6.2.09





Superficial

Dos críticos peruanos han coincidido estos días en hablar negativamente de la superficialidad, en el momento de evaluar un par de libros de autores peruanos. Este hecho ha llamado mi atención, así que me propuse indagar un poco qué es lo significa realmente ser superficial. Primero, la RAE:

superficial.

(Del lat. superficiālis).
Perteneciente o relativo a la superficie.
2. adj. Que está o se queda en ella.
3. adj. Aparente, sin solidez ni sustancia.
4. adj. Frívolo, sin fundamento.



Nada demasiado interesante. Aunque la tercera acepción puede servir. Cojo entonces la Laguna orínica de José Morales Saravia –para que todo quede en peruano– y leo el ítem 10.2 del capítulo titulado "El mundo anabático". Tres citas:


Superficie es, en primer lugar, lo visible; lo que está ahí dándose en su presencia, lo que está puesto a los ojos para ser objeto de visión.

Superficie es lo que las cosas son en su más íntima esencia.

La profundidad no existe sino como falaz ilusión; el espacio que se le opone como tautológico, hermético y superficial no existe sino como falaz construcción.




Hay que decir que Morales Saravia establece una jerarquía entre razón catabática (profundidad, contenido) y razón anabática (ascenso, presencia). Para él lo anabático es el reino de la presencia pura y de lo único existente; toda otra forma de acercamiento al objeto está teñido de las ilusiones hermenéuticas y de la "semántica de lo oculto".

La profundidad es lo ilusorio en realidad, porque esconde el vacío.

Tenemos aquí toda una filosofía de lo superficial. Solo diré que, para mí, en lo Real conviven regiones catabáticas y regiones anabáticas. Tal vez no es que la segunda "supere" a la primera, como sugiere JMS, sino que en ciertos momentos y contextos predomina la una sobre la otra.



Volviendo a la crítica literaria, por ejemplo, es claro que la novela es una región eminentemente moderna, y por lo tanto catabática, en tanto que siempre exige un desciframiento, una lectura. En consecuencia, elegir la superficialidad en ese contexto, o peor, expresarla naturalmente como autor, es caer en una contradicción peligrosa. Puesto en términos más tangibles: el género y la temática de un texto determinan la presencia o ausencia de una propuesta anabática (superficial) o catabática (profunda), no la fidelidad al modo de ser o a la (anti)ideología de un autor.

Parecen acertar, pues, los señores críticos en el desdén de la característica superficial de cierto libro: no es propio de la novela.

(Flaubert, Ford, Roncagliolo. Novelistas de lo real, sencillo y hasta banal, pero no de la superficie.)

5 comentarios:

  1. Anónimo6.2.09

    cherry:

    HOY JUEVES TODOS AL AVERNO AL CONVERSATORIO "GUERRA Y LITERATURA" QUE SERÁ TRANSMITIDO EN VIVO POR "CANAL CERO". AHÍ ESTARÁN RODOLFO YBARRA, RAFAEL INOCENTE, MARTÍN ROLDÁN Y JULIO DURÁN.

    SALUDOS A LOS LECTORES DE ESTE BLOG

    R. I.

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  2. Anónimo6.2.09

    en realidad la superficialidad toca cada fibra de la novela peruana, salvo excepciones como Incendiar la ciudad o Generación coche bomba.


    Richi

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  3. Anónimo6.2.09

    qué cague de risa, Faverón le dice a LuchinG que coincide con él en l de la supuesta envidia a Thays, COMO SI NO SUPIÉRAMOS QUE THAYS ES LUCHING!

    Gárrulo

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  4. Anónimo6.2.09

    no sé en qué planeta viven ese par; creen que engañan a alguien.

    yo

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  5. LuchinG6.2.09

    por qué no me haces la reseña de mi libro en lugar de joder?

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