14.1.09


Una poética vilamatasiana (apenas comentada)

En reciente artículo de El País, el autor de Exploradores del abismo, Bartleby y compañía, Lejos de Veracruz y tantos otros libros tan geniales como distintos entre sí, expone una de sus poéticas –porque para mí los grandes escritores proponen una poética con cada libro que escriben– en el texto (bien) titulado "Moral del divertido":

Me divierte modificar todo aquello que nos presentan como original. Y escandalícese quien quiera, pero esencialmente escribo para divertirme. Así al menos llegué a la escritura; llegué con la idea de haber encontrado algo que me permitiría empezar a pasármelo bien.

Divertirse, sin duda, es aquí sinónimo de innovación, de alegre búsqeda.

Todo lo que es innovar para mí equivale a diversión. Y viceversa. Me divierto (innovo), luego escribo. La ficción es experimentación; cuando deja de ser eso, deja de ser ficción. Hay muchas novelas que no innovan, y a mí, al menos, todas aquellas que no innovan me producen una sensación de déjà vu brutal, y en consecuencia un aburrimiento completo. Está lleno de novelas que no experimentan, que para mí no alcanzan ni la estatura de la ficción, que es pura innovación siempre.

Cierto, muy cierto, a abrir las orejas: ¿qué valor puede tener trabajar una novela sobre un esquema convencional, con un lenguaje gastado y una estructura previsible solo para que sea aceptada por el "gran público" o un jurado?

"Uno nunca escribe una frase", decía John Cheever, "sin sentir que nunca se ha escrito de esa forma, y que puede que incluso la sustancia de la frase no se haya sentido nunca. Cada frase es una innovación". Y aquí viene algo ahora a tener en cuenta: la innovación, que está ligada a la diversión, se halla estrechamente conectada a la creación de un universo moral. Es decir que se puede llegar a la creación o consolidación de una ética por los caminos de la diversión.

Claro que sí. Hay una ética en Cabrera Infante, quien divierte y se divierte con cada libro. Grandes éticas en Rabelais, en Céline, en Joyce, y estoy seguro que, pese a la gravedad de lo que dijeron, no pararon de divertirse, con el lenguaje, con la estructura, con el género humano (que en muchos aspectos es risible casi por definición).

Mi moral de escritor está relacionada con una moral de la forma y con la idea de que toda obra escrita está fundada sobre el vacío, pero, aun así, un texto debe tener madera de héroe y tratar de abrir nuevos caminos, tratar de decir lo que aún no se ha dicho. Sí, lo que aún no se ha dicho. Me equivoco, luego escribo.

Decir lo que aún no se ha dicho, esa única utopía que debe obsesionar al escritor, esa quimera que sí vale la pena (o la alegría).

Porque en una descripción bien realizada, aunque sea obscena, hay algo siempre moral: la voluntad de decir la verdad. Piénsese en la literatura de riesgo de Kafka, que nunca estuvo interesado por la realidad, sino por encontrar la verdad. Creo que cuando se usa el lenguaje simplemente para obtener un efecto, para no ir más allá de lo que nos está permitido, se incurre paradójicamente en un acto inmoral.

Claro, y también cuando se toman temas que en realidad no nos interesan, o que sabemos que causarán efectos en quienes lean la obra. Es sucio.

Hay siempre una búsqueda ética en la lucha por crear nuevas formas. Se habla de novelas convencionales divertidas y son, en efecto, divertidas, pero también indecentes. Porque cuando se usa el lenguaje simplemente para obtener un efecto, es decir, para no ir más allá de lo que nos está permitido, se incurre paradójicamente en un acto inmoral.

Perfecto.

Me gustan los autores en los que hay una búsqueda ética precisamente en su lucha por crear nuevas formas. Está claro que el escritor que trata de decir la verdad, que quiere ampliar las fronteras de lo humano, puede fracasar. En cambio, el exitoso autor de productos literarios que imitan a otros productos ya hechos, no fracasa, no corre riesgos, le basta con copiar el original, con aplicar la misma fórmula esclerótica.

Todo está dicho.

(Enrique Vila-Matas.)

8 comentarios:

  1. Anónimo14.1.09

    Si no me equivoco este escritor fue jurado del concurso de novela Herralde donde ganó Daniel Sada, un verdadero innovador del lenguaje.

    Datero merfi

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  2. THAYS en su blog14.1.09

    La palabra "innovación" que usa Vila Matas no me termina de convencer, quizá porque está demasiado ligada a los términos empresariales e incluso organizativos para mí, perdido burócrata en mis horas libres (las no dedicadas a la literatura, es decir). Yo creo que habría que sumar dos palabras para poder reemplazarla: Renovación y Aprendizaje. Escribir un libro es aprender. Y al aprender, uno necesariamente queda renovado. Es imposible, luego de pasar por un tránsito vital, no ser otro. Por eso, un auténtico escritor jamás puede escribir el mismo libro, ni imitar un estilo ya utilizado por otro o por él mismo. Como siempre repite Mario Bellatin, y cada vez le creo más, los buenos escritores son los que "no piensan" en sí mismos como autores ni en su forma, sino que escriben desde un punto ciego. No se trata de buscar ansiosamente una forma innovadora para desmarcarse del resto, o revolucionar voluntariamente una forma literaria para escapar de corsés autoimpuestos o evitar que se le considere light o autor-de-fórmula, sino de encontrar en el interior de uno mismo el lenguaje adecuado para decir lo que tiene que decir. Y decirlo. He ahí mi moral.

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  3. Anónimo14.1.09

    deja de joderme.

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  4. Anónimo14.1.09

    es claro lo que quiere Vila-Matas y, además y sobre todo, su obra respalda su visión de la escritura. Eso es muy raro apreciable en un escritor: su ética es una estética a la vez, y es auténtica.

    Orlando

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  5. Anónimo14.1.09

    Vila Matas pone en su sitio a Thays. Pero Thays pone en su sitio a Bombardero. ¿No has leído bien, Coral, o no te quieres enterar?

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  6. Se equivocaba pues César Hildebrand cuando decía que los escritores peruanos no decían, por interés, esta boca es mía frente a las masacres israelíes en Gaza. Aquí hay dos buenos ejemplos que lo desmienten en toda la línea:

    http://plumbeasplumas.blogspot.com/2009/01/vargas-llosa-y-gaza.html
    http://pospost.blogspot.com/2009/01/los-nios-de-gaza-por-alfredo-pita.html

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  7. No creo que EV-M ponga en su sitio a nadie. Ese no es su ánimo. Expone una interesante poética, y supongo que si en ese camino se lleva de encuentro a ciertos escritores "inmorales", no es culpa suya.

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  8. Anónimo15.1.09

    no sé como pueden enfrentar a Thays con Vilamatas, no hay punto de comparación, las extrarodinarias novelas del español lo alejan de toda tontería como esa.

    gr

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