7.1.09


Esta luz y Paul Auster

Si hay algo que realmente conmueve en la blogósfera es ver cómo proyectos de blog valiosos no fueron valorados por los colegas, o languidecieron sin visitas. Es el caso del blog Esta luz, cuyos pocos post –no se renueva desde abril pasado– son interesantes, bien pensados y originales. Les pego los primeros párrafos de uno de ellos:

Me gustan las novelas de Paul Auster, pero a veces me gustan más sus escritos de no ficción. Después de leer Experimentos con la Verdad y A Salto de Mata, uno tiene la impresión de que a los personajes de Auster les pasa exactamente lo mismo que a su creador, y que éste no hace más que cambiar nombres y contar las anécdotas de su universo extrañado. A unas historias las llama crónicas, ensayos o autobiografía; a otras, simplemente, novelas. Es como si una visión (una forma de atender la cotidianeidad, ciertas palabras usadas para contar ciertas historias) disolviese las barreras entre lo ficcional y lo real a través de un tono, un estilo, los mismos ingredientes al servicio del mismo propósito: la difuminación de las fronteras que separan lo estúpido de lo insondable, el día a día de los misterios cósmicos.(Coincidencia salpicada de causalidad, casualidad capaz de tentar a metafísica, fenomenología de una misma dinámica del mundo).

Pero no iba a comentar esto. Sólo quería dejar constancia, por si a alguien le sirve, de lo gratificante que es leer A Salto de Mata. Crónica de una Fracaso Precoz’, la conflictiva relación de Auster con su vocación y el dinero. Los múltiples oficios alimenticios que emprendió con tal de reservar un espacio en su vida para la literatura constituyen una saga que no hace sino contrastar, aún más, lo raro del reconocimiento que ahora goza: traductor multipropósito, gacetillero de lo que venga, operador telefónico nocturno de la redacción del New York Times en París, "negro" literario de damas encaprichadas de la socialité, barrendero y cheff en un barco petrolero de la Esso, insólito creador de un invendible juego de naipes de béisbol, etc. Y el metálico como bien esquivo; ansiado pero odiado, buscado siempre con torpeza, encontrado sólo a manera de salvavidas, perdido las más de las veces. Ese tipo de ambivalencia es casi una marca registrada de la clase media; una angustia que encuentra equilibrio en la intermitencia, tan ajena a la próspera estabilidad burguesa y a la condena inmutable de la pobreza real.

(Paul Auster se ríe...)

1 comentario:

  1. Anónimo8.1.09

    jeje, qué sutilmente irónico, seguro que "Chang"cho ni se enteró de que lo vacilas.

    Rodo

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