31.5.08


Un nuevo espacio cultural

Librería Epoca del Óvalo Gutiérrez acaba de dar un pequeño gran paso: ha organizado una serie de talleres en sus amplias instalaciones, en la perspectiva de convertirse en el mediano plazo en un Centro Cultural. El primer taller es de poesía y ha sido encargado al poeta y crítico de poesía Paul Guillén (pueden ver su blog, Sol Negro). Les pego el afiche de un taller que estoy seguro dará que hablar por la solidez con que ha ordenado su temario (que pueden ver en Notas de Limbo). Las vacantes son limitadas, los horarios: miércoles de 6 a 8 pm y sábado de 4 a 6 pm. Empieza el 7 de junio próximo. Inscripciones: Librería Epoca, Comandante Espinar 864, Miraflores. (Clic en la imagen). Aquí el temario:


TALLER DE POESÍA
CENTRO CULTURAL ÉPOCA

Expositor: Paul Guillén
Inicio: sábado 7 de junio de 2008
Horarios: miércoles de 6 a 8 p.m. / sábados de 4 a 6 p.m.
Duración: 5 semanas
Costo único: 160 soles.



INSCRIPCIONES Y CLASES:
Librería Época
Comandante Espinar 864
Óvalo Gutiérrez – Miraflores
Teléfonos:
241-2951 / 446-2492 / 988-398374

TALLER DE POESÍA

1. Guía para dar clases de introducción a la poesía.
Acerca de si la poesía “cabe” en el salón de clases, ocurre lo mismo que con la forma en que nos educaban sobre el sexo en aquellas viejas clases de “Biología”: no se nos decía cómo hacerlo, sino su semiótica. Si hubiera tomado la materia de biología en serio, me hubiera convertido en un monje, si hubiera tomado en serio las clases de Literatura en la universidad, me hubiera convertido en un contador… La situación es la misma para la transmisión de la poesía que fracasa en los salones… Hay que dejar que el arte tiranice sobre la vida:

a) Hay que introducir a la poesía, sin compulsión, hacia situaciones “orales”, en las cuales el novicio pueda entrar, pueda aprender escuchando y participando.

b) Refiriéndonos a lo “primitivo” y otros materiales en los cuales la relación entre el arte y la vida sea clarísima (o por medio de información biográfica, no necesariamente psicológica, ahí donde el vínculo social se ha roto).

c) Hay que utilizar a los poetas dentro de los salones o fuera de ellos (lecturas en vivo, grabaciones o video), para ayudar a reestablecer algunos aspectos de la situación “tribal” donde la poesía es aprendida en asociación con los poetas y “otros guardianes de las palabras elevadas”.

d) Por la “sonorización”, desalentando las lecturas silenciosas del texto: para recordar que incluso donde la poesía es “mediada por la tipografía”, a la hora de aprender la boca se mueve al mismo tiempo que la mente.

e) Dejando que los estudiantes escuchen y anoten su propia habla, compongan poemas y los interpreten, integrándolos con las otras “artes”.

f) Hay que alentar, de principio, la reconsideración de esas formas de poesía que pueden ser parte de la vida de los aprendices (la canción, la balada, el rap callejero, el lenguaje altisonante y otros por el estilo); es decir, la poesía que de verdad usan, antes de avanzar a las formas que les son menos familiares.

[Este pasaje ha sido extraído de un diálogo que el poeta norteamericano Jerome Rothenberg tuvo con William Spanos en 1975, que luego fue publicado en la revista Boundary 2, vol. III, número 3, primavera de 1975]


2. Programa

Sesión 1: Introducción al experimento: la situación de la poesía en el Siglo XXI. Desde el tribalismo hacia las nuevas tecnologías. ¿Cómo leer poesía? ¿Porqué estudiar poesía? Texto base: El ABC de la lectura de Ezra Pound.

Sesión 2: Lectura y corrección de textos de los asistentes al taller. Experimento sugerido S+7.

Sesión 3: El poema en prosa: ritmo, variaciones y perspectivas. Análisis de textos de Antonin Artaud, Francis Ponge, Saint-John Perse y Henri Michaux. Textos base: “Circunstancias de la poesía” de Pierre Reverdy, “Notas sobre el arte de la poesía” de Dylan Thomas y “Poesía contemporánea” de Salvatore Quasimodo.

Sesión 4: Lectura y corrección de textos de los asistentes al taller. Experimento sugerido poesía acronímica.

Sesión 5: La vanguardia norteamericana. Textos base: “El verso proyectivo” y “Propiocepción” de Charles Olson y “La revolución de la palabra: la poesía estadounidense de vanguardia” de Jerome Rothenberg.

Sesión 6: Lectura y corrección de textos de los asistentes al taller. Experimento sugerido permutaciones.

Sesión 7: Contra los poetas y contra la poesía: OULIPO / Concretismo. Textos base: OULIPO COMPENDIUM, “Superación de los lenguajes exclusivos” de Haroldo de Campos, “Concretismo” de José de Souza Rodrigues y “Observaciones sobre el arte de la poesía” de Ernest Jandl.

Sesión 8: Lectura y corrección de textos de los asistentes al taller. Experimento sugerido univocalismo.

Sesión 9: Experiencias grupales en Latinoamérica: Nadaísmo / Hora zero / Infrarrealismo y el neobarroco latinoamericano de los años 80. Textos base: “Primer Manifiesto Nadaísta” de Gonzalo Arango, “Palabras urgentes” de Juan Ramírez Ruiz y Jorge Pimentel, “Déjenlo todo, nuevamente. Primer Manifiesto Infrarrealista” de Roberto Bolaño, “Manifiesto Infrarrealista” de Mario Santiago Papasquiaro, “Neobarrosos” de Eduardo Milán, “Barroco, neobarroco, transbarroco” de Roberto Echavarren y “El neobarroco una convergencia en la poesía latinoamericana” de José Kozer.

Sesión 10: Lectura y corrección de textos de los asistentes al taller. Experimento sugerido lipograma.

3. Metodología

El taller es de carácter informativo, analítico y experimental. Las sesiones teóricas buscan consolidar un conjunto de conocimientos sobre la historia de la poesía en el siglo XX y situar al asistente en la articulación entre tradición y experimento. Las sesiones de lectura y corrección de textos se proponen como una guía abierta para la escritura de los propios poemas de los asistentes al taller.

4. Materiales de trabajo

Los materiales serán entregados oportunamente por el coordinador del taller.

30.5.08


Su voz existe

Pedro Escribano, quien también es poeta, escribe hoy un sentido homenaje al compañero ido. De él extraigo este poema de Romualdo cuyas resonancias cobran nuevas significaciones ahora. Ver el texto de Escribano en La República.


A otra cosa

Basta ya de agonía. No me importa
la soledad, la angustia ni la nada.
Estoy harto de escombros y de sombras.
Quiero salir al sol. Verle la cara

al mundo. Y a la vida que me toca,
quiero salir, al son de una campana
que eche a volar olivos y palomas.
Y ponerme, después, a ver qué pasa

con tanto amor. Abrir una alborada
de paz, en paz con todos los mortales,
Y penetre el amor en las entrañas
del mundo. Y hágase la luz a mares.

Déjense de sollozos y peleen
para que los señores sean hombres.
Tuérzanle el llanto a la melancolía.
Llamen siempre a las cosas por su nombres.

Avívense la vida. Dense prisa.
Esta es la realidad. Y esta es la hora
de acabar de llorar mustios collados,
campos de soledad. ¡A otra cosa!

Basta ya de gemidos. No me importa
la soledad de nadie. Tengo ganas
de ir por el sol. Y al aire de este mundo
abrir, de paz en paz, una esperanza.

– De Poesía concreta, 1952.

29.5.08


Muere de modo extraño el poeta trujillano Alejandro Romualdo Valle
(Tomado de La República on line)


Último minuto. Sobrina lo halló al interior de su casa. No se descarta el asesinato.

Voz poética. Romualdo en uno de sus últimos recitales a fines del año pasado. No era de presentarse en público, pero sus amigos lo convencieron.Una gran pérdida para la poesía peruana. (Foto: Claudia Alva)

Lo consideraban el vate más esquivo de la poesía peruana, porque se refugiaba en el silencio, porque les rehuía a las entrevistas en los diarios. Anoche, al cierre de la edición, una noticia lo pone en el titular en contra de su voluntad: fue hallado muerto en su casa de la primera cuadra de la calle Ernesto Plascencia, en San Isidro.

Alejandro Romualdo, uno de los grandes poetas de la Generación del 50, vivía solo. Fue hallado muerto por una de sus sobrinas, Gabriela Cabada, quien dio la noticia a través de la emisora RPP.

Ella dijo que su tío estaba en su dormitorio y que muestra golpes en el rostro, por lo que se presume que habría sido asesinado durante un asalto. Habría fallecido hace unos días atrás. Empero, reveló que no faltaría nada de las pertenencias del poeta.

Autor de Canto Coral a Túpac Amaru II, Romualdo nació en 1926, estudió literatura en San Marcos en 1946 y en la universidad de Madrid en 1951. Recibió el Premio Nacional de Poesía en 1949.

Ha publicado La torre de los alucinados, Mar de Fondo, España elemental, Como Dios manda, Poesía Íntegra, Cuarto mundo, entre otras valiosas obras.

LA CLAVE

Voz de los 50. Los críticos describen su verso como militante, pero Romualdo ha transitado todas las formas del quehacer poético. En su estética se destacó más su compromiso social.



*Si quiere saber sobre la obra poética, mucho más que “comprometida”, de Alejandro Romualdo, puede leer sin desperdicio este estupendo ensayo –escrito con amor y rigor- de Sonia Luz Carrillo en su blog Habla Sonia Luz.

(El poeta.)

28.5.08


Poéticas & Rollos. Mundos intraterrenos

Nazar está situado en el centro de la Tierra y únicamente está habitado por árboles. Pero no solo Nazar, otros muchos astros llevan a cabo aquí sus revoluciones, como La Martinia, Mezendor, habitados por instrumentos musicales, monos y monstruos y portentos de toda guisa; gentes de extrañas costumbres, a veces singularmente más razonables que las nuestras… En las regiones glaciales de Mezendor se halla el imperio de los Seres Universales. Cada animal, cada planta, está dotado de razón; un senado de elefantes, una corte camaleones, tribunales presididos y formados por árboles, un Foro de urracas son algunas de las más meritorias instituciones de este Imperio. Y los zorros son embajadores, los cuervos ejecutores testamentarios, los carneros o machos cabríos gramáticos y los caballos cónsules.
(…)
Los árboles de Nazar, a los que la naturaleza acababa de conceder la capacidad de andar y la velocidad de las tortugas comunes, lo emplearon (al protagonista), todo lo más, como correo recadero de corte -en efecto, el príncipe pronunció las palabras “spik autri flok skak mak tabu mihalatti”, que sancionan tal nombramiento; repárese en el malfamado “tabú”. Los monos de La Martinia, que se pasan todo el tiempo poniéndose lazos en el rabo, lo consideran tan lento y obtuso que le pusieron de mote ”Kakidoran”, es decir, El Tonto. Solo los habitantes de la tierra de Quama, verdaderos salvajes sin idea de nada, lo elevaron a la dignidad real con el título de “Pikil-fu”, o enviado del Sol.

---Extraído de “La tenia mística”, cuento publicado en La espada (1942), uno de los libros más celebrados de Tommaso Landolfi (1908-1979). Aunque en conjunto resulta más bien irregular el relato, no se puede dudar del portentoso ejercicio de imaginación y simbolización que en él se da, sobre todo si reparamos en la alusión a la doctrina de los universales platónicos (“los Seres Universales”), y en la ácida crítica a la racionalidad y supuesta superioridad del género humano (recuerden que el relato fue escrito durante la parte más cruenta de la Segunda Guerra Mundial). El protagonista de “La tenia mística”, quien cae al centro de la Tierra, es Niel Klim, “eximio bachiller” cuya sabiduría no fue muy apreciada en los mundos intraterrenos. Lo mismo le pasó –sugiere el cuento al principio- al padre Le Coëdic, “fiel cartesiano”. Los vínculos con "Tlön, Uqbar Orbis, Tertius" y con el comienzo de la Comedia están a la vista. En general, el cuento puede ser interpretado como un descenso a los infiernos órfico, aunque de signo positivo. Antes de revelar, como al estribo, la naturaleza de la tenia mística, dormida con sus 9000 leguas de longitud en el centro de nuestro planeta, el narrador se permite una reflexión que remarca la vocación crítica del cuento:

Las cuales cosas referidas más arriba nos ofrecen materia bastante para considerar de qué poca monta es, lector, todo lo que se halla y sucede sobre la corteza terrestre comparado con lo que se halla y sucede en las profundidades; donde árboles y fieras hablan, la sabiduría humana no es apreciada y muchas cosas se ven más claras, y de muchas (si no de todas, como afirma el padre Le Coëdic) se descubre su origen.

Vaya esto mientras preparo un post completo sobre este alucinante narrador italiano.
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Límbicas

*De mi correo: "GREMIO DE ESCRITORES DEL PERÚ-Consejo Directivo Nacional- Presenta ENTRE EL FUEGO
Y LA TERNURA, Homenaje a Javier Heraud en el 45 Aniversario de su inmolación
Participan: Cecilia Heraud, Juan Cristóbal, Luis Yáñez, May Rivas, Jorge Horna. Música: Manuel Silva "Pichinkucha", Dúo Takanamanta, Franco Chico. Además presentación de

UNIÓN LIBRE
Órgano del Gremio de Escritores del PerúMartes 27 de mayo - 7 pm.Salón Cultural de la
Asociación Brisas del Titicaca
Wakulski 180 - 1ra. cuadra de Av. Brasil
INGRESO LIBRE
¡¡ Javier Heraud: Presente!!
¡¡Solidaridad con las luchas del pueblo!!"
*JUEVES CULTURAL. ANEA SAN ROMÁN, GRUPO EDITORIAL HIJOS DE LA LLUVIA
Y LAGOCULTO EDITORES

PRESENTAN:

Aquí no falta nadie
Antología de poesía puneña

LUGAR : Salón de convenciones de la Municipalidad Provincial de San Román, Juliaca.
DÍA : Jueves, 29 de mayo.
HORA : 6: 45 p.m

(Tommaso Landolfi. Su obra fue apreciada por Italo Calvino, Eugenio Montale, Susan Sontag y Umberto Eco, entre otros escritores y poetas.)

27.5.08


El poeta Pablo Palacio

La edición de la colección Archivos de la obra completa del narrador ecuatoriano Pablo Palacio (1906-1947) rescata, además de una serie de textos narrativos hasta el momento inéditos, traudcciones y ensayos, cinco poemas juveniles que publicara Palacio en los años veinte. El conjunto es tan exiguo que poco da para elaborar en torno a ellos, salvo que se quiera caer en un tour de force exegético como el de Adriana Castillo de Berchenko, quien en su “Pablo Palacio y las formas breves: poemas y cuentos”, incluido en el volumen referido, dedica la parte de los poemas a la adjetivación de uno de ellos

microsoneto en versos octosilabos de abundante adjetivación tópica que respira un candor sentimental adolescente impregnado de sensibiidad postmodernista.
y a una obvia comparación entre los dos últimos, en la que se empeña -con gran despliegue de talento crítico, es verdad- en demostrar que aquellas “obritas” “vehiculan también las opciones éticas y estéticas profundas que animan al creador”. Castillo agrega en sus párrafos finales que los poemas de Palacio

resultan extraños, sorprendentes un sí es no es herméticos (sic). Pero estas obras son algo más que el lugar de experimentación de la brevedad y de la palabra. Ellos son también el espacio en el que cristalizan ciertas constantes estéticas definitorias del autor.

Me cuesta mucho no pensar que esta última conclusión responde al juicio previo ampliamente difundido pero no siempre cierto, que afirma que las primeras expresiones literarias de los grandes escritores deben prefigurar de una forma u otra la producción posterior. He leído los cinco poemas de Palacio luego de leer el ensayo de la crítico sureña, y la verdad apenas he encontrado jirones macilentos de todo lo que dice. Les pego un poema para que tengan una idea.


As de diamantes Isabel León

Quien corta con echar el aliento escalosfría pupilas de vidrio enamoradas.
Mitilana nacida de un surco de la tierra,
Mujer de líneas suaves,
Miró como un dios guiñar el párpado.
E indujo al Hombre, descendiente del vandolero Valmiki, en inmovilidad de un millar de años
para que se encontrara su cuerpo taladrado por los nidos de los malos pensamientos.
Isabel León, As de Diamantes para las sortijas en manos de los ladrones, escurridizas, fugitivas, tan inquietas como lágrimas a la orilla de las pestañas. (Hace llorar el que no venga la madre a darnos el último beso del día.)
As de Diamantes, para cortarnos el respiro.

(Pablo Palacio. El anuncio rimbombante de la presencia de sus obras completas en la red no pasó de ser otro invento más.)

26.5.08

Semana Winehouse

Mi fin de semana ha tenido un aroma a whisky y soul y todo sin proponérmelo. Primero fue el descubrimiento obviamente tardío de la cantante inglesa Amy Winehouse, por medio de un especial que pasara Denisse Arregui en Plus TV –varias de sus canciones, sin embargo, ya las había escuchado aunque no sabía quién era. Al día siguiente, me fui con mi novia a comprar algo de ella y conseguí un espectacular concierto que dio el año pasado en Francia. Búsquenlo.

Pero eso no es todo; abro la flamante revista Wapa de La Repúblicatiene dirección electrónica- y me encuentro con una nota sobre la cara oculta de esa voz ronca y como de sensualidad lunar: sus barrabasadas con la estrella de puntas rotas del rock británico, Pete Doherty. Aquí el video que ese tipo ha colgado en Youtube.





(Pueden chequear también la entrevista a Denisse Arregui en la misma revista sabatina de La República: anuncia nuevo programa cultural en la tele. ¡Bien!)



Aquí cantando "Rehab" en el programa de David Leterman, Late Show.

25.5.08

El Pudor de Alberto Manguel

El famoso crítico e historiador de la literatura argentino hace para Babelia una crónica de novelas latinoamericanas destacables, con ocasión de la inminente apertura de la Feria del Libro de Madrid, el próximo viernes. Incluye Pudor (2001) de nuestro compatriota Santiago Roncagliolo.


Por ALBERTO MANGUEL

Elena Poniatowska (México)
Querido Diego, te abraza Quiela (1978)

Fue con esta brevísima y perfecta novela que Elena Poniatowska se hizo conocer en el mundo literario. Angelina Beloff, rusa exiliada en el desolado París del fin de la Primera Guerra Mundial, agobiada por el recuerdo de un hijo muerto, escribe durante un año cartas a quien fuera su amante, el pintor Diego Rivera. Las cartas de Angelina (firmadas simplemente Quiela, el apodo que Rivera le dio durante su romance) quedarán sin respuesta, pero esa voz única, esperanzada, construirá, página tras página, el retrato de una mujer enamorada que no se resigna a la derrota. Todo en este libro es delicado, apenas dicho, apenas vislumbrado, discreto, como si lo que cuenta Quiela perteneciera ya al pasado. Las novelas de amor suelen pecar de trivialidad o sensiblería; Querido Diego evita sabiamente ambas faltas y logra hacerse misteriosamente memorable.

Tomás Eloy Martínez (Argentina)
Santa Evita (1995)

Los literales estudiosos de la literatura latinoamericana robaron a los historiadores de arte el término "realismo mágico" para justificar una narrativa que les parecía alejada del documentalismo de Galdós y de Zola. Prefirieron ignorar que la historia de la América española abunda en monstruosas fantasías y argumentos estrafalarios que aún el más temerario de los narradores de ficción no se atrevería a inventar. Entre éstos se destaca, en Argentina, la saga de Juan Domingo Perón, de su esposa Evita y del resto de la inverosímil compañía. Tomás Eloy Martínez, pionero del llamado "nuevo periodismo" latinoamericano, no necesitó inventar nada: se limitó a contar la historia de Evita, en un lenguaje claro, medido, inteligente, con rigor documental. Los hechos son ciertos; sólo la técnica pertenece al campo de la ficción. El resultado es una obra maestra.

Ricardo Piglia (Argentina)
Respiración artificial (1980)

Heredera de una concepción dieciochesca del campo de la ficción, Respiración artificial es una obra absolutamente original en la narrativa latinoamericana del siglo XX. Novela filosófico-política o tratado histórico disfrazado de relato, publicada cuando faltaban todavía unos años para el fin de la dictadura militar en Argentina, sugiere que esa época de terror fue consecuencia o fruto del régimen tiránico instaurado por Juan Manuel de Rosas en el siglo XIX. Para desarrollar su tesis, Piglia monta un juego de espejos que se explican y se amplían mutuamente. El lector empieza creyendo que el juego es puramente literario, sazonado de apartes críticos sagaces y divertidos; a medida que avanza, se da cuenta de que los personajes son piezas en una partida cuyo tablero es la historia de un país repetidamente traicionado.

Roberto Bolaño (Chile)
Estrella distante (1996)

Bolaño ha sido condenado a la fama póstuma y a una reverencia que él mismo hubiese abominado. Antes de su muerte en 2003, era un escritor desdeñado, admirado tan sólo por sus amigos; ahora es considerado, en las palabras de Susan Sontag, "el escritor más influyente de su generación en el mundo de habla castellana". La mejor obra de Bolaño, Estrella distante, de 1996, existe sin duda entre estos dos extremos. Es el aterrador retrato de un poeta asesino, fabulador amoral y emblemático del momento en que Chile pasa de la democracia a la dictadura. Aquí la voz de Bolaño es medida, precisa, por momentos de vertiginosa inspiración, rica en detalles geniales. Como un capítulo perdido de su más ambiciosa y menos lograda novela, La literatura nazi en América, Estrella distante es un retrato ejemplar del artista seducido por la promesa de poder.

Reinaldo Arenas (Cuba)
Otra vez el mar (1982)

El curioso fenómeno conocido como el Boom latinoamericano de los años sesenta a los setenta reveló a un vasto público la obra de escritores tan diversos como García Márquez y Vargas Llosa, Fuentes y Cabrera Infante, Edwards y Pitol, Puig y Allende, y permitió a la generación siguiente (y a algunos olvidados) encontrar su lugar en las bibliotecas del mundo. Entre ellos, Reinaldo Arenas, heredero del lenguaje barroco de su compatriota y maestro, José Lezama Lima, y cronista implacable de la tiranía castrista. Arenas retrata a través de su obra la realidad fantástica y sufrida de Cuba. Su tercer libro, Otra vez el mar, es la memorable crónica de una pareja traicionada por la Revolución. Fue publicada en 1982, después de haber sido confiscada dos veces por las autoridades penitenciarias y reescrita por Arenas una tercera vez, y es quizás su novela más lograda.

Eduardo Berti (Argentina)
Agua (1997)

Héctor Bianciotti confesó que en los treinta largos años en los que leyó manuscritos para editoriales, sólo había descubierto siete escritores: el último era Eduardo Berti. Agua, de 1997, marca el redescubrimiento de una temática por entonces casi olvidada en castellano: la aventura metafísica iniciada por Baroja, Bioy Casares y Peyrou. A partir de un testamento ficticio, Berti trató de imaginar la historia de una viuda portuguesa a principios del siglo XX, cuyo marido le deja su castillo a condición de que volviera a casarse. Reflejo contrario del de Kafka, al cual no se llega nunca, el castillo de Berti es una prisión de la que nadie escapa. Ficción absoluta, todo en Agua es mentira, juego de seducción para que el lector crea estar leyendo un cuento y sólo tarde descubra que Berti lo ha enfrentado a una implacable cuestión de vida o muerte.

Juan José Saer (Argentina)
El entenado (1982)

Unos de los olvidados de la generación del Boom, Juan José Saer, sólo comenzó a cobrar fama en los últimos años de su vida. El entenado, publicada en 1982, décadas después de sus primeros notables libros de cuentos y casi al inicio de la larga serie de novelas que constituyen lo esencial de su obra, tardó en ser reconocida. El entenado es una novela histórica que transcurre en el siglo XVI, contada en la voz de un anciano español que viajó en su adolescencia al Río de la Plata y que ahora, de regreso a España, rememora los largos años en el Nuevo Mundo, entre los indios colastiné, "toda vida", dice en cierto momento, "es un pozo de soledad que va ahondándose con los años". Es desde la profundidad de ese pozo que nos llegan los recuerdos que tratan de dar sentido a esa empresa colosal, temible, culpable, que fue la colonización de América.

Martín Caparrós (Argentina)
La Historia (1999)

Hay novelas cuya desmesurada ambición las vuelve casi imposibles aun para sus más empedernidos lectores: el Finnegans Wake de Joyce es el ejemplo más notorio. A diferencia de Joyce, el propósito de Martín Caparrós parece haber sido no ya encerrar la historia universal en un ejercicio de inventiva logorrea, sino el de brindar un mito original a su país, la Argentina. La Historia, publicada en 1999, es la crónica de una imaginaria civilización precolombina, pero es también la glosa de ese texto por un lector contemporáneo que descubre en él las raíces de las revoluciones del siglo XX. Caparrós pasa revista a un sinnúmero de "versiones" de la lengua castellana, desde la lírica del Siglo de Oro hasta el vocabulario teórico de los universitarios contemporáneos, con inspirada maestría. Quizás no sea una obra cabalmente lograda, pero sí una de las más apasionantes.

Eduardo Galeano (Uruaguay)
Memoria de fuego (1982-1986)

Entre 1982 y 1986, Galeano publicó una trilogía que escapa a las tradicionales definiciones del género. Mezcla de anécdota histórica y fábula, de hecho verídico y de cotilleo, de cita y de glosa iluminada, de prosa y de poesía, los tres volúmenes son una crónica florida de las Américas, hecha de episodios verídicos y relatos fantásticos hallados en un sinfín de fuentes antiguas y modernas. Los textos, presentados en orden cronológico (lo cual alienta la vocación del lector a leerlos como “crónicas reales”), son el equivalente del objet trouvé, ejercicio narrativo utilizado por Marcel Schwob en Vidas imaginarias y por Borges en su Historia universal de la infamia, y que Galeano reinventa con un propósito más generoso: redefinir el continente. Los tres volúmenes —Génesis, Las caras y las máscaras y El siglo del viento— dan forma literaria al imaginario americano.

Antonio Skármeta (Chile)
Ardiente paciencia (1985)

Convertida en la película El cartero, Ardiente paciencia fue la novela que dio a conocer a Skármeta más allá de las fronteras de su país. Breve y enternecedora, es una suerte de cuento de hadas protagonizado por una pareja de enamorados, el cartero adolescente de Isla Negra y la hermosa hija del tabernero; la inesperada hada madrina es Pablo Neruda, único cliente de los servicios postales de la isla, durante los últimos años de su vida. Gradualmente, con el propósito de ganar el corazón de su dama, el cartero aprende del gran poeta el arte de usar palabras para expresar sus sentimientos. A partir de tal argumento, Skármeta hubiera podido escribir una fábula dulzona, convencional, simplista. Ardiente paciencia es en cambio un relato medido, lírico, regocijante, una historia de amor que es al mismo tiempo una lección sobre cómo se escribe un poema.

Alberto Ruy Sánchez (México)
Los nombres del aire (1987)

Con Los nombres del aire inicia Alberto Ruy Sánchez su crónica de la ciudad casi imaginaria de Mogador, que continúa en En los labios de agua, Los jardines secretos de Mogador, La mano de fuego y su coda, Nueve veces el asombro. Descripción soñada y sensual de una ciudad a la vez africana y mexicana, la saga es ante todo una indagación sobre el deseo a la vez fugaz y duradero, sobre la relación entre el sentido físico de las palabras y la expresión verbal de nuestros sentidos. Tomando como inspiración la gran tradición de la poética amorosa arábigo-andaluza, Alberto Ruy Sánchez entrelaza deliberadamente cuerpo y paisaje, caligrafía y tacto, exploración lingüística y fantástica, construyendo así una narración altamente erótica en la que amado y amada, autor y lector, papel y piel se mezclan y confunden.

Fernando Vallejo (Colombia)
La virgen de los sicarios (1994)

La tradición de violencia política en la literatura suramericana comienza con El matadero de Esteban Echeverría y se extiende a través de la gran literatura indigenista. Pero es con Vallejo que ese salvajismo, presente hasta entonces sólo en el relato mismo, arraiga también en el lenguaje, violentando el vocabulario y la sintaxis castellana, dando lugar a esa visión total del infierno que es La virgen de los sicarios, que Vallejo continuará en las cinco novelas autobiográficas que la siguen. Una inmensa cólera guía su escritura: ante la injusticia de los poderosos, las mentiras de la Iglesia, el sufrimiento de la gente común. La virgen… puede leerse como la desaforada crónica de la vida de los jóvenes asesinos profesionales de Medellín en Colombia, pero también como un ejemplo o reflejo de un desorden mayor, nacional o cósmico, que Vallejo denuncia.

Jorge Volpi (México)
El fin de la locura (2003)

Consagrado con la novela En busca de Klingsor, Volpi intentó en El fin de la locura una aproximación mexicana al Quijote. La ambición de esta novela, en gran medida lograda, es explorar, a través de la locura del psicoanalista Aníbal Quevedo, la de su país y del mundo. Desde el revolucionario París del 68 a la Cuba de Castro y al Chile de Allende, jalonando la degradación de la izquierda intelectual, el periplo de Aníbal Quevedo es el de un hombre que busca sentido a la sinrazón universal por todos los medios posibles, sea la política, la crítica de arte, la lingüística o la escritura, pero sobre todo por medio del psicoanálisis, la “alquimia del espíritu” como se llamó alguna vez a la caballería andante. Ése es el sentido de la palabra “locura” en el título, que debe entenderse no sólo como “conclusión” sino también como “propósito”.

Santiago Roncagliolo (Perú)
Pudor (2004)

El culebrón responde esencialmente a los requerimientos del drama clásico. En pleno Boom, Manuel Puig redimió tanto sus argumentos como su estilo. Santiago Roncagliolo, sólo la forma. Pudor es el relato entrecruzado de varias vidas de culebrón: un hombre muriéndose de cáncer, un niño obsesionado con la muerte, un gato donjuanesco y, principalmente, una mujer asediada por una correspondencia anónima y lasciva. La exageración y el desenfado del género son atenuados por la voz imperturbable de Roncagliolo, quien cuenta las historias de su gente con un ojo desapasionado y clínico. El pudor que da título a la novela no es sólo el que afecta a la conducta de los personajes; es, sobre todo, el del estilo de Roncagliolo, que rechaza tanto la sensiblería como el juicio moralístico, y deja al lector plena autoridad sobre la multiplicidad de desenlaces.

Rodrigo Rey Rosa (Guatemala)
La orilla africana (2006)

Alguna vez Severo Sarduy, tomando como punto de partida la descripción que hizo Colón de las islas del Caribe bajo la ilusión de que eran la India, describió su recorrido de la India como si ésta fuera Cuba. Con similar visión ecuménica, Rodrigo Rey Rosa reconoció en África del Norte sus paisajes natales. Así es como uno de los dos protagonistas de La orilla africana, un colombiano perdido en Tánger, descubre en la ciudad marroquí la poluta atmósfera de Cali, mientras que el africano Hamza se transforma en su espejo, traduciendo a la cultura de Tánger los afanes del primero. También de sus crueldades: La orilla africana puede leerse como una novela picaresca atroz e inclemente. Discípulo de Paul Bowles, y heredero de su lacónico estilo que profundiza y mejora, Rodrigo Rey Rosa logra en La orilla africana una pequeña obra perfecta.

Santiago Gamboa (Colombia)
El síndrome de Ulises (2006)

El exilio se ha convertido en uno de los temas literarios del nuevo siglo. Gamboa define imaginativamente el mundo del exilado donde la definición de nacionalidad se fortifica y se diluye al mismo tiempo por obra de la memoria. Esteban, el héroe de esta novela, descubre que sufre del síndrome que afecta no a todo viajero sino sólo a aquellos que no pueden volver a su país de origen: Ulises no viaja porque quiere sino porque está condenado al viaje. Sin sentimentalismo, sin ironía, con cierta ternura, Gamboa describe el itinerario de Esteban y de sus compañeros de infortunio, poseedores de tan sólo dos bienes, el sexo y la palabra, para sobrevivir en la ciudad emblemática del exilio, París, “enorme y pretencioso caravasar” como la llamó Henry James. El síndrome de Ulises es una novela apasionante, sabia y conmovedora.

(Alberto Manguel, autor de Una historia de la lectura y otros libros de amena y contundente erudición.)

24.5.08


Poéticas & Rollos. Anagnórisis

Salió de la casa de la cartomante tambaleándose y se detuvo en el callejón oscurecido por el crepúsculo; el crepúsculo que es la hora de nadie. Pero ella estaba allí, con sus ojos ofuscados, como si el instante último de la tarde fuese una mancha de sangre y de oro casi negro. Toda esa riqueza del ambiente la recibió como la primera mueca de la noche que, sí, sí, era honda y opulenta. Macabea permaneció quieta y aturdida, sin saber si atravesaría la calle, pues su vida ya había cambiado. (…) De pronto todo era muy, muy y tan amplio que sintió ganas de llorar. Pero no lloró, sus ojos brillaron como el sol que moría.
Entonces, cuando dio el paso para bajar de la acera y atravesar la calle, el Destino (explosión) susurró rápido y goloso: ¡ahora, ahora, ya ha llegado mi hora!
Enorme como un trasatlántico, el Mercedes amarillo la atropelló; en ese mismo instante, en algún lugar único en el mundo, un caballo se irguió en respuesta con la carcajada de su relincho.
(…)
Estaba inerme en el borde del pavimento, tal vez descansando de las emociones, y vio entre las piedras del arroyo un capín flaco de un verde como el de la más tierna de las esperanzas humanas. Hoy, pensó ella, hoy es el primer día de mi vida: he nacido.

La hora de la estrella (Siruela, 2000) es una de las novelas más breves de Clarice Lispector, la formidable escritora brasileña de origen ucraniano. El fragmento corresponde al final, trágico y "sencillo”, de Macabea, una joven de origen humilde que va a la ciuda a buscar su destino. La misteriosa relación entre el atropello y el relincho de un caballo en un "lugar único en el mundo" tiene que ver con un sentido de lo que llamaré metacorrespondencia, tal como la concibe Lezama en algunos de sus libros (en especial Las eras imaginarias), y como, si recuerdo bien, lo comenta Borges en algún ensayo o entrevista. Anagnórisis es revelación, conocimiento de la verdad última.
(Retrato callejero de Clarice Lispector. Sao Paulo.)

23.5.08




Nombrar lo innombrable

En el blog El síndrome de Chéjov le han hecho una extensa entrevista al narrador español Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971), una de las revelaciones literarias de los últimos años. De hecho su más reciente libro fue designado por la revista Quimera como el más importante del año pasado. Pueden leer la entrevista completa, yo les pego algunos pasajes que me parecieron interesantes.


Todos los escritores que admiro han sido escritores de obsesiones. Las obsesiones generan relaciones que van más allá de la vida presente de cada individuo, dibujando redes íntimas que atentan contra la naturaleza del tiempo, que es, por definición, irreversible. En realidad, yo siempre he escrito el mismo libro, uno que, bajo el aspecto del relato o la estructura de la novela, gira alrededor de unas pocas preguntas fundamentales: ¿por qué existen el dolor y el mal en el mundo?, ¿posee la belleza una capacidad redentora?, ¿cómo podemos sobrevivir al sinsentido de la existencia?

(…)

Citaría a Chéjov, Bábel y Carver por un lado, como escritores de lo íntimo, de lo cotidiano, y a O’Connor y Cheever por otro, como autores con inquietudes metafísicas. Luego está el caso sin parangón de Kafka, un escritor al que, cuanto más leo, más admiro. En español me han influido la obra breve de Borges y Onetti. Y en nuestro país admiro muchísimo las narraciones de Benet, a menudo menospreciadas al ser comparadas con sus grandes novelas.

(…)

La posmodernidad está repleta de hallazgos, caso del cuestionamiento de la realidad y de su pregunta por las culturas del simulacro, o de su concepción de la literatura como un documento capaz de reconfigurar la realidad antes que como un texto antropológico, por no hablar de sus novedosas metáforas, pero en la posmodernidad se da cita una suerte de olvido a propósito de las estaciones culturales de las que procedemos, un olvido que, en ocasiones, puede conducir a declaraciones más o menos resonantes pero casi siempre vacuas, y que a mí, honestamente, me irritan. Como respondí en cierta ocasión, el oficio de enterrador es muy digno, cierto, pero exige un alto grado de responsabilidad, no vaya a ser que enterremos a gente que está viva, muy viva. Luego, por descontado, existe esa obscenidad de la elocuencia que no comparto, la idea de que una declaración de principios epatante (algo así como: «Olvidemos a Joyce y a Cortázar de una puta vez») es la quintaesencia del talento, cuando es lo que todos los artistas han hecho en un momento u otro de su vida: matar al padre. Recuerdo haber empleado al respecto la imagen de la madriguera: el escritor es una alimaña cuya guarida está rodeada por los cadáveres que marcan su genealogía. Yo escucho a Tortoise y no le hago ascos a Palahniuk, pero eso no significa que olvide mi deuda con Bach y que, después de la cena, prefiera irme a la cama con Sciascia que con Baricco.



La brevedad de mis libros obedece a mi forma de escribir, equívoca en vez de unívoca, connotativa antes que denotativa, prácticamente carente de diálogos, una escritura que lo basa casi todo en el poder de la imagen y en la vida interior de los personajes, una literatura de la conciencia, en una palabra, que confía en la capacidad del lenguaje para emocionar y desvelar antes que en funciones más objetivas. Un periodista se refería a mí hace unos días, durante la presentación de la edición italiana de La ofensa, como el hermano pequeño de Jonathan Littell. Sospecho que en el uso de la palabra piccolo pesaba tanto el prejuicio de la calidad como el de la cantidad, un prejuicio este último que, sinceramente, no comprendo. A mí, por ejemplo, el Tolstói más admirable no me parece el de Guerra y paz, con sus 1.000 poderosas páginas de historia de las mentalidades, sino el de La muerte de Iván Ílich, capaz de contarnos en apenas 100 páginas en qué consiste morir.

(…)

Yo no contrapongo belleza y maldad, simplemente tomo nota de que la primera nada pueda contra los poderes de la segunda, salvo consolarnos ocasionalmente. En realidad, lo que a mí me obsesiona no es tanto que belleza y maldad sean rutas paralelas, como insinúas, sino que coexistan en la misma conciencia. En La vida de los otros hay una escena en la que Dreyman, el dramaturgo vigilado por la Stasi, interpreta al piano una sonata. Al otro lado del espejo, el espía Wiesler está escuchando. Dreyman dice entonces: «Nadie puede escuchar esta música de verdad y ser al mismo tiempo una mala persona». El espectador, reconfortado, acepta que, desde ese instante, algo ha cambiado en el interior de Wiesler, que sus horas como miembro de una organización asesina están contadas. Uno de los tópicos de nuestra cultura es que la música y, por extensión, el arte nos hace mejores. Pero este lugar común es difícil de probar. La belleza no posee una correspondencia moral; el goce estético no adjudica ropajes éticos; las obras de arte no se compadecen de la bondad de sus fruidores. Lo cierto es que, nos guste o no, se puede gozar de Proust y tener el corazón de un Pinochet. Céline, que fue un gigante de la literatura, uno de los mayores talentos de todos los tiempos, fue también un hijo de puta sin paliativos. O, dicho de otro modo, un pueblo ágrafo, sin literatura, puede ser infinitamente más moral que una sociedad con millones de lectores del Quijote. Quizás, como al Dreyman de La vida de los otros, nos aterra pensar que el arte carece de una dimensión salvífica, que al escuchar a Stravinski la maldad pueda permanecer indemne. Pero algo me dice que, de existir, ese infierno urdido por las religiones sería un lugar lleno de bibliotecas.

(…)

DeLillo es, para mí, el lector más privilegiado de nuestro tiempo, algo así como el Kafka contemporáneo. Nadie como él ha sabido descifrar la entraña del nuevo milenarismo y anticipar los miedos actuales: el terrorismo en Jugadores o El hombre del salto; la muerte en Ruido de fondo y Body art; el simulacro en Fascinación y Submundo. Y en todas ellas, por supuesto, la amenaza tecnológica. Me siento honrado con la comparación. Dostoievski es otro de los pilares que sustentan Derrumbe. La lectura de Los demonios me conmocionó. Confieso que mi personaje literario favorito de todas las épocas es Stavrogin. Creo que Los demonios es un texto decisivo para comprender el mundo desde 1860 hasta nuestros días, uno de esos libros que demuestran que la gran literatura es siempre contemporánea.

(El escritor. Portada de uno de sus libros.)

22.5.08


Tacvba

Es uno de los cafés más tradicionales de la ciudad de México, nombre completo: Café de Tacuba. También fue una de las regiones virreinales más importantes y ricas de Centroamérica; pero lo que todo el mundo piensa cuando escucha “Café Tacvba” es en “Eres”, “Ingrata” y en las bandas sonoras de Amores Perros, Y tu mamá también y Batman y Robin. Hoy, que recién me entero por RPP que se presentarán mañana en el Parque de la Exposición de Lima, recuerdo una anécdota de su primera venida, hará unos diez años.

Yo estaba en el Queirolo con algunos viejos amigos como el narrador Carlos Jallo, Luis Luyo, el doctor Pocho Ríos (qepd) y, si no recuerdo mal, Josemári Recalde. Eran como las doce de la noche o la una cuando irrumpieron en el bar-restaurant una gavilla de roqueros bulliciosos, entre los que pude reconocer a Montaña y a algunos integrantes o ex integrantes de otros grupos locales. Abarrotaron todas las mesas de la parte primera del local, incluso había gente de pie. Nosotros estábamos en la trastienda del mismo.

Luego de cómo una hora, se acercó a mi mesa un joven de cabellos largos y ondulados, de pequeña estatura, muy vivaz y de mirada inteligente. Se le veía fatigado, en busca de un poco de aire, pues los roqueros estaban arremolinados todo el tiempo en torno a él y su grupo. Era el popular Cone Cahuitl (Albarrán). Me dijo que era cantante y que andaba en busca de un trago. Nosotros bebíamos algo de cerveza, pero él no quería tomar una en ese momento, así que le invité un ron con coca-cola. Como me había dicho que era cantante, lo invité a cantar algo al son de un viejo guitarrero de esos que visitan los bares.

-Hórale –me dijo-. Lo que ustedes quieran.

-Pues que te parece si cantamos algo del maestro Javier Solis –le dije-.

Me miró con una cara de “no mames, güey”. Pero yo llamé al señor de la guitarra y, sin consultar a nadie, le dije que entonara “En mi viejo San Juan”, la canción que solía (des)entonar en "La Cabañita" el crítico Marcel Velásquez cuando era feliz y universitario. Así que ahí tenían a Albarrán cantando esa notable canción a dúo conmigo, tragos en mano y haciendo lo que podíamos (él más que yo, evidentemente). Mañana me apresto a ir al concierto para poder estrecharle la mano a ese cuate que seguro que no ha cambiado gran cosa luego de haber tocado con Radiohead. Vidrios.


21.5.08


Barroco peruano postadánico

Conversando ayer durante el almuerzo con el poeta Paul Guillén –estamos preparando una sorpresa para los lectores de nuestros blogs y en general interesados en la poesía-, coincidimos en que los poetas barrocos o neobarrocos peruanos surgidos luego de Martín Adán son José Morales Saravia, Vladimir Herrera, Magdalena Chocano y un par de nombres de poetas más jóvenes que por el momento me reservo. (También incluiría al Santiváñez de Symbol, Cor cordium etc.)

Como el libro que recoge la obra poética del primero de los nombrados, Oceánidas (San Marcos, 2006), pasó casi desapercibido para el medio local, les dejo ahora un soneto de la sección “Los males de la flor”, una serie sobre poemas de la obra mayor de Baudelaire. Finalmente, consigno un fragmento de Albricias, el poema que me gusta más del conjunto y con el que el poeta cierra un ciclo rizomático donde naturaleza y celebración se hacen uno y luego se pierden en desbordante multiplicidad. Va.

3. (L’ideal + Das Urbild)

Pálidas semillas en humo extintas
Madejan rizos de horizonte escurro:
Jurel desfirmamenta, primigenia,
Inflama abismo, vulva en carne viva.

Noche de rizomas abruptos, pendos,
Añora árbitro, desdeña cosmos,
Empeña cornucopia por mastuerzo
Sin hábil trébol, núbil mástil lábil.

Rostro remadrado criando nardos
De crimen prístino, de sayos sosos
Sonriendo arrebolados a marañas.

Lánguido reflejo apadrillado celo,
Malversa salmos monumentos larvos,
Arenga las mitades hasta cima.


…las papayas doran pieles y ábrense para secreto de frescura,
rocío reciente de cavidades nevadas en tiezas granadillas,
cierto es sonoro mordisco en el pálido pero o roja manzana,
el talle de balaustrada lozana con ligereza de gorriones,
tersura de plumas sedosas en manos de paloma de palmeras,
aspereza domada mantiene en redil todas sus lanas de oveja,
cepas racimas hacen ruta al gusto como arco iris soleado,
el silencio irrumpido al cestar el viaje y marcarse arribo,
el bullicio del recibimiento cuando despejadas las criaturas,
murmullo de las olas tejiendo espumoso pañuelo de bienvenida,
saltan los vástagos de claveles con fijas pestañas admirativas,
el capullo del mediodía en esplendor se inclina y saluda.

(José Morales Saravia.)
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Lauer con todo. Leo en La República de hoy una nota donde se habla de las recientes reediciones que han tenido varios libros de Mirko Lauer (Introducción a la pintura peruana del siglo XX, Secretos inútiles, entre ellos) tanto en España como en el Perú. Tal vez sea también interesante reeditar sus libros de poemas, pues no se encuentra ni un ejemplar de Bajo continuo o Santa Rosita y el péndulo proliferante en librerías, y solo pongo dos ejemplos.

20.5.08


Poéticas & Rollos. Las sensaciones proustianas

Cada página, cada frase de A la búsqueda… contiene una multitud de sensaciones que tejen un espacio extraño: de la percepción al recuerdo, del recuerdo a la percepción, se dibuja un hiato que instala no un vacío (tal como sugiere Georges Poulet) sino el tiempo del lenguaje. El tiempo recobrado sería de este modo el tiempo del lenguaje en tanto experiencia imaginaria, de lo percibido a lo dicho y de lo dicho a lo percibido se abre una distancia, la incompatibilidad misma, una inadecuación que da forma a una aleación.
(…)
Innumerables son las indicaciones de Proust sobre el efecto relámpago de una sensación que se impone desde afuera, a condición de que la intensidad previa del yo pueda presentirla, proyectarla, orientarla y sobre todo construirla.
(…)
Olfativas, sonoras, táctiles, visuales, gustativas: toda la gama de sensaciones y sus insospechadas variantes, fundan el universo sensorial de Proust (…) Una verdadera estructura de materias, de sentidos y de formas. Desde los alimentos hasta los sonidos, pasando por la piel –duro o blando, roto o ligado, homogéneo o plural, aéreo, soleado, umbroso, mohoso, aterciopelado, sedoso, satinado, afelpado, musgoso, marmóreo, hinchado, redondeado, explosivo, volátil, ramificado, frondoso, vegetal, marino, acuático, sólido, inconsciente, esponjoso, cuajado, cristalizado, equívoco, mixto, tenue, sutil, irisado, yuxtapuesto, forrado, tejido, tornasolado, recubierto, focalizado, disperso y así sucesivamente…

---Tomado de “Apología de la metáfora”, libro V de El tiempo sensible (Eudeba, 2005), el formidable tratado de Julia Kristeva sobre En busca del tiempo perdido de Marcel Proust. Dice la teórica de la literatura que corre por cuenta de cada lector la posibilidad –inmensamente facilitada por el talento proustiano- de experimentar una “resurrección sensorial” del pasado y una apertura de las posibilidades de percepción del presente, lo que en buena cuenta constituye la substancia de la obra del escritor francés. El libro de Poulet mencionado al principio es L’Espace proustien (1963).

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19.5.08


Greenpeace y la alharaca conservadora

http://civilizacionperu.blogspot.com/

La imagen más recordada de las cumbres en Perú será la de los letreros amarillos de Greenpeace en Machu Picchu. Con un Chávez silencioso frente a la laptop mágica y la ciudad encapsulada, la incursión de los ecologistas simboliza las contradicciones en debate. Agitados por el conservadurismo antiliberal algunos señalan que los letreros de los ecologistas pusieron en peligro la ciudadela y que ésta está a punto de derrumbarse con el paso de la gente; los arqueólogos se sumarán a ello alegando sus verdades técnicas. ¿Pero realmente se puede sostener que los carteles amarillos y las personas que los sostenían pusieron en peligro Machu Picchu? En una ciudadela que tiene siglos en medio de la selva, por la que transitan miles de personas al día, donde empresas han cercenado el Intihuatana sin sanción debida, con un entorno cada vez más contaminante, sostener que lo hecho es un peligro es ver las cosas patas arriba.

Lo que sucede es que la noción de seguridad nuevamente aparece en toda su magnitud. Se sostiene que lo hecho por Greenpeace puso en peligro Machu Picchu, es decir que resultó peligroso. Lo peligroso pone en riesgo la seguridad. La seguridad es uno de los aspectos clave para entender las relaciones del Estado frente a los ciudadanos o a los que considera sus enemigos. Hoy poner en riesgo la seguridad del mundo o del país se criminaliza. Así, el que va contra la seguridad está atentando contra el sistema que algunos defienden ingenuamente. En ese sentido, la seguridad es otro de los monolitos de inicios del siglo XXI. Se la presenta como precondición para lograr el desarrollo, y con su manto se envuelve toda una serie de acciones y formas de pensar; de ahí a la criminalización existe un paso. La noción de seguridad debe ser vista entonces desde las sombras que proyecta y no desde las acciones que ilumina.

En ese contexto se inscribe la reacción a lo de Greenpeace en Machu Picchu. Es irreal que la ciudadela esté por caerse si algunas personas traspasan las zonas restringidas. Si fuera así, mejor cerrémosla porque los guardias que la cuidan a diario tienen que retirar a personas que traspasan las restricciones y los miles de continuos visitantes suman al maltrato del que se habla. Además el golpe ha sido contundente, en el mayor lugar arqueológico turístico de América y el medio utilizado no ha causado daño a nadie.

Los carteles amarillos sostenidos por los activistas han sido la acción política de la semana de las cumbres. Frente a la reunión oficial en la que el pastor García acusaba a Adán y Eva de no proteger el ambiente y por eso su expulsión del paraíso, y al encuentro alternativo al que sólo un presidente se sumó, los carteles alertando sobre los bio combustibles son lo que más ha llamado la atención en el mundo. Es una acción política y desde ahí debe ser analizada. El encono que se usa para descalificarla por ser peligrosa, evidencia desubicación. Ciertos periodistas no denuncian las barbaridades que se dan sobre la naturaleza y que están poniendo en peligro a la propia humanidad, pero definen como peligroso un acto que alerta sobre los bio combustibles que pueden restringir la alimentación de millones para que otros anden en sus autos recién fabricados.

Lo urgente es pensar en su real alcance la noción de seguridad. El gobierno peruano ha actuado sobre esa base para levar niños de las esquinas cercanas a los hoteles que recibieron a las delegaciones, para desplegar un plan de seguridad exagerado, para inflar el fantasma de la violencia que nunca se desató. La seguridad permitió se recorte nuestro derecho a la libre circulación y que las concentraciones públicas sean cercadas por miles de policías cual peste negra. Pero como las predicciones que requirieron esa seguridad no se dieron, se buscará nuevos agentes que pongan en peligro la seguridad, entre ellos los letreros de Greenpeace. No es lo de Machu Picchu el problema, sino la libertad de expresión.

Hoy que la verdad nace de una lap top recuperada en medio de un bombardeo, es útil entender los límites que el orden conservador anti liberal desplega en el mundo. Existen varios países en llamas, miles de encerrados sin debido proceso o asesinados porque son un peligro para la seguridad de nuestros socios EEUU y China. El pensamiento que no coincide con la ecuación crecimiento económico libre comercio igual desarrollo a la vuelta de la esquina Perú nuevo tigre, es peligroso. Oppenheimer en su reciente programa dedicado al agua sostiene que es exagerado preocuparse por que los ríos se sequen ya que existe tanta agua en el mar que de lo que se trata es de procesarla para hacerla potable. Esa es la misma perspectiva que ve peligro en acciones que no ponen en riesgo nada sino evidencian los contrasentidos del pseudo desarrollo. Machu Picchu será recordada más por los carteles amarillos que por la alharaca conservadora.

Alexandro Saco
18 5 2007

Fernando Ampuero en El Dominical

Enrique Sánchez Hernani entrevista hoy en el suplemento cultural de El Comercio al escritor Fernando Ampuero, a raíz de la publicación de Hasta que me orinen los perros (2008), su más reciente novela. En cuanto a sus compañeros de ruta e influencias, Ampuero nombra a Cueto, Alarcón, Benavides, Iwasaki y Niño de Guzmán. De entre los jóvenes son favorecidos Jeremías Gamboa, Susanne Noltenius y César Gutiérrez (Bombardero).

Preguntado sobre los blogs y su influencia, Ampuero revela: "Los blogs son algo muy bueno porque permiten un periodismo más democrático. Gustavo Faverón, Iván Thays, Víctor Coral y Paolo de Lima figuran entre los que más visito. Pese a que nos tienen sobreinformados, reconozco su gran utilidad y rapidez."

Lo más interesante de una entrevista muy jugosa puede ser la parte en que se le pide que hable sobre la crítica literaria. Buen humor y cierta sabiduría es lo que rezuman sus palabras:

Una reseña correcta, sea cual fuere su tono e intención, revela siempre interés y otorga importancia a un texto. Si son críticas elogiosas, me estimulan y ayudan a vivir. Si son desfavorables, me hacen reflexionar. Si son antojadizas y envenenadas, me apenan o me hacen sonreír (...)
(La mejor crítica es) la que se pone en el pellejo del escritor. Para juzgar con propiedad un libro resulta fundamental entender qué se propuso hacer el escritor y si lo logró.

Cuando El Comercio ponga el vínculo respectivo lo encontrarán acá.

(Fernando Ampuero. Hasta que me orinen los perros ha recibido críticas elogiosas en España.)

17.5.08


La duquesa de Ontario

Leo, sorprendido, este post en El lamento de Portnoy:

Terminé de leer el primer relato de Secretos a voces (Open secrets) de Alice Munro, el titulado Entusiasmo. Me levanté. Apoyé el libro en el respaldo del sillón. Me arrodillé ante él e incliné mi cuerpo en repetidas ocasiones hasta tocar la frente en el suelo, como homenaje al grandioso talento narrativo de la Duquesa de Ontario.

Dado que en ese blog se habla de muchos narradores buenos y excelentes, y que no recordaba a ninguno que haya recibido tal muestra de idolatría –y estamos hablando de Roth, Vila-Matas, Broch, Cheever y muchos más-, les busqué, rápidamente, algo que pueda darles una idea sobre la autora de tantos libros notables de cuentos (de hecho es señalada por muchos como la cuentista viva más importante). Michael Cunninghan viene a mi ayuda, desde The Virginia Quarterly Review (summer, 2006):

Her sentences, while never dull, are clear and unvarnished. She has great rhythm. She knows just how long each line should be, and when a longer sentence should be followed by a shorter one. Her sense of music is impeccable, but her work is not some big technique -y thing meant to remake literature. Munro is not Joyce, she is not David Foster Wallace—I say this with respect. Her work is written in a humbler way, and in a sense that’s the greater gamble. She doesn’t aspire to be one of the boys—they are, it seems, mostly boys—who are regarded as the big guns, and because her work is not splashy, her language not assertive, she risks being overshadowed by some of the noisier stylists. In fact, the determination she shows as she burrows into the lives of her characters makes outwardly experimental writing seem like the easier path. Munro is not concerned with impressing the reader. The depth and beauty and truth of the story she is writing are of greater concern to her.

Ya lo saben. Esta señora canadiense, con gran sentido del ritmo y de la musicalidad, sabe cuán larga debe ser cada línea, y cuándo una oración corta debe seguir a una prolongada. A mí me gusta sobre todo que no haya sido opacada por “esos ruidosos estilistas” que buscan “impresionar al lector”. La Munro ha sabido construir una obra soberbia con hilachas de luz, con humildes visiones, con fábulas mínimas del amor/desamor. Sus personajes femeninos, los más logrados, están forjados con sencillez, complejidad y grandeza. Eso es todo (y no es poco para nada).
(Munro.)
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*Premio Poeta Joven del Perú. BASES DEL CONCURSO
El Centro Cultural de España en Lima en asociación con Lustra Editores, convoca al PREMIO "Poeta Joven del Perú 2008" que se regirá por las siguientes bases.Pueden participar todos los peruanos y peruanas que hayan nacido después del año 1975, residentes en el territorio nacional o en el extranjero.El tema, metro y rima son absolutamente libres y los concursantes participan bajo seudónimo. Cada participante podrá presentar un solo libro compuesto por un mínimo de 500 versos y un máximo de 1000. Las obras presentadas deberán estar escritas en español, ser totalmente inéditas (medio impreso o electrónico) y ninguno de los poemas haber sido premiados con anterioridad, ni hallarse pendientes de fallo en cualquier concurso, así como tampoco hayan sido cedidos a ningún editor en el mundo.
Las obras se presentarán en original y por duplicado, mecanografiadas o impresas, utilizando el formato de hojas tamaño A-4, No se aceptarán originales mal presentados o ilegibles, ni remitidos por correo electrónico.Las obras tendrán que ser firmadas con seudónimo y acompañadas de un sobre cerrado en cuya cara externa figurará el seudónimo del participante y el título de la obra. En el interior del sobre deberán aparecer los siguientes datos:
- Nombres y apellidos del o la participante,- Edad,- Copia legible del documento de identidad,- Breve currículum vitae de una carilla como máximo,- Datos de domicilio, teléfonos y correo electrónico.
Las obras que no se ajusten a las bases serán descalificadas automáticamente.Se establece un premio único, que será la publicación de la obra dentro de la serie Novísima Poesía Latinoamericana, coeditada por el Centro Cultural de España y Lustra Editores, diploma y escultura realizada por un reconocido artista local. El jurado calificador está compuesto por tres personalidades de las letras peruanas y presidido por el Director del Centro Cultural de España.
El fallo del jurado calificador será inapelable, el que tendrá lugar en el mes de agosto de 2008. El jurado calificador podrá declarar desierto el premio, si a su juicio, ninguna obra posee calidad suficiente para obtenerlo. El premio será indivisible.El jurado calificador deberá mantener su anonimato hasta el día en que se difundan los resultados finales, que serán anunciados a través de los medios de comunicación. El jurado calificador resolverá cualquier caso no previsto en las presentes bases. La participación en esta convocatoria implica la total aceptación de sus bases, y el incumplimiento de las mismas la exclusión del concurso.
El Centro Cultural de España y Lustra Editores, se reservan los derechos para la publicación impresa de la primera edición por un período de dos (02) años, la cual no excederá de los 1000 ejemplares. Para publicaciones antológicas y por Internet será por un período de cinco (05) años. Salvo esta reserva, los derechos de autor pertenecen al ganador.El plazo de admisión de las obras comenzará el 13 de marzo de 2008 y terminará a las 17:00 horas del día 30 de mayo de 2008. Las obras que se envíen por correo postal se aceptarán, siempre que la fecha de matasellos del sobre, sea anterior a la finalización del plazo de entrega.La entrega del premio y presentación del libro se realizará en una ceremonia en el local del Centro Cultural de España en Lima en el mes de octubre de 2008.El Centro Cultural de España no se responsabiliza por pérdidas o extravío de obras eventualmente remitidas.Las obras deberán ser remitidas al local del Centro Cultural de España, a la siguiente dirección:
SeñoresPremio Nacional de Poesía – Poeta Joven 2008Centro Cultural de EspañaCalle Natalio Sánchez 181, Santa Beatriz, Lima 1 – Perú.
Los trabajos no premiados no serán devueltos. Se destruirán en los 10 días posteriores al fallo del jurado.

16.5.08


Los pensadores y el sexo

La revista Lire de este mes ha venido con un especial sobre Filosofía y sexo donde se revisa las relaciones entre los grandes pensadores occidentales y ese importante aspecto de nuestra vida. Históricamente los filósofos han sido objeto de sospechas por, supuestamente, tener una sexualidad, como decirlo… problemática… Esto, entre otras cosas, desde que Diógenes el cínico soliera masturbarse en público en los albores de la antigua Grecia, pasando por la afición juvenil al sexo “fácil” de San Agustín, o por la llamativa preferencia por parte de algunos connotados pensadores modernos, por parejas que fueran sus alumnos y/o asistentes. (además, parece que mucha gente cree todavía que la reflexión afectaría la performance sexual).

Lire incluye en este atractivo número un listado de textos donde se hace referencia al concepto de sexo o sexualidad en algunos de los pensadores y escritores más importantes de la historia (Deleuze-Guatari, Sade, Nietzsche, Freud, entre otros), de donde extraigo la parte correspondiente a Jacques Lacan -escrita por Alain Rubens-, en la cual se plantea por qué el encuentro sexual es para el autor de Encore fundamentalmente un desencuentro:

La fusion impossible entre les deux sexes

La sexualité n'est pas une partie de plaisir. On est même fondé à dire que c'est un chemin périlleux. D'abord, le sexe anatomique, exhibé ou perçu, ne fournit aucune garantie, ni l'indication la mieux assurée quant à notre identité sexuelle. Il vaut mieux parler de «sexuation», autrement dit d'identification. Plus familièrement, ce n'est pas le zizi qui fait l'homme, c'est son identification, plus ou moins réussie, à l'image du père. Les jeux ne sont pas davantage faits pour la femme.
Ce que Lacan nomme le «savoir authentique du psychanalyste» se condense, notamment, dans cette proposition aussi paradoxale que provocatrice: «Il n'y a pas de rapport sexuel.» Les amants pensent qu'ils s'aiment, se complètent et que tout culmine dans la fusion, dans l'Un. Mais comme le souligne Lacan dans son séminaire intitulé Encore: «Chacun sait, bien sûr, que ce n'est jamais arrivé entre deux qu'ils ne fassent qu'Un. [...] C'est de là que part l'idée de l'amour.» C'est la différence des sexes, leur hétérogénéité radicale qui interdit toute complémentarité. Ce qui le manifeste en creux, avec le plus de clarté, c'est l'exigence torturante de réciprocité qui fait, toujours, cortège à l'amour. Sois comme moi, donne m'en autant que je t'en donne, aime-moi comme je t'aime, se disent, en un contrepoint continu et nécessairement déçu, les amoureux. Ou dans une formule plus incarnée du psychanalyste: «[...] l'amour, s'il est vrai qu'il a rapport avec l'Un, ne fait jamais sortir quiconque de soi-même.» Cette quête de certitude, quant à l'autre, se mue en fantasme ravageur sous la forme de la jalousie et de la paranoïa qui ne sont rien d'autre que du totalitarisme sentimental. Donc, il n'y a pas, stricto sensu, de rapports entre les deux sexes. Lacan aimait citer ces vers d'Antoine Tudal:

Entre el hombre y el amor


Está la mujer


Entre el hombre y la mujer


Hay un mundo


Entre el hombre y el mundo


Hay un muro.

(Traducción libre.)

(Jacques Lacan. Portada de Lire.)

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15.5.08


El No perdido de Felisberto Hernández

La llegada a librerías limeñas, luego de varios lustros, de la Obra Completa de Felisberto Hernández (1902-1964) publicada por Siglo Veintiuno en tres volúmenes, ha desatado en mí una cacería de datos sobre este inclasificable escritor uruguayo que tanto ha dado que hablar a gente como Italo Calvino, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Ricardo Piglia, José Miguel Oviedo y Abelardo Oquendo –quien lamentaba hace cosa de un año la ausencia de sus libros en vidrieras.

Buscando, pues, nuevas sobre este pianista devenido en escritor, autor de Nadie encendía las lámparas (1947), Las hortensias (1949) y Tierras de la memoria (póstumo, 1964), libros donde una rutinaria extrañeza se ha apoderado de los personajes para luego inocularse en el lector, me encontré con una nota correctiva en la página web –aún en formación- dedicada a su obra.

El texto se titula “Felisberto Hernández y el profesor Uchida: por un No”, y da cuenta de que el catedrático Akifumi Uchida encontró en el cuento “Elsa” de Felisberto un error de sentido que ninguna de las ediciones posteriores a la primera del libro que contiene dicho cuento, pudieron subsanar. El fragmento discutido:

Entonces, cuando yo tengo interés en que una cosa no ocurra, empiezo a pensar que ocurrirá, para burlarme de ese alguien si la cosa llega u ocurre, para hacerle ver que yo la preveía; y él por no dar su brazo a torcer no me da ese gusto y la cosa ocurre; pero he aquí que al final triunfo yo, porque precisamente lo que más deseaba era que no ocurriera. (cursivas mías)



El profesor Uchida, con lógica impecable, dijo que la frase correcta sería “y él por no dar su brazo a torcer no me da ese gusto y la cosa ‘NO’ ocurre;”, de manera que la conclusión del narrador sea bien justificada. Por cierto, tratándose de Felisberto, cabía la lejana posibilidad de que haya querido destrozar la lógica y fastidiar a los lectores con una incongruencia. Pero la misma Fundación Felisberto Hernández se encargó de disipar la bruma lógica:

¿Habrá querido Felisberto crearnos esta confusión? ¿Ha sido un recurso para dejar al lector perplejo? ¿Simplemente se olvidó de ese “no”? ¿O habrá sido otra corrección de los “agudos” críticos que tanto lo hostigaron?Buscamos en las ediciones donde La envenenada está publicada y confirmamos que en TODAS, la frase aparece sin el “no”. Finalmente, consultamos la primera edición de 1931 y nos encontramos con la gran sorpresa de que la sospecha de Uchida se confirmaba, de que Felisberto había escrito lo que ciertamente había querido escribir: ese elusivo “no” estaba allí.


Coincido con la fundación cuando dice que “el mundo editorial tendrá que modificar, rápidamente, sus “galeras” y subsanar este error”. La magia seductora de la narrativa de FH no necesita de errores burdos ni mucho menos de “correcciones” que buscan hacer innecesariamente más "extraña" una narrativa que naturalmente cautiva.

(Felisberto Hernández. Página correspondiente a la primera edición del cuento, con el "no" incluido.)
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*Revista Destiempos. Con una periodicidad implacable me llega a mi correo esta docta revista mexicana “de curiosidad cultural”. Este número trae, además de poesía y narativa, un Dossier -a cargo de Mariel Reynoso y Lillian Von del Walde- sobre Virreinatos que incluye artículos de gran interés, entre los que sobresale "BESTIARIOS DEL NUEVO MUNDO: MARAVILLAS DE DIOS O ENGENDROS DEL DEMONIO", de María José Rodilla León. Dense una vuelta.



*QUINTO COMUNICADO A LA COMUNIDAD SANMARQUINA

El Centro de Estudiantes de Literatura (CELIT) se manifiesta nuevamente a favor de pedir la reformulación de las obras del by-pass que se construye en la avenidas Venezuela y Universitaria.
Reiteramos, una vez más, que se busque un diálogo auténtico entre estudiantes, autoridades municipales y universitarias, desde sus respectivos órdenes; sólo así se puede hacer viable cualquier propuesta. Hay especialistas preocupados por el tema y que han diseñado un plan de reformulación junto con los estudiantes. Por lo perentorio del tiempo, la municipalidad debe acceder a las entrevistas que sean necesarias para solucionar este asunto, que en verdad nos afecta a todos desde diversos ámbitos. Las soluciones se encuentran de manera conjunta y no arbitraria.
Es el deseo general que las negociaciones se desarrollen de la mejor manera, sin violencia de ninguna de las partes, y con la mayor rapidez posible, en aras del pronto retorno del alumnado a sus clases. Estamos concientes del retraso que significan para el semestre académico actual estas dos semanas en que se han suspendidos las clases.
Agradecemos sobremanera las comunicaciones que se han enviado al CELIT: esto nos demuestra que el tema es de interés de todos, y que el espíritu crítico sigue siendo el emblema de la universidad y de los alumnos de la facultad de Letras. Invitamos a quienes no se han comunicado aún a que lo hagan y nos informen su parecer: es necesario que se conozca la opinión de todos.
Aprovechamos este comunicado para hacer de conocimiento público el desarrollo de una actividad cultural que se realizará el día miércoles 14, a las 4.00 pm en la Unidad Vecinal 3 (frente al estadio de la UNMSM), a favor de la reformulación del by-pass.
Centro de Estudiantes de Literatura, UNMSMGESTIÓN 2008


Comentarios y sugerencias:celitsanmarcos@gmail.com

13.5.08


Poéticas & Rollos. El cantante de protesta

Pero esa noche ve aparecer al cantautor de protesta en el escenario del pub, ve su silueta avanzar desde el fondo, alta, desgarbada, rociada de aplausos y gritos mordidos, tanto que de golpe se hace difícil precisar si lo alientan o lo amenazan, y acomodarse con su guitarrita criolla en el taburete alto que han instalado en el proscenio, ve cómo un haz luminoso disparado desde el techo lo entuba de brillo y recorta su cabeza enrulada y el contorno de sus anteojos de miope, los dos hallazgos más persistentes de su iconografía personal –además, claro, de la sempiterna sonrisa, tan inseparable de su rostro que más de una vez la han atribuido a una forma benévola de atrofia muscular-, intactos, todos, a pesar de los siete años de exilio, y de algún modo puestos de relieve por el mameluco blanco que lleva puesto, uno de esos “carpinteros” que se abrochan a la altura del pecho y que usan no los carpinteros, que no han visto uno ni pintado, sino las mujeres embarazadas, las maestras jardineras y los actores que, hartos de probar suerte en audiciones multitudinarias y ser rechazados, terminan asilándose en el mundo de las obras de teatro para chicos o las comedias musicales, lo único nuevo, por otra parte, que parece haberse traído del molino sin luz ni agua potable en el que dicen que vivió en las afueras de Madrid, eso, el mameluco blanco, y una canción que esa noche no tarda en cantar, primicia para todos y revelación total para él, que al escucharla cree comprender algo decisivo para su vida –esa noche lo ve, él, que solo lo conoce por las tapas de sus discos, las fotos de las revistas, las presentaciones en programas de televisión, y se pregunta estupefacto a quién puede habérsele pasado por la cabeza que pueda ser peligroso, que valga la pena hostigarlo, hacerle la vida imposible, forzarlo a dejar el país, borrar del mapa sus canciones.

---El fragmento pertenece a Historia del llanto (Anagrama, 2008), la reciente novela de Alan Pauls (El pasado, Wasabi), donde se describe, no sin ironía, la (de)formación ideológica y posterior entrada en crisis de un adolescente latinoamericano de los años setenta. El cantante de protesta a que alude el párrafo -y de quien, más adelante, el narrador toma como leit motiv algunas de sus letras- es Piero, símbolo cultural de la oposición de izquierda en aquellos tiempos de dictadura.

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*Ajos & Zafiros. Mañana miércoles 14 de mayo se presenta en sociedad el número 8/9 (el mejor hasta ahora) de la acertadísima revista Ajos & Zafiros. Se vislumbra un condimentado intercambio sobre la crítica literaria a cargo de Alberto Valdivia, José Donayre y Víctor Vich. Qué dirán, qué diran sobre el ensayo devastador del profe Miguel Angel Huamán sobre Faverón. Mañana lo sabremos (y las preguntas de rigor haremos). Nos vemos por ahí.

12.5.08


Punta Negra

Ayer me dejé caer por la librería El Virrey para comprar Métodos, el delicioso texto –no sé si llamarlo poema/ensayo, diario/novela, reflexión lírica o qué- del poeta francés Francis Ponge que ha publicado Adriana Hidalgo en Argentina. Cuando iba a pagar, con su respectivo y jugoso descuento, ese libro tan buscado, reparé en un librillo preciosamente editado, de exiguas páginas, que estaba a un costado en la caja.

Se trata de Playas (Underwood, 2008), la reciente entrega de un escritor peruano que, por fin, está sonando cada vez más fuerte entre el público y los conocedores: Carlos Calderón Fajardo. Como desde hace mucho tiempo una de mis grandes deudas literarias era escribir un post sobre este autor, me leí de un tirón el par de cuentos que allí se incluyen. Me gustó “Punta Negra”. Verán por qué.

En el umbral de su vejez, un escritor se sienta en su casa de Punta Negra a dar cuenta de su estado de ánimo y revelar algunas cosas relacionadas a la muerte de Hortensia (¿la esposa? ¿la mujer encargada de la casa?). El narrador nos regala previamente con una lectura de Un descanso verdadero, de Amos Oz (ojo con el título). En ese libro el viejo escritor espiga esta frase levemente enigmática: “como las aguas que cubren el mar”.

Cierto. Lo que uno ve son las aguas, el mar queda siempre oculto, apenas insinuado, como una inminencia que por lo general nunca termina de actualizarse. Esa es más que una frase; resume una poética, la poética que CCF quiere hacernos conocer con el cuento. Por cierto, hay una historia adicional, algo cruel, extraída del mismo libro de Oz, mas

¿es esa historia tan importante como la frase con que empieza y finaliza el relato? La historia de los tres personajes escondidos en un sótano y que empujados por el hambre se comen, semicrudo a un gato “tiñoso”´puede ser un semiclímax, una subida de tono que preludia y enmarca la gran revelación sonora del final: la historia de la desaparición de Hortensia en el mar.

Luego de ese suceso trágico, el Deterioro se apodera de toda la escena. Deterioro material de la casa del escritor, al no estar Hortensia para mantenerla. Deterioro espiritual del ser humano, por la tristeza y la ausencia de ella. Un lógico desvanecimiento vital cierra el cuento, con una espera tal vez no tan inútil como podría creerse.

Reviso lo dicho y quedo apenas convencido. Como la frase de Oz lo sugiere, hay algo más debajo de las aguas que he revuelto. Tal vez me ayude entonces la simbología:

Hortensia puede ser la vitalidad que, al abandonar al escritor, lo arroja al descuido, a la soledad y finalmente a la muerte (la productiva y la concreta, se entiende). La casa es la vida física del hombre, que, ausente la voluntad de vida, es carcomida, rápida e inexorablemente, por la acción degradadora del tiempo. Los hijos, ¿serán el talento del escritor, sus ideas, sus proyectos que lo abandonan en cuanto falta el impulso vital para escribir?

El mar, finalmente, ¡adivinaron!, es lo epifánico, la verdad oculta, la respuesta que siempre se insinúa pero que nunca llega. La iluminación que el escritor espera, mustio, al final del relato, cuando se queda ahí "la noche entera contemplando el mar bajo las aguas”.

(Carlos Calderón Fajardo. Paisaje de Punta Negra en foto de José Antonio Galloso. Con un poco de suerte podrán encontrar un ejemplar de Playas –que incluye otro cuento, “Playa Ballena”- en la mencionada librería. Solo tienen que dejar sus datos para llevárselo.)

*El autor de El huevo de la iguana me envía un amable correo donde me cuenta que actualmente vive en Punta Negra y que, tal como lo había intuido yo, en el cuento "está expresada mi poética, la forma cómo entiendo la literatura, pero también lo que me angustia, mi vida cotidiana, mi casa que es mi país que siento que se deterora mientras yo miro las aguas del mar." . Calderón Fajardo me cuenta además que "Punta Negra" es "un resumen de lo que soy en este instante o lo que siempre he sido". Unos amigos me dicen, por otro lado, que en La Católica y en algunos centros culturales también se puede encontrar Playas, completamente gratis.

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*The Paris Review. En El síndrome de Chéjov comentan la flamante edición de la famosa revista literaria, que trae entrevistas a grandes entre grandes: Cheever, Céline, Faulkner, etc. La edición estuvo a cargo de Ignacio Echevarría. Esperemos que llegue a Lima aunque sea una.

10.5.08


Kraus y su antorcha

Por razones personales vengo investigando desde hace unos meses sobre la Viena de los Habsburgo, específicamente sobre los últimos años, entre fines del diecinueve y principios del veinte. Por ello estoy leyendo a Schnitzler, Canetti, Hofmannsthal, Musil, Zweig, y todos aquellos que escribieron y/o tuvieron que ver con aquel lugar y tiempo.

Revisando, así, el cuarto volumen de la Obra completa de Elias Canetti publicada por Círculo de Lectores, La antorcha al oído, me encuentro con un pasaje sobre el escritor satírico Karl Kraus (1874-1936), director y fundador de una de las más grandes revistas de todos los tiempos: Die Fackel ( La antorcha), que llegó a tener 992 números a lo largo de más de una década de vida. Canetti confiesa:

Pero el nombre que más a menudo oía en casa de los Asriel era el de Karl Kraus. Según ellos, era el hombre más importante y severo que a la sazón vivía en Viena. Nadie hallaba gracia ante sus ojos. En sus lecturas públicas atacaba todo lo malo y podrido. Editaba una revista que él mismo escribía, solo. Encontraba inoportuno todo cuanto le enviaban, no aceptaba colaboraciones de nadie ni contestaba cartas. Cada palabra, cada sílaba que publicaba en Die Fackel, salía de su propia mano. Todo ocurría allí como ante un tribunal en el que él mismo acusaba y sentenciaba.
(…)
Había escrito un drama de ochocientas páginas, Los últimos días de la Humanidad, en el que recreaba todo lo ocurrido en la guerra. Cuando leía pasajes en voz alta, uno quedaba paralizado. Nadie se movía en la sala, la gente apenas se atrevía a respirar (…) él solo era todo un teatro, aunque mejorado, y este prodigio universal, este ser increíble, este genio, tenía el nombre más común y corriente del mundo: Karl Kraus.


Más o menos la misma consideración superlativa por Kraus se encuentra en las memorias y novelas de algunos otros intelectuales de aquella esplendorosa ciudad europea. Sin embargo, sorprende que cuando el común de la gente piense en la Viena finisecular, piense en Freud, Klimt, Kokoshka, Schöenberg y Schnitzler, y no en el viejo Karl Kraus, quien sí pudo decir -apenas exagerando- que Viena era el café Griendsteidl, y ese café, él mismo.

Tendrían que revisar el libro de Edward Timms, Karl Kraus, satírico apocalíptico –cultura y catástrofe en la Viena de los Habsburgo-(1986) para darse una idea más nítida de la centralidad de la figura del escritor dentro de la cultura vienesa de aquella época. Al parecer hubo un acople casi perfecto entre la avidez cultural y crítica del gran público ilustrado vienés, y la voluntad de cambio y revuelta de un intelectual con una increíble llegada en vivo a la gente además de una enorme capacidad de comprensión del tiempo que le tocó vivir.

Si bien Sigmund Freud fue quien históricamente se llevó las palmas de ser el intelectual por excelencia de Viena, su opositor más importante y sólido entonces, Karl Kraus –quien deploró a principios del siglo veinte los excesos hermenéuticos del psicoanalista tal y como hoy lo hace una legión de críticos- debería ser más reconocido. No solo por la esencial presencia que tuvo durante su vida en Viena, sino porque su legado intelectual, La antorcha y Los últimos días de la Humanidad, es clave para la comprensión del esplendor vienés y en general del espíritu transitorio y apocalíptico europeo del diecinueve-veinte.

(Karl Kraus. Una portada de Die Fackel.)
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*Centro de Estudiantes de Literatura de San Marcos se pronuncia. Frente a los sucesos ocurridos durante la marcha de protesta de los estudiantes de San Marcos hace un par de días, el combativo profesor Carlos García Miranda envía un cuarto comunicado que pueden leer aquí.
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