30.11.08


Edición especial de COSAS

La revista donde trabajo acaba de salir a la venta y tiene más de 240 páginas de información interesante sobre lo mejor del mundo y de nuestro país. Aparte de lo que pueden leer en la portada de arriba, hay un informe sobre el aniversario de la ciudadela de Caral, con fotos espectaculares; un artículo de Sonia Lira sobre el auge de la literatura japonesa hoy (Murakami, Mizumura y otros), una crónica sobre un viaje hacia el origen de nuestro desastrado río Rímac a partir de una expo del CC de España, a cargo de Jorge Luis Baca de las Casas, y un acercamiento al trabajo de la artista plástica Elizabeth Peyton.

Mención aparte para las entrevistas a Chris Anderson, director de la conocida revista Wired y experto en internet, y a Mark Zuckerberg, uno de los multimillonarios más jóvenes del mundo, con apenas 24 años, gracias a Facebook, su creación. Baldomero Cáceres escribe sobre el cierre de la Feria del Señor de Los milagros, el crítico gastronómico Ignacio Medina da cátedra sobre cocina japonesa y, por último, este blogger escribe sobre el nuevo libro, obviamente póstumo, de Roberto Bolaño, El Tercer Reich, y la traducción al inglés de 2666 y la idea de que fue heroinómano. Servidos.

(Portada.)

29.11.08


Don

Mientras los periodistas de peso de este país se desnudan, explícitos y entre líneas, frente al cada vez más problemático régimen aprista (ver un buen resumen en Utero de Marita) y su relación con la prensa, yo sigo dándole a la poesía de John Donne, auténtico NeoB before everything, de quien el poeta José Kozer me cuenta, en comunicación personal, que es uno de sus grandes amores, y que en realidad varios poetas metafísicos ingleses lo maravillan (apunten):

"George Herbert, Andrew Marvell ("To his Coy Mistress" a mí me hace llorar, siempre) la poesía de Traherne, tan poco conocida entre nosotros y la de Henry Vaughan".

El autor de La garza sin sombra, además, me envía un poema, "Don", que publicara en México hace años, en homenaje precisamente a John Donne. Va.


Un hombre es una isla, camina a paso tendido por sus propios islotes, guano.
Refiérelo al aire y desciende a su Anunciación. En el Verbo tergiversa
a la primera persona. Ya se le ve, es él, lo ejemplifica yo, ya
se asusta: canguelo, calambrica. No es un hombre una isla
cualquiera, Cuba: es una isla rodeada de agua por todas partes
menos por una: viejos eran ya los chistes del Viejo antes de
ser viejo, se fue a bolina. Habló una vez en voz alta, le daba
el agua hasta los hombros, alzando el ceño me mostró el
horizonte, y dijo Euménides, destino del Atrida, voz contundente:
ahí estaremos. Anoche soñé con un pueblo de calles sin asfaltar en
algún sitio embarrado de Polonia, giraba un carricoche hacia una
bocacalle, de perfil me vi (soy mi padre) (y ahora soy padre de mí
mismo) no me esperaba Egisto, el rey de la isla de Pilos no atendió
a mis preguntas, saca al polaco, es otro mar, otro malestar, hubo
asimismo alegrías numerosas, terrazas, enea, crujidos, somnolencia
vivificadora, un gran silencio repentino tras las persianas: Onán Onán,
soy muchacho. Obra la isla en mí, es perpetua. Cetro es la isla, al
tercer golpe se abre la puerta (Eliot el búho Apollinaire, entraron): yo
tengo veinte años, ya sueño lo nunca habido, el Cartujo en su celda.
Guíame, Padre, por entre hileras de hicaco, ya pronto darán las ocho,
se cierra el número. Un boquete hay en Egipto, por la cara de la
pirámide corre un río, cuatro afluentes, a la Isla: una habitación.
Guíame, Cronos, adentro (péndulo y punto) a tu abstracción. Tocan,
quién vive, a cada mudanza interpondré los libros, y a cada desastre
(pues es la condición) me sentaré de nuevo a releer los libros sobre
mi regazo: yo soy la madre atenta y paridora de la alfabética
distancia: con la letra, la Isla; con la figura de la letra, la figura de
la Isla: un hombre la compone y recompone, y muere. Y la muerte
lo baja; muere la coronilla, y muere de los ojos a la palabra a sus
genitales. Tribulación. Tribulación del muerto. Recorrido de la
hormiga en la cuenca vaciada; la avispa en la configuración de la
boca; y qué animal lo agota lamiendo y reconfigurando (allá) sus
partes bajas: en verdad soy de carne, muslo del Viejo, postizo de
su cadera. Se desportilló mi padre, a dos bastones huecos de latón,
caminotea mi madre. Ventrílocuo de ambos, yo: en boca cerrada,
etc.; mis palabras caigan en saco roto. Y por el descosido del dril
viejo del saco me fumaré en su nombre (el nombre de la Isla) para
una última ocasión un veguero.


(John Donne en broma de Literarymakelovers.)

28.11.08


Marsé Es

Recuerdo que era apenas un púber cuando me enamoré de Teresa, la bella joven izquierdosa de clase alta a quien el Pijoaparte –suerte de Casanova de barrio bajo– le roba el corazón (y el deseo) en Últimas tardes con Teresa (Seix Barral, 1966), la inolvidable novela de Juan Marsé, quien acaba de ganar el Premio Cervantes hoy. La nota es de El País.

El novelista Juan Marsé (Barcelona, 1933) ha obtenido el Premio Cervantes 2008, la distinción más importante de las letras españolas, dotada con 125.000 euros. El autor de Últimas tardes con Teresa y Rabos de lagartija se ha impuesto así a otros autores que también sonaban como favoritos, como los novelistas Ana María Matute y Javier Marías, el dramaturgo Francisco Nieva y el poeta José María Caballero Bonald, además del uruguayo Mario Benedetti.
Marsé ha obtenido así el reconocimiento a una de las obras más sólidas de las letras españolas, que incluye títulos célebre como Últimas tardes con Teresa (1965), con el personaje memorable del Pijoaparte, un avisapado escalador social, y Rabos de lagartija (2001), que le valió el Premio Nacional de Narrativa y el Premio Nacional de la Crítica.

El Cervantes de este año es el primero que se ha otorgado tras los cambios introducidos por el Ministerio de Cultura en la composición del jurado, para dar más presencia al mundo de las letras y de la cultura en general y menos a las instituciones dependientes del Gobierno.
Dado que el poeta argentino Juan Gelman ganó en 2007 este premio, el más importante de cuantos se conceden en los países hispanohablantes, las quinielas apostaban este año por un escritor español, y así ha sido. Se ha cumplido esa ley no escrita que reparte el Cervantes alternativamente entre Hispanoamérica y España.

Pero esa tradición se ha roto más de una vez desde que el Cervantes fue instituido en 1975 por el Ministerio de Cultura para rendir anualmente testimonio de admiración a un escritor que, con el conjunto de su obra, haya contribuido a enriquecer el legado literario hispánico.

Cronista de la Barcelona de posguerra

Juan Marsé nació en Barcelona el 8 de enero de 1933 con el nombre de Juan Faneca Roca. Su madre murió en el parto y fue adoptado por el matrimonio Marsé. Crece en la Barcelona de posguerra, alejado de la escuela y casi siempre en la calle de esa Ciudad Condal en la que luego ambientaría su mundo literario.

A los 13 años empieza a trabajar como aprendiz de joyero y pronto empieza a colaborar en revistas de cine y literatura. A los 25 publica su primera novela, Encerrados con un solo juguete, que queda finalista en el premio Biblioteca Breve de Seix Barral.
A los 27 se traslada a París, tras escuchar el consejo de los poetas Jaime Gil de Biedma y Carlos Barral. Allí trabaja como mozo de laboratorio en el Departamento de Bioquímica Molecular del Instituto Pasteur. Mientras tanto, traduce guiones y da clases de español. Poco después regresa a España y tras publicar su segunda novela, Esta cara de la luna (que luego repudiaría), llega Últimas tardes con Teresa (1966), que la vale el Premio Biblioteca Breve y le ofrece cierto desahogo económico.

Más tarde escribe La oscura historia de la prima Montse (1970), Si te dicen que caí (1973), que fue censurada por el franquismo y tuvo que ser publicada en México. Otro gran empujón lo recibió con La muchacha de las bragas de oro (1978), que obtuvo el Premio Planeta.
La consagración definitiva llegó en los noventa, con novelas como El embrujo de Shangai (1994), que logró el Premio Nacional de la Crítica, y Rabos de lagartija (2000), que hizo doblete con el Nacional de la Crítica y el Nacional de Narrativa.

(Juan Marse.)

27.11.08


Reeditan Ave Soul

El libro del poeta Jorge Pimentel, hasta ahora una edición de culto de 1973, ha sido reeditado por Doble Príncipe ediciones (mucho gusto). El texto es de Fernando Obregón, de Pospost.


Inexplicablemente los libros de los integrantes del movimiento "Hora Zero", han tenido pocas reediciones, aunque su obra ha sido transmitida masivamente a través de fotocopias o gracias a sus inclusiones en antologías. Uno de estos casos, es "Ave Soul" (Editorial Rinoceronte, 1973), el segundo libro de poemas de Jorge Pimentel, impreso en Barcelona y del cual sólo llegaron a Perú 80 ejemplares.

Casi todos los poemas de "Ave Soul" han sido recogidos en antologías. Algo curioso para un libro de poemas que ahora -35 años después- es reeditado recién en su integridad, pues algunos de sus poemas no fueron incluídos en la primera edición (habían sido dejados por el autor en Lima) o en su defecto, publicado en algunas revistas de escasa circulación. Uno de ellos, el poema "Escrito en un block de lluvia", ha permanecido inédito hasta la presente edición, realizada por "Doble Príncipe, ediciones"

La presente re-edición de "Ave Soul" trae además parte del intercambio epistolar entre los poetas Jorge Pimentel -fundador de Hora Zero- y Roberto Bolaño -fundador de movimiento infrarealista, junto a Mario Santiago-.

Es Roberto Bolaño quien, meses antes de su deceso en un prólogo escrito para esta reedición, devuelve a Jorge Pimentel y a los horazerianos al lugar que les corresponde en la literatura latinoamericana. Demás está decir, que de la lectura de las cartas enviadas por Bolaño a Pimentel, queda expresa la admiración y adscripción del primero al movimiento "Hora Zero", en un hecho que hasta ahora ha sido poco explorado para los estudiosos de la obra de Bolaño.
"Ok. Jorge - Hora Zero ya puede contar con tres integrantes más. Bruno Montané, Mario Santiago y yo". Esta tarde daré con Bruno un recital en Barcelona, Nos presentaremos como horazerianos y leeremos cosas de todos los jóvenes poetas latinoamericanos cuyos murmullos dejen ver aunque sea un dedito de lo que será la nueva sensibilidad", escribe Roberto Bolaño a Jorge Pimentel, en una carta fechada hacia 1977. (Pág. 137).

Fue esta amistad, mantenida a lo largo de los años, que hace que Jorge Pimentel le solicite unas palabras a Roberto Bolaño, para la reedición de "Ave Soul" -que no salió- el año 2,000. El prólogo se mantuvo inédito hasta que fue difundido como introducción al libro "El hocico de la niebla" de Jorge Pimentel, publicado en enero del 2007. Esta vez, dicho texto regresa al libro para el cual fue escrito.

En una parte del mismo, se lee: "Actualmente un grupo de poetas mexicanos de vez en cuando saca algún poema de Ave Soul, en revistas de existencia efímera. Y es curioso: esos poemas de Pimentel que siguen apareciendo en revistas mexicanas parecen (y en realidad son) más nuevos, en el sentido de que ofrecen alternativas poéticas y en el sentido de su puro goce estético, que la mayoría de los poemas que se acumulan en ese tipo de revistas. Quiero decir: los poemas de Ave Soul no han envejecido un ápice. Siguen tan frescos y legibles como cuando Pimentel los escribió. ¿De cuántos poetas latinoamericanos podemos decir lo mismo? Todos esos libros que ganaron premios, tanto en la margen izquierda como derecha de la política, los premios Municipales, los premios Casa de las Américas, han envejecido de forma notable. El libro de Pimentel, por el contrario, aún está allí, como pan fresco recién salido del horno, y la tragicomedia es que nadie se ha dado cuenta". (Pág. 17).

La tragicomedia advertida por Bolaño, evidentemente ha sido alimentada por un arbitrario sector de la crítica peruana que no quiso (y aun no quiere) reconocer al movimiento Hora Zero, como un eje fundamental en la poesía peruana contemporánea y latinoamericana. Casi cuarenta años depués de su manifiesto "Palabras Urgentes", los horazerianos pueden estar satisfechos de haber publicado libros contundentes para la poesía contemporánea. Y lo mejor, haber inspirado a otros movimientos, como sucedió con los "infrarealistas", en México.

Como para corregir la tragicomedia del abandono, la aparición de este libro supone también el nacimiento de una nueva editorial llamada "Doble Príncipe, ediciones". En esta reedición de "Ave Soul", hay que destacar los nombres de Jerónimo Pimentel, José Carlos Yrigoyen y Arturo Higa, en el Comité Editorial. El trabajo de corrección de estilo de Jorge Baca Deza, la reproducción fotográfica de Eduardo Hirose y el retoque digital de David Farfán Cruz. El impecable diseño del libro ha estado a cargo de Sputnik.

Esta edición ha contado con el invalorable apoyo de la AECID-Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y el Centro Cultural de España en Lima.
Y en particular de Ricardo Ramón Jarne.

Esta reedición, además, tiene un album fotográfico de los años en que el poeta escribió "Ave Soul" y su peregrinación por la Europa de entonces. Como regalo adicional, tenemos una reproducción del manuscrito original del poema "Balada para un caballo", considerado uno de los poemas más emblemáticos de Jorge Pimentel, incluído en "Ave Soul".

En lo personal debo decir que conocí a Jorge Pimentel a través de "Ave Soul", en uno de esos 80 ejemplares que llegaron a Lima y que Cinthya Pimentel -la querida hermana de Jorge- le obsequió a mi padre Max Obregón Mikkelsen, en la escuela de periodismo en la que estudiaba ella y mi padre enseñaba. Mi padre, inmediatamente me lo dió, sin saber que ese regalo a un hijo adolescente, significaba el descubrimiento de la literatura de Jorge y el grupo Hora Zero.
Recuerdo que varios de los poemas de ese libro los leí echado sobre las bancas de la Plaza San José de Jesús María. Por entonces, yo no sabía que -con el transcurso de los años- iba a conocer a Jorge y que con el tiempo labraríamos una entrañable amistad que me ha permitido ser lector privlegiado de su poesía que aún permanece inédita, así como poder leer poemas como "Escrito en un block de lluvia", que transcribo abajo. Sobre "Ave Soul" seguiré posteando más, pues su reedición es una de las mejores noticias poéticas peruanas en este 2008.

(Portada.)

25.11.08


Dos Van Sant

A penas una semana duró la reciente película de Gus Van Sant, Paranoid Park (2007) en nuestra cartelera; tuvo que ser removida por falta de público, y la forma tan personal y extrañamente poética en que el director norteamericano ha llevado a la pantalla la novela de Blake Nelson, lo explica casi todo. Federico de Cárdenas resumió la trama en La República:

El protagonista de la historia es Alex (el amateur Gabe Nevins) un joven fanático del skate, que reside en un suburbio de Portland y lleva una vida aparentemente normal. Aunque en su casa sus padres se están separando, sus profesores lo estiman y tiene una pareja muy linda y obsesionada por el sexo. Sin embargo, algo impide a Alex el disfrute, y no es solo su crisis adolescente. Es algo que sucedió en Paranoid park –el parque que es paraíso del skate y un mundo prohibido, al que llega a través de un simbólico puente– una noche, algo terrible que no puede nombrar, pero que lo atormenta y persigue (para algunos críticos, aunque no se aclara, es una iniciación gay) y cuya gravedad y consecuencias parte en dos su vida. El suceso es investigado por la policía.

Lo que me interesa más del filme es la forma en que GVS ha llevado a imágenes toda la delicada poeticidad, entre violenta y solitaria, del tiempo adolescente. El mundo adulto es expuesto como poco comprensivo y amenazante, mientras que el mundo del skate y de la juventud expresa complejidad y sensibilidad especiales, veraces, aunque difuminadas. Toda una poética de lo adolescente que esconde en realidad una grave preocupación por la muerte y el sentido de la existencia.




Ayer, en el Cinematógrafo de Barranco, pude ver Psicosis, el remake del clásico de Hitchcock que hiciera Van Sant en su etapa hollywoodense tan criticada. Me hizo pensar, mutatis mutandis, en un Pierre Menard que hubiera escrito Don Quijote modernizando la grafía y "actualizando" los giros lingüísticos propios del XVII español. Solo que en el caso de Psicosis la distancia temporal no es tan grande, y la delicada propuesta pictórica y fotográfica son aciertos innegables.

Van Sant, incluso cuando cede al entorno, pero sobre todo cuando se abandona a sus obsesiones personales y críticas, es siempre sutilmente poético, y su tratamiento del drama y de lo narrativo son mayormente irreprochables. Es justo decir también que sucede con Hitchcok lo que pasa con Shakespeare u Homero: uno se emociona siempre cuando se acerca a ellos, no importa si están traducidos, reelaborados o "modernizados".


(Escenas. Gus van Sant.)

24.11.08


La K del problema

ODRADEK el texto testa
La voluntad que adiestra
Y a la diestra de K
El padre adecenta
La orden manifiesta
Que certifica y que es ésta
ODRADEK tensa
El no que refrena
Y hace de él una testa
De texto que detesta
Esta orden correcta
(a la izquierda de K
el padre testeando
el pavo de la fiesta)
ODRADEK
LA OBRA DE K
Resta

Me referí en post anterior a un ensayo de Haroldo de Campos sobre el lenguaje kafkiano y el personaje Odradek. Al final de dicho ensayo va anejo el poema de arriba, y asegura De Campos que resume a su modo el contenido de su ensayo... Por otro lado, revisando algunos libros de poesía publicados por Tusquets, me topé con este excelente poema del peruano Vladimir Herrera (1950), dedicado a Haroldo de Campos precisamente, y publicado en el libro Poemas incorregibles (2000).

Haroldo de Campos

¿Quién te perdió Poesía
que ni te esperan
en el centro de la dicha?

¿Qué habladuría te sorbe
naturaleza en que venías
alzada en los dólmenes?

(Y cuán escasa
la ceremonia del tiempo
su brisa de cólera
tus enseres te oculta)

¿Qué te perdió, Poesía
estampida y quien trabaja
para ti tras el biombo
que hasta los Narodsniki
te odian?

(Vladimir Herrera.)

Amorfor, primera presentación

Esta semana se da la primera de cuatro presentaciones del poemario de Salomón Valderrama, Amorfor (Sol Negro, 2008). Más info en el blog de Paul Guillén.

(Portada.)




Para hablar de cultural china...
y su relación con nuestro país, es indispensable referirse a la notable labor del Fondo Editorial de La Católica en la difusión de la poesía clásica china. Las traducciones de la famosa trinidad poética Tang, Li Bai, Tu Fu y Wang Wei, tienen que ser motivo de orgullo para todos los peruanos, y ningún olvido (o desdén) -como el caso del "especial" de hoy domingo en el irreconocible Dominical de El Comercio- puede hacer mella a su importancia.
(Portadas.)

20.11.08

Haroldo poesía

A su muerte, el poeta y crítico más influyente, en poesía, del siglo veinte latinoamericano, Haroldo de Campos (Galaxias, Ajedrez de estrellas), dejó cerrado un volumen de ensayos sobre literatura que Adriana Hidalgo de Argentina ha publicado hace cosa de año y medio: Del arco iris blanco.

El volumen se abre con dos ensayos sobre la obra y figura de Goethe; uno de ellos discute la actualidad del poeta y ensayista alemán. Pero a pesar de que el libro todo está pensado en homenaje al autor de Fausto, considero que los mejores ensayos tratan de otros temas.

Por ejemplo “Kafka: ¿realismo de lenguaje?”, donde Haroldo discute, a partir del cuento “Consideraciones de un padre de familia”, el lenguaje “administrativo” de Kafka y devela los sentidos explícitos e implícitos de esa extraña entidad llamada ODRADEK (se incluye un poema en torno a este ser).

Otro ensayo revelador es el dedicado a Wang Wei, poeta de la dinastía Tang de clara influencia budista –a diferencia de Tu Fu, que fue confucionista, y de Li Bai, taoísta-, en específico al poema “Adiós al amigo”, traducido (él dice “reimaginado”) por Haroldo previa consideración crítica de tres versiones anteriores.

Adiós al amigo

Desmonto:
-bebe de este vino

Pregunto:
-amigo

¿a dónde?

Respondes:

-en desacuerdo con el mundo

Vuelvo al sur

A las colinas

Rumbo a la paz.

Ahora vete:

¡basta de preguntas!

(nubes blancas
tiempo de infinito)


No es todo. En un ensayo precioso, de lo mejor del libro, De Campos hace una lectura hegeliana de “Un coup de dées” de Mallarmé, bajo los ejes del azar y la necesidad y en el entendimiento de que el fráncés podría haber seguido al filósofo en torno a la necesidad de desplegar el mecanismo del pensar en la página en blanco; aunque “una sospecha de incertidumbre” en la obra mallarmeana lo pondría en la otra ribera del determinismo racionalista de Hegel (“Todo lo real es racional…”).

Finalmente quiero destacar la recuperación de la noción de “textos escritibles”, que Roland Barthes expuso al inicio de S/Z, y que son por definición aquellos textos “ilegibles en comparación con los textos literarios clásicos", textos “estrellados”, “plurales”, que exigen la “lectura como un trabajo”, y que finalmente tienen múltiples accesos, están conformados por redes de redes de sentido no jerarquizadas, y tienen por medida lo infinito del lenguaje (Barthes citado por Haroldo).

Nada difícil anejar el NeoB a esta última parte.

(Haroldo de Campos. Portada.)

19.11.08


Exocet contra periodistas

Chachi Sanseviero (tomado de La República de hoy miércoles)

La caída de Augusto Álvarez Rodrich es la crónica de una muerte auto anunciada por el fundador de Perú 21 hace más de dos años. En su columna del 15 de abril del 2007 "El Gobierno y los medios", (de obligatoria relectura en estos días), señala que en una reunión de periodistas realizada entre la primera y segunda vuelta en abril del 2006, para analizar la posición de ambos candidatos ante la libertad de expresión, él calificó a García como un exocet contra el libre ejercicio del periodismo por su interés en tener buenas relaciones con los propietarios de los medios.

Aclaró que hay propietarios y propietarios y que, "De acuerdo con los Principios Rectores del Grupo El Comercio, preparados por Alejandro Miró Quesada Cisneros, la independencia representa el factor primordial para alcanzar la veracidad y la credibilidad…" y que acorde con esos Principios, los directores "Cuentan con autonomía para plantear, aplicar y desarrollar la línea editorial del medio".

Postulados que se han venido cumpliendo hasta hace unos días gracias a la línea independiente que AAR imprimió al periódico, sensato en sus ideas neoliberales, irreverente y mordaz en la crítica e implacablemente odioso con los extravíos apro-fujimontesinistas del gobierno.
Pero Augusto no es la primera ni la última víctima de la hostilidad del presidente García a los periodistas que le son adversos. Carlos Villarreal y Walter Samuel Neyra de RPP y Vilma Escalante de La Primera, han sufrido un trato agraviante tan solo por hacer preguntas incómodas que no fueron del agrado de quien debe dar ejemplo de transparencia, tolerancia y respeto, por ser jefe de Estado.

Los indicios de una nueva red mafiosa presagian otros tiempos oscuros para el periodismo y la libertad de expresión. A las cabezas que ya han rodado en su nombre los rumores mencionan con insistencia la de Laura Puertas, directora de prensa de Canal 4 e inquebrantable periodista forjada en tiempos de adversidad.

A todos ellos nuestra incondicional solidaridad.
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Límbicas

EL SENDERO DEL CAMPO
[Der Felweg]


Martin Heidegger

Traducción y nota de Sobine Langenheim y Abel Posse, publicada en el matutino La Prensa el 12 de agosto de 1979. Extraído de Heideggeriana. (He dejado las erratas de origen.)


Corre desde el portón del jardín hacia el Ehnried. Los viejos tilos del parque del castillo lo siguen con su mirada por encima de la muralla, ya cuando reluce claro hacia Pascuas entre los sembrados nacientes y los prados que despiertan, ya cuando se pierde, hacia Navidad, detrás de la colina cercana, bajo las nevadas. Al llegar al crucifijo campestre dobla hacia el bosque. Al bordearlo saluda al roble alto a cuyo pie hay un banco de rústica carpintería.

Sobre él había, a veces, algún escrito de grandes pensadores que una joven inhabilidad trataba de descifrar. Cuando los enigmas se agolpaban sin salida el sendero del campo ayudaba, pues guiaba serenamente el pie en lo sinuoso, a través de la amplitud de la sobria campiña.

De vez en cuando el pensamiento vuelve a aquellos escritos - o hace sus propias tentativas- y retoma la huella que el sendero traza a través de los campos.

Éste queda tan próximo del paso del que piensa como del paso del campesino que en la madrugada sale a guadañar.

Frecuentemente -con los años, el roble del camino induce al recuerdo de los juegos primeros y del primer elegir. Cuando -a veces caía bajo los golpes del hacha un roble en medio del bosque, el padre se apuraba a buscar a través de la foresta y los soleados claros, la madera que se le había asignado para su taller. Allí operaba lenta y cuidadosamente en las pausas de su trabajo, al ritmo del reloj de la torre y de las campanas, pues ambos sostienen su propia relación con el tiempo y la temporalidad.

De la corteza del roble cortaban los niños sus barcos que, provistos de remo y timón, navegaban en el arroyo Mettenbach o en la fuente Schulbrunnen. En los juegos, los viajes a través del mundo llegaban todavía fácilmente a su meta y lograban encontrar de vuelta las costas. La ensoñación de aquellos viajes permanecía envuelta en un brillo entonces todavía apenas visible, pero que existía sobre todas las cosas. ojo y mano de la madre delimitaban su reino. Era como si su tácito cuidado abrigara toda esencia.

Aquellos viajes del juego no sabían aún de las travesías en las cuales toda orilla queda atrás. Pero, en cambio, la dureza, y el perfume de la madera del roble empezaban a hablar más perceptiblemente de la lentitud y constancia con las cuales crece el árbol. El roble mismo decía que sólo en tal crecimiento está fundamentado lo que perdura Y fructifica: que crecer significa abrirse a la amplitud del cielo y -al mismo tiempo- estar arraigado en la oscuridad de la tierra, que todo lo sólidamente acabado prospera sólo cuando el hombre es de igual manera ambas cosas: dispuesto a la exigencia del cielo supremo y amparado en la protección de la tierra sustentadora.

Eso es lo que sigue diciéndole el roble al sendero que pasa con seguridad a su lado. El camino recoge todo lo que tiene sustancia en su entorno y le aporta la suya a quien lo recorra. Los mismos sembrados y ondulaciones de la pradera acompañan al sendero en cada estación en una siempre cambiante vecindad. Sea que las montañas de los Alpes se sumerjan en el crepúsculo sobre los árboles; sea que -donde el sendero salta sobre la ondulación de la colina- ascienda la alondra en la mañana estival; sea que el viento del Este llegue atormentado desde la región donde está la aldea natal de la madre; sea que un leñador cargue al anochecer, rumbo a la cocina del hogar, su haz de leña; sea que regrese el carro de la cosecha balanceándose en los surcos del camino; sea que los niños recojan al borde del prado las primeras flores de primavera; sea que la niebla mueva sobre la campiña durante días su lobreguez y su peso: siempre y en todas partes rodea al camino del campo el consejo alentador de lo mismo:

Lo sencillo conserva el enigma de lo perenne y de lo grande. Sin intermediarios y repentinamente penetra en el hombre y requiere, sin embargo, una larga maduración. Oculta su bendición en lo inaparente de lo siempre mismo. La amplitud de todas las cosas crecidas, que permanecen junto al sendero nos otorga mundo. En lo tácito de su lenguaje, Dios es recién Dios, como lo señala Meister Eckhardt, ese viejo maestro de la vida y de los libros.

Pero el consejo alentador del camino del campo habla solamente mientras haya hombres que, nacidos en su ámbito, puedan oírlo. Ellos son siervos de su origen pero no sirvientes de maquinaciones.

Cuando el hombre no está en el orden del buen consejo del camino del campo, trata en vano de ordenar el globo terráqueo con sus planes. Amenaza el peligro que los hombres de hoy permanezcan sordos a su lenguaje. A sus oídos llega sólo el ruido de los aparatos que toman por la voz de Dios. El hombre deviene así distraído y sin camino. Al distraído lo sencillo le parece uniforme. Lo uniforme harta. Los hastiados encuentran solo lo indistinto. Lo sencillo escapó. Su quieta fuerza está agotada.

Disminuye rápidamente, por cierto, el número de aquellos que conocen todavía lo sencillo como su propiedad adquirida. Pero los pocos serán en todas partes los que permanecerán. Gracias a la suave fuerza del sendero del campo, podrán alguna vez perdurar frente a las fuerzas colosales de la energía atómica, artificio del cálculo humano y atadura de su propia acción.

El buen consejo del sendero del campo despierta un sentido que ama lo libre y que trasciende, en el lugar adecuado, la turbia melancolía hacia una ultima serenidad. Combate la necedad del mero trabajar que efectuado sólo porque sí, fomenta únicamente la inanidad.

En el aire del sendero del campo, que cambia según la estación, prospera la sabia serenidad, cuyo aspecto parece a veces melancólico.

Este saber amable es la serenidad campesina[i]. No la adquiere quien no la posea. Los que la poseen, la tienen del sendero del campo. Sobre su senda se encuentran la tormenta invernal y el día de la cosecha; el ágil estremecimiento de la primavera y el calmo morir del otoño; se contemplan mutuamente el juego de la juventud y la sabiduría de la vejez. Pero en una sola consonancia, cuyo eco el sendero del campo lleva y trae silenciosamente consigo, todo queda armonizado.

La sabia serenidad es un portal hacia lo eterno. Su puerta gira en goznes que han sido alguna vez forjados de los enigmas de la existencia por un herrero conocedor.

Desde el Ehnried regresa el sendero al portón del jardín. Pasando por la última colina, su estrecha cinta conduce por una llana hondonada hasta la muralla de la ciudad. Brilla opaco en el resplandor de las estrellas. Detrás del castillo se eleva la torre de la iglesia de San Martín. Lentamente, casi con retardo, resuenan once campanadas en la noche. La vieja campana cuyas sogas frecuentemente frotaron manos de niño hasta calentarse, tiembla bajo los golpes del martillo de las horas, cuya cara sombría-graciosa nadie olvida.

El silencio se vuelve aún más silencioso con la última campanada. Alcanza a aquellos que en dos guerras mundiales fueron sacrificados antes de tiempo. Lo sencillo se ha vuelto aún más sencillo. Lo siempre mismo extraña y libera. El consejo alentador del sendero del campo es ahora muy claro.

¿Habla el alma? ¿Habla el mundo? ¿Habla Dios?

Todo habla de la renuncia en lo mismo Esta renuncia no quita. La renuncia da. Da la inagotable fuerza de lo sencillo. Ese buen consejo hace morar en un largo origen.

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[i] Das Kuinzige, palabra dialectal campesina que indica astucia o serenidad, provenientes de la sabiduría receptiva y observadora del campesino.
(Un sendero similar habría inspirado, en la Selva Negra, al filósofo. Este texto no forma parte de las Obras completas de Heidegger y por lo tanto es en algún grado discutible.)

Becas Guggenheim para peruanos

Abelardo Oquendo, en su columna de La República, chismea quiénes son los intelectuales peruanos que recibieron la famosa beca el año pasado. Para los interesados, va.

Las becas de la John Simon Guggenheim Foundation están entre las más deseadas y prestigiosas de las que se ofrecen en el continente. Un pequeño volumen editado por esta entidad, Reports 2007, contiene la relación de quienes obtuvieron ese beneficio el año pasado. La primera curiosidad que reclama satisfacción no bien se tiene esa información a mano es la de saber qué compatriotas lograron la Guggenheim. Vamos, por eso, a compartir aquí el listado de los peruanos cuyos merecimientos fueron premiados con la oportunidad de trabajar en excelentes condiciones para incrementarlos.
35 latinoamericanos recibieron la Guggenheim en 2007: 14 mujeres y 21 hombres; 12 del área de las ciencias, 23 de las artes y humanidades; 17 nacidos en Argentina, 4 en Brasil y otros tantos en México y Perú, 2 en Cuba y también 2 en Venezuela, 1 en Chile y otro en Colombia. Y estos son los peruanos:
Jorge Durand (Lima, 1949). B.A. por la Universidad Iberoamericana en 1979, M.A. por el Colegio de Michoacán en 1983 y Ph.D. por la Universidad de Toulouse en 1991. Profesor de antropología en la Universidad de Guadalajara. Su publicación más reciente es Smoke and Mirrors, en la que comparte autoría con D.S. Massey y N. Malone (Russell Sage, 2003).
Carmen Escalante Gutiérrez (Cusco, 1954). B.A. y Ph.D. por la Universidad San Antonio Abad en 1975 y 2002. Investigadora del Centro Bartolomé de Las Casas, Cusco. Su publicación más reciente es El agua en la cultura andina (BID/COSUDE, 1999).
Patricia Majluf (Lima, 1958). B.S. y M.S. por la Universidad Cayetano Heredia en 1980 y 1981. Ph.D. por la Universidad de Cambridge en 1988. Profesora del Departamento de Biología de la U. Cayetano Heredia. Su publicación más reciente es "Oceans apart: conservation models dictated by marine enviroment", en Marine Ecology Program Series, Nº 335 (2007).
Ramón Mujica Pinilla (Lima, 1956). B.A. por la Universidad de Florida del Sur en 1980 y M.A. por la Universidad de San Marcos en 2003. Su último libro fue Rosa Limensis: mística, política e iconografía en torno a la Patrona de América (FCE, Mx., 2ª ed., 2005).
Todos ellos figuran en la relación de "Latin American and Caribean Appointments" del librito citado. Pero un peruano más inicia el orden alfabético de la sección anterior: "United States and Canadian Appointments": Daniel Alarcón, el novelista que todos conocemos (Lima, 1977).

(Daniel Alarcón, narrador.)

18.11.08


El reino está
Al otro lado de mi ceguera
Cada día viene a mis sueños
En forma de bruma incendiada
Circula todas mis vidas
Desde el primer soplo del que salí

En medio de una niña de color azul
Me extiende su mano
Todos mis muertos habitan uno de sus ojos
Y en el otro los recién nacidos
Como una fiebre roja
Cada uno con algo que he perdido
Y no he llegado a conocer

Su sangre vuelve helio mis heridas
Hace de mi cuerpo un limbo
Donde toda luz
Es penetrable
---Tomado de Una morada tras lo reinos, poemario ganador del Premio Poeta Joven del Perú, 2008, organizado por Lustra y el CC de España. Vega Farfán es una de los tres o cuatro poetas con mayor proyección de la llamada generación del 2000.
Cuarto Poder y más petroaudios

El programa dominical del Canal 4, Cuarto Poder, lanzó al aire ayer una serie nueva de petroaudios, tan comprometedores que provocaron una llamada de Nava, el secretario de Alan García, en vivo al programa. Todas las implicancias de estes nuevo petroaudios están desmenuzadas en Utero de Marita. ¿Por qué solo La Razón rebota hoy esta nueva revelación? abajo el video de Youtube del programa.






Dos revistas virtuales

Ahora que los suplementos dominicales impresos están más lejos que nunca de ofrecer algo interesante, al menos en literatura, las revistas virtuales son una excelente alternativa. Me han llegado dos links a los recientes números de La siega y Cinosargo, y quiero recomendarlas por la excelente calidad de sus aportes. En el caso de La siega, hay un especial sobre literatura chilena que incluye a 97 escritores sureños actuales (!), y Cinosargo es una grata revelación, con artículos tan interesantes como el que trata sobre la obra de Baldomero Lillo.

(Lillo.)

17.11.08


Romain Gary y la dura vida literaria

Recupero de lo que fue la mejor época en varios años del ahora corroído Dominical, este artículo del narrador Fernando Ampuero (Puta linda, Caramelo verde, Bicho raro) sobre un escritor que acabo de empezar a leer (confirmando todo lo que se dice acá de él)


Por Fernando Ampuero

La literatura francesa asimila bien al autor extranjero. En el siglo XX escritores como Beckett, Ionesco y Kundera han escrito gran parte de su obra en francés, aunque no se habla de alguien que obtuviera el nivel de excelencia que consiguió con el inglés el polaco Józef Konrad Korzeniowski, conocido luego como Joseph Conrad.

Entre los extranjeros que adoptaron la lengua francesa, el caso de Romain Gary destaca por varias razones. Amigo de Camus, Malraux y Teilhard de Chardin, casado con Jean Seberg --actriz de los filmes de Godard y musa de la 'nouvelle vague'--, aviador, jugador de póker, protagonista de la bohemia 'chic' parisina, Gary, ruso de origen judío y cuyo nombre verdadero era Romain Kacew, fue un autor de enorme éxito y con ventas millonarias. Su novela "Las raíces del cielo" (libro "raro, simbólico y denso", según André Maurois; primera novela ecologista del mundo, según otros), mereció en 1956 el premio Goncourt, el galardón literario más importante de Francia.

Pero no todo en la vida de este autor sería un lecho de rosas. Un mal día, a causa del gaullismo manifiesto de Gary, la intelectualidad gala, dominada entonces por la izquierda, le bajó el dedo. Y algunos críticos literarios de renombre, vinculados al 'nouveau roman', comenzaron a encontrarle defectos. Lo calificaron de 'démodé', y lo tildaron de ser un remedo pálido de Graham Greene. Entonces Gary, un certero bromista, decidió burlarse de sus críticos y, tras dejar de publicar con su nombre, ejecutó una de las venganzas más extraordinarias y novelescas que puedan concebirse.

"Estaba harto de la imagen de Romain Gary que me habían colgado a la espalda y sobre todo añoraba la juventud, el comienzo, el primer libro", explicó Gary en un texto que él pidió que se publicara después de su muerte. Así que se reinventó, como ya lo había hecho al llamarse Gary, su primera apuesta. (Se quitó el apellido ruso por consejo de su madre: "En París un nombre ruso solo sirve para ser bailarín. Si aspiras a la gloria de las letras, necesitas un nombre francés"). Y esa vez, para su nueva metamorfosis, jugó más fuerte: buscó un seudónimo ambiguo. Emil Ajar. "¿Es un repatriado argelino, un 'pied noir'?", se preguntaron muchos. "¡Quién diablos es este tipo!" Corría 1975 y la novela "La vida ante sí" se había transformado en el suceso literario de Francia. El tal Emil Ajar, su autor, logró incluso el Goncourt de ese año, aunque hizo saber por su editor que no lo aceptaría. (Gary no quería cometer la ilegalidad de recibir dos Goncourt, premio que puede ser obtenido una sola vez en la vida).

"La vida ante sí" cosechó enjundiosos elogios de la crítica. Especialmente la de aquellos que solían abuchear a Gary. Fue llevada al cine y ganó el Óscar a la mejor película extranjera y el César de mejor actriz para Simone Signoret. Entretanto, crecía el misterio de Emil Ajar, ya que este no daba entrevistas ni se mostraba en público, y los diarios y revistas se desvivían en un torrente de especulaciones.

Las conjeturas más aventuradas decían que, detrás de ese nombre, se hallaban las plumas de Raymond Queneau o de Louis Aragon, dos grandes que por entonces llevaban una vida discreta.
Gary reía mucho, sí, aunque sus allegados lo sabían triste. La broma, en el fondo, le dolía. Veía a través de ella la mezquindad y la injusticia de las personas. La vida literaria (similar a la que décadas antes los hermanos Goncourt retrataron en sus diarios con su más refinada maledicencia), se ensañaba con él. Pero el Goncourt, sin duda, lo confortaba. Gary es el único escritor de Francia que lo consiguió dos veces.

"La vida ante sí" es un libro conmovedor. Cuenta la estremecedora historia de un niño musulmán que nunca conoció a sus padres y que vive en una pensión de un barrio de París con Madame Rose, una anciana prostituta judía --sobreviviente de Auschwitz y atormentada por sus recuerdos--, quien se encarga de cuidarlo a él y a los hijos menores de sus amigas prostitutas. Sumergido en la sordidez, Gary nos lleva a reflexionar, con humor y ternura, sobre un universo sitiado por la más desgarradora soledad.

"Las raíces del cielo", su primer Goncourt, tiene como protagonista a Morel, un ex prisionero de guerra del nazismo, que se afinca en el África Ecuatorial Francesa y se empeña en salvar a los elefantes que están siendo exterminados por cazadores y poblaciones hambrientas. Esta novela describe la obsesión de un soñador que, por encima de todo, respeta los ideales de dignidad y libertad. En ese humanismo militó siempre el propio Gary, que decía: "Yo escribo por una necesidad de creer en algo".

Gary vivió hasta que le fue difícil sonreír. La ciencia nos dice que en una sonrisa se necesita mover 17 músculos y 43 en fruncir el ceño. Sin embargo, llegó un momento en que lo último no le costaba mayor esfuerzo. Deprimido por el suicidio de Jean Seberg, su ex esposa, y cansado quizá de estar cansado, Gary, a los 66 años, vistió un elegante piyama de seda, se tendió en la cama y se descerrajó un tiro en la cabeza.

(Romain Gary.)

15.11.08


Las suites de Canaán
¿Qué hacía medio gabinete ministerial metido ahí?

El hasta hoy director, y forjador, de Perú.21, Augusto Álvarez Rodrich, no va más en el diario. Desavenencias con la nueva línea editorial del grupo El Comercio, sobre todo en torno al tratamiento de los petroaudios, lo desembarcaron de un proyecto exitoso que él supo dirigir bien. Aquí su último editorial, picante como siempre.


Por Augusto Álvarez Rodrich

La entrega de Rómulo León es clave para identificar a los responsables del intento de establecer un red mafiosa en el país. Ojalá, nomás, que los 38 días que demoró en hacerlo no obedezcan a alguna negociación turbia. Mientras la justicia avanza, el gobierno debería extraer algunas conclusiones útiles para mejorar la transparencia y ética con que se conduce.Una fue reconocida ayer por el presidente Alan García, y ha sido machacada por este diario –con alguna incomprensión– durante las últimas seis semanas: está mal que un ministro vaya, solo, a conversar con un lobista, de negocios con el Estado, en la suite de un hotel.El presidente ha dicho que este “exceso de amabilidad” es “inelegante” y “extraño”. Tiene razón. Pero mejor digámoslo de un modo más directo: no tiene necesariamente que ser así, pero una suite de hotel es el escenario ideal para ofrecer y recibir una coima. ¿O no?A algunos esto no les parece importante y, ahora que León está entre rejas, claman por no hacer más olas y “pasar a otro tema, por favor”. Por supuesto que hay más temas relevantes en la agenda, como la APEC que se viene, pero, por favor, no hay que olvidar la corrupción.Otra lección es el cuidado a tener con las personas que se recibe. Que a Fortunato Canaán lo recomiende la viuda de un político que fue amigo del Apra, no basta para atenderlo. Peggy Cabral se ha portado mal con sus amigos peruanos al introducir a un 'empresario’ sin prestigio en su país. Para cosas como esa está el embajador peruano al que se le debe pedir referencias.Los partidos políticos también deben tener cuidado con la calidad de sus militantes. Por ello, tiene toda la razón Mauricio Mulder en hacer una autocrítica por la facilidad con que el Apra recibió otra vez a León.Asimismo, el financiamiento de campañas electorales –un tema recurrente en los diálogos Canaán/Alegría, específicamente sobre la de Jorge del Castillo– aún es un asunto por ser abordado con seriedad en el país. Finalmente, es inapropiada e injusta la insinuación del presidente García de que la oportunidad de la denuncia del 'petrogate’ busca deslucir APEC, cuando él debiera estar agradecido de que se destape este 'escandalete sectorial’ que más parece un 'escandalote multisectorial’.

(Augusto Álvarez Rodrich, periodista.)

Bernhard bajo el hierro de la luna

Ningún árbol, ningún cielo
Te consolará,
Ni tampoco la rueda de molino
Detrás del crujido de la madera de abeto,
Ningún ave agonizante
Ni la lechuza, ni la enloquecida perdiz,
Atrás es lejos,
No te protegerá ya ningún arbusto
De frías estrellas
Y ensangrentadas ramas,
Ningún árbol, ningún cielo
Te consolará,
En las copas de inviernos reventados
Crece tu muerte
De dedos rígidos
Lejos de la hierba y del bosque salvaje
En los conjuros de la nieve recién caída.


–––Tomado de In hora mortis/Bajo el hierro de la luna (DVD, 2000), volumen que reúne los dos primeros poemarios del escritor suizo Thomas Bernhard (1931–1989), autor de algunas de las novelas más radicales del siglo veinte: Corrección, La calera, Tala, Trastorno, entre otras. La corrosividad que el escritor mostró en sus novelas y piezas de teatro –tienen que leer como mínimo El ignorante y el demente– apenas se anuncia en estos poemas, pero a cambio pueden descubrir un Bernhard que convoca-implora hoscamente a Dios (en In hora mortis) o se abandona a la agresividad de una naturaleza amenazante que introduce soledad y disolución en sus imágenes (muy en la onda de Trakl, es claro).

(Portada.)


Una curiosa respuesta a Faverón

Manuel Aguirre no es un crítico literario sino un escritor residente en EE UU que publicó el año pasado en el Perú su tercer libro, Reyertas y desafíos. Pueden ver acá su blog personal. Persona honorable y muy seria –lo conocí el año pasado-, ha tenido a bien responder un estúpido comentario insultante de ¿quién? Pues de Gustavo Faverón, cuyo cerebrito aceitado cedió una vez más al poder desquiciado de su hígado y quiso hacer un faenón con un comentario de M. Aguirre al reciente libro de Carlos Calderón Fajardo, en Porta 9. Esta es la respuesta, furibunda, del escritor (no necesariamente coincido con todo lo que se dice aquí):


Respecto al comentario de G. Faverón en su blog, “Puente Aéreo” sobre un párrafo de mi comentario a la novela de CCF, “La Noche Humana”, en que califica mi escrito como perteneciente al genero de “Reseña-Gonzo”, tengo que decir unas cuantas cosas:

a)Esta es la transcripción del párrafo de marras:

“Al leer la novela he sentido que CCF ponía frente a mis narices las relaciones más brutales entre parejas como peroles llenos de excremento y cuando intenté voltear el rostro para evadir el olor, me encontré imposibilitado. Era como si me hubieran entablillado la cabeza. Debí continuar observando y leyendo, por mucho dolor que me causara esta tragedia”.
“(Crítico literario Manuel Aguirre, de Porta 9, inaugurando el género de la reseña-gonzo, hace de su sufrimiento el centro de su comentario sobre una novela de Carlos Calderón Fajardo. Consejo: es más fácil leer sin la cabeza entablillada).”

Para el común de la gente voy a transcribir la definición de Gonzo que da Wikipedia: “Un personaje que ejecuta horrendos actos pero que a pesar de ello los considera artísticos.
Faverón no se percata que estoy usando un “símil”, que es una figura literaria probablemente ajena a su vocabulario. (Figura que consiste en comparar expresamente una cosa con otra, para dar idea viva y eficaz de una de ellas. Vox, Diccionario General de la lengua Española). En mi comentario de “La Noche …”, no estoy hablando de caca real, tal como la conoce Faverón.


b) No me afectan los comentarios desleales, especialmente de personas que se esconden detrás de una fortaleza y que desesperadamente están tratando de vivir la realidad de otros, mientras carecen de contenido personal válido y digno de respeto. Me explico, El señor Faverón, que a la fecha no ha demostrado ser un escritor, ya que no ha escrito ni publicado nada de su propia producción, repite con insistencia de niño autista (no savant), que él es un Escritor, Crítico y Profesor, para calmar su inaguantable sensación de inseguridad y su profundo complejo de inferioridad. Faverón carece, en tal medida, de la delicadeza y templanza que asiste a cualquier persona en sus cinco sentidos, que omite decir en su curriculum del blog, que él es tan sólo, “Assistent Professor de Lenguas Romance (español)”, que es como “jefe de prácticas” en el Perú, en un oscuro colegio del remoto estado de Maine en donde posiblemente todos los demás son ciegos y él el tuerto, porque habla y ha leído unos cuantos libros en español.

c) Yo no soy crítico literario, pero si soy escritor. Tengo dos libros de cuentos publicados y expuestos a la crítica y al público en general. No me habrán leído muchos, pero ahí están los libros. Es verdad que empecé a escribir ficción un poco tarde en mi vida, pero eso no me disminuye, mucho menos ante un comentario que pretende ser gracioso, proveniente de un individuo cuyo retrato en el blog exhibe todos los rasgos fisonómicos característicos de un Cromañón (o si se prefiere Cro-Magnon, en inglés, para que él lo entienda, ahora que “vive bien”. Ver la entrevista de Ángeles en este blog). Hago comentarios de los libros que leo y me capturan, porque me gusta hacerlo y creo que hay un buen grupo de personas que tienen el mismo gusto que yo. Mi artículo sobre la novela de CCF le gustó al señor Ángeles y me pidió autorización para sacarlo de mi blog, que es donde yo escribo, para colocarlo en Porta9, y por ello me sentí honrado y contento.

d) Una muestra de la falta de tacto, y de testículos, del mencionado Faverón, es la ligereza con que subestima a las demás personas (sólo concebible, por venir de una persona que en USA es considerado ciudadano de segunda categoría: Fuma), y el desparpajo para tirar la piedra y esconder la mano: Faverón estaba tentado de agredir arteramente a CCF, pero le faltó “coj…” y me atacó a mí. Al final logró sentirse feliz por un par de días. Qué se puede esperar de un individuo que se jacta de que sus lecturas más importantes son los cómics.

e) Ya que el señor Faverón me dio un consejo, yo me permito regresarle otro:
“Get a life Gonzo! Do something productive. Earn your pay honestly. Be nice and straight, if you can. It is so good to be nice to your fellow men. You can’t imagine it”.

Atentamente

MAguirre.

(Manuel Aguirre, escritor. Portada de su reciente libro.)

13.11.08


Comparación y desaparición II

Terminada mi relectura de Doctor Pasavento, puedo afirmar que Enrique Vila–Matas ha tenido uno de sus momentos mayores con este libro. Porque con tanto imaginar –hay que contar las veces que el narrador protagonista utiliza el verbo imaginar en la narración– hay momentos en que el lector no sabe si está leyendo, soñando o imaginando él mismo lo que está pasando ante los ojos de su mente, porque el libro es una suerte de ensayo poético que medio deja ver y medio oculta toda una visión de la vida y de la creación:

Frente al nacer–para–la muerte heideggeriano, y triangulando con el nacer–para–la resurrección lezamiano (ver Paradiso), el escribir–para–desaparecer walseriano, que Vila–Matas asume y potencia en Doctor Pasavento.

Cuelgo enseguida, bajando al llano, todos los comentarios petinentes que enviaron mis lectores en el post I, de manera que pueda comentarlos a su vez, brevemente.


"Hola Víctor. no veo por ningún lado el sombrero de fieltro."

Pero, ¿no es más bien interesante y coherente que EV–M haya hecho aparecer ese detalle?

"¿que un pobre hombre desolado? No veo eso en la foto, parece un tío normal."

Cierto. El elemento dramático, muy sobrio, es propio del método literario, y aquí es necesario. La imagen pasa por un retoque en la escritura porque esa es una de las formas en que la literatura acciona.

"no seas vivo, la foto se parece en algunas cosas a la que describe Vila-Matas pero no es. El tipo es otro y el perro no es blanco, o sea, no te salió!"

La foto es real y la pueden encontrar en la página web de Bove. Por ahí no corren las balas.

"siempre creí que ese escritor no existía tanto que ni siquiera lo guglié, como siempre hago. En cuanto a Blanchot, sabes de algo que se pueda comprar acá."

Hay que ser muy minucioso con los libros de Vila–Matas; esconden guiños, pasadizos, ventanas disimuladas a otros escritores y escritos.

"Maravilloso encontrar tu blog. La foto habla del paso acuoso del tiempo y el hombrecito ahí, resistiendo, no?"

La foto real, cruda, es un toque decepcionante. Un hombre común, ni feliz ni infeliz, posando con un perro jaspeado en la playa. Y claro, es el estado físico de la foto –algo que el narrador registra tal cual– lo que le da esa discreta atmósfera inquietante, que desemboca en la lectura simbólica de la comentarista..

"Doctor Pasavento es la cumbre de la literatura de Vila Matas, luego de eso está escribiendo otras cosas, pero igual de interesantes."

De acuerdo. Pero es una de las "cumbres"; me siguen obsesionando dos libros más: Bartleby y compañía y París no se acaba nunca.

"es obvio que lo que hace el escritor es recrear la foto, no creo que se trate de otra, solo que el escritor recrea la realidad para contarla."

Recrear la realidad… SI E V–M solo hiciera eso, sería una escritor más, un talentoso realista y punto. Pero lo que él hace es mucho más complejo: suplanta sigiloso la realidad con esa gran otra realidad que son sus textos, potencia experiencias propias y ajenas y las difumina hábilmente, imagina e inventa -pero de forma libérrima y cuestionadora-, y en ese camino extiende lo real y nuestra propia experiencia fertilizando nuestra imaginación. Rebasa lo real. Vivifica lo imaginario. Al trabajar de esa manera con su imaginación creadora, tan profunda, solo puede transformar radicalmente la nuestra. Y es lo que hace.

(Enrique Vila-Matas.)

La reseña de Lethem

Me da la impresión de que se ha sobreestimado la reseña del notable autor de The fortress of solitude sobre 2666 en su versión inglesa. Aparte de que yerra al considerar un dato importante la suposición de que Roberto Bolaño fue consumidor de heroína en cierto momento de su vida, ocupa demasiado espacio en una minuciosa descripción del libro, parte por parte.
El párrafo final merece especial atención:

A novel like "2666" is its own preserving machine, delivering itself into our hearts, sentence by questing, unassuming sentence; it also becomes a preserving machine for the lives its words fall upon like a forgiving rain, fictional characters and the secret selves hidden behind and enshrined within them: hapless academic critics and a hapless Mexican boxer, the unavenged bodies deposited in shallow graves. By writing across the grain of his doubts about what literature can do, how much it can discover or dare pronounce the names of our world’s disasters, Bolaño has proven it can do anything, and for an instant, at least, given a name to the unnamable.
Now throw your hats in the air.

Dar nombre a lo innombrable y pronunciar los nombres de nuestros desastres mundiales, vaya, esos sí que son elogios para una novela. Y los que hemos leído 2666 (al menos digo esto por sus primeras 400 ó 500 páginas) sabemos que son rigurosamente justificados.
(Jonathan Lethem.)

11.11.08

Comparación y desaparición

Un homme comme moi, qui ne travaille pas, qui ne veut pas travailler, sera toujours détesté. J'étais dans cette maison d'ouvrier, le fou, qu'au fond, tous auraient voulu être. J'étais celui qui se privait de viande, de cinéma, de laine, pour être libre. J'étais celui qui, sans le vouloir, rappelait chaque jour aux gens leur condition misérable. On ne m'a pas pardonné d'être libre et de ne point redouter la misère.
Mes amis

La cita es de Emmanuel Bove, uno de los escritores franceses más enigmáticos que conozco. El enigma –modesto, de acuerdo con él– debió nacer, sin darme entonces cuenta, en el 2005, cuando leí Doctor Pasavento, la entonces última novela de Enrique Vila–Matas, hoy conocida con el nombre de "La catedral de la metaliteratura".

Aquel mismo año ese libro desapareció misteriosa y discretísimamente de mi biblioteca, mientras estaba en la FIL Guadalajara, de manera que era una necesidad y una, pequeña, reivindicación comprar la edición de Compactos que acaba de llegar a nuestras vitrinas. Por supuesto, lo leí de nuevo y me trajo la figura de este escritor que, la verdad, se me había escapado el 2005.

Entonces me detuvieron el escritor Bernardo Atxcaga, vasco de fuste que domina la primera parte del libro, y claro, Robert Walser –luego de la lectura de Doctor Pasavento terminé de leer toda su obra traducida–, Joseph Roth (cuya Muerte sin fin había leído antes que el narrador), Maurice Blanchot, aunque lo conocía bien; y Thomas Pynchon, cuyos Arco iris de la gravedad, Vineland y V. había catado ya.

Lo de Bove, nada de nada. Había desaparecido en mi mente, o lo habría tomado entonces como un escritor fantasma de los que suelen poblar la narrativa contemporánea. Tal vez sí lo tuve atrapado, pero se escabulló con suma facilidad –dada su condición actual de desaparecido total–, fiel a sus principios.


Emmanuel Bove nació en 1898, en París, de padre rusa y madre luxemburguesa. Tuvo una infancia ajetreada con varios viajes al extranjero debido a la guerra. A su regreso a Francia, tuvo trabajos diversos: taxista, conductor de tranvía, mozo de restaurante, corrector de pruebas… Paralelamente fueron apareciendo, con relativo suceso, sus novelas: Mis amigos, Diario escrito en invierno, Una ofensa, etcétera.

Como Walser, como Pasavento y como el mismo doctor Humbol –quien presentó al doctor Pasavento la obra de Bove–, Emmanuel fue un escritor obsesionado con su intrascendencia, con su desaparición. Si Pasavento tiene en mente con ello lo que llama "la desaparición del sujeto moderno", Bove es más radical aún (y, paradójicamente, más pretencioso); se atiene a los santos, de quienes admira su vocación por la modestia, su falta de pretensión literaria y su renunciamiento.

Bien. Antes de desaparecer, les pido que miren bien la foto que preside este texto –ya largo hasta para mí– y que lean este morceaux de la página 328 de Doctor Pasavento:

…una fotografía del escritor, una fotografía que fuerzas naturales parecían haber carcomido, dejándola medio rota, aunque por su extraña poesía uno tenía la impresión de que tardaría en olvidarla: un pobre hombre desolado, posando junto a un perrito blanco, simulando sentirse feliz con su sombrero de fieltro, mirando en la playa de Niza con elegancia triste a la cámara implacable del tiempo.

(Bove en Niza, circa 1924.)

9.11.08


El viejo Van y Astral Weeks

Recuerdo la calidad melancólica de las sensaciones, las atmósferas tintas pero brillantes que me dio este disco cuando lo escuché por primera vez como a principios de los noventa, bajo recomendación de un viejo rockero quilquense y amigo hoy desgraciadamente desaparecido: “Kilowatt”.

Desde entonces debo haberlo regalado (o perdido) y comprado unas cinco o seis veces, pero siempre vuelvo al Astral Weeks, que va a ser homenajeado como se merece –para mí es uno de los cinco discos de rock más importantes de la historia- en Los Ángeles, por su creador principal, el poeta cantor Van Morrison. La nota de Miguel López es de El País:

Muy pocos sonidos se pueden escuchar hoy tan vanguardistas como los de Astral Weeks, el disco de Van Morrison que estos días cumple cuarenta años. Todas las listas de críticos y revistas especializadas sitúan esta cima creativa entre las mejores de la historia de la música pop. El legendario elepé nunca ha necesitado naftalina para reclutar nuevas hornadas de melómanos, pero su autor ha decidido celebrar el aniversario con dos conciertos en Los Ángeles (ayer y hoy), con cuyo material se editará un disco conmemorativo.

El irlandés grabó las ocho canciones en dos intensas jornadas, con músicos de estudio a los que no conocía y a quienes enseñó los acordes en los instantes previos a la grabación. Quería que improvisaran y expresaran libremente lo que sintieran. En esos días otoñales de 1968, su aliento reventaba cualquier alcoholímetro que osara cruzarse con él. Intentaba así ahuyentar la angustiosa sombra del fracaso vital, y su exorcismo se derramó en los surcos de esta obra maestra cuyos ecos sobrevuelan toda su obra posterior.

"Si me aventurara en el torbellino" son las primeras palabras que el músico lanza con voz sobrenatural en Astral Weeks. Nadie esperaba ese inclasificable sonido que acababa de inventar un joven de 23 años procedente del rhythm and blues y con algún éxito en el pop. El compositor había transformado los vatios de los Them en sinuosos acordes acústicos que besaban las orillas del folk, pero también lanzaban destellos de jazz, soul, blues y guiños celtas.

El León de Belfast vierte amplias dosis de improvisación vocal y eleva a categoría universal sus propias vivencias infantiles. Peter Handke ha escrito que en sus cuerdas vocales anida "el canto de una vieja, una mujer, un niño y un hombre. La voz de un hombre". Evoca las calles de su niñez irlandesa, el dolor por la inocencia perdida y los primeros amores de un pasado que recupera con chispazos de belleza. Morrison persigue un renacimiento interior y allí, a miles de kilómetros de su hogar, entre Boston y Nueva York, "en otro tiempo, en otro lugar", encuentra Belfast para siempre, donde refulge la belleza de los días perdidos.

Pero las letras apenas significan nada si se desgajan de su voz, el instrumento esencial que invita a cuerdas y vientos a transitar por caminos inexplorados; es una garganta que se adentra por territorios musicales arriesgados, edificando instantes irrepetibles. Machaca las palabras, las vacía, las repite y las vuelve a llenar hasta desmantelar el lenguaje y convertir las sílabas en música que alza el vuelo sin más ley que la libertad.

Astral Weeks encumbra a Morrison como el poeta místico en el firmamento del rock. Su profundidad espiritual y la búsqueda filosófica le han situado en una órbita extremadamente personal, repleta de momentos mágicos y trascendentes. Tal vez por ello esta pasada primavera Bruce Springsteen confesó ante el público que este álbum era como una religión para él.

El disco carece de espina dorsal, porque cada canción alberga vida propia y se conecta de forma tan sutil como férrea con el resto. La voz navega desde la placidez de Sweet thing hasta las turbulencias de The way young lovers do para fundirse en el silencio de la inquietante Slim slow slider. En los estertores de 1968, se lanzaron unas 20.000 copias del vinilo, pero Warner no pudo promocionar las ventas con un sencillo: Madame George sobrepasa los nueve minutos; Ballerina y Astral Weeks, los siete; Cyprus Avenue, los seis

... Unos tiempos que rompen las costuras comerciales de su tiempo. Sin embargo, el boca a boca salta todos los obstáculos y el disco cala como una fina lluvia hasta erigirse como un símbolo misterioso de la cultura popular.

(Van, por siempre. En una foto de la época del Astral weeks.)

8.11.08


¿Censura contra muestra de Cristina Planas?

Leo en Perú 21 de hoy que "el municipio distrital de San Isidro clausuró la galería donde se exhibía esculturas de santos como Sarita Colonia, San Martín de Porres, Santa Rosa de Lima y el Señor de los Milagros en ropa interior. La Alcaldía asegura que no tenía la licencia de funcionamiento en orden."
Se trata de la Galería Vértice, que en momentos que se llevó a cabo su clausura, tenía en exposición La migración de los santos, obras de la artista Cristina Planas que incluyen imágenes de Sarita Colonia, Santa Rosa y otros santos locales en ropa interior y bajo una estética kitsch.
Planas ha declarado que "hubo presión por parte del municipio durante todo este tiempo. Me parece un caso de intolerancia", agregó Planas. "Alejandro Masgos, de la Gerencia de Fiscalización de la comuna de San Isidro, explicó a Perú.21 que la clausura temporal del espacio artístico no se debió a la referida exposición, sino a un programa de fiscalización con miras al APEC".
Ustedes qué creen?
El crítico de arte y curador Jorge Villacorta dice que la municipalidad no debió haber intervenido. "Me sorprende que la Gerencia de Cultura de la alcaldía no haya dicho nada al respecto. Ninguna situación religiosa debería ser motivo para cerrar una exposición porque se supone que estamos en una sociedad laica", expresó a Perú.21.
(Alucinante Santa Rosa, de Planas.)

7.11.08


Letras libres y Cisneros

José Carreón le hace a nuestro poeta una crónica muy bien escrita en el reciente número de la mejor revista de literatura en nuestra lengua. Cuenta cómo conoció al poeta en Lima y qué le suscita su poesía. Cito:

En Lima, para llegar al poeta Antonio Cisneros, hay que atravesar algunos estratos de leyenda (obviamente urbana). Que si es un hombre difícil, que si bebe demasiado, que si su genialidad, que si su egocentrismo. Así que cuando llamo a su puerta del barrio de Miraflores, a pocas calles del océano, estoy a la expectativa. (Sigue leyendo).


(Poeta Antonio Cisneros.)

5.11.08


Poemas de Parabellum

Salomón Valderrama se ha tomado el trabajo de copiar algunos poemas de mi libro Parabellum (Santo Oficio, 2008) en su blog, Música del futuro frío, dedicado exclusivamente a la poesía. Valderrama es, y no solo en mi opinión, una de las voces poéticas del 2000 más interesantes que se han revelado últimamente.


(Valderrama, poeta.)

El canto del lince

La semana pasada se cumplió un aniversario, en renuente silencio cultural, del nacimiento del poeta Ezra Pound (1885–1972), acaso no el mejor, pero sí el de más influencia sobre sus contemporáneos en el siglo veinte. Tomé, en consecuencia, los Pisan cantos (publicados exactamente hace 60 años, en 1948) y los abrí en cualquier lugar para leerlo y conmemorar su poesía.

Recalé en el canto LXXIX, conocido como "El canto del lince" por algunos estudiosos, el que comienza con

Luna, nube, torre, una mancha de la estatua*
De la misma blancura participan


Y continúa con este bello antipiropo, dicen que parafraseado de Lovelace:

No te hubiera amado ni la mitad de lo que te amo,
si no hubiera amado a La Mujer.


Pero el fuerte del canto está en su segundo estadio, donde el poeta rinde pleitesía a uno de los animales más queridos por él, así:

Oh Lince, amor, mi precioso lince,
Vigila mi bota de vino,
No pierdas de vista mi alambique rural
Hasta que en este whiskey entre Dios,

(...)
(...)
Oh lince cuida de mi fuego
(…)
aleja la filoxera de mis viñas
(…)
Oh lince vigila este huerto,
Guárdalo del surco de Ceres

Para terminar, con aprehensión poética:

Oh lince guarda mis vides
Mientras bajo la hoja mis uvas se inflaman
Helios** ha llegado a nuestra montaña
Rojo brillo en el manto que forman las agujas del pino
Oh lince guarda mis vides
Mientras bajo la hoja mis uvas se inflaman.

No tengo que decir que la traducción está hecha a paso de lince.

*En el original dice "batisttero", un monumento de Pisa.
**Dios del Sol en la mitología griega. En el original con caracteres griegos.

(Lince.)

Lauer contra la "calatería virtual"

En su columna de hoy de La República, el analista político Mirko Lauer continúa su diatriba contra la interceptación telefónica –práctica ilícita que nos ha hecho ver cosas aún más ilícitas– y su publicación por parte de ciertos medios. "Vamos camino de convertirnos en un país de sapos. Pescar al prójimo in fraganti, real o supuesto, es la epidemia cultural del momento, que cubre desde la farándula hasta la política, pasando por el deporte y los negocios", dice Lauer. Luego de esgrimir algunas breves observaciones sobre el avance tecnológico que ha permitido ello, el periodista dice que, a juzgar por los casos en vitrina, parece bueno el chuponeo, pero si se masificara se configuraría un escenario indeseable donde "tarde o temprano cualquiera, o muchos, o de pronto hasta todos, van a caer". Obvio, pero el que no la debe no la teme, según célebre frase popular expropiada por el amigo Alan en su tenebroso primer gobierno. Sin embargo, esta es mi parte favorita de la columna:

¿Por qué la Sunat no chuponea de oficio y de manera permanente a una parte de la población, para así mejor detectar a los evasores en tiempo real? La idea de una práctica vedada permisible en nombre de un beneficio ético superior –la justicia tributaria y la caja fiscal– se cumpliría al 100%.

No, pues. "Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa", como dijo uno de los célebres filósofos que abarrotan el Congreso. Una cosa es que el chuponeo lo hagan terceros, que deben ser investigados y sancionados, y otra cosa es que el Estado asuma una práctica delictiva como esa. El Estado debe combatir el chuponeo, tarde o temprano tendrán que caer los responsables, y -ojo con esto- debe normar rigurosamente la importación de las máquinas que lo hacen posible. Pero ¿porque es ilegal el origen debemos taparnos los oídos y los ojos frente a la corrupción de los protagonistas de este culebrón corrupto? Creo que la razón nos dice: No. (Claro, salvo que tengamos un amigo implicado).

(Uno de los mejores equipos de chuponeo en el mercado local. Mucho mejor que los de la época del "Y? Cómo es la mía?".)

4.11.08


Renacimiento negro y el NeoB

Un par de veces me he ocupado de este auténtico neobarroco húngaro en LDL, comentando el otro libro que pueden conseguir en nuestro idioma, A propósito de Casanova (Siruela, 2002). Ahora retomo, gracias a un fin de semana tranquilo, la lectura de Renacimiento negro (2007), y no cesa el asombro.

Alejandro Gándara ha dicho en una reseña de El Mundo que la escritura de Szentkuthy es “un tanto escheriana, llena de trampas para el ojo y con tramos de escalera que a la vez suben y bajan, sólo se lo puede permitir un tipo con una pluma muy suelta, con una curiosidad enciclopédica pareja a una perspicacia de cazador de partículas y con una perspectiva de la naturaleza humana correosamente escéptica”.

Esto, que es rigurosamente cierto en muchas páginas, se laxa en otros, donde la reflexión queda limpia de anacronismos, giros casi surrealistas y aglomeración de guiños –rasgos, en su caso específico, nada agobiadores– para dejar una serie de reflexiones compactas, feraces:

(El narrador discurre sobre el Palazzo Grimani de Venecia) ¿Es un objeto ornamental, provisto casi de la fragancia de la decadencia? Sin duda. ¿Es un objeto riguroso, simple, oscuramente matemático, sumado y restado? También.

Cómo es esto posible, se pregunta el narrador. Prosigue:

Cuanto más se deja algo definir y describir con precisión, tanto más ficticia, arbitraria y efímera es la impresión que provoca; cuanto más inasible, tanto más positivo y real. La realidad es, en todos los sentidos, anónima y eternamente innombrable: propia, autorreferente, incomunicable…

De ello se desgaja la parte en que se dice que en el mundo solo existe una “masa enloquecida y heterogénea” de detalles “insignificantes” y “absurdos” (con comillas en el original), que son lo único que tiene significado en él.

Sin embargo, contrariamente a lo que se pudiera esperar, en Renacimiento negro se rechaza el barroco de fachada veneciano, relativista y superficial, en favor de una obra semiintegral, que responde a una idea interna transversal “hasta cierto punto” y luego se abandona creativamente a desvaríos, aglomeraciones, cúmulos, detallismo rizomático y libre exploración formal.

No debe quedarles duda de que hay mucho más que explorar en este libro realmente alucinante. La tesis puede ser que el NeoB latinoamericano ha estado llevando a la práctica visiones szentkuthyanas varias décadas después de que el húngaro las viera.

Y me imagino que bien les vendría a Enrique, Rodolfo y todos los NeoB locales echarle un vistazo a este libro.

(Portada.)

ZURITA LEE A ZURITA EN "CASA DE AMÉRICA"

Por Juan José Soto

El jueves 30 de octubre en la ciudad de Madrid los amantes de la poesía tuvieron la ocasión de apreciar a uno de los poetas contemporáneos más importantes: el chileno Raúl Zurita, quien -instalado en la Sala "Borges" de "Casa de América"- tuvo una participación fiel a su estilo: tomando posesión in crescendo del cuerpo del poema hasta ser uno mismo con él, terminando su recital de manera vibrante y estremecedora, arrancando un aplauso compacto y sostenido de los concurrentes.

El poeta granadino Juan Andrés García Román dio inicio al evento con las palabras de presentación en torno a la poética de Raúl Zurita. Juan Andrés García calificó al poeta chileno como "una de las presencias más insoslayables de la poesía actual". Asimismo, luego de una somera mención del itinerario poético del autor de "Purgatorio", refiere como fecha clave en el devenir personal de Raúl Zurita, el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 y la consecuente dictadura militar pues este abrupto y violento acontecimiento lo convertiría en "ciudadano, testigo y poeta".
Es así que la experiencia de crueldad que experimenta el poeta en el carguero -donde fue detenido y torturado- signa su ulterior destino como poeta. Luego menciona su integración en el colectivo CADA (Colectivo de Acciones de Arte) y la radicalidad del poeta en el uso de su propio cuerpo –autolesionándose o hiriéndose- como forma de expresión: uso del cuerpo como lugar de escritura. Por eso Juan Andrés García sostiene que "la única manera de expresión de lo traumático –y el poeta lo sabe más que nadie- es la revivificación de lo experimentado lo cual no puede verterse en algo que es ajeno pues eso significaría su simplificación, sino que debe volver a crearse". Entonces el quid del tema es la creación: "esa es la única manera de decir lo que aún no es lenguaje, lo que nunca debió ser lenguaje y lo que nunca debió ser en realidad". En esa línea de exposición, Juan Andrés García manifiesta que lo que no es expresable necesita ser creado para poder existir. Por tal razón sostiene que la performance era "el único camino –probablemente el único- para lo que deseaba expresar Raúl Zurita".

Aquí el poeta granadino aclara que cuando habla de performance, no alude sólo al espectáculo al aire libre en la ciudad, sino a la presentación "de lo insólito, lo único y no en el sentido de representación de la realidad o repetición de ella". Juan Andrés García sostiene: "Es una estrategia la performance. Una estrategia propia y legítima de la poesía escrita. Esta es la estrategia más propia y realmente más significativa y reconocible de la poesía moderna cuya vocación es desembocar necesariamente en una problematización del lenguaje". Es de esta suerte que Juan Andrés García concluye estableciendo este punto como uno de los hilos conductores de la poesía de Raúl Zurita.

Luego de la ponencia sobre la poesía de Raúl Zurita, se proyectó un vídeo de 6 minutos de duración en el que se apreciaron tres poemas de Raúl Zurita adaptados al lenguaje de los signos en la interpretación de la española Inmaculada Cascales y en la voz de Ángel Herrero. Los poemas adaptados para discapacitados auditivos fueron: "La marcha de las Cordilleras", del libro "Anteparaíso"; "Canto de amor de los países", del libro "Los países muertos" y "Guárdame en ti", del libro "Canto de los ríos que se aman".

Posteriormente, y como acto central, el poeta Raúl Zurita dio inicio al recital poético leyendo tres poemas de su poemario "Anteparaíso" (1982). Luego -como el mismo poeta aclara- da lectura a un conjunto de poemas –algunos ya publicados- que son parte de un proyecto mayor que llevará su propio nombre: "Zurita". Es de esta suerte que escucharemos poemas de "Las ciudades de agua", "In Memoriam" y "Canto a su amor desaparecido". Y precisamente, con la estremecedora lectura de este último poema, cerrará el recital, abrazado del calor de los asistentes quienes le prodigaron un sostenido aplauso pegado al aplauso, a la voz del poeta y a su poesía.
A continuación, el poema "Fellatio" –leído aquella noche- cortesía del mismísimo poeta Raúl Zurita:

FELLATIO

¡Al que se mueva le aceito el culo a bayonetazos!
La puta que los parió…
La arenisca del suelo se me enterraba en la boca
y se escuchaban voces por los altoparlantes.
De pronto tocaron la canción nacional.
Esta es la canción nacional de Chile no de Cuba mierdas, gritó, mientras me levantaba a patadas.
El viento me dio en la cara y vi a los otros.
La bandera se iba elevando al frente. Pensé: sólo
es un trapo, pero no era un buen momento para discutirlo.
Canté la canción nacional y quise que no acabara nunca.
Cuando terminó nos taparon la cara con nuestros propios sacos y nos hicieron correr entre dos filas
de soldados.
Mientras caía se me desprendió el saco y vi el último culatazo.
La punta de la culata me rompió los dientes y penetró en mi boca.
La vi mientras se venía y luego el resplandor
del golpe.
Mi amiga se la chupaba a un amigo y fue duro.
Amargas fellatio las del amanecer.

(Zurita en plena lectura en Casa de América, Madrid.)

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