17.1.09



La crítica inconstante y Cabrera Infante

Como para compensar una muy severa reseña de noviembre pasado, a cargo de Antonio José Ponte, donde se dice cosas como estas de la novela póstuma de Guillermo Cabrera Infante, La ninfa incostante (Galaxia Gutemberg, 2008):

La ninfa inconstante incluye algunas de las peores ocurrencias del stand-up comedian que fue Cabrera Infante. Valga un ejemplo: "De todas las comidas del día el desayuno es mi favorita. Favorito que es masculino. Los masculinos son los menos culinos. Culinario." Disgustan, aquí y allá, momentos de escritura desmañada: "Estelita da muestras de impaciencia, que están las muestras en demostración en su cara. Se llaman muecas."

Letras Libres publica en su edición de enero otra reseña, esta vez un poco más positiva, de Vicente Molina Fox, donde se dice que "es la novela más real de las irreales ficciones de Cabrera Infante, y funciona de ese modo –y no por el hecho de ser póstuma– como el elemento faltante en el itinerario del autor anglo-cubano".

Pero ya Rosa Pereda, en Babelia, había calificado a la novela de "genial", además de establecer que tiene "muchos niveles de lectura" y que tiene

intocable, un misterio final, en la profundidad. Habría que tener todas las referencias de que dispone el autor para poder comprenderla enteramente. Algunas, muchas, nos son asequibles. Otras no. Otras están en el secreto del creador, en sus vivencias, en sus fantasmas. Pero asomarse a ellas es un privilegio, porque se trata de una gran novela. Una novela genial.


Rafael Lemus, en su imperdible blog personal, reparó además en que

es común que los autores ya viejos escriban involuntarias parodias de sus obras más importantes. Lo que antes fue vigor es ahora caricatura. No en el caso de Cabrera Infante. Este hombre estuvo a salvo de parodiar involuntariamente su estilo porque su estilo era, y fue desde el principio, pura parodia.

Yo recién la tengo desde ayer y disfruto morosamente con sus primeras páginas. En unos días tendrán un comentario mayor en este blog. Por lo pronto, les copio un fragmento de la novela:

¿Cómo describir la calidad de la piel de Estela que irradiaba la luz más que la reflejaba y era a la vez esencial y material al cubrir un cuerpo que no era hosco sino simplemente, después de la primera noche, hostil? Su piel era su frontera. Detrás había un mundo oscuro, feral, una selva salvaje y misteriosa. Ella, como todo territorio inexplorado, atraía y daba miedo a la vez. Fui yo quien la descubrió, pero su exploración (nunca pude hablar de conquista) fue costosa. Solo me salvo mi instinto de conservación, que ha sido desde niño una suerte de ángel de la guarda. (pp 207)

(Portada. Guillermo Cabrera Infante.)

4 comentarios:

  1. Felix18.1.09

    DSobre la masacre en marcha, ver este sitio sanmarquino, urgente, urgente:

    plumbeasplumas.blogspot.com

    Aquí les están dando bien dado a los neonazis camuflados como Gustavio Facheron, que defienden el etnocidio con visos de holocausto, a manos de los SS (soldados sionistas), de los palestinos en Gaza. Hay que difundir y apoyar estos posts, que están al servicio de un pueblo que ha perdido en tres semans 1200 PERSONAS DE LAS CUALES UN TERCIO ERAN NIÑOS... :

    ResponderEliminar
  2. Anónimo18.1.09

    http://plumbeasplumas.blogspot.com/2009/01/el-discurso-escondido-de-favern.html

    ResponderEliminar
  3. LE DAN DURO A UN LUGAR LLAMADO OREJA DE PERRO EN ABCD DE ESPAÑA::::


    Soy lector asiduo de Moleskine Literario, el blog de Iván Thays (Lima, 1968); el pasado mes de agosto, en Lima, busqué con énfasis pero sin éxito su libro más conocido, Las fotografías de Francis Farmer; cuando supe que su última novela había quedado finalista del Premio Herralde, empecé a leerla con gran expectación. Lo digo de antemano: pese a ello, la novela me ha decepcionado.

    Un lugar llamado Oreja de Perro habla de una localidad peruana que la Comisión de la Verdad identifica como lugar de fosas clandestinas de la violencia de los 80. El narrador, un ineficaz periodista limeño traumatizado como padre y como amante, viaja hasta allí atraído por «el tema del Mal». A través de él, se critican los discursos acríticos sobre la memoria histórica y al presidente Toledo dando limosna en Oreja de Perro con el pretexto del duelo nacional; pero también se habla de cómo los fragmentos que nos apropiamos de la iconosfera reemplazan la memoria en vez de sostenerla, de cómo el protagonista -a causa de su dolor personal- ansía «un mundo que no tenga que ver con el pasado ni con el presente», y se afirma: «El antónimo ideal de la memoria debe ser la imaginación, fantasear, hacer ficción».

    En los «Agradecimientos» finales se lee: «A Liz Rojas Valdez, cuyo valiente y conmovedor testimonio, que he tomado como base para la historia de uno de mis personajes, fue el impulso definitivo que me ayudó a asumir la escritura de esta novela». La contradicción no es superada por el proyecto literario. La opción por ficcionalizar en vez de por relatar no queda justificada. Las aventuras eróticas del narrador y su tormento personal, el pintoresquismo del personaje de Jazmín (una mujer capaz de «oír el futuro»), un estilo basado en el párrafo breve (a veces de forma gratuita) o el adelgazamiento de los sucesos violentos resultan elementos formal, ética o temáticamente discordantes en un conjunto demasiado imperfecto. Tal vez se trate de un error de base: una crónica hubiera sido más adecuada (más justa) que una novela. O tal vez -a juzgar por información revelada en entrevistas- el problema haya sido la precipitación («Guillermo Schavel-zon, mi agente, me presionaba para entregarle algo, lo que sea»). Sólo puedo suponer, porque las respuestas están solamente en el cerebro del escritor, cuyo talento es superior -sin duda- a su primera novela publicada en España.

    ResponderEliminar
  4. Anónimo19.1.09

    Avisen a los compañeros de las increibls contorciones morales que realiza el profesor Gustavo Facherón (Puente Aereo) en sus esfuerzos por servir lo mejor posible a la propaganda oficial de Israel. Le responde al narador y periodisa peruano Alfredo Pita, robandole el titulo de su post sobre losniños de Gaza, pero sin mencionarlo. Ver aquí:

    http://lacazasutil.blogspot.com/2009/01/los-nios-de-gaza.html

    La tesis de Facherón es simple: las cifras sobre las víctimas palestinas en Gaza (1200, incluidos los niños, QUE EN REALIDAD SON MAS DE 400, MAS DE UN TERCIO de la cifra) son parciales y hay que dudar de ellas. El ejército israelí no es malvado por lo que no puede apuntar a matar niños. Para tanto niño muerto tiene que haber otra explicación. La explicación es, por supuesto, Hamas, que usa a sus bebes como escudos...

    Lo sentimos Facheron, pero la version de Pita es más convincente, imparcial y humana.

    ResponderEliminar

di lo que puedas

Se produjo un error en este gadget.