3.2.09



Una piedra

Mañanas que teníamos...
Yo retiraba las cenizas, llenaba
La jarra, la ponía sobre el enlozado,
Con su óxido en toda la sala: el olor
Impenetrable de la mente.

Oh recuerdo,
Tus árboles florecen ante el cielo,
Pudiera creerse que nieva,
Pero el rayo se aleja sobre el camino,
El viento de la tarde alimenta los granos.


---mi amigo el periodista Gabriel Gargurevich me acaba de traer de su viaje por Francia Les planches courbes (Gallimard, 2001), poemario de Yves Bonnefoy, tal vez el poeta vivo más importante de Francia. YB ha sido postulado al Nobel varias veces, y no solo su poesía es imprescindible, también sus ensayos sobre pintura contemporánea y su tratado sobre las religiones. Me apresuré a traducir el poema de arriba para ustedes.
(Yves Bonnefoy)

2 comentarios:

  1. Anónimo3.2.09

    CORAL, EL HONESTO CRÍTICO JAVIER AGREDA LE CORTA LA CABEZA AL PERRODE THAYS, ES CONTUNDENTE SU CRÍTICA, MIRA:


    Iván Thays. Un lugar llamado Oreja de Perro (Anagrama, 2008)

    Con Un lugar llamado Oreja de Perro el escritor Iván Thays (Lima, 1968) vuelve a la narrativa después de ocho años de publicar su anterior novela, La disciplina de la vanidad (2000). Un retorno tan esperado como exitoso, pues este nuevo libro ha sido finalista de la última edición del Premio Herralde, y por ello publicado en España y ampliamente comentado en ese país y otros de América Latina. La novela tiene una sombría trama: Oreja de Perro es un pequeño pueblo ayacuchano, arrasado por la violencia política, al que llega un joven periodista limeño que acaba de sufrir la muerte de su hijo y el abandono de su esposa.

    El relato se inicia con esta llegada (el periodista debe cubrir una ceremonia en la que participará el presidente Alejandro Toledo) y acaba con el retorno del protagonista a Lima. Entre estos dos viajes suceden pocas cosas, pero la falta de acciones es compensada con la historias de diversos personajes, concebidos en base a estereotipos y referencias cinematográficas: Mónica, la esposa del periodista (“...idéntica a Mia Farrow”), el fotógrafo Scamarone (alcohólico, cínico...un Belmondo), la mística Jasmín (habla con los ángeles y lo adivina todo), el acomplejado Tomás (¿una caricatura de los rivales de Thays en la polémica entre escritores criollos y andinos?), etc.

    Como siempre en la obra de Thays, más importante que los sucesos es el “viaje interior” (título de su novela de 1999) del protagonista: los recuerdos de su relación con Mónica, de los momentos compartidos con su hijo, o simplemente de sus anteriores comisiones periodísticas. Estas remembranzas se convierten en reflexiones literarias –escritas en un lenguaje aparentemente sencillo pero bastante elaborado– sobre aquellos temas que ya pueden ser considerados –aplicando la terminología vargasllosiana– los “demonios personales” de Thays: la memoria y la ausencia del ser amado.

    El que esas reflexiones no tengan el interés ni el peso necesario es sin lugar a dudas el mayor problema de Un lugar llamado Oreja de Perro. Como en los personajes y en las historias, aquí también el autor opta por lo efectista, esquemático y algunas veces hasta frívolo. El protagonista del libro enfrenta las peores tragedias personales y sociales, sin embargo parece más preocupado en elaborar intrascendentes juegos literarios (recordando el momento preciso de la muerte de su hijo, no puede dejar de mencionar a Guillaume Apollinaire y Kenzaburo Oé) o en coquetear con todas las jóvenes que encuentra, buscándoles parecidos con actrices famosas.
    (Artículo publicado previamente en La República).

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  2. Anónimo3.2.09

    que bacan el poema
    debes publicar mas
    poesía traducciones

    o

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