29.3.09


Leemos lo que queremos leer

Compré hace como 15 días Memorias de una dama, la reciente novela de Santiago Roncagliolo, nuestro más destacado narrador joven. Me divertí mucho con varios episodios, en especial uno donde el protagonista asiste a una cena con el mismo Roncagliolo y Alberto Manguel. Esto me llevó a revisar los libros de Manguel que tengo a la mano, y hallé uno que no había leído aún: Diario de lecturas (Alianza Editorial, 2004), donde encontré este fragmento:

Leemos lo que queremos leer, no lo que escribió el autor. En Don Quijote no me interesa mucho el mundo de la caballería andante, pero sí la ética del héroe y su curiosa amistad con Sancho. En El viento en los sauces me intereso mucho menos por el señor Sapo que por la rata, el Topo y el Tejón. En Kim no me interesa en absoluto el Gran Juego, todo lo referente a esa infantil historia de espionaje, pero me cautivan las búsquedas respectivas de Kim y del lama, así como la brillante descripción de un mundo que no conozco.

El fragmento viene bien porque le acabo de hacer una entrevista a Santiago para COSAS, y le conté que a mí me había parecido su libro una comedia literaria picaresca; a un amigo, un tratado sobre qué significa escribir en tiempos hipermodernos, y para un canal de TV local era un "thriller político sobre las dictaduras de Trujillo y Batista en República Dominicana y Cuba".

Cada novela es, pues, una hechura del lector, tal vez más que del autor. Los libros no son los objetos que compramos en la librería; son un puente que comienza en la escritura, se extiende a través del tiempo y el espacio en la oferta, y completa su existencia en la memoria, la imaginación o (qué pena) el olvido de los lectores. Por eso me sorprende cuando un escritor se queja de que los críticos o los lectores ven en sus libros cosas que ellos intencionalmente no se habían propuesto. La riqueza de la literatura muchas veces está, precisamente, en lo no voluntario, en aquello que el lector o el crítico descubren entre los pliegues de lo expresado o narrado.

Actulizado: Pueden leer la reseña, elogiosa, que hoy publica Ricardo González Vigil en Luces de El Comercio, sobre Memorias de una dama.


(Portada del libro de Alberto Manguel.)

4 comentarios:

  1. Anónimo29.3.09

    "Los libros no son los objetos que compramos en la librería; son un puente que comienza en la escritura, se extiende a través del tiempo y el espacio en la oferta, y completa su existencia en la memoria, la imaginación o (qué pena) el olvido de los lectores."

    puta webon es lo mas paja que te he leído en meses!!

    g.r.

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  2. Anónimo30.3.09

    Querido Víctor:
    ¿Desde cuándo se habla de la hora del lector?

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. La cosa comenzón con la publicación de la "La hora del lector" (1958), del crítico José María Castellet, donde se inicia la llamada estética de la recepción. También puedes revisar al polaco Roman Ingarden, ambos apoyan el papel del lector en la imagen total de la obra literaria.

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