19.9.09

Miserable milagro



Hace más de dos meses se cumplieron 110 años del nacimiento de Henri Michaux, uno de los más intensos y grandes poetas de la lengua francesa, pero no vi ni si quiera una nota pequeña, ya no en medios locales (vaya sorpresa) sino en medios latinoamericanos. No deberíamos asombrarnos demasiado; Michaux fue siempre un explorador solitario –explorador del abismo vilamatasiano–, inmune a condicionamientos mediáticos, camarillas, acuerdos bajo o encima de la mesa, o concesiones. Mucho menos inclinado a envidias y tergiversaciones de baja estofa. Cada uno de sus libros, desde Ecuador hasta Conocimiento por los abismos, desde Contra los cerrojos y Miserable milagro hasta En songeant à l'avenir, puede dar fe de su intensa independencia, de su hurgar en lo recóndito de la experiencia del pensar y de vivir.



Antología poética 1927–1986, publicada, en edición bilingüe que se agradece, por la notable editorial Adriana Hidalgo, reúne un conjunto significativo de textos que Michaux fue publicando en su profusa bibliografía creativa, atinadamente ilustrados por dibujos, serigrafías y pinturas suyas que dialogan abiertamente con esos textos.

Los poemas de Michaux esconden detrás de un "ánimo narrativo", y hasta "anecdótico", una voluntad simbólica muy fuerte, una resemantización del quehacer del hombre y su destino. Sus poemas no nos hablan de otra realidad, pero tampoco de la captura mimética de nuestra realidad: sus poemas son realidades, a veces bellas en su originalidad radical, a veces perversas cuando retuercen el cuello a lo esperable. Son vestigios brillantes de una operación extrema: la disolución del yo contemporáneo, su corrimiento hacia zonas más amplias de la conciencia y de lo poético.


MIS OCUPACIONES
Raras veces puedo ver a alguien sin abofetearlo,
Otros prefieren el monólogo interior. Yo, no. Más me gusta abofetear.
Hay gentes que se sientan frente a mí en el restaurante y no dicen nada; están allí
un buen rato porque han decidido comer.
Ahí tenéis a uno.
Yo me lo atraco, toc.
Me lo reatraco, toc.
Lo cuelgo en la percha.
Lo descuelgo.
Vuelvo a colgarlo,
Lo redescuelgo.
Lo pongo sobre la mesa, lo apilo y lo ahogo.
Lo ensucio, lo inundo.
Y vuelve a vivir.
Entonces lo enjuago, lo estiro (comienzo a enervarme, hay que terminar con él),
lo comprimo, lo aprieto, lo resumo, lo introduzco en mi vaso, arrojo ostensiblemente
el contenido por el suelo y le digo al camarero: "Tráigame un vaso más limpio".
Pero me siento mal; arreglo al punto la cuenta y me voy.

LA SIMPLICIDAD
Lo que ha faltado sobre todo hasta el presente a mi vida, ha sido simplicidad. Poco a poco comienzo cambiar.
Ahora, por ejemplo, siempre que salgo, llevo mi cama conmigo, y cuando una mujer me agrada,
la tomo y me acuesto con ella al instante.
Si sus orejas o su nariz son feas y grandes, se las quito juntamente con la ropa y las pongo
debajo de la cama. Allí las encontrará ella al partir. Sólo guardo lo que me agrada.
Si su ropa interior ganara al ser cambiada, la cambio en seguida. Ese será mi regalo.
Si entretanto veo a otra mujer más agradable que pasa, me excuso ante la primera y la
hago desaparecer inmediatamente.
Personas que me conocen sostienen que no soy capaz de hacer eso que digo; que no tengo
suficiente temperamento para ello. Yo también lo creía así, pero era porque no hacía todo
como se me antojaba.
Ahora, paso siempre muy lindas tardes. (Por la mañana trabajo.)


PERSECUCIÓN
Antes, mis enemigos tenían todavía cierto espesor, pero ahora se vuelven huidizos. Recibo un codazo (todo el santo día ando a los tumbos). Son ellos. Pero se eclipsan como por encanto.
Desde hace tres meses sufro una derrota continua;
enemigos sin rostro; raigambre, verdadera raigambre de enemigos.
Después de todo, ya dominaron mi infancia. Pero... yo me había imaginado que ahora estaría un poco más sosegado.

MALDITO
Dentro de seis o más meses, o tal vez mañana, estaré ciego. Es mi triste, mi triste vida
que continúa.
Los que me engendraron lo pagarán, decíame antaño. Pero hasta hoy no han pagado nada todavía. Yo, sin embargo... es preciso que entregue ahora mis ojos. Su pérdida definitiva me liberará de sufrimientos atroces. Es todo cuanto puede decirse. Una mañana mis pupilas estarán llenas de pus.
Sólo habrá tiempo de intentar inútilmente algunas pruebas con el terrible nitrato de plata, y se acabará con ellos.
Hace nueve años que mi madre me decía: "Preferiría que no hubieras nacido".


SANTO
Merodeando por mi cuerpo maldito llegué a una zona donde las partes verdaderamente mías volvíanse raras y donde, para vivir, era preciso ser santo. Y yo, que en otros tiempos había aspirado sin embargo a tal suerte, ahora que la enfermedad me acorralaba, debatíame y me debato todavía.
Es evidente que de este modo no podré vivir.
Tener una posibilidad de ser santo, ¡vaya!, pero eso de estar aculado a ella, ¡se me hace insoportable!



Tal vez por eso sentimos como ciertas las palabras del gran Gilles Deleuze sobre este extraordinario artista que es algo menos, y mucho más, que un poeta:
Henri Michaux no es exactamente un pintor, ni siquiera un escritor, sino una conciencia: la sustancia más sensible descubierta hasta la fecha para registrar las fluctuaciones de la angustia de la existencia día a día, minuto a minuto.

Es cierto. Sin él el siglo veinte y los venideros hubieran sido menos autoconscientes, más vulgares, menos imaginativos, más previsibles. En su arte y su búsqueda insobornable está en cierta forma nuestro futuro; un –parafraseando uno de sus libros– miserable milagro, pero milagro al fin.
 
(Dibujos, acuarelas y rasgaduras del poeta. Retrato en esfumato de Michaux.) 
 
 

10 comentarios:

  1. Hola Víctor. Envíe esta crítica al blog de Gustavo pero no lo ha puesto, tal vez porque desnuda sus incongruencias. Te lo dejo a ti.21.9.09

    Hola Gustavo. En tu listado de lugares imaginarios tú incluyes el subsuelo de Buenos Aires, que es un lugar todo lo fascinante que desees pero completamente real, y además Comala, un pueblo que existe y que evidentemente no conoces porque se parece en parte al pueblo fantasmal de Rulfo.

    O sea que practicas lo mismo que criticas. Espero que seas valiente y pongas este comentario respetuoso. Saludos.

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  2. el estúpido social cercena lo que digo para acomodarlo a sus torvos propósitos. yo dije:

    "La ciudad que describe, desde la insanía creativa, Palacios en Débora y Vida del ahorcado ya no es Quito ni ninguna otra real: es la ciudad del desquiciamiento y la ordinariedad, de la abulia citadina y la explosión metarracional; es la Ciudad de Palacios, tan imaginaria como Macondo o cualquiera de las ciudades invisibles de Calvino."

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  3. Desde luego, ¿cuál es la diferencia entre el escenario insano de Palacios y el pomposo "espacio de la locura" de Lvrero que él nombra? Ninguno.

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  4. Anónimo21.9.09

    MAESE, YA OLVÍDESE DE PICHIRUCHES QUE QUIEREN CERRAR EL BLOG DEL GRAN YBARRA:

    www.rodolfoybarra.blogspot.com

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  5. El datero solitario22.9.09

    oe, hasta Thays le da duro indirectamente a Facherón:

    "La intención de Enzensberger en este volumen no es descifrar si los intelectuales son más o menos inteligentes que el resto de los mortales, EN REALIDAD ES EVIDENTE QUE NO. Su objetivo es desmontar por inútil el concepto de inteligencia con el que ha estado operando la psicología desde finales del siglo XIX."

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  6. RAFA INOCENTE SE METE CON TU PATA CUETO22.9.09

    De quienes han contado la guerra sólo para ganar plata o quedar bien con su conciencia, he leído sólo a Cueto, Alonso. Y ya vertí mi opinión alguna vez sobre esta novela, La Hora Azul. No dudo que Alonso sea honesto en su propuesta, pero eso no quita que piense que es una novela fallida e inflada, sobrevalorada y sostenida por la gran promoción comercial de la que ha sido objeto. Sólo debo agregar que coincido plenamente con Zeín Zorrilla en que la novela criolla agoniza. Está vieja y desahuciada y da sus últimos estertores. Ha pensado que su tabla de salvación es la emigración a su Madre Pútrea y algunos compadritos voluntariosos y ambiciosos han brincado el charco y hoy intentan lucrar con el dolor ajeno, quejándose de que a ellos también les tocó su pedazo… de violencia porque se les apagaban las luces cortadoras de la discoteca mientras toneaban en San Isidro. Quizá en la Madre Pútrea puedan embaucar incautos. Aquí, nadie les cree, porque su discurso y su ficción son, ya ni siquiera de la Lima que se va, si no del Perú que se va. El progresivo proceso de andinización y achoramiento, con todos los riesgos que ello implica, es imparable. Habrá retrocesos, pero Lima, la ciudad enferma de centralismo, racismo y miseria, no es más la ciudad que lo decide todo en todo.

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  7. Rafael Inocente debería aprender a escribir -nunca es tarde- antes de ponerse a hablar sobre escritores. Punto.

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  8. Por eso te estoy leyendo, causita. Pero dame tiempo, pe, soy medio cavernícola.

    Rafael Inocente

    PD: Un amigo común me ha pasado tus obras. Estoy encantado. Hasta las he forrado con vinifan cristalino.

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  9. Yo también estoy leyendo tu primera novela, y es mejor que no escriba nada sobre ella porque no me gusta ensañarme. Saludos.

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  10. Anónimo22.9.09

    no conocía este blog pero si la obra de Michaux a quien leí en el colegio Franco-Peruano y me pareció alucinante, qué bueno que publiques sobre él. Gracias.

    Pierre

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