8.4.09


Marcharse para salvarse

Hay que poder levantarse e irse de toda reunión social que no sirve para nada, así Roithamer, y dejar los rostros que no son nada y las cabezas a menudo ilimitadamente estúpidas, y poder salir y bajar e ir al aire libre, y dejar atrás todo lo relacionado con esa reunión social inservible, así Roithamer, tener la fuerza y el valor y la desconsideración también hacia uno mismo para dejar atrás a todas esas personas ridículas, inútiles y embrutecidas y llenar los pulmones, vaciar los pulmones de todo lo dejado atrás y llenar los pulmones de algo nuevo (…) volver a uno mismo desde esas reuniones y encontrar en uno mismo tranquilidad y claridad, así Roithamer. Hay que tener la fuerza y el valor para romper con una reunión social así, conversaciones, violencias verbales y así sucesivamente, en las que uno se ve envuelto en contra de su voluntad, en todas las circunstancias, así Roithamer, poder romper esa conversación indeciblemente estúpida, romper con todos esos temas absurdos, inútiles y que no constituyen más que un peligro público, y marcharse para salvarse, poder poner fuga a la propia cabeza en todo momento, en todo instante, donde quiera que sea, huir al aire libre, así Roithamer.

–––Tomado de Corrección, de Thomas Bernhard (1931–1989), uno de los narradores europeos del siglo pasado más radicales y originales. La deshumanización y el problema del suicidio son temas que atraviesan esta novela que no hace la más mínima concesión al lector convencional y se adentra en la tenebrosa dinámica de las pulsiones más oscuras del ser humano.



(Thomas Bernhard.)


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