del acontecimiento, desmemoriado a cuatro patas. Palonzo, gimiendo sobre ella, Luzdivina: las negras sayas rasgadas, descubiertos los pechos pellejudos, la blancamarillez del cuerpo medio desnudo, huellas de garra en el vientre y en el cuello la profunda dentellada. Palonzo, perro velando a su ama, masticando el frío y las tinieblas, sin comprender, un llanto como treinta años antes, la confusión total: la amadresposa, perdido junto a ella, lloraullando. ¿Acaso para despertarla del sueño eterno? ¿Para regresarla? ¿Gimiendo penas? ¿Aullando a la muerte? Recapaciten. ¿Habría querido volver a la antigua morada, con la fuerte añoranza del seno oscuro y caliente del que fue arrancado? ¿Llegaría a cegarse en la extrema locura? Quizás alguno de ustedes, gente letrada, sepa explicarlo.


(Julían Ríos. Portada de la edición inglesa de uno de sus mejores libros: Larva.)

19.3.08


Ampuero sobre su nueva novela

Hace ya buenas semanas se enteraron por LDL de que la nueva novela de Fernando Ampuero, Hasta que me orinen los perros, acaba de salir a venta en España, por la editorial Salto de Página. En una comunicación informal, Fernando me cuenta algo más sobre ella.

La novela es en realidad el desarrollo en profundidad de mi cuento Taxi driver sin Robert de Niro, a través de una historia en la que los personajes, como casi siempre ocurre en mis ficciones, se ven obligados a replantear sus opciones morales. En una sociedad de moral relajada, o bien de velada ausencia de ética, la necesidad obliga a la transgresión, ¿no? Mi novela anda a caballo entre la novela existencialista y la novela negra.
Hasta que me orinen los perros es la historia de Alberto y Rosa, un taxista y una policía de tránsito motorizada (de esas que van en motazos Harley Davidson).


Con respecto al inolvidable cuento de Malos modales que dio origen a la novela, nos dice:

La idea de escribir el cuento nació una noche en un bar populoso del centro de Lima. Yo bebía unas copas con unos amigos y alguien me contó que en esos días estaba sucediendo un tipo de asaltos escalofriantemente pintorescos. Algunos taxistas "vendían borrachos". Se trataba de pasajeros de taxi que se dormían de borrachos y de quienes los taxistas sacaban un provecho mayor, sin necesidad de ensuciarse las manos, pues encontraban cómplices que los desvalijaban por ellos en el submundo de los barrios marginales. Los taxistas cobraban comisión. Yo vi entonces allí una gran metáfora de la que podía echar mano. El país donde todo se compra y todo se vende, donde todo se justifica, donde todo es relativo.

"Taxi driver sin Robert de Niro", de otro lado, era un cuento que olía novela. Y así lo comprendí cuando Enrica Pérez, basándose en mi cuento, filmó su cortometraje que fue premiado en Lima (Conacine) y en New York (Festival de Columbia). El corto fue visto por gente entusiasta de Miramax, que le pidió el tratamiento para un guión de largometraje. Entonces Erika me escribió y me preguntó si se lo podía escribir. Yo le respondí que prefería escribir una novela y así salió este libro, cuyo original se lo entregué personalmente en New York hace unos tres meses.


También nos aclara el autor de Puta linda que “lo que ha publicado en su página web Salto de Página, mi editorial española, es el primer capítulo de la novela. Este recrea una parte de lo que ya se conocía en el cuento. Pero luego el asunto evoluciona hacia un espiral de conflictos y situaciones de mayor calibre. He cambiado, claro, algunos detalles. Por ejemplo, el leitmotiv de Alberto, el protagonista de la novela, ya no se reduce a conseguir dinero para su hijo enfermo. Ahora la cosa es más dramática y desesperada: le han robado el auto, su herramienta de trabajo, y él y su mujer están viviendo hasta el cuello con las angustias económicas. Ahora, también, sabemos que Alberto había ejercido como contador en una empresa, de la que saliera mal por esa vaina de la reducción de personal”.

Finalmente, ¿cómo ha organizado la novela Ampuero?

La novela tiene una decena de capítulos que son interpolados por pequeños textos subjetivos, una suerte de fluido de la conciencia, que alude a la zozobra y a las encrucijadas que desgarran íntimamente a los personajes. La edición limeña saldrá a inicios o mediados del próximo abril en la editorial Planeta.

Así que ahora que la cosa está más clara, a esperar esa edición de Planeta de Hasta que me orinen los perros, y a ver si llegan los ejemplares necesarios de la edición española.

(Fernando Ampuero con fondo de acantilado de Miraflores -Correo-. Portada de la nueva novela.)
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Límbicas
*Rocío Castro Morgado gana Copé de Poesía. La nota de Correo da cuenta de la distinción y de las menciones honrosas. Felicitaciones a la poeta.
*Muere Arthur C. Clarke. En El País Jordi Costa da cuenta de la lamentable pérdida para sci-fi. "Tras haber cumplido 90 órbitas alrededor del Sol no me quedan demasiados reproches ni ambiciones", afirmaba Arthur C. Clarke el pasado 9 de diciembre en un mensaje en vídeo grabado para su legión de seguidores en su residencia de Colombo (Sri Lanka). El autor de Cita con Rama parecía estar preparándose para la inevitable despedida que se ha consumado esta misma madrugada: con su fallecimiento desaparece el último de los que, en los años setenta, fueron bautizados como Los Tres Grandes -los otros dos fueron Isaac Asimov y Robert Heinlen- de la ciencia-ficción moderna.” Lee más.

18.3.08


Márai y la construcción del personaje

Con frecuencia hallamos en ciertas reseñas de libros que el comentarista apela a la muletilla de achacarle al autor la “falta de construcción de los personajes". Ciertamente es esta una preocupación de importancia en la novela mimético-realista actual, a pesar de que ciertos reseñistas la utilicen como cuartada para atacar a autores que no son de su agrado.

Releyendo ayer El último encuentro (2006) de Sandor Márai, una joya de la narrativa breve y ejemplo de dosificación e intensidad narrativas, me topé con un personaje que, ladrillo a ladrillo, el narrador erige en tres o cuatro páginas que son un emporio de buen narrar. Primera cita (el General ha mandado a llamar a la nodriza):

Nini tenía noventa y un años, pero llegó en seguida. Había criado al general en aquella misma habitación. Había estado presente durante su nacimiento. Tenía entonces dieciséis años y era muy hermosa.

Desde la primera frase se subraya la singularidad de Nini. A pesar de ser una anciana llega rápido, y ha acompañado durante toda su vida al personaje. Más que eso:

Amamantó al general, porque tenía leche en abundancia (…) El primer sorbo de leche que tomó el general fue del seno de Nini.

Pero la potencia de Nini no solo era fisiológica. Irradiaba una corriente de energía vital alucinante.

La fuerza de Nini llenaba la casa, a las personas, traspasaba las paredes, los objetos, como una corriente secreta: era como los hilos invisibles que mueven los muñecos del titiritero ambulante (…) A veces les parecía que la casa se derrumbaría con todos sus muebles si la fuerza de Nini no lo tuviera todo unido, que se caería en pedazos, como los paños muy antiguos se deshacen al tocarlos.

Luego de darle dimensiones casi míticas a su personaje –¿no la encuentran muy García Márquez a esta Nini?-, con sabio sentido de la proporción Márai la baja al llano destacando un defecto que la humaniza:

Durante el último año, un ojo de Nini enfermó de cataratas. Desde aquel momento, el ojo se volvió gris, parecía apagado y triste. El otro era todavía azul, del color de los lagos profundos de los montes (…) Este ojo sonreía.

Finalmente, el narrador sugiere una suerte de nueva filiación, secreta, entre Nini y el General; un vínculo vital mucho más profundo de lo que se pueda comprender:

Su vida y la de ella habían transcurrido paralelas, con el movimiento lento y ondulado de los cuerpos muy viejos. Lo sabían todo el uno del otro, más de lo que una madre puede saber de su hijo, más de lo que un marido puede saber de su mujer. La comunión de sus cuerpos los unía con más fuerza que ningún otro lazo. Quizás fuera por la leche materna. Quizás porque Nini había sido el primer ser vivo que había visto al General al nacer (…) Quizás fuera por los setenta y cinco años que habían pasado juntos bajo el mismo techo (…) No eran hermanos, ni amantes. Existe algo diferente de todos esos lazos, y ellos lo intuían de una manera poco precisa. Existe una especie de hermandad, más fuerte y más densa que la que une a los gemelos que salen del mismo útero.
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Límbicas
*Adiós al Yacana. Me entero por Sol Negro que los clásicos recitales de poesía del Bar Yacana del centro de Lima han sido cancelados por los mismos organizadores, los poetas Willy Gómez Migliaro y Dalmacia Ruiz Rosas, debido a la falta de seguridad que los dueños del local demostraron el viernes pasado, cuando la repudiable batida contra los poetas del centro de Lima. Ojalá puedan encontrar un nuevo espacio.
*Kassa Tomada. Hablando de nuevos espacios, La República da cuenta de la inaguración hoy por la noche de un nuevo espacio cultural en San Isidro.

17.3.08


Microrrelato de Luisa Valenzuela

La ironía del texto –y su pertinencia en el contexto actual- me inhibe de todo comentario. Solo señalo que el microrrelato fue publicado por primera vez en Simetrías (1993), uno de los libros de cuentos más celebrados de la autora de La travesía y otras excelentes novelas


Transparencia

Debemos contactarnos con hombres y mujeres del mundo para establecer de una vez por todas las bases del club y redactar los estatutos. La tarea podría ser sencilla si nos pusiéramos de acuerdo, pero tememos que la cosa se complique con el problema de la diversidad de idiomas y, lo que es más, con el problema de los dialectos. ¡Cómo detesto los dialectos! Lo entorpecen todo, hacen que ciudadanos de tercera se sientan importantes, dueños de su habla, y despierten a la subversión. No quiero ni pensar lo que ocurre en el Africa, donde ni siquiera se entienden entre sí quienes viven a escasos kilómetros de distancia. O en Guatemala, donde se hablan hasta treinta y tres idiomas y dialectos diferentes. Nada nos importa que se entiendan entre sí, pues la mutua comprensión podría actuar en detrimento de las reglas del club, pero es imprescindible que haya consenso absoluto y por lo tanto la integración de negros y latinoamericanos resulta crucial para llevar a cabo nuestra magna labor. Un apostolado casi, como siempre señalo, y digo casi porque no quisiera espantar a los nuevos postulantes. Digamos mejor, a los reclutas. Cosa delicada, el lenguaje: debemos afinar nuestro instrumento a la perfección para que no quepa ni un adarme de duda, ni una mínima gota de ambigüedad o incertidumbre.
Todos lo sabrán todo y me veré así libre de obligaciones. El club no aspira a otra cosa que al saber, el club es (será) una asociación sin fines de lucro. Universal, eterna, envolvente, tal como lo asentarán nuestros estatutos. Claro que la eternidad no será una condición preliminar del club, será la causa. Mejor dicho, será el efecto al que aspiramos. Hay que hablar con propiedad, no nos cansamos de repetirlo, hay que darles a las palabras su justo valor, su peso.
Tendremos calibradores de palabras pero primero habremos optado por el lenguaje unificador del club. El Club, como de ahora en adelante denominaremos a este planeta, ex Tierra. Un nombre tan ambiguo, Tierra, de malsanas implicaciones, que borraremos de un plumazo, sí, dado con las plumas del plumero que es lo más indicado en estas circunstancias. Y llegará el día cuando el Universo entero sea el Club y ya no habrá más verso, en el doble sentido de poesía y engaño (una y la misma cosa). He aquí el problema con el doble sentido: se presta a confusión sin por eso ofrecernos la más mínima posibilidad de riqueza. Con el doble sentido no crecemos, nos vemos tan sólo aplastados bajo su enorme peso, y por eso mismo aquí os digo y repito: aboliremos el doble sentido por decreto. Nada de lo que sea dicho tendrá otro valor que el resplandeciente valor denotativo. Y por eso os digo: no habrá más medias tintas, ni lapsus de la lengua, ni aviesas intenciones, ni ocultamientos. Os digo y os repito, ya nadie podrá querer lo opuesto de aquello que reclama, no habrá más mensajes contradictorios. La Interpretación será tema del pasado; conservaremos eso sí su museo y recorriendo las largas galerías de divanes, las vastas bibliotecas inaccesibles, los gráficos falsos de la mente, podrán los miembros del Club (que muy pronto serán todos los habitantes del planeta), podrán tener, digo, una impresión fehaciente del horror que fue aquello.
Nadie dirá blanco si quiere decir negro, nadie diciendo malo hará referencia a lo bueno. Nadie usará la doble negativa, que es un asentimiento. Todo lenguaje será por demás transparente. Haremos de la transparencia nuestro culto.
Como es natural, la diplomacia quedará abolida por esta disposición sencilla, y también la política. Esas artes nefandas. Quedará abolido el arte que ha sido y fue la peor lacra. En todos los idiomas quedará abolida la palabra arte hasta que el lenguaje unificador del club vuelva obsoletos los idiomas y con ellos ese vocablo tan proclive a sembrar confusiones.
Y ni hablar de los llamados artistas. Merecerían todo nuestro desprecio si no fuera que también son humanos y por ello miembros potenciales del Club, distinguidos colegas. Habrá para los artistas campos especiales de rehabilitación, a considerable distancia de los campos de rehabilitación para políticos.
Reforzando la certidumbre mantendremos la paz.
Unificando el idioma tendremos todos unidad de sentido, de ideales, no habrá forma de generar presuposiciones ni de entablar conflictos. No habrá alusión alguna ni metáfora.
Cada miembro del club, cada habitante de este planeta Club, será designado por mí personalmente y registrado en el libro de socios.
De ahora en adelante llamaremos al pan, pan, y al vino, vino, como siempre debió haber sido. No habrá más malos entendidos, el pan no será mi Cuerpo ni el vino mi Sangre, los sexos estarán claramente definidos, así como las atribuciones individuales.
Ya no tendrán por qué llamarme Dios. Ni siquiera Presidente del Club. Me iré a retirar al campo, aunque retirarme no será más la palabra, ni será la palabra la palabra campo.

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Límbicas
Celeste

Cuando compré el disco, lo único que sabía de esta banda de progresivo italiano es que tenía un primer trabajo al nivel de Premiata Forneria Marconi o Banco del Mutuo Socorro: Principe di un giorno (1976). De discografía escueta y muy difícil de conseguir, al menos fuera de Europa, Celeste es uno de esos grupos de culto que fueron sacados a luz en los noventa, durante el renacimiento del interés por el rock progresivo hecho en Italia.

Principe de un giorno discurre con apacible destreza, como unos de esos ríos transparente y generosos que se describen en ciertos textos medievales. Sus siete temas, incluyendo el que da nombre al disco, abundan en felices orquestaciones, riffs suavísimos de mellotron, edificaciones sonoras súbitas y gráciles (efímeras a la vez), armonías vocales agradables aunque no llegan a ser el fuerte de la banda.

Si no la letra, llena de sugestiones y pequeñas historias inquietantes, lo más importante de Celeste es, creo, la enorme capacidad de crear sutiles atmósferas, y los cambios de ritmo casi imperceptibles, como degradaciones en la temperatura ambiental, como oscilaciones de la sensibilidad. Un disco redondo, compacto, que apuesta por la armonía y la expresividad antes que por el virtuosismo vacío de lo instrumental –gran defecto de las bandas prog de fines de los setenta.

Celeste estuvo formado por: Giorgio Battaglia / bass, bass pedal, vocals xylophone; Leonardo Lagorio / acoustic & electric piano, flute, alto sax, Mellotron, Eminent, spinetta, Arp odyssey / 2600, vocals; Ciro Perrino / percussion, flute, recorder, Mellotron, xylophone, vocals, y Mariano Schiavolini / guitar, violin. El tiempo de grabación del disco apenas sobrepasa la media hora: 37.04 minutos.
(Portada)

Rodolfo Hinostroza en Periódico de Poesía

Uno de nuestros mayores vates vivos reside por estos meses en México y ha sido entrevistado por mi cuate Víctor Cabrera para Periódico de Poesía (UNAM), la mejor revista sobre poesía actualmente. Pueden ver también en el mismo número de esta excelente muestra internacional un ensayo de Héctor Hernández Montesinos sobre Polisexual, de Giancarlo Huapaya. Un fragmento de la entrevista:


En más de una ocasión ha manifestado su desencanto, o mejor, su no creencia en la poesía social, entendida como una en la que el compromiso ideológico o de clase anula en buena medida el hecho poético. Sin embargo, vivimos una época en la que muchos de poetas exigen una toma de bandera que, además, se manifieste en el texto. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Esa tendencia tiene más de cincuenta años, no es nada nuevo. Ya en las épocas de Rusia, de la Unión Soviética, se pedía a los poetas alinearse a algún credo. De una manera u otra es la misma historia, se habla de poesía de clases, de poetas burgueses, como si la poesía fuera una bufanda de lujo. Los poetas estamos metidos en la maraña misma de las cosas, la poesía está en el corazón de las cosas, que no vengan a decirnos que estamos fuera de la historia, esas son patrañas. Todo depende de cómo se desteje el tejido de la poesía. (Sigue leyendo. Lee acá sobre Polisexual.)
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Límbicas
*Batida contra poetas. En La Primera dan cuenta de la denuncia hecha por Rodolfo Ybarra sobre una extrañísima batida de poetas en los bares del Jirón Quilca el viernes pasado. A estar atentos.
*Poeta Juan Soto Bacigalupo rechaza campaña contra creadores. "Acabo de recibir los correos de 2 poetas amigos, Joan Viva y Rodolfo Ybarra y la verdad lo que dicen sus testimonios y correos es simplemente espeluznante. Estamos ante el advenimiento de un neomacarthismo patrocinado por autoridades del Ministerio del Interior. Es verdaderamente terrible tener que constatar que en un país como el Perú, regido por un sistema democrático, existan este tipo de despropósitos de parte de funcionarios incompetentes que creen en la vieja política de persecución de ciudadanos peruanos sin respetar sus libertades constitucionales mínimas, como el derecho a asociarse libremente, de reunión y expresión libre de pensamiento. Este tipo de acciones dignas de países sumidos en la barbarie nos deben llamar a la reflexión y a la unión y solidaridad para defender nuestros derechos como ciudadanos bien nacidos en esta patria que tanto amamos. Basta de abusos y atropellos para con los hermanos poetas y escritores de este país. Exigimos que la Defensoría del Pueblo y el Ministerio Público se pronuncien ante este tipo de atropellos contra ciudadanos peruanos sólo por su condición de ser escritores con voz propia y con irrenunciables derechos constitucionales.
Para refrescar la historia y la memoria, aquí hay un link sobre lo que representó de sombras el macarthismo. Aquí va la carta de Joan Viva, y aquí el post publicado por Rodolfo Ybarra.

15.3.08


PREMIO Poeta Joven del Perú 2008

(CENTRO CULTURAL DE ESPAÑA – LUSTRA EDITORES)


BASES DEL CONCURSO

El Centro Cultural de España en Lima en asociación con Lustra Editores, convoca al PREMIO NACIONAL DE POESÍA "Poeta Joven del Perú 2008" que se regirá por las siguientes bases:

1) Pueden participar todos los peruanos y peruanas que hayan nacido después del año 1975, residentes en el territorio nacional o en el extranjero.

2) El tema, metro y rima son absolutamente libres y los concursantes participan bajo seudónimo. Cada participante podrá presentar un solo libro compuesto por un mínimo de 500 versos y un máximo de 1000.

3) Las obras presentadas deberán estar escritas en español, ser totalmente inéditas (medio impreso o electrónico) y ninguno de los poemas haber sido premiados con anterioridad, ni hallarse pendientes de fallo en cualquier concurso, así como tampoco hayan sido cedidos a ningún editor en el mundo.

4) Las obras se presentarán en original y por duplicado, mecanografiadas o impresas, utilizando el formato de hojas tamaño A-4, escritas a espacio y medio en fuente Arial de 12 puntos y por una sola cara, anilladas y perfectamente foliadas. No se aceptarán originales mal presentados o ilegibles, ni remitidos por correo electrónico.

5) Las obras tendrán que ser firmadas con seudónimo y acompañadas de un sobre cerrado en cuya cara externa figurará el seudónimo del participante y el título de la obra. En el interior del sobre deberán aparecer los siguientes datos:
- Nombres y apellidos del o la participante,
- Edad,
- Copia legible del documento de identidad,
- Breve currículum vitae de una carilla como máximo,
- Datos de domicilio, teléfonos y correo electrónico.

6) Las obras que no se ajusten a las bases serán descalificadas automáticamente.

7) Se establece un premio único, que será la publicación de la obra dentro de la serie Novísima Poesía Latinoamericana, coeditada por el Centro Cultural de España y Lustra Editores, diploma y escultura realizada por un reconocido artista local.

8) El jurado calificador está compuesto por tres personalidades de las letras peruanas y presidido por el Director del Centro Cultural de España.

9) El fallo del jurado calificador será inapelable, el que tendrá lugar en el mes de agosto de 2008. El jurado calificador podrá declarar desierto el premio, si a su juicio, ninguna obra posee calidad suficiente para obtenerlo. El premio será indivisible.

10) El jurado calificador deberá mantener su anonimato hasta el día en que se difundan los resultados finales, que serán anunciados a través de los medios de comunicación. El jurado calificador resolverá cualquier caso no previsto en las presentes bases.

11) La participación en esta convocatoria implica la total aceptación de sus bases, y el incumplimiento de las mismas la exclusión del concurso.

12) El Centro Cultural de España y Lustra Editores, se reservan los derechos para la publicación impresa de la primera edición por un período de dos (02) años, la cual no excederá de los 1000 ejemplares. Para publicaciones antológicas y por Internet no habrá límite de tiempo. Salvo esta reserva, los derechos de autor pertenecen al ganador.

13) El plazo de admisión de las obras comenzará el 13 de marzo de 2008 y terminará a las 17:00 horas del día 30 de mayo de 2008. Las obras que se envíen por correo postal se aceptarán, siempre que la fecha de matasellos del sobre, sea anterior a la finalización del plazo de entrega.

14) La entrega del premio y presentación del libro se realizará en una ceremonia en el local del Centro Cultural de España en Lima en el mes de octubre de 2008.

15) El Centro Cultural de España no se responsabiliza por pérdidas o extravío de obras eventualmente remitidas.

16) Las obras deberán ser remitidas al local del Centro Cultural de España, a la siguiente dirección:

Señores
Premio Nacional de Poesía – Poeta Joven del Perú 2008
Centro Cultural de España
Calle Natalio Sánchez 181, Santa Beatriz, Lima 1 – Perú.


17) Los trabajos no premiados no serán devueltos. Se destruirán en los 10 días posteriores al fallo del jurado.

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Límbicas
*Rodolfo Ybarra denuncia: "Estimado Víctor, el día de ayer viernes 14 de marzo, decenas de policías y un grupo de boinas rojas irrumpieron en el jirón Quilca, buscando a poetas y artistas a los que requisaron DNIs con el fin de identificar a "alguien" en especial. Según informan varios poetas los documentos fueron devueltos luego de que fueron refrendados y empadronados en una lista que los policías tienen en su poder. Según me escriben otros parroquianos, hay varios artistas que estarían siendo buscados intensamente por solidarizarse con Melissa Patiño.

Ésta es la política del oligofrénico detectiloco Alva Castro, al parecer la "cacería de brujas" ha comenzado. Estemos alerta.

Saludos,

RODOLFO YBARRA
http://www.rodolfoybarra.blogspot.com"

14.3.08


El enamorado de la Osa Mayor

Hace poco Edmundo Paz Soldán celebraba en su blog la excelente labor de editorial Acantilado al dar a conocer a escritores de lo que algunos llaman la periferia literaria europea actual: Polonia, Hungría, Eslovenia, Turquía, etcétera. Las grandes editoras transnacionales casi no se ocupan de autores de estos países, así que la labor de Acantilado es sumamente encomiable en este punto.

Precisamente acabo de empezar la lectura de El enamorado de la Osa Mayor (2006), opera magna y casi única* de Sergiusz Piasecki (1901-1964), un ex soldado de la guerra de Polonia contra Rusia que en su vida civil fue contrabandista, asaltante de caminos y espía para el servicio secreto soviético. Felizmente, sus contradicciones morales quedan a un lado en la novela para dar paso a una sensibilidad compleja; por un lado pulsada por el amor a la belleza –el protagonista de esta novela de contenido autobiográfico se la pasa admirando a una constelación estelar-, pero por otro esa misma sensibilidad es llevada a rastras por las circunstancias y el envilecimiento de su entorno.

Aunque no es pura acción el libro, estamos definiticamente frente a una trepidante novela de contrabandistas escrita por alguien que conoce al dedillo ese inquietante trabajo, y que por lo mismo es capaz de erigirse sobre él y cantar, en breves pero hermosas rachas, la ansiada libertad expresada en un cielo, en una noche estrellada:

Miré aquellos astros. ¡Qué hermosos eran! ¡Qué maravilloso su resplandor! Cambiaban de color, se teñían de matices más delicados. Una idea me llenaba de curiosidad: ¿por qué aquellas estrellas se habían juntado de aquel modo? Era porque se querían? ¿Qué sentía un ser amado? Aquellas estrellas no se separaban nunca, vivían juntas siempre, vagaban, amigas inseparables, por el espacio; y parecía que para entenderse parpadeaban unas hacia otras con sus brillantes miradas. Mirándolas mejor, me pareció que formaban un cisne.


El enamorado de la Osa Mayor fue escrito por Piasecki en la cárcel de La Santa Cruz, a donde fue a dar por contrabando y robo el 30 de noviembre de 1935, y de donde no se sabe cómo escapó en los años cincuenta, para morir en algún lugar de Inglaterra. Las hediondas descripciones que hace del presidio donde fue confinado abonan en la idea de que se trata de una novela con alto contenido autobiográfico, aunque no es descabellado pensar que haya embellecido muchos pasajes de su vida, que su mirada los haya transfigurado para que parezcan mejor, más interesantes y menos dolorosos de lo que en realidad fueron.

Nunca tendremos la certeza de cómo fue en verdad su vida (y tal vez sea mejor así).

*En Wikipedia se habla de un segundo libro, aunque nunca lo he visto y sus demás biografìas lo eliden. Hay más detalles sobre su vida allí.

(Piasecki. Portada)
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*De mi correo. "Estimado Víctor: Te saluda Juan Pablo Mejía, miembro del comité Organizador del Concurso de Poesía Prima Fermata Literaria. Te escribo para pedirte por favor nos ayudes a difundir esta información en tu blog. De ante mano muchas gracias por la atención prestada. Un abrazo.

RECITALES POÉTICOS

(viernes 14 de marzo Y jueves 10 de abril)

"LO QUE LA PRIMA NO OLVIDA".

Recitales poéticos a cargo de los jóvenes seleccionados del concurso nacional Prima Fermata Literaria. Con la presentación de Víctor Ruíz (Lustra Editores) y Harold Alva (Editorial Zignos). Lugar: Librería Commentarios, Jr. Ica 144 Centra Histórico y Centro Cultural Antares, Miraflores."

13.3.08


Microrrelato zen

El texto que van a leer más abajo ha sido extraído del libro Zen and Japanese Culture, de D.T. Suzuki, la máxima autoridad en el siglo veinte sobre zen en Occidente. Como los cuentos postvédicos, los sufíes o los fragmentos de los libros de almohada japoneses –esto último ha sido explorado por Ricardo Sumalavia en un libro suyo-, muchos relatos orientales, algunos de ellos tan antiguos que se remontan a antes de nuestra era, cumplen con todos los requisitos del microrrelato actual. Veamos:

Un monje que había salido del monasterio en el que vivía bajo la dirección de Rinzai (muerto en el 867), se encontró, cruzando un puente, con un grupo de tres monjes viajeros pertenecientes a otra escuela budista, uno de los cuales le formuló al monje zen la siguiente pregunta:

-¿Cuán profundo es el río del zen?

El monje, en lugar de responder, intentó lanzar al preguntante al río. Afortunadamente, los dos amigos del que hizo la pregunta impidieron el hecho.


Suzuki explica el relato recordando que la doctrina de Rinzai se caracteriza por la preferencia por las acciones directas. Es antiintelectual, por decirlo así. “El zen insiste en la necesidad de manejar las cosas en sí mismas y no ocuparse de las abstracciones vacías”, dice, en su breve explicación.

A mí me interesa ahora reparar en que el texto cumple con los requisitos principales del microrrelato. Hay una historia mínima, que implica un desarrollo. Existe al menos un personaje. Hay una anécdota singular –el relato puede ser leído incluso como un chiste- y tiene un sentido literal y otro simbólico. Para Suzuki la gran lección del relato es que la cosas uno las tiene que resolver por si mismo, en la práctica, sin caer en conceptualizaciones vacías; pero esta lectura no excluye otras posibilidades.
(Extraordinario retrato del maestro Rinzai. Fue famoso por enseñar con puñetazos, bofetadas y empujones a sus discípulos, fiel a su doctrina extremadamente práctica.)
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*Blogósfera chola en debate. El director de la Biblioteca Nacional del Perú tiene el agrado de invitar a usted al coloquio Lo Cholo en el Perú en su cuadragésima tercera edición que tratará el tema de ‘Medios, publicidad y marginación chola’. El miércoles 12 tendremos el tema de "La Blogósfera Chola", con la presencia de Fernando Obregón, Javier Albarracín, Marco Sifuentes y Roberto Bustamante Vento. Las actividades se llevarán a cabo en la sede de la Biblioteca Nacional del Perú, Av. De la Poesía 160, San Borja.

LO CHOLO EN EL PERÚ

Modernidad, poscolonialidad y ciudadanía
Medios, publicidad y marginación chola

Marzo 2008

Mesa 43
La Blogósfera Chola
Sala SUM
Miércoles 12 de marzo. Hora 19:00
Ponentes:
-Fernando Obregón
-Javier Albarracín
-Marco Sifuentes
Roberto Bustamante Vento

12.3.08


Las benévolas olvidada

Una de las novelas que más revuelo causó en España el año pasado, Las benévolas, de Jonathan Littell, está en Lima desde hace meses y, que yo sepa, hasta ahora ninguno de nuestros avezados reseñistas de diarios le ha parado bola. En el camino de curar esa deficiencia, les refresco esta excelente entrevista de El País al autor, donde este deja ver algunos de los móviles y presupuestos de su libro. Vaya ello mientras termino de leer una novela que en España, a diferencia de otros países, ha recibido duras críticas.


P. Una de las conclusiones que se pueden sacar en este aspecto es que no podemos sentirnos seguros ni siquiera acorazados por la cultura.

R. Desde luego. Sólo los ingenuos pueden creer que la cultura te ayudará a ser majo.

P. ¿Ni eso nos vale?

R. La cultura no nos protege de nada. Los nazis son la prueba. Puedes sentir una admiración profunda por Beethoven o Mozart y leer el Fausto, de Goethe, y ser una mierda de ser humano. No hay conexión directa entre la cultura con C mayúscula y tus opciones políticas.

P. O éticas...

R. Eso mismo. Lo que trato de mostrar, de todas formas, con un personaje como Max es que también, en un periodo de la historia, aliarse con los nazis, para muchos, fue una opción ética. No es que eligieran ponerse de parte de los malos. Igual que los comunistas, optabas por una cosa u otra. Ser un demócrata, también. Incluso ahora, que ser un demócrata supone formar parte de un lado que a veces ampara cosas horribles, que tiene sus errores. Los que eligieron a los nazis, lo hicieron siendo conscientes de que tomaban un camino para ellos ético, cuyos errores o imperfecciones debían ser mejorados.

P. Pero todo aquel fracaso, aquel derrumbe ideológico nos ha hecho mucho más vulnerables, inseguros, nos ha dejado desnudos.

R. Así es la vida.

P. ¿Quería probar en su libro que no queda nada a lo que aferrarse después de aquello?

R. No soy un relativista.

P. Ah, no.

R. De ninguna manera. Mi trabajo lo que pretende es ayudar a comprender mejor las decisiones que cada uno tomamos y por qué las tomamos. Yo tengo las mías, mi propia ética, y no creo que ya sólo dispongamos de dos. Si tienes suerte, eliges las más decentes, incluso en tiempos difíciles podemos optar por cosas adecuadas, que eso es lo difícil. Hoy prácticamente nadie cuestiona el valor ético del capitalismo o la democracia y mira que hay cosas que se pueden cuestionar. Lo que me gustaría que aportara este libro es que hoy existen caminos éticos que se pueden seguir gracias a lecciones como aquélla. Aunque también ocurre que muchos chicos y chicas de cualquier Estado americano eligen marcharse a Irak a torturar gente. Éticamente están muy confundidos, está claro. Pero se puede entender esta confusión cuando existen juristas que en ese país legitiman la tortura, ¿qué puedes esperar? Cuando se les da una formación militar con arreglo a eso, ¿qué esperas? Si se pasan de la raya, ¿qué importa? O cuando contratas mercenarios para hacer el trabajo sucio, pues no deberían sorprendernos según qué atrocidades. No hay reglas. El problema es que las barreras que nos ponen no son sociales. No puedes esperar que alguien no te torture porque sea un buen tipo y se apiade, debes exigir que nadie torture a nadie, sencillamente porque existen leyes que lo prohíben y que eso se castigue. (Sigue leyendo)

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Límbicas
*Oquendo sobre Solar. En La República, como siempre, están a la vanguardia en cuanto a reseñas de publicaciones recientes. Esta vez Abelardo Oquendo se ocupa de la revista de pensamiento que edita Rubén Quiroz, Solar.
*Fórnix se presenta en Argentina. "EL CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÓN DE LA CIUDAD AUTÓNOMA DE BUENOS AIRES Y LA EDITORIAL NIDO DE CUERVOS DE LIMA, PERÚ, TIENEN EL AGRADO DE INVITARLO A LA PRESENTACIÓN DE UN NUEVO NÚMERO (EL 7) DE LA REVISTA DE CREACIÓN Y CRÍTICA FÓRNIX, DIRIGIDA POR EL POETA RENATO SANDOVAL. HABLARÁN EN LA OPORTUNIDAD LOS POETAS SANTIAGO SYLVESTER Y RODOLFO ALONSO. LOS ESPERAMOS EL LUNES 17 DE MARZO PRÓXIMO A LAS 19 HS. EN AV. CORRIENTES 1543, 3° PISO, SALA JACOBO LAKS".
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