11.3.09


Reseña semanal. Thomas PVnchon

El autor, escritor de culto como lo llaman, debe de ser uno de los narradores más comentados y citados de la blogósfera, pero de los menos leídos en su integridad. No conozco a nadie que pueda decirme, sin sonrojarse, que ha leído íntegramente al menos sus principales novelas (V, El arco iris de la gravedad, Against the day), mucho menos a alguien que se haya soplado su obra en el idioma original –y esto es tan importante en su caso, con la gran versatilidad estilística que evidencia en sus libros.

En su colección Fábula, Tusquets ha republicado, luego de once años, V, primera novela del escritor norteamericano, sindicada por algunos comentaristas como "una buena introducción a El arco iris de la gravedad". Es más. Para empezar, no debe perderse de vista que estamos frente a una novela picaresca, y no lo digo solamente por el elemento formal (cada capítulo está encabezado por un resumen breve de lo que pasa en él): los personajes de V tienen ese elemento móvil, extraño y de carácter social que caracteriza a los personajes picarescos.

Dos son los caracteres principales y en cierto sentido opuestos. Benny Profane, por un lado, un sujeto algo depresivo que se deja llevar, más bien golpear, por las circunstancias, y que tiene un grupo de amigos más bien chiflados que se hacen llamar Whole Sick Crew; y Herbert Stencil, un obseso que se ha autoimpuesto la tarea de descubrir la verdadera identidad de V, de quien solo se sabe que es una mujer pero funciona más como símbolo –itinerante en el tiempo y en el espacio- en el libro.

La guerra, por cierto, es el desastrado y recurrente telón de fondo sobre el que se despliega -como una sinfonía por ratos insensata, por ratos genial- la alucinante inquisición sobre la identidad que Stencil-Pynchon imprime como tema predominante en el conjunto. Hay capítulos en los que la historia parece perderse en vericuetos y episodios proliferantes, pero hay otros, como el capítulo once, donde el carácter posmoderno y metaficcional se apoya en recursos realmente poderosos, como la exégesis –que me hizo recordar lejanamente a Pálido fuego- de un diario personal, que crea un contrapunto brillante entre lo descriptivo y lo (casi) lírico. De ahí extraigo estos fragmentos que dan una idea de las poéticas que Pynchon desarrolla con este libro:

Actualmente hemos llegado a un interregno. Estancado; por único trono, una silla de madera en el rincón NO de esta habitación. Hermético: pues ¿quién es capaz de oír la sirena del Arsenal, las remachadoras de aire comprimido, los vehículos de la calle, cuando uno se ocupa del pasado?
Ahora bien, la memoria es traicionera: dora, altera. La palabra es, en triste rigor, carente de sentido, ya que se basa en el falso supuesto de que la identidad es única, el alma continua…


Yo diría que en V y en otros libros de Pynchon la palabra más bien tiene muchos sentidos, tal vez demasiados.


(Portada de la primera edición inglesa.)



6 comentarios:

  1. Anónimo11.3.09

    Me dejaste sorprendida con esta prosa, querido Víctor.
    V.

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  2. Anónimo11.3.09

    De lo mejor tuyo.

    Abe

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  3. Anónimo11.3.09

    Un gran ejemplo de cómo hacer una reseña brillante sin leer el libro.

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  4. Anónimo11.3.09

    Fui a comprar el libro y lo conseguí por menos de cincuenta soles. Esto me lleva a pensar en los precios que están manejando las editoriales peruanas; si encuentras en la librería "V" de Pinchon a 42 soles y el último libro de Sui Kam Wen a 50, cuál cómpras?


    Juciocio

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  5. Sólo he leído dos libros de este autor y V. no está entre ellos. Por lo que comentas puede resultar interesante en sí mismo y no es una mera curiosidad tipo "la primera obra de". A tener en cuenta.

    Un saludo.

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  6. Hola. En realidad es una pequeña chef de oeuvre que vale la pena. Saludos. (Ya me di una vuelta por tu blog; estupendo).

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