12.9.09

Reseña con sospechas




"El desierto es mi pastor; todo me falta"
Mario Montalbetti

Supongo que es muy sintomático que esta suerte de libro–resumen de la poesía del poeta egipcio de origen judío y formación francesa Edmond Jabès, aparecido el año pasado en la notable editorial Trotta, no haya recibido mayor atención, en blogs y en medios tradicionales. Tan solo he encontrado unos fragmentos del libro pegados en El Boomeran(g), etiquetados como !ensayo!

Sospecho que El pequeño libro de la subversión fuera de sospecha, que condensa las principales preocupaciones poéticas del autor –la pregunta por los límites del lenguaje, la desaparición del sujeto, el desierto y sus condicionamientos, el libro y Dios, la soledad fecundante…– ha sido repelido por la crítica no especializada por su condición, no tanto críptica, sino "altamente reflexiva", como dice Sarah Martín en su breve presentación. Y estos son tiempos en los que la reflexión sobre la poesía, su naturaleza y las carencias del ser son sospechosas para el gran público. "Es poesía", dicen, despectivamente.

Y, sin embargo, sospecho que lo que hace Jabès en sus prosas metapoéticas es precisamente fijar el estado de errancia, de extranjeridad en que se encuentra subsumido el ser humano contemporáneo tras su abandono de ciertos ideales, de ciertas certezas… Se enfrenta, así, a lo más íntimo de nuestra terrible condición y su problemática. Frente a ello, el poeta parece afirmar varias salidas. Una de ellas, la idea del libro:

"El universo es un libro en el que cada día es una página. Tú lees una página de luz –de despertar– y una página de sombra –de sueño–; una palabra de aurora y una palabra de olvido.", había anotado él.

Sospecho que para Jabès la idea del libro va un poco más allá de lo que era para Mallarmé (aunque su deuda es clara) y para Borges. El poeta nos habla de un libro dialogante, vinculante, metatélico; de ahí la cita, precisa, de Levinas, que el poeta inserta –el libro está atravesado por citas ocultas, alusiones, intertextualidades sutiles– en su libro:

¿No son algo más que libros los verdaderos libros? ¿No son también la brasa que duerme bajo la ceniza?

Otra preocupación especial en este libro es de la escritura. Necesaria una cita extensa:

Tratar de escribir, en estas condiciones, consistiría entonces, al margen de lo escrito, en rehacer primero, pero en sentido contrario, el camino seguido por el pensamiento; en volver a llevar el pensamiento al objeto mismo de su pensamiento; el escrito, al vocablo que lo contenía; significaría, en definitica, salir de su propia soledad para abrazar la soledad inicial del libro en la ignorancia aún de su comienzo y a la que el libro proporcionará su nombre; porque es sobre las ruinas de un libro del que nos hemos alejado que el libro se construye; sobre la aterradora soledad de sus escombros.
(…)
La desesperación de escritor no es la de no poder escribir el libro, sino la de verse forzado a perseguir, indefinidamente, un libro que él no escribe",

dice un par de páginas más allá. Como se ve, la concepción de escritura que tiene Jabès, bordea cierto irracionalismo muy ligado a la escritura poética. No esquemas previos, no propósitos claros, no exigencias editoriales o de cualquuier tipo. Escribir, sospecho, es para él enfrentarse a la propia soledad –"hablamos para romper la soledad; escribimos para prolongarla"– y tratar de nombrarla; un acto solitario que aborda la soledad para, en ocasiones, superarla.

Sospecho, además, que, a la serie "moderna" pasado–memoria–recuerdo–historia hoy predominante, Jabès opone esta: pensamiento–olvido–ausencia–ser, en un acto auténticamente subversivo –de ahí, tal vez, el título del libro–; una subversión que va más allá de la efímera acción para enfrentarse –desde la actualización de la idea de Dios y la asunción de la "Nada" como fundamento del ser; desde la cuasi deificación del desierto como suma metáfora de la ausencia (externa) y de nuestra carencia (evidentemente interna)– a una comprensión de lo subversivo como una forma natural de la vida ultralibre, libertaria; porque, sospecho, ya solo intentar conocer(se) y entender tu inestable lugar en el mundo es ser libre y subversivo, sobre todo en un ordenamiento donde todo parece estar predeterminado y dado, inamovible en sus certezas materialistas.


(Portada. El poeta Edmond Jabès en París. Dibujo de Anatoli Kaplan.)

7 comentarios:

  1. Anónimo12.9.09

    "La desesperación de escritor no es la de no poder escribir el libro, sino la de verse forzado a perseguir, indefinidamente, un libro que él no escribe"

    Qué hermoso y verdadero pensamiento!

    Gracias Victor por darnos a conocer estos poetas.

    V.M.

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  2. Acabamos de publicar un artículo sobre el octavo aniversario del 11-S en el blog de nuestra clase de español. Nos encantaría leer unos comentarios desde otras partes del mundo entonces, si tienes un momento, te invitamos que pases por el blog y nos contestes las preguntas al fin sobre dónde estabas ese día y el efecto que haya tenido en tu vidas. Al analizar las respuestas, podremos mejorar nuestro entendimiento del castellano y también otros puntos de vista culturales. Además, apreciamos mucho la difusión de este mensaje. ¡Muchas gracias!

    Saludos desde Georgia,
    La clase del Sr. Jones

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  3. Gracias por el envío!

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  4. Emocionado, emocionado, emocionado, como diría Vallejo.

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  5. Hola Juan Carlos! Gracias por visitar mi blog. Un abrazo.

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  6. Maestro, si puedes dime dónde conseguiste el libro. Por favor.

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  7. Lo compré en El Virrey, ojalá tengan otro ejemplar. Suerte!

    pd: si no lo consigues, te puedo dar una copia...

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