18.3.09

Reseña semanal. Biopoética (2009), José Kozer


El volumen se compone de una extensa entrevista al poeta cubano José Kozer (La Habana, 1940), uno de los poetas vivos más importantes en lengua española, y una breve selección de poemas suyos muy recientes. La idea se remonta a una serie de intercambio de e-mails con el autor, iniciada a mediados del año 2008. La entrevista, muy cortada, iba a ser publicada inicialmente en un suplemento cultural del Perú en noviembre de ese año; pero muy acertadamente el poeta me sugirió que no la mutiláramos, y que se viera la posibilidad de publicarla íntegramente.

Meses después encontré el tiempo y el financiamiento necesarios para dedicarme a la grata labor de editar este librito que, estoy seguro, para los no iniciados en la poesía kozeriana servirá como descubrimiento de un gran poeta y artífice del lenguaje, y para los conocedores de su obra será una fuente de claves –biográficas y poéticas- que irisarán la magnífica producción del autor de Ánima, Trazas del lirondo y Carece de causa, entre otros poemarios.

Quede acá expresado mi inmenso agradecimiento a José Kozer por la confianza depositada en mí para hacer este grato trabajo, confianza que por cierto he evitado minuciosamente frustrar, como el lector notará al recorrer sus páginas.

En Biopoética, Kozer discurre con solvencia y extraordinaria prosa sobre temas afines a la poesía, como la escritura, la crítica (ver más abajo), el llamado Neobarroco, la poesía de la "experiencia" y la poesía que él llama "difìcil", y además despliega una interesante poética personal. Los poemas que acompañan esta larga entrevista-poemario son recientes y fueron enviados por el mismo poeta para su publicación. Algunos fragmentos.


"en vida todo escritor está condenado a una crítica de primer momento, menos acendrada, menos tranquila, pues mientras el autor se encuentra vivo, existen muchos intereses creados que le impiden al crítico el sosiego de pensar con claridad y con abierta profundidad. Todo está en función del tiempo, y con el tiempo, tras nuestra desaparición, creo que es cuando la cosa se pone buena".

"Yo recibo de la crítica, la que se publica y la que en los corrillos se rumora y se chismea sotto voce (muchos envidiosos ahí) (y muchos analfabetos corrosivos que se escudan en el anonimato para decir sus barrabasadas de personajes marcados por la mediocridad y la impotencia) muchos elogios y ciertos ataques: del budismo zen aprendí a disolver los elogios, no es que no me sean gratos y que no los agradezca, al contrario, pero procuro que no me afecten por miedo a que empiece a escribir poemas pensando en algo tan exterior a mi existencia como lo que se pueda decir de esa existencia y su trabajo. Los ataques me los paso por el forro, suelen ser rastacueros, y no hay que perder el tiempo. Incluso he visto algún que otro ataque antisemita, son ataques deleznables, que si yo tuviera un espíritu rabínico, me producirían un sentimiento de piedad por el pobrediablo o los pobrediablos que así proceden.

"La crítica es casi siempre mezquina y miedosa, se hace desde un espejismo basado en la propia imagen y no en el trabajo que se estudia o lee. No se lee con amor ni con fervor (recordemos lo que dice Steiner al comienzo de su Tolstoi o Dostoievski: “La crítica literaria debería surgir de una deuda de amor.”): en general se lee por oficio o negocio. Al diablo con todo eso. La única crítica que aprecio es la de la borrachera sobria, la de quien ama leer y escribir, la crítica inteligente de otros poetas que están pugnando con la escritura, desde un desconocimiento, desde una necesidad luminosa. Una crítica que cuando yo era joven se hacía en los bares, los cafetines, las calles de la urbe, y no en los pasillos académicos ni en los estrechos pasadizos de los cubículos periodísticos."

"Todos tenemos que ganarnos la vida, no tengo nada contra quienes se ganan la vida en la enseñanza universitaria (de eso viví y vivo, pasé 32 años enseñando en una universidad del sistema público de Nueva York), pero podrían ser esos académicos un poco más modestos, podrían ya sentarse a escuchar la voz de los poetas pensando la poesía, y dejarse de la irrisoria actividad pedagógica basada en los aburridos manuales de literatura, labor que en el caso de la poesía ha llevado a que apenas se la enseñe o estudie en los claustros universitarios del mundo, arruinándola para la enseñanza y el placer (“jouissance”) de leer."

(Portada. Pueden comprar el libro solo en librería El Virrey de Dasso.)





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