25.3.09



Reseña semanal. La Teta asustada y sus símbolos

He leído con provecho dos recensiones sobre la segunda película de Claudia Llosa, La teta asustada. En la de Federico de Cárdenas (La República) se hace un resumen más bien acertado del argumento, y se señala una oscilación narrativa: la forma en que la protagonista, Fausta, no se sabe bien cómo, entra en la casa donde ha trabajado y de la que ha sido expulsada, para llevarse las perlas* que la dueña de casa, pianista, tenía que haberle dado a cambio de las canciones que se apropió de la muchacha. De Cárdenas, diplomático en extremo, señala que el episodio es "simbólico antes que realista".

Emilio Bustamante, en una reseña de Páginas del diario de Satán, ha coincidido en ese punto con De Cárdenas –y estimo que con muchos que han visto el filme también-, pero ha sido más determinante:

el error más grave a nivel narrativo tiene lugar, desde mi punto de vista, en el retorno a la casa de Aída. Este regreso supone el enfrentamiento de Fausta con sus miedos (representados por la imagen de unas botas militares en una fotografía que antes la aterrorizó y que evoca inequívocamente a la violación de la madre), y con ese doble maligno que es Aída, a quien debe arrebatarle las perlas para poder enterrar a la madre y comenzar a vivir. Se trataría, en teoría, del punto álgido de la aventura, siguiendo el relato mítico de Campbell. Sin embargo, se resuelve no dramáticamente, sino elípticamente, y la elipsis en este caso no es sugestiva sino generadora de inverosimilitud.

Más allá de acompañar a los críticos con esta inconsistencia, quisiera subrayar el carácter simbólico del filme de Llosa, lo que ha sido esbozado por Bustamante en su reseña.

En realidad tanto se puede asimilar el personaje de Fausta a la leyenda de Fausto (lo hace EB en su reseña) como al personaje clásico y transhistórico de Antígona, la heroína por antonomasia de la tragedia griega. Como la griega, Fausta tiene como misión darle sepultura a un familiar querido. Como Antígona, Fausta tiene que oponerse a un poder para ello; en el caso de la tragedia griega, a los dictados del rey Creonte; en el caso de La teta asustada, al poder de la presión social** que censura la permanencia del cadáver de la madre en la casa, en plenos preparativos para una fiesta "de vida" como es el matrimonio.

Finalmente, tanto Antígona como Fausta, tras vencer diversos obstáculos, logran su cometido.

Casi se podría hacer un diccionario con la sugerente simbología que Claudia Llosa ha engastado en su película. Esta además ha sido potenciada por el estilo ligeramente moroso y de tonos oscuros que ha utilizado. Tomaré dos de los más visibles, pero que los reseñadores no han resaltado.

Una es la paloma herida que Fausta sacrifica arrojándosela a su perro con el fin de que deje de husmearle el trasero, obviamente atraído por el olor de la papa que ella ha introducido y mantenido en su vagina durante tanto tiempo. Puede ser un símbolo futuro del sacrificio que tendrá que hacer Fausta para liberarse de su trauma: arrojar fuera de sí su virginidad enfermiza -¿arrojársela a los hombres?- para poder afirmar la vida.

Un símbolo más significativo aún se despliega cuando la familia esconde el cadáver de la madre mientras se desarrolla el matrimonio de la prima de Fausta. La protagonista busca el cadáver por toda la casa y lo halla justo debajo de la cama -en un paralelismo espacial casi exacto- donde está extendido a todo lo largo el blanco vestido de novia de la prima. La muerte y la vida en superposición y conflicto dan así una imagen sintética de lo que puede ser el verdadero tema de la película: cómo la vida se abre paso superando los impulsos de muerte y vivificando un estado de cosas cerrado y oscuro.

Por cierto, hay cierto énfasis de Llosa en la "ingenuización" de los pobladores andinos periféricos de Lima, y en la "satanización" de los personajes de clase alta. El colorido y lo casi estrambótico de ciertas situaciones se pueden entender por los requerimientos de un cine que quiere capturar la atención del público extranjero con este tipo de recursos algo efectistas. No creo que haya más, en el plano ideológico, en La teta asustada. Ni racismo, ni "prejuicios de clase" en juego en una muy lograda visión -personalísima y libérrimamente ficcional- de un segmento de nuestra profusa realidad.
Adición: el simbolismo del mar es interesante en la escena final; simboliza la vida pero en su dinámica propia, no como concepto sino como devenir; el ir y venir de las olas es el flujo y reflujo de las cosas, y aunque en su grandeza el mar nos acerca a una idea de dispersión y multiplicidad, en realidad simboliza la conquista de la propia indentidad y la apertura a nuevas posibilidades vitales. ¿No es perfecto para cerrar la película?

* No es en modo alguno casual que sean perlas las que finalmente permitan a Fausta cumplir con su deber filial. Tradicionalmente son símbolo de fuerza generatriz y de energía fecundadora; justamente lo que Fausta ha suprimido de su ser.

**También la presión económica: la pobreza imposibilita que Fausta dé digna sepultura a su madre.





(Claudia Llosa, a sus 32 años una promesa cumplida y nada ficcional. Los Destellos interpretando "Elsa", tema de la película. Inolvidable.)



16 comentarios:

  1. Anónimo26.3.09

    Yo también vi la pela pero me molestó todas esas situaciones enigmáticas como lo de la flor en el rostro de Solier que supongo que significa algo pero hacen lento el desarrollo de la trama, en realidad me gustan las pelas de más acción.

    Arturo/

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  2. Anónimo26.3.09

    VEAN ACÁ LAS OPINIONES DE ALDITUS Y RASUL WIENER:

    http://reportajealperu.blogspot.com/2009/03/la-teta-asustada-raul-wiener-y-aldo.html

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  3. Anónimo26.3.09

    MIRA CORAL, Faverón ya se dio cuenta de que la estaba cagando con su pose de pobrecito:

    Respuesta a González
    (Gustavo Faverón Patriau)



    González de ti me acuerdo:

    siempre el último en llegar,

    siempre el primero en marcharse

    con el rabo entre las piernas.





    Recuerdo con alegría

    los tiempos de mi pasado,

    recuerdo el Patio de Letras

    de pitucos infestado:

    rememoro la memoria

    de aquella felicidad,

    donde todo era armonía

    y entera complicidad.

    Cuando esa memoria pierdo,

    González, de ti me acuerdo.





    Tú eras el muchachito

    que tocaba la maraca

    en el bar imaginario

    donde mecías tu hamaca.

    Era tu mundo un delirio

    sin estado de derecho,

    al menos eso recuerda

    todo lo que es este pecho.

    Era tu ingenio sin par

    siempre el último en llegar.





    Bebías a toda hora,

    Con gritos grandilocuentes.

    ¿Tu pinta de aquellos tiempos?

    Perejiles en los dientes,

    legañas en lugar de ojos

    y un aliento de mil fieras

    a punto de suicidarse.

    Y en esas noches tú eras

    —esto no debe olvidarse—

    siempre el primero en marcharse.





    Hoy que surges del pasado

    con reto tan infantil,

    no sólo lo acepto una

    sino veinte veces mil.

    Te haré morder la derrota

    al ritmo de cualquier rumba,

    te pondré a parir en llanto,

    cavarás tu propia tumba

    y huirás a las cavernas

    con el rabo entre las piernas

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  4. bueeeeeeeno, todo el mundo tiene derecho a rectificarse. Me gusta el texto de Eduardo González.

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  5. Estimado Víctor: no sé si me sorprende que críticos tan reputados como De Cárdenas y Bustamente se equivoquen tan gruesamente. No hay tal falla narrativa en la gran película de Claudia Llosa, sino que ellos han olvidado un truco tan viejo como el cine y el arte de ficcionar: la elipsis. Ella deja a criterio del espectador si Fausta recuperó las perlas matando a la dueña de la casa o robándolas (recordemos, la cámara solo nos nuestra unas manos recogiendo las perlas del piso).
    El simbolismo de la directora -que ha abierto un parteaguas en el cine peruano (tan deficiente, en mi opinión)- no basta para definirla porque eso significaría que tiene un registro absolutamente racional de todo el guión (yo participé en el jurado de Conacine que premió el guión de La teta asustada el 2006). Y no es así. Es más bien creatividad. Ya la papa introducida la vagina de Fausta tiene un sentido semántico que los peruanos conocemos bien (llamamos papa a la vagina), incluso todo el mundo recreado del pueblo joven, o ciertos "rituales", o las canciones mismas de Fausta son invención suya o de Magaly Solier (el huayno no es narrativo como se escucha en los labios de su personaje en la pelicula, sino lírico). Finalmente el cierre es genial: su reincorporación a la vida, después de cumplir con el entierro de su madre, en otra elipsis logradísima (resumida en una camioneta y la maravillosa toma del mar), se simboliza en la flor de papa, algo también muy peruano: ¿alguien no ha escuchado alguna vez el huayno "la flor de papa" que cantaba el gran Avanto Morales?
    Creo que los "críticos" son demasiado rigurosos con Llosa cuando no lo son con sus amigos. ¿Machismo, clasismo? No sé a qué atribuirlo, pero algo hay porque no toleran que reproduzca un mundo (esta vez urbano, en Madeinusa fue rural)que nuestros cineastas solo han capturado de modo muy elemental.
    Lo que tengo claro es que ella está inaugurando un cine que nos merecemos, al nivel de los autores tan celebrados en poesía o narrativa. ¿Ya era tiempo, no?
    Tulio Mora

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  6. Asumiendo que el comentario anterior sea del poeta, coincido con buena parte de lo que dice. Pero también hay críticos que están dispuestos a asumir que estamos frente a una obra de arte "insuperable" y la verdad es que es un filme notable, de hecho uno de los mejores que se han hecho aquí en los últimos años, pero pienso que su final es algo laxo, y las elipsis, no todas son logradas; una elipsis no es una supresión secuencial a secas, hay que dejar rastros... En fin. Es bueno que la polémica se dé en el plano interno de la obra, al menos.

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  7. por otro lado, la ecuación simbolismo = racionalidad no termina de convencerme. La Comedia de Dante, por ejemplo, es el gran ejemplo de texto simbólico que obedece además a la ideología del autor, pero tenemos que coincidir en que los versos de Dante rebasan lo racional en numerosos pasajes. Pronto publicaré un estudio sobre simbología en El otoño del patriarca donde hablo de simbolización inconsciente en la creación, pero ese es ya otro tema.

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  8. datero lúcido26.3.09

    OTRA VEZ YBARRA SE PRESTA PARA QUE LO HAGAN LEÑA, CUÁNDO APRENDERÁ:


    Anónimo dijo...
    Ese poema de Ybarra es un desastre. No tiene ni ingenio ni brillo ni gracia y encima de todo la métrica es un asco y esas rimas dentro de un mismo verso son cacofonía pura. Espero que sean de cuando tenía 17 años, porque si los escribió ayer está en problemas el popular maqullador de monstruos.

    3/26/2009

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  9. Anónimo26.3.09

    es curioso que no te hayas fijada en el simbolismo de la papa que es el principal de la película, la papa que lleva Solier en la vagina simboliza a todo el Perú.

    Miguel

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  10. Miguel, lo de la papa ha sido trabajado por casi todos los comentaristas, y hasta la misma Claudia ha hablado sobre ello en una entrevista. Más bien el simbolismo del mar es interesante en la escena final, simboliza la vida pero en su dinámica propia, no como concepto sino como devenir; el ir y venir de las olas es el flujo y reflujo de las cosas, y aunque en su grandeza nos acerca a una idea de dispersión y multiplicidad, en realidad simboliza la conquista de la propia indentidad y la apertura a nuevas posibilidades vitales. ¿No es perfecto para cerrar la película?

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  11. Anónimo27.3.09

    La teoría de Tulio Mora del crimen de Fausta queda descartada, en primer lugar por imprevista y fuera de toda coherencia con el personaje, y en segundo lugar por verosimilitud: si Fausta hubiera matado a alguien, luego de desmayarse en la puerta de entrada con gran escándalo (que llamaría la atención) y de ser descubierta por el jardinero, lo más probable es que hubiera sido descubierta como asesina y llevada a prisión mientras estaba en el hospital.

    La elipsis no puede ser un pretexto sino una necesidad

    saludos

    Hans Magnus Enzensberger, autor de "Mausoleo"

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  12. adriii28.3.09

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  13. Tienes razón, Víctor, existe un vasto simbolismo en la película. En cuanto al paralelismo entre el vestido de novia y el cadáver de la madre, Víctor Hugo Palacios lo mencionó el día 17 de marzo en el blog Páginas del Diario de Satán. Aunque tú desarrollas un poquito más ese punto. A mí también me llamó mucho la atención el detalle de la paloma herida, pero le di una interpretación distinta a la tuya.

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  14. Hola Rosa Elisa. Pues sería bacán que dejes el link con tu comentario sobre la película, o que compartas tu interpretación acá. Lo bueno es que el filme se ofrece para interpretaciones variadas. Saludos.

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  15. Valenz1.4.09

    Para relajar el ambiente, miren lo que habían puesto los patas de Plumbeas. lo acabo de descubrir.
    Una mas del duo de payasos "Moluskin" y "Facheron" :

    http://plumbeasplumas.blogspot.com/2009/02/moluskin-el-llanto-las-bermudas-y.html

    Saludos de Brasil, en especial para Daysi.

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  16. Víctor Coral, hola.
    La película sacude al cine peruano en el mejor sentido. Notable. Cuando conoces sobre cine sin pretenderte una erudita, ves La teta asustada y comprendes que estás ante un film que hace Historia.

    Un punto: se rompe con la supuesta polarización, con los personajes, unos por ser de zonas paupérrimas, como la propia Fausta, cuando su tío, ebrio le tapa la boca e intenta forzarla. Ella es fuerte y huye. Se derrumba la image del tío protector. No hay idealizaciones.


    Un grn salute, Víctor. Tu espacio es abordado con interés por mucha gente, sin duda. Hasta otro momento.

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