20.1.09


Humor cruel y desesperanza

Tragicómica y melancólica, esta novela nos presenta un mundo plúmbeo y totalitario, dominado por fuerzas ciegas e impersonales. Un escenario humano desolador en el que la inteligencia es anulada por la fuerza bruta y la violencia, y en el que el caos arrastra irremediablemente a unos personajes que, entre el conformismo y la insignificancia, no aciertan a crear un orden nuevo menos cruel y menos gris. El estallido de violencia no alcanza siquiera el rango de revolución y la vida transcurre, en esta pequeña y anónima ciudad húngara, sumida en una atmósfera de terror y amarga ironía. “Melancolía de la resistencia” es una obra maestra del humor negro.

Esto es lo que dice la contraportada de Melancolía de la resistencia (El acantilado, 2001), la mejor novela del húngaro László Krasznahorkai, escritor favorito y colaborador, hasta cierto momento, del realizador, húngaro también, Bela Tarr (Satantangó, Damnation, otros).

Es curiosa la forma en que llegué a esta novela. Revisando una reseña sobre Gerry, la película de Gus Van Sant, me enteré de que había incluso escenas completas que replican, homenajeando, el cine de Tarr. Como aquella en que Damon y Afflec caminan en rítmica coordinación, muy juntos.

Bueno, conseguí algunas películas de Tarr, y me enteré que LK había colaborado con él en varios proyectos, por ejemplo en la versión fílmica de Las armonías de Werckmeister, segunda parte de Melancolía de la resistencia. Recordé que había visto el libro en El Virrey, y ya está.

Mientras duraba el bombardeo, no podía dejar de pensar en cuánto debía parecerse ese infierno al descrito por LK en su novela. (Y cuánto se parecen todas las sociedades oprimidas por el poder totalitario de cualquier signo.) Es que desde la primera página la atmósfera que impone el texto es asfixiante, desconsoladora, amenazante y caldeada. Hay una abulia cósmica que trasciende la esperanza, la libertad e inclusive la misma violencia.

Es como si los personajes de LK –enredados en situaciones propias de la más corrosiva comedia negra- hubieran perdido la vitalidad y vagaran sin destino y sin posibilidad de cambio, errando en un mundo a la vez extremadamente extraño y muy suyo, tristemente suyo. Un mundo donde ya ni siquiera la violencia sacude, porque se ha introducido en todos sus habitantes y los ha castrado moralmente.

Melancolía de la resistencia es una de las novelas más impactantes que he leído en años.


(Portada.)

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