7.3.09


Kozer, Celan, la poesía

"si tú y yo o si tú o yo hubiéramos estado en un campo nazi de concentración, ¿cómo sería nuestro lenguaje poético? El verdugo hablaba un alemán ortodoxo, ¿iba yo a identificarme con ese lenguaje? Celan tiene que ver con eso, amar su idioma a fondo y a la vez habérsele hecho inútil. Mutatis mutandi eso tiene también algo que ver con el exilio, la noción de expulsado, del no regreso, donde el lenguaje recibido es el lenguaje del que te dio la patada por el trasero, y ahora ese lenguaje resulta en parte inútil para la poesía."

Esto me dice José Kozer como respuesta a algunas inseguridades mías al leer Hebras de sol (1968), tal vez el libro más extraño del autor de Amapola y memoria. En ese libro me pierdo y me encuentro con una alternancia a veces desesperante, pues su lenguaje, como le dije en comunicación anterior a Kozer, me obliga seguir leyéndolo adictivamente, pero me hace

"imaginar a un hombre que regresa de la muerte con un lenguaje que no es el suyo cuando vivo, pero tampoco el del mundo de los muertos (imposible) sino el del Umbral, el lenguaje del Umbral...".

Y lo del umbral tiene ahora un poco más de sentido porque cuando escribió Celan ese libro, algunas coordenadas más personales, como la muerte propia y la locura, lo pulsaban con cierto (extra)ensañamiento. Un poema –no el más arduo, por cierto– de Hebras de Sol:


Espasmos, te quiero, salmos,
Muy dentro de tu estrecho valle paredes del sentir
Se regocijan, pintada de semillas,
Eterna, eres deseterna,
Eternizada, ineterna, tú,
Eh,
Hacia dentro de ti, hacia dentro de ti
Canto la grieta del mástil de los huesos,
Rojorrojo, arpegiado muy detrás
Del vello del pubis, en las cavernas,
Fuera, alrededor
El infinito canon–de–ningún–sitio,
Me tiras la corona
Nueve veces entrelazada
De colmillos goteantes.

y al final el hermoso poema de Kozer dedicado al poeta de lengua alemana:



TOMBEAU POUR PAUL CELAN

La frontera está clara, es toda claridad: unos charcos
antes de llegar.
Punto y pedazo ahilado del fulgor del guijarro caído de
mano descoyuntada.
En efigie, ¿quién? Rostro desbastado, pies escardados.
Linaza para curar las
esquirlas: las esquirlas
que habrán querido ser
virutas.
Han corrido la frontera otra franja, otra falla: no sé hasta
qué punto cardinal, hacia
quién.
Los árboles temblaron, cayó el viento que hace revolotear
antes del giro negro del
ave tiesa sobre el mármol.
En esa linde la madre, en esa madre la linde.
Se la desea, por ser anterior, con sus imposiciones.
Lo impuesto y lo impostado anteriores, por qué no.
Antes de despeñarnos: negra aorta del ave vetusta llenando
con su penacho y ramaje
tiesos la falla, la franja:
en la falla la chova
desmenuzada, hollín
la hormiga apresurada
a la blanca corrosión
del fulgor.

(Celan en plena lectura. Acaba de salir de imprenta Biopoética (2009), una larga entrevista --llena de datos sobre su poética y su vida- a José Kozer, seguida de algunos poemas recientes suyos. Está a la venta en El Virrey desde ayer.)

2 comentarios:

  1. Anónimo7.3.09

    que lujo coral verte con estas preocupaciones y todavía con Kozer, un gran poeta, realmente qué lejos estás de quienes se pelean para llamar la atención y subir su rating, sigue así solo no te metas con los políticos porque puedes pasarla mal, saluditos

    El gato

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  2. paul ver LAN7.3.09

    hay un ensayo muy bueno también aquí

    http://sol-negro.blogspot.com/2009/01/memoria-de-un-pueblo-en-tiempos-de.html

    sobre Celan.

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