19.11.09

Sobre el discurso de la envidia



Que la envidia es un sentimiento demasiado humano muy común, es cuestión de Perogrullo. Que ese pernicioso sentimiento es particularmente predominante dentro del mundo de las artes y las letras, es también muy conocido. Pero atribuirle a la envidia la culpa de todo lo que nos sucede es síntoma de estrechez de miras y ligereza.

Me pregunto si alguien con el cerebro bien puesto y un mínimo de información puede creer que un país cuya economía triplica la nuestra y cuyo poderío militar es muy superior no solo al nuestro sino al de todos los países de Latinoamérica salvo Brasil, puede cometer espionaje por una cuestión de simple envidia por nuestro crecimiento económico.

No. Es claro que Chile espía no por envidia sino porque nos percibe como enemigos potenciales en un futuro no inmediato, porque la cuestión marítima planteada en La Haya no les cuadra por ningún lado y, finalmente, porque tiene miles de millones de dólares de inversiones –excesivamente rentables– en el Perú, que tiene que resguardar a cualquier precio.

Pero no solo en el nivel político-diplomático se equivocan con la sobrevaloración de este repudiable sentimiento. Un crítico discutido, en su prestigioso blog que admite comentarios basura, acaba de publicar una entrevista al narrador y periodista Fernando Ampuero, donde este último califica con adjetivos extremadamente duros a un narrador peruano que considera –de manera muy atendible– sobrevalorado y afecto a lo que llama “filicidio literario”.

Inmediatamente han surgido voces anónimas señalando que Ampuero habría declarado sometido por un irrefrenable ataque de envidia, ya sea porque los libros de Oswaldo Reynoso se venden más que los suyos, o porque ha tenido Reynoso un relativo éxito con la publicación de algún libro suyo en Argentina, asunto que ha sido ampliamente rebotado en varios posts de Notas Moleskine, ese leidísimo blog de chismes literarios y curiosidades de moda.

Primero, no creo que los libros de Reynoso se vendan más que los de Ampuero; el autor de Puta linda edita, al menos, dos ediciones por año de cada libro que publica, y ha sido publicado en España hace poco. Segundo, Reynoso pertenece a una generación anterior a la de Ampuero, y esto diluye la posibilidad de un enfrentamiento por figuración en el extranjero o en la prensa local; además, Ampuero debe saber mejor que nadie que las entrevistas de periódico y aún las reseñas acomedidas son fácilmente olvidables. No en vano se recuerdan hasta ahora fundamentalmente los pleitos y reseñas furibundas que se dieron hace décadas (los pleitos de Hora Zero, las reseñas de Oviedo al mismo Reynoso), y no los enjuiciamientos atildados y sutiles.

Una verdadera joyita (o medallita) de la envidia es la que practica el connotado ensayista Gregorio Martínez en su página de ayer en Perú 21, donde con el pretexto de (mal)hablar de una condecoración que recibirá el narrador González Viaña en el Congreso, expone una retahila de acusaciones, destapes e insultos a dicho escritor, cuidándose bien de decir que “no es por envidia”. Claro, quién iba a pensar lo contrario...

Finalmente, quiero recordar que cuando Ampuero dirigía la revista Somos, hace ya más de una década, le dio espacio, amplio, en la revista a narradores que se podían ver, entonces y ahora, como “enemigos” suyos, entre ellos el mismísimo Miguel Gutiérrez.

Me pregunto si la ortodoxia marxista de Reynoso y sus amigos le permitiría darle espacio en una revista similar (o en la misma) a Ampuero, Cueto, Benavides, Roncagliolo y otros narradores vistos como “pitucos” por ciertos comentaristas cobardes que el señor Faverón se solaza en publicar en su blog de pleitos inútiles. Se pueden dar una idea sobre ello con el manejo sectario y ridículo que tiene la sección cultural del diario La Primera del asunto literario; desfilan en sus páginas: el editor y sus viajes y reflexiones primarias, además de sus amigos (casi todos ellos “andinos” y “antisistema”) y, por cierto, ¿quiénes más?, pues Reynoso, Gutiérrez, Julián Pérez, Morillo y otros.


Pero, claro, se dirá ahora que me “quejo” de ello por purita envidia, porque mi novela no ha sido reseñada en ese diario. Por fortuna, me he cuidado mucho de enviar mi libro solo a reseñistas y críticos de real prestigio, como Ricardo González Vigil (El Comercio) y José Donayre Hoefken (Caretas), además de la revista Somos. Suficiente. Es para evitar la envidia de la gente (que puede convertirse en odio irracional como en el caso de cierto adiposo poetastro noventero) y para no dejar una obra que me ha costado mucho trabajo y tiempo escribir, en manos de odiadores profesionales y escribanos de medio pelo.

La envidia no construye sino cuando es sana y positiva; pero nuestro medio no está exento de gente enferma y negativa; así que considero prudente mi posición.



(Oswaldo Reynoso, narrador.)

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Lamentable tu post. Una desgracia. Ni siquiera tocas el punto central: que motivo a Ampuero a insultar a Reynoso. No fue la envidia, entonces que fue.

Anónimo dijo...

¿hace falta decirlo? Hay que saber leer entrelíneas.

Anónimo dijo...

yo leí puta linda y me encantò y no sé cómo pueden decir que ampuero no vende cuando yo he visto que en la feria ha vendido por miles. yo trabajo en una editorial, porsiaca.

Gabriel

Anónimo dijo...

¿Cómo es eso de envidia sana y positiva?

Jorge dijo...

Víctor,

no te entiendo. Te parece "atendible" que un escritor como Ampuero (repetido, aclieacheado, soso) puede decir lo que dice de Reynoso (si es que dice eso en esa bendita entrevista)...

Ampuero aburren sus historias pituquitas rebeldonas. El Reynoso de El goce de la piel, En busca de Aladino es mucho más ambicioso -literariamente- que Ampuero. Las ambiciones de Ampuero van por otro lado, creo.

Ya que contabas hace unos días tu experiencia en los colegios con tu nueva novela (que no tengo el gusto de leerla); en relación a eso, fue, hace un tiempito, Reynoso a la San Marcos a hablarnos (yo estudio el primer año de Literatura) sobre su experiencia, su formación, etcétera. Lleno total en un aula mal ventilada y sucia con todos alumnos como auditorio. Todos, los alumnos de distintas carreras, habían leído Los inocentes, muy chicos en el colegio y estaban emocionados con conocer a Oswaldo. Muchos se identificaban con "Manos voladoras" o "Rosquita", divertídisimo. Lo celebraban como un rockstar. Yo vi a Reynoso un poco fastidiado y cansado; y lo entiendo: al final tuvo que vender sus libros en una edición muy cómoda a los jóvenes, previa firma y foto.

En fin, lo que quiero decir es ¿Ampuero puede hacer eso en una universidad cualquiera o en el colegio? No creo. Reynoso nos contó una anécdota cuando fue invitado por una amiga suya al colegio: Una niña se le acercó con un regalo diciéndole: "tome señor Reynoso es para "Cara de ángel", me da penita".

Es Reynoso un escritor mucho más honesto y mejor escritor que el ególatra de Ampuero.

Jorge

Anónimo dijo...

Coral, vamos por partes, como decía Jack El Destripador. Primero dices que Chile nos espía porque nos ve como ‘enemigos potenciales’ pero no repudias ese acto. El silencio del mundo de ‘las letras y las artes’ al respecto huele muy feo, muchachón.
Segundo… dices que Ampuero es periodista y narrador y omites algo que tú no puedes hacer, porque Ampuero también es POETA. ¿Qué pasó, muchachón?
Luego dices que la opinión de Ampuero sobre Reynoso, cuando dice que es sobrevalorado, es muy atendible. He leído 10 veces la entrevista que hace Faverón y en ningún lado encuentro argumentos para validar su opinión sobre Reynoso. Y tú tampoco argumentas nada. ¿Qué raro, no, muchachón? ¿No podrías decir a tus lectores por qué crees que Reynoso es un autor sobrevalorado?
Acá, yo noto otras miserias de la gente de ‘las letras y las artes’…. O sea, la patería. Como no eres pata de Reynoso y sí lo eres de Ampuero acatas sus opiniones y no argumentas nada, muchachón. Si Faverón es un crítico discutido tú serías un poeta sin argumentos que solo reparte su novela a la gente que sabe que será benevolente. ESPERAMOS TUS ARGUMENTOS SOBRE REYNOSO. OLVIDATE LA PATERÍA, ¿O YA LE DEJASTE TU NOVELA A AMPUERO?
Antes de responderme corre a los colegios nacionales, a los conos y si quieres al mismo André Malraux donde leyeron tu novela. Verás que todos sabrán quién es Reynoso y no sabrán nada de Ampuero.


Alan Quesada Roca Rey

Anónimo dijo...

"Jorge", como podemos confiar en tu gusto si utilizas una palabra como acliacheado, no te pases.

beto

Jorge dijo...

Hola Beto,

yo también dudé en utilizarlo, no sé su correcto uso (talvez podrías decirme cuál es su versión correcta). Ja! El eterno problema del lenguaje resuelto por alguna sinvergüencería cualquiera.

Pero, Beto, intentar descalificarme por este neologismo atrevido, sería una exageración, tonta y primariosa, ¿no crees?

Jorge

Anónimo dijo...

En fin, lo que quiero decir es ¿Ampuero puede hacer eso en una universidad cualquiera o en el colegio? No creo. Reynoso nos contó una anécdota cuando fue invitado por una amiga suya al colegio: Una niña se le acercó con un regalo diciéndole: "tome señor Reynoso es para "Cara de ángel", me da penita".


Pucha, digo yo, esa manera de ver la literatura, tan "apenadita", tan "estito"... Si fuera escritor, al autor de ese texto anterior le diría: NO ME LEAS. Nunca, por favor, para que no digan aquello de que un escritor tiene los lectores que se merece.

vc dijo...

bueno, ¿todo se va a resumir a cuántos colegios va tal o cual autor? Y para el que firma como "Roca Rey", ¿me pides que diga en un comment por qué a ciertas personas, entre ellas yo, les parece que Reynoso está sobrevalorado? No te pases, pues, eso merece un ensayo, Reynoso no es cualquier escritorzuelo como los que suelen rodearlo en las tabernas.
Espera un poco y daré una opinión argumentada sobre algunos de sus libros que me parecen sobrevalorados.

Pero haz un esfuerzo y entiende que el centro de este debate no soy yo ni quiero serlo.

Finalmente, he ido a tres colegios en Ayacucho donde como cien alumnos habían leído mi novela, me felicitaron, me hicieron hablar, firmar autógrafos, me agasajaron. ¿Luego voy a pensar que soy mejor escritor por eso? No te pases.

Anónimo dijo...

Víctor:
¿Cómo se mide el valor de un escritor dentro de la literatura de su país?

vc dijo...

esas preguntotas solo se pueden responder por la vía negativa: no por el número de alumnos que te hacen bulla en los colegios, no por el número de confundidos que te rodean cuando bebes, no por la editorial que te editó. Sigamos pensando...

Jorge dijo...

Víctor,

no se necesita trescientas páginas para describir o valorar a un escritor. Tu posición sobre Ampuero es insostenible; y, creo, te escudas en la necesidad de un "estudio" profundo para explicar la sobrevaloración de Reynoso.

Al acompleado y apurado "Anónimo" anterior, la versión "apenadita" no es mía, es la de una niña de un colegio cualquiera que leyó Los Inocentes y la contó Reynoso en la presentación que hice mención más arriba. No seas payaso facilón, estoy contando lo que Reynoso dijo.

Jorge

vc dijo...

tienes razón: serán unas 50 páginas a lo mucho.

Anónimo dijo...

¿Alguno de ustedes recuerda a un tal J.M.Castellet que decía algo así como "la hora del lector"?

Anónimo dijo...

Al acompleado y apurado "Anónimo" anterior, la versión "apenadita" no es mía, es la de una niña de un colegio cualquiera que leyó Los Inocentes y la contó Reynoso en la presentación que hice mención más arriba. No seas payaso facilón, estoy contando lo que Reynoso dijo.

¿Y tu le revientas cuetes a esa actitud? ¿Cómo se llamaba esa niña, Candy, la dueña de Lassie, Anita la Huerfanita? Ya pues, esa visión de la literatura deprime. Al que le guste, que se la banque.

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