15.2.09


Superficial 2

Hace unos días me referí acá a la idea de superficialidad, a propósito de que dos críticos literarios peruanos habían coincidido en hablar de ella en el momento de enjuiciar un par de novelas de escritores peruanos: Miguel Gutiérrez e Iván Thays. Cité entonces un texto de José Morales Saravia y dije que no es que habíamos pasado a un estadio de predominio absoluto de lo lo superficial y lo vano, sino que todavía había regiones profundas y regiones superficiales en lo Real.

Luego de leer el reciente número de Letras Libres, en sus versiones mexicana y española, me encontré con dos textos que, de antemano, se los recomiendo: el artículo de Mario Vargas Llosa titulado "La sociedad del espectáculo", donde, entre otras cosas, marca distancia de la llamada "literatura light" y de la literatura de consumo, y una sustanciosa conversación entre los escritores y ensayistas italianos Claudio Magris (Microcosmos, El Danubio) y Alessandro Baricco (Seda, Los bárbaros). De nuestro compatriota, cito la parte pertinente aunque les recomiendo la lectura íntegra:

Entre paréntesis, tal vez convendría dar alguna precisión sobre lo que entiendo por frivolidad. El diccionario llama frívolo a lo ligero, veleidoso e insustancial, pero nuestra época ha dado a esa manera de ser una connotación más compleja. La frivolidad consiste en tener una tabla de valores invertida o desequilibrada en la que la forma importa más que el contenido, la apariencia más que la esencia y en la que el gesto y el desplante –la representación– hacen las veces de sentimientos e ideas. En una novela que yo admiro, Tirant lo Blanc, una señora da una bofetada a su hijo, un niñito recién nacido, para que llore por la partida de su padre a Jerusalén. Nosotros los lectores nos reímos, divertidos con ese disparate, como si las lágrimas que le arranca esa bofetada a esa pobre criatura pudieran ser confundidas con el sentimiento de tristeza. Pero ni esa dama ni los personajes que contemplan aquella escena se ríen porque para ellos el llanto –es decir la pura forma– es la tristeza. Y no hay otra manera de estar triste que llorando –"derramando vivas lágrimas", dice la novela– pues en ese mundo formal es la forma la que cuenta, a cuyo servicio están los contenidos de los actos. Eso es la frivolidad, una manera de entender el mundo, la vida, según la cual todo es apariencia, es decir teatro, es decir juego y diversión.

La valoración de lo formal sobre lo esencial, sin embargo, parece ser un –digamos- esquema que ha atravesado todos los tiempos; mal haríamos en utilizarlo como argumento para "condenar" nuestro época. Aunque, claro, nunca como ahora su predominio se ha hecho tan elocuente y explícito. No me animaría, sin embargo, a hablar de una tabla de valores invertida, puesto que ello significaría que hay una tabla "correcta" o "verdadera" de valores, y lo que hemos visto por historia es que todas las tablas de valores han caído, se han modificado y han sido reemplazadas por otras que a su vez serán desplazadas en su momento.

Por su parte, Baricco aplica un zoom al tema; atentos:

La profundidad, ese es un hermoso tema. Sabes, mientras escribía Los bárbaros consagré mucho tiempo a entender y a describir la formidable reinvención de la superficialidad que esta mutación está realizando. Y me parece fantástico lo que hemos logrado hacer al rescatar una categoría que oficialmente era la identificación misma del mal, y devolverla a la gente como uno de los lugares reservados al Sentido. Pero me doy cuenta de que esto no significa de ningún mundo demonizar, automáticamente, la profundidad. Tú precisamente hablas de amistad, de amor, y si observas a los jóvenes de hoy, casi todos típicos bárbaros, encontrarás el mismo deseo de profundidad que podíamos tener nosotros. O si piensas en su necesidad religiosa, encuentras una ansia de verticalidad que no logras conjugar del todo con la cultura del surfing. En definitiva, ¿sabes qué pienso? Que la mutación ha desmontado la dicotomía de lo superficial y lo profundo: ya no son dos categorías antitéticas. Son las dos movidas de un único movimiento. Son los dos nombres de una única cosa. Te diré más: la superficialidad, en las obras de arte bárbaras, ya no es distinguible como tal, no más de cuanto tú puedas distinguir entre la cosa y el adorno en un cuadro de Klimt, o la pura aritmética en una suite de Bach. (Cursivas mías)

Cierto; pero lamentablemente cierto. Hoy ya no se puede vivir de espaldas a lo dado despotricando contra una superficialidad que se ha ido ubicando en el eje mismo de la civilización occidental. Más amplio parece el ánimo de Baricco, que trata de hallar el punto de armonía entre la vieja profundidad y la elusiva y horizontal superficialidad. Sin embargo, en tanto que todavía podemos hablar de estos conceptos diferenciándolos y definiéndolos con cierta claridad, es evidente que no ha llegado a darse el absoluto predominio de uno sobre el otro. Es más: porque podemos hablar de la importancia (es decir, de la profundidad) hoy de lo superficial, como lo hace Baricco, es que podemos seguir pensando que la dinámica e interdependencia entre estas dos instancias aún es vigente.

Sin embargo, en el mundo del arte el tema adquiere matices mucho más complejos, iridiscencias cegadoras. Dado que forma, mentira, verdad, fondo han sido desde siempre asuntos problemáticos en este contexto. Les recomiendo, por ahora, el artículo de Rafael Lemus en el mismo Letras Libres. En él se fustiga duramente el fantasma del cinismo superficialista en literatura, encarnado en esta frase alucinante de un famoso editor:

"Saber de literatura es malo para un editor; yo soy capaz de convertir un libro con las páginas en blanco en un auténtico éxito de ventas."


(Alessandro Baricco.)


22 comentarios:

  1. Anónimo17.2.09

    Juan Pérez, en su avatar de "analista de la UPC", plagia en su blog un texto de Vargas Llosa que has citado acá.

    qué te parece?

    Insidioso

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  2. Bueeeeno. Es el mismo Faverón manipulador de siempre. Pero qué vamos a hacer, es "nuestro Faverón"; un producto típicamente peruano.

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  3. escritor digno17.2.09

    no puedo explicar el ASKO que me ha causado esa cita que usted pone en su post, es que acaso los escritores estamos en manos de inescrupulosos mercachifles, hay que deshechar esas prácticas y combatirlas.

    escritor digno

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  4. "escritor digno": el verbo correcto es "desechar". Saludos.

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  5. Anónimo17.2.09

    Cómo te duelen las buenas bromas, darling!

    Juan Pérez

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  6. Anónimo17.2.09

    AHORA LE CHUPAS LA PINGA A RAFAEL LEMUS. CHOLO DE MIERDA

    COCOLICHE LEGUIA

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  7. Anónimo17.2.09

    indio pezuñento
    quedese callado

    Latifundista de Pomalca

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  8. Anónimo17.2.09

    Si me dejan decir algo sin que se me insulte ni se me tilde de idiota. Noto que desde hace un buen tiempo los señores Faverón y Coral no hacen nada mas que molestarse casi a diario. Quisiera saber de dónde nació este odio que ya nos tiene hartos.
    Una respuesta sin insultos!!!! se puede???


    Julio Edson Ursus

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  9. Anónimo17.2.09

    Si me dejan decir algo sin que se me insulte ni se me tilde de idiota. Noto que desde hace un buen tiempo los señores Faverón y Coral no hacen nada mas que molestarse casi a diario. Quisiera saber de dónde nació este odio que ya nos tiene hartos.
    Una respuesta sin insultos!!!! se puede???


    Julio Edson Ursus

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  10. Anónimo17.2.09

    http://notasmoleskine.blogspot.com/2009/02/soyinka-busca-un-bombardero.html

    Ahí está tu comentario, enterito y sin censura. ¿Se ve bonito en arial, no? De ahí a que alguien te tome en serio es otra cosa.

    Saludos

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  11. recontrainsidioso17.2.09

    Faverón llama mequetrefe a Ybarra, responde por tu amigo, Victor Coral, usted es un intelectual capz. Que no abusen de los débiles Faverón y Thays.

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  12. ese par, aunque aparentan lo contrario, no tienen posibilidad de abusar de nadie, salvo por boquilla. Ya sabrá responder Rodolfo.

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  13. Anónimo17.2.09

    UY CURUJU

    Gustavo Faverón Patriau dijo...

    ¿Parabellum? ¿Qué es eso? Espero que nadie haya sido tan zonzonazo de ponerle a su libro un título que significa "prepárate para la guerra"... Ya no estamos para esas posas tontorronas.

    TE HICIERON POLVO CORAL!!!!

    INOCENCIO

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  14. Anónimo17.2.09

    Señor Victor Coral,es cierto que usted va a cerrar su blog? o no?

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  15. RODOLFO YBARRA RESPONDE17.2.09

    Ybarra aplana a Faverón:

    Risible todo esto, por un momento pensé que estaba en el blog de un redivivo Augusto Ferrando; pero como bien dice Victor Coral: “sólo se trata de Gustavo Faverón, si fuera Rafael Lemus o alguien así de serio sí estaría preocupado”.

    Te equivocas. Pero en todo esto hay algo de bueno: NO ESTÁS MAL DEL HÍGADO (con el perdón de Apicio que le daba higos a sus patos para luego comer un hígado dulce, de ahí la palabrita y su conocida connotación), te falla la autoestima; por eso tienes los “amigos” que tienes (¡vamos! Ellos esperan más de ti. “Dame que te doy”. Cumpla usted su negro papel). Por eso defiendes causas sin pies ni cabeza (no, no voy a apuntar nada aquí, no vale la pena. Lástima por algunos de tus lectores que merecen mis respetos). Por eso tu lengua parece una prolongación de la infamia prurítica; y criticas libros y autores sin haberlos leído ni saber nada de ellos. Pero eso no cuenta para nada en la literatura peruana oficial que no es más que la proyección del corral de chanchos en que vivimos. No, no voy a explicar algo que –por seducción o por impacto-- sabes muy bien.

    Y ahora qué viene, alguna palabrita altisonante, alguna “reflexión” de tus alter egos, de tus sempiternos anónimos, sobre todo ese que firma como Juan Pérez... O aplicarás el viejo recurso de la “indisposición” (“estás fuera de contexto”, “no sabes escribir”, y bla bla bla) para poner una zancadilla a los otros comentaristas. Ya hága(n)me reír y justifique(n) (los que puedan) sus sueldos de profesor o las “regalías” por las ventas de libros.
    A decir cualquier estupidez se ha dicho.

    Ah, buen Gustavo, todavía te queda un último recurso y el mejor de todos: borrar este comentario, tal y como hiciste la vez pasada.
    Adelante con este blog “profundo”, “democrático”, “lúcido”, y mil adjetivos de bondad.

    Su servidor,

    R. Y:

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  16. Anónimo17.2.09

    En su libro Los bárbaros, Alessandro Baricco plantea un descubrimiento, que es el que tu señalas, esto es, que lo superficial y lo profundo ya no son tan opuestos, sino tan solo dos lados de una linea divisoria cuyos limites se hacen cada vez mas difusos. Se basa en un analisis de varios aspectos de la cultura, entre ellos, el Google. El conocimiento actual se define no tanto por cuanto sabes, sino cuantos links tienes.

    No hace mucho, en los diarios Peru21 y La Primera se dieron sendos ejemplos de las posiciones que comenta Baricco. De un lado, una entrevista en Peru21 a la responsable del portal de Terra, de apellido Caccia, cuya rutina diaria se iniciaba desde correr con ipod hasta revisar su Facebook pasando por previo chat. Del otro lado, la columna de Cesar Hildebrandt comentando la entrevista a la señorita Caccia, preguntandose a que hora se dedicaba a conversar, a leer libros, a sentir la vida. Quiza exagero, pero creo que la entrevista y la columna ejemplifican tanto a los bárbaros (la Caccia) como a los burgueses (Hildebrandt). La una canta las glorias del progreso logrado por la internet. El otro lamenta la pérdidad de la ciudad letrada.
    Por cierto, lo de burgues aplicado a Hildebrandt es solo en aplicacion de la terminologia de Baricco.

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  17. Anónimo17.2.09

    pucha esa frase última parece escrita por Faverón en su peor avatar: el de Faverón.

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  18. ¿Cerrar el blog? ¿Por qué?

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  19. Calza perfecto lo de Google, anónimo, lo había perdido de vista. En cuanto a los artículos, tal vez podrías enviar los links. Creo que voy por un tercer "Superficial" en unos días.

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  20. Creo que ni hace falta decirlo, pero va: Parabellum es también el nombre de un arma muy letal, 9 mm.

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  21. Anónimo17.2.09

    Pese a quien le pese, la chica Llosa ha ganado el mismo premio que le dieron a Bergman, Godard, Antonioni, Cassavetes, Pasolini, Chabrol, Lean, De Sica, Altman, Costa-Gavras, Malick, Lumet, Saura, Thomas Anderson, etc.

    Habrá críticos que digan que la pela es mala, otros que la adoran y otros que simplemente sostengan que es regularona. Pero Claudia Llosa no tiene la culpa que el jurado se lo haya dado. No sean mala leche. Si no se alegran por el triunfo, mejor quédense callados y critiquen cuando vean la película, como lo haremos quienes sí estamos complacidos por el triunfo de una peruana que a su manera va a hacer reflexionar a miles de personas que vayan al cine sobre las consecuencias de la guerra interna (cada cual sacará su propia conclusión).

    Qué tiene que ver Claudia Llosa con Thays, Cueto, Faverón? Ni siquiera los debe conocer! Déjense de generalizar y de criticar a todo el que no forma parte de su proyecto.


    Si digamos que algún día Ybarra ganara el Nobel (aunque seguramente no le interese) también me alegraría por él. Y estoy seguro que él se alegraría secretamente si lo gana MVLL. Pese a que políticamente sea un canalla, no se pueden desconocer sus méritos artísticos. O sí?

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  22. Anónimo18.2.09

    Hola Victor:

    Link a la entrevista de Esther Ventura a Giuliana Caccia en Peru21(2/2/2009):

    http://peru21.pe/impresa/noticia/que-no-esta-red-ya-fue-internet-no-futuro-hoy/2009-02-02/237484


    Link a la columna de Hildebrandt (6/2/2009):

    http://bloghildebrandt.blogspot.com/2009/02/tiempos-modernos.html

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