23.6.09

No morirá, no morirá...


Leo en una columna de Giovanna Pollarolo en Perú 21, una vez más, un vaticinio sobre la desaparición del libro tal y como lo conocemos, pues se dice que será reemplazado por dispositivos electrónicos como los e–books y la "tinta electrónica. Dice la poeta y narradora:

Al argumento del ahorro de papel y de espacio, así como del costo del libro electrónico (siempre, o casi siempre, menor que el texto impreso), hay que añadir que, como señalan los técnicos, "el libro electrónico es lo que más se parece a un libro después del propio libro". Y esto porque "la pantalla de un libro electrónico tiene más en común con una página de papel que con el monitor de un ordenador" debido, explican, a la llamada "tinta electrónica", que permite que el texto no parpadee, de manera que "la vista no se cansa porque la pantalla, al contrario que la de una computadora, no está retroiluminada; necesita un foco de luz externo".

Si se puede leer en la pantalla con la misma comodidad con la que se lee un libro, casi no cabe duda de que la era de la revolución digital dejará atrás a la otrora 'modernidad’ iniciada con la imprenta.

Lo dudo. El asunto no creo que vaya por que se pueda leer con la misma comodidad en estos aparatos tecnológicos. La experiencia de la lectura de un libro –por lo menos para bibliófilos, escritores y lectores de literatura y poesía– es muy compleja, e incluye color y formato del texto, consistencia, volumen del objeto, tipos de letra y hasta el olor que del libro emana. Además del placer de sentir las páginas al pasarlas y sostener un volumen bien construido...

Echarse a la cama a leer un libro del siglo diecinueve bien editado, digamos Les fleurs du mal en una bella edición, o, algo más cercano, una primera edición de Trilce (1922) son experiencias únicas, irrepetibles y que exceden la mera comodidad y el sentido de los textos. Es una experiencia sensible de múltiples aristas que los nuevos dispositivos en venta están muy lejos de emular.

En el caso de textos técnicos o científicos, obvio, no dudo que el resultado será casi lo mismo; pero esa es solo una parte del universo bibliófilo.

(E-book.)


3 comentarios:

  1. De acuerdo contigo, Víctor. A lo mucho tal vez se reduzca su producción, la que estará destinada a los "nuevos sibaritas", pero no creo que desaparezca en absoluto.

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  2. dudo mucho que el libro desaparezca, quizá sea cierto que se reduzca pero será imposible que se extinga, pues como bien dices en el artículo, hay un placer exquisito en pasar las páginas, tener el libro en las manos, ver el diseño de portada y otras cosas más.

    Además de ello, ahora que los libros tienen formatos mas pequeños con el fin de hacerlos de bolsillo, dudo mucho que un e-book, pueda ser llevado en el bolsillo del pantalon o de la casaca. o poder tirare a la cama a leer uno de ellos, sería casi imposible irse a mochilear con un buen e-book, cosa que si es posible con los libros actuales.

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  3. Anónimo23.6.09

    todo tiempo psado fue peor, mi querido brichero de momias, jajajajaajajajajajaja

    Fidel Z.

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