24.6.09

Ricardo Jaimes Freyre


Solía Borges, para graficar lo que consideraba “poesía pura”, recitar de memoria el poema que pueden leer ustedes al final de este post. Considerado una cumbre del Modernismo, junto a Rubén Darío, Ricardo Jaimes Freyre nació en nuestra Tacna en 1888, pero la invasión de Lima por parte del ejército chileno durante la guerra del Pacífico lo obligó a dejar la capital para volver, primero, a Tacna, y luego afincarse en Bueno Aires, donde escribió buena parte de su obra poética.

Pocos saben que este poeta magnífico, de sosegado imaginismo, fue hijo de Julio Lucas Jaimes, quien editó con Ricardo Palma nada menos el periódico satírico La Broma (1877-78), y que su madre formó parte del Club Literario de Lima y fundó con la novelista argentina exiliada en Lima Manuela Gorriti la revista feminista El Álbum.

¿En qué momento, pues, el canon peruano dejó escapar a este creador cuya formación primera y nacimiento fueron locales y que hizo buena parte de su carrera literaria en Argentina (Tucumán, sobre todo) como exiliado, antes que en Bolivia?

Los manuales literarios –ah, los manuales- determinan que es un poeta boliviano y por ahora, sin mayores investigaciones en contra, dejaremos las cosas así. Lo más importante es la poesía, y Jaimes Freyre destaca por factores muy concretos. Primero, por el privilegio de la materia sonora en el texto, cuya preeminencia pone entre paréntesis con cierta frecuencia incluso la viabilidad del sentido (pero ello es un rasgo hipermoderno ahora). Luego, RJF, tal vez como reflejo de su nomadismo (vivió al menos en tres países y cinco ciudades distintas), temáticamente evidencia un eclecticismo que no evade los tópicos clásicos, pero acomete también la celebrada descripción de paisajes sudamericanos; una mirada de encuentro, más que con las cosas, con un cierto entorno misterioso, levemente crepuscular o precrepuscular que me recuerda al mejor Verlaine.

El gran libro, de una tibia perfección, de RJF, es Castalia bárbara, donde “el símbolo, alado y puro” atraviesa elementos medievales, cristianos y de la mitología germana con una extraña autenticidad. El poemita que celebraba Borges y que abre este volumen:

Siempre…

Peregrina paloma imaginaria
Que enardeces los últimos amores;
Alma de luz, de música y de flores,
Peregrina paloma imaginaria,

Vuela sobre la roca solitaria
Que baña el mar glacial de los dolores;
Haya, a tu paso, un haz de resplandores
Sobre la adusta roca solitaria…

Vuela sobre la roca solitaria,
Peregrina paloma, ala de nieve
Como divina hostia, ala tan leve
Como un copo de nieve; ala divina,
Copo de nieve, lirio, hostia, neblina,
Peregrina paloma imaginaria…

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