27.4.09


Reseña semanal. Ni lo uno ni lo otro

Dedicado en los últimos años a botar anualmente una novela corta, Philip Roth parece bordear sus propios límites con Indignación (Mondadori, 2009), novela breve (nouvelle dicen los huachafos) que ha recibido, como nunca, dos comentarios completamente opuestos en España. Uno furibundo y en parte acertado por parte del a veces engolado Juan Manuel de Prada (ABC), y otro panegirista y desbocado en elogios, a cargo de José María Guelbenzu, en El País.

Ni lo uno ni lo otro. La historia de Marcus Messner, un joven judío de 18 años, hijo de un carnicero kosher, que, empujado por la obsesión de su anciano padre emprende una vida universitaria en una lejana universidad, y termina su vida tempranamente acribillado en una sucia trinchera en Corea, frustrando así tanto sus propias expectativas vitales como las cuasipatológicas de su padre, es un límpido alegato moral contra la guerra, pero también una historia que deja un sabor a desarrollo apresurado y escueto.

Tanto lo del asunto de Corea como la peculiar relación entre padre e hijo hubieran dado para una novela de mayores dimensiones (estoy pensando ahora en algo tipo La mancha humana) donde los personajes secundarios adquirieran voltaje y los hechos horribles de la guerra cobraran espesor. Nada de eso: un texto pulcro, dosificado, una bildungsroman que se detiene abrupta con una muerte que quiere simbolizar todo el error de una guerra, la de Corea, que en realidad es todas las guerras.

Me pregunto si no será mejor que luego de Pastoral americana, la saga de Zuckerman, Patrimonio y tantas otras notables novelas, el viejo Philip se siente tranquilo a esperar el Nobel que hace rato se le escatima.


(Portada.)
 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

di lo que puedas

Se produjo un error en este gadget.