31.1.09


Letra propia

No encontrarán prácticamente nada sobre La repetición (Alianza Tres, 1991) en Google. En general hay muy poco sobre Peter Handke en español, y uno de los pocos estudios más elaborados ni siquiera tiene una cita de este libro. Todo un placer recorrer morosamente las páginas de este libro y admirarse con el temple sosegado con que narra este austríaco. La novela se hilvana con episodios tan redondos como aislables. En cierto momento, el narrador cuenta la historia de la letra de su familia. Es decir, las características de la escritura manual de él y de su padre y hermano. El narrador confiesa:

Sobre todo tenía la impresión de que mi letra no era la mía; todavía hoy, cuando esta se ha vuelto regular, me parece artificiosa, como imitada; a diferencia de mi hermano, yo no he tenido nunca una letra propia; la que tengo ahora está de él; así que me descuido, pierde la regularidad que me he propuesto guardar, y en lugar de estar formada de "rasgos", degenera en un garrapateo informe, ilegible incluso para mí mismo…

Esto me causa curiosidad. Como muchos, tuve mala letra cuando niño, y me costó algo de trabajo lograr una letra apropiada, tal vez no "bonita" pero legible y mía. No recuerdo haber sentido alguna vez que mi letra, aun mala, no era mía. Raro. Por otro lado, debe de haber una relación entre la consolidación del carácter de la persona y el perfil final que tomará su letra. Una masa inconsistente se me representa, en ese momento, este narrador y su letra ajena y artificial.

Más allá, es interesante las reflexiones e introspecciones que una buena novela (más la poesía, obvio) puede generar en el lector. Como que se formaliza un interregno entre la ficción y la memoria del lector, o su imaginación. Un espacio donde ambos ámbitos conviven y se alimentan. Eso es leer, y solo la buena novela lo logra.

(Peter Handke.)

Miguel Angel Bastenier en COSAS

Ahora que los bombardeos en Gaza han reaparecido, esta vez sobre los túneles que conectan esa región con Egipto, vale la pena darle una chequeada a la entrevista que le hace Diego Oliver a Miguel Angel Bastenier, alto directivo de El País y severo especialista sobre el conflicto israelí-palestino. Dos preguntas.

─ ¿Ha variado la percepción que tienen del gobierno israelí los países europeos?

─ A lo largo de los años claro que ha evolucionado esa percepción. De un apoyo irrestricto a Israel tras la proclamación de independencia en 1948, llegamos a la actitud actual que, con matices, es moderadamente crítica con el Estado sionista. Pero tampoco cabe hablar de "países europeos" como si todos dijeran lo mismo. Grecia y España son los más críticos, y Alemania (por razones obvias) y Holanda aceptan todo en cristiano silencio. En términos generales, hay que decir que, sin llegar al extremo disparatado del apoyo que Estados Unidos da a Israel, Europa es muy comprensiva con la inaceptable y constante violación del derecho internacional y con la impunidad con que se manifiesta Israel. Todo ello, sin embargo, no basta para los propagandistas del Estado judío que, frecuentemente, afirman que la prensa europea es hostil a Israel.
─ ¿Cómo se manifiestan estas actitudes frente a Israel?

─ Con declaraciones, siempre muy suaves, de condena; pero, por ejemplo, jamás se ha hablado de la posibilidad de establecer sanciones económicas contra Jerusalén; en cambio, no les cuesta nada adoptarlas contra Irán o quien sea, con tal de que se trate de un país musulmán.


(Portada.)

30.1.09


AntiCioran

Nunca me gustó E. M. Cioran. Desde la primera vez que lo leí, allá por principios de los noventa. Algunos de sus libros pueden ser aceptables, pero la mayoría son exagerados, de un enfatismo agobiante, calculadamente desesperanzados, malditos a la medida (de los tiempos actuales). Ahora hojeo la reedición que ha hecho la colección Fábula de Tusquets de El ocaso del pensamiento, y confirmo lo que siempre he sentido, y cómo.

Dice, por ejemplo, en la página 131:

Cuando uno toma conciencia de su insignificancia, el yo se volatiliza con las brumas de la desolación. Y entonces, ¿qué otra cosa queda del individuo?

Lo de las "brumas de la desolación" es mala poesía, pero bueno, la idea en conjunto no deja de ser interesante. Lamentablemente, Cioran no se queda ahí, con esa pregunta incómoda. Agrega, tras un punto seguido:

Una sustancia de amargura esparcida por una calavera de demonio abandonado.

Vamos, para ser aforista tienes que ser algo poeta, como Nietszche. Si Cioran lo hubiera sido, nos habría evitado estos remates ultrarretóricos.

No saben, hay una sutil liberación, casi insignificante pero cálida, en decir algo que siempre se quiso.


(E. M. Cioran.)

YACANA - CENTRO DE LIMA
POESÍA & FICCIÓN DEL VIERNES
30 de enero de 2009 - 7:30 P.M.
Homenaje a Rodolfo Pacheco
EL VUELO FINAL DE ICARO
(propuesta de edición)
Conferencia: José Pancorvo: "El legado de la poesía de Rudy Pacheco"
Recital Poético: Jonathan Estrada, Miguel A. Vera de la Haza, Renato Salas, Eduardo Braga, Juan Ramón,
Tribuna libre de lectura, Performance musical
JIRÓN DE LA UNIÓN 8912do. PISO
(Ruddy.)

29.1.09

Cambios

De a pocos vuelvo a asumir LDL, pero con algunos cambios en mente. El trabajo (los trabajos) y la febril dedicación a una serie de poemas en prosa que no tienen cuándo acabar, me impedirán hacer post largos por estos meses. A cambio, serán más frecuentes, y más cuestionadores. Abandonaré la amada literatura más seguido, pues la coyuntura lo amerita cada vez más, pero la poesía (y esto solo es aparentemente contradictorio) tendrá más espacio. Invito, además, a todos los que quieran promocionar sus eventos culturales, presentaciones de libro, recitales y otros, a enviar sus textos, con imágenes, a mi correo. A partir de ahora habrá más espacio para ello. Finalmente, anunció que algunos comentarios sobre un tema interesante, los más elaborados, serán convertidos en post si ameritan. La idea general es convertir esto en un interesante híbrido: un espacio personal de breves reflexiones, y a la vez un eje dinámico de información cultural. Todo lo demás, incluidos líos, intercambios, denuncias estridentes, aclaraciones y oscurizaciones propias de bloggers en busca de más lectores a como dé lugar, es mejor que lo busquen en otros sitios. Gracias por su compañía.

Acto por la salud de Piero Bustos

Quienes me conocen bien saben que con el cantautor peruano Piero Bustos he tenido más de un encontronazo, sobre todo por cuestiones políticas. Eso no me impide admirar su trabajo y, en este caso, solidarizarme con él por su actual situación personal. Reproduzco el correo que Piero ha enviado anunciando una actividad por su salud, Es importante apoyar, pues, como sabemos, los artistas en el Perú no tienen Seguro, pensión ni nada que los proteja.

Piero Bustos:
He sido atacado por un dolor al bajo vientre del lado izquierdo y los docs. dicen que debo revisarme al tk. En vista de ello y al no contar con SIS ni seguro que amparen, los camaradas del Averno han organizado para este viernes 30 una actividad pro fondos pa los exámenes.

Así es la vida y así son las dolencias

Mi guitarra como siempre al servicio de mi pueblo para cuando lo precisen.

Centro Cultural El Averno, Quilca 238 Lima.
Viernes 30 de Enero, 9 pm
Pro reencauche y bajada de motor de Piero Bustos.

Tocan:

Juan Luis Dammert
Luis Enrique Alvizuri
Piero Montaldo
y otros camaradas más.

Se agradece.
(Piero con Del pueblo del barrio.)

28.1.09


86,

sí, 86 nuevas interceptaciones telefónicas, y pueden escucharlas en Wikileaks. Hoy Pablo O'Brien las presentó a la justicia. Provecho.


Servicio a la comunidad

--clic en las imágenes--






Fallece John Updike

El creador de la saga de Conejo y tantas novelas (y algunos poemas) notables acaba de fallecer de cáncer al pulmón. La nota es del prestigioso diario español ABC.

John Updike ha muerto de cáncer de pulmón a los 76 años. Se detiene así una verdadera máquina de narrar, un motor incansable que desde que se puso en marcha ya no se detuvo nunca. Deja un legado de más de 50 libros que han tocado todos los palos imaginarios, desde la novela, que es el género que le consagró y le hizo ganar dos veces el premio Pulitzer, hasta la poesía, el cuento, el teatro, la autobiografía y el ensayo, incluso sobre golf. Hacía muchos años que se levantaba cada día muy temprano y escribía sin parar hasta la hora de comer. "No sé qué hacer con mis mañanas si no escribo", confesaba. Con no poco humor atribuía parte de su prolífica creatividad al hecho de padecer psoriasis. ¿Cómo quien sugiere que escribir y rascar, todo es empezar?
Mucha retranca se agazapaba en esta modestia, una cualidad que a Updike le gustaba destacar de la revista donde publicó su primer poema con 22 años y donde siguió escribiendo hasta la muerte: su amadísimo The New Yorker. "No hay otra revista igual, con esa mezcla de limpieza, modestia, buen gusto, inteligencia e inocencia", decía.
¿Será verdad que cuando describimos aquello que nos gusta, en realidad nos describimos a nosotros mismos? De todos los atributos anteriormente enunciados, el único que quizás echaríamos de menos para calificar el estilo o el alma -¿pero no son lo mismo?- de Updike sería la audacia.
Pero no era la suya una audacia de fuegos artificiales ni de efímeros petardos de provocación. No cabe en la cabeza de nadie comparar a todo un Updike con la rechinante hojarasca posmoderna. En Updike hay aliento, sustancia, médula. Una lucidez devastadora surcada de humanidad.
Sí se le ha comparado con éxito con el otro gran autor americano y mordaz de su tiempo, el látigo de la cultura judía Philip Roth. Updike sería algo así como el Philip Roth cristiano. Además de blanco, hombre y muy aficionado al adulterio, por lo menos en la ficción. Sus corrosivos frescos de una clase media americana se situarían en algún punto intermedio entre Chéjov y la tira cómica. Ser dibujante, por cierto, fue su primera vocación frustrada.
Estaba maravillosamente, gloriosamente pasado de moda. No tenía agente literario. Jamás cambió de editorial. Jamás dejó de escribir como un poseso. En 76 años no se le pasó por la cabeza vivir del cuento. Aunque le gustara hacer bromas del tipo que a veces miraba su inmensa obra acumulada ante sí y se sentía como un elefante contemplando una montaña de sus excrementos, su trabajo y su orgullo eran lo mismo. No podía dejar de escribir porque habría dejado de ser.
Muy pocos pueden presumir de haber escrito tan bien durante tanto tiempo. El nervio de su prosa nunca decayó, seguramente por lo mismo que nunca se agotó su curiosidad por lo nuevo. Así el hombre que literaturizó las posibles memorias de los padres de Hamlet, que creó "Las brujas de Eastwick" o que incubó la inolvidable saga de Harry "Conejo" Armstrong dio también a la imprenta "Terrorista", respuesta literaria a los atentados del 11-S. Updike había presenciado horrorizado la caída de las Torres Gemelas desde Brooklyn junto a su mujer.
De ese horror salió la historia de Ahmed, un joven musulmán nacido en Estados Unidos, norteamericano al cien por cien, pero al que la marginalidad y el escándalo ante algunos falsos valores occidentales le encaminan hacia el terrorismo suicida. Updike tuvo el coraje de escribir esto desde el más profundo amor a su país: hasta el final se proclamó proamericano, orgulloso de serlo y convencido de que eso equivalía a amar la democracia sobre todas las cosas. Hasta en esto era de la vieja escuela.
(El escritor.)

27.1.09


Del mito al sueño

Todavía me faltan unos días para reasumir como se debe el blog, pero los voy dejando con algunas vistas que pude tomar anteayer en la expo "Del mito al sueño", esculturas de Rodin, Dalí, Brancusi, Renoir y otros grandes artistas, en el Museo de Arte Italiano.





También pueden chequear, en otro plano, este artículo de Carlos Castro en La República de ayer, sobre las torturas de Majaz, y una entrevista al amigo Santiago Alfaro sobre la cumbia peruana (en líneas generales, estupenda). Paciencia.






(El tiempo, Dalí; El pensador, Rodin; Gabinete antropomórfico, Dalí; Guerrero surrealista, Dalí.)

21.1.09


Poema
Queridos lectores: me alejo por unos días de LDL; debo dedicar el poco tiempo libre que tengo a editar un pequeño libro (no mío) del que tendrán noticias luego. Mientras tanto los dejo con un poema en prosa* que, tal vez y solo tal vez, integrará mi próximo poemario, aún sin título. Recuerden que puede que haya tres o cuatro cosas "justas" en este mundo, pero que una de ellas sea la guerra, es imposible. Ya lo dijo Gandhi: "no hay camino hacia la paz; la paz es el camino". Shanti.

&

paisaje pindaresco. alotropías banales para ojos recién desaparecidos. dedos que apenas huellan las piedras y se pierden en la bruma. abandono brutal de la cosa en la superficie fría. ¿paisaje pindaresco? efervescencia óntica, tibieza de una ausencia reluciente, lustrosas apariciones de moradas, de muelles, de playas, de bayas, de rayas, de vallas quebradas, blancas, flotando sobre aguas flojas con un horizonte solo y olor a nada u oquedad. cómo preguntarse nada, y ni algo. un paisaje no efímero sino escenario de una pregunta sin yo y sin respuestas: ¿qué es ser alguien?, o aplicado a este no contexto: ¿qué fue ser? millones, miles de ellos afanados en la erección de series de cubículos, en la elongación ansiosa de proyecciones térreas mar adentro, de tubulaciones internas por donde otros miles, millones viajen duplicando sus rostros colapsados en el brillo mate de una ventanilla (y ahora no hay ventanas, no hay reflejo, no rostros, no viajes, solo el frío brillo de los rieles y las luces artificiales que persisten con el tierno encono del desahuciado). anthropos = sombra de un sueño. ecuación pindaresca, escisión pintoresca, elisión pedantesca, dantesca de lo insombre este poema donde nada sucede y ni la nada sucede: sueño de una sombra sin historia, pues no hay quien recuerde y el aura desvanece en lo yerto.

¿qué fue ser, dije? shopping sobre pasillos relucientes, joggin por cinturones de asfalto con calzas de esponja ventiladas, construcción de todo lo construible, construction will be my epitaph, el rey carmesí extrajo, devastó, humilló, desplazó, sobreprodujo, especuló, arremetió, mercadeó, medró, desmedró, irremedió, irredentó-se, todo para escapar de la confussion will be my epitaph; ser fue construir para no temer, producir para no confundirse, pero esa confusión era al menos un centro, y la construcción devino en abandono… ¿cómo poner entonces acá una pregunta? íntima contradicción, palabra que busca palabra en la no realidad, sentimientos entrópicos bullendo en mi vacío (microcosmos / macrocosmos). Mejor miremos el terrific(o) landscape: intangibilidad de las cosas sobre las cosas, intactibilidad de lo hecho, pero un alfabeto de huellas y aureas (ouros pindaresco) retirándose hacia lo oscuro como el agua de mar se va dejando piedras, conchas, objetos en bajamar...
mirarlo todo, en ausencia, pero no ver el tokonoma y hallar tu propio ojo, yerto, mirándose a sí mismo en ti y ya nunca más será el ojo con el que miras a dios.
*En realidad un diálogo con algunas líneas de Pindaro (Odas) y una fabulosa sentencia de M. Eckhart.
Réquiem por las Víctimas de una guerra: 2009


El poeta Porfirio Mamani Meneses me envía este poema desde París. Lo comparto.


Todo es efímero:
el sol, las estrellas y la luna.
¿Qué son esos ruidos?
Una piedra que sobre la piedra cae.

Todo pasa, todo cuenta:
El camino, la soledad, el olvido.
¿Qué es eso lo que veo?
Un fuego amargo que de las nubes desciende.

Todo es silencio:
tu voz, la mía, la nuestra.
¿Qué son esos gritos?
Niños buscando a sus madres muertas.
Madres buscando a sus niños muertos.

Todo es efímero:
el dolor, la vida, la sed.
¿Quiénes son esos los que van por ahí?
Almas buscando su cadáver
quemado por el fuego y la ceniza.

Todo me ausenta, todo me fenece:
el grito, la madre, el niño.
¿Y aquello que no veo?
Casas, polvo, sangre,
y niños despedazados por el miedo.

Todo pasa, todo queda:
el amor, el odio, la indiferencia, no el olvido.
¿Y esa voz de dónde viene?
De la tierra, de la muerte, de la herida,
que paseándose va entre nubes de polvo y miseria.

Todo es efímero:
el sueño, la mirada, y tu sonrisa.
¿Qué fue aquello que cayó de la nada?
Una mano, la mano de la muerte andando,
de noche a noche, buscándose de un lado a otro.

Todo es nada:
la paz, la guerra, la ceniza.
¿Qué es eso que oigo con una sola oreja?
El fuego devorando al fuego,
el odio consumiéndose en el odio.

No hay paz, para ti, caminante del desierto.

Todo es cal, todo calmo:
mi palabra, la tuya, la nuestra.
¿Y aquello tan oscuro, qué es?
Rostros peregrinos de la muerte.
Mensajeros, ángeles de la muerte,
derramando su savia en los caminos y las casas.

Aquí está la paz, aquí la guerra,
van, cada una con su bandera,
a encontrarse en el fango
del corazón del hombre.

Y así, queriendo gritar, no gritamos.
Sólo miramos, sólo miramos,
que hombres despedazan a los hombres,
que hombres despedazan a los niños,
que hombres despedazan a las madres.
Y no hay ni lágrima, ni agua, ni llanto
para decir lo que sentimos.

Y así, queriendo gritar: ¡gritamos!,
entre luces y noches que se incendian.


París, 16/1/2009

20.1.09


Humor cruel y desesperanza

Tragicómica y melancólica, esta novela nos presenta un mundo plúmbeo y totalitario, dominado por fuerzas ciegas e impersonales. Un escenario humano desolador en el que la inteligencia es anulada por la fuerza bruta y la violencia, y en el que el caos arrastra irremediablemente a unos personajes que, entre el conformismo y la insignificancia, no aciertan a crear un orden nuevo menos cruel y menos gris. El estallido de violencia no alcanza siquiera el rango de revolución y la vida transcurre, en esta pequeña y anónima ciudad húngara, sumida en una atmósfera de terror y amarga ironía. “Melancolía de la resistencia” es una obra maestra del humor negro.

Esto es lo que dice la contraportada de Melancolía de la resistencia (El acantilado, 2001), la mejor novela del húngaro László Krasznahorkai, escritor favorito y colaborador, hasta cierto momento, del realizador, húngaro también, Bela Tarr (Satantangó, Damnation, otros).

Es curiosa la forma en que llegué a esta novela. Revisando una reseña sobre Gerry, la película de Gus Van Sant, me enteré de que había incluso escenas completas que replican, homenajeando, el cine de Tarr. Como aquella en que Damon y Afflec caminan en rítmica coordinación, muy juntos.

Bueno, conseguí algunas películas de Tarr, y me enteré que LK había colaborado con él en varios proyectos, por ejemplo en la versión fílmica de Las armonías de Werckmeister, segunda parte de Melancolía de la resistencia. Recordé que había visto el libro en El Virrey, y ya está.

Mientras duraba el bombardeo, no podía dejar de pensar en cuánto debía parecerse ese infierno al descrito por LK en su novela. (Y cuánto se parecen todas las sociedades oprimidas por el poder totalitario de cualquier signo.) Es que desde la primera página la atmósfera que impone el texto es asfixiante, desconsoladora, amenazante y caldeada. Hay una abulia cósmica que trasciende la esperanza, la libertad e inclusive la misma violencia.

Es como si los personajes de LK –enredados en situaciones propias de la más corrosiva comedia negra- hubieran perdido la vitalidad y vagaran sin destino y sin posibilidad de cambio, errando en un mundo a la vez extremadamente extraño y muy suyo, tristemente suyo. Un mundo donde ya ni siquiera la violencia sacude, porque se ha introducido en todos sus habitantes y los ha castrado moralmente.

Melancolía de la resistencia es una de las novelas más impactantes que he leído en años.


(Portada.)

¿Qué lograron los israelíes en Gaza?

Luego de tres semanas de feroces bombardeos, por fin el ejército israelí se retira gradualmente de la Franja de Gaza, mientras los miembros de Hamas lanzan cohetes a Israel como avisando que, aunque fueron largos días de terror, su organización sigue viva y tan nociva como antes.

Me pregunto entonces de qué sirvió la terrorífica ofensiva israelí si Hamas sigue vivo y más bien parece moralmente fortalecido pues hablan de una "derrota del ejército israelí". ¿Algo más que réditos electorales logró el actual gobierno de Israel con la sanguinaria incursión militar?

Creo que si a alguna de estas partes le interesara realmente la paz, habrían llegado a un acuerdo hace muchos años; pero lamentablemente el dolor y la muerte de la guerra les son funcionales a los respectivos poderes, sobre todo a Israel.

Porque sencillamente no es comparable el terror que puede causar una organización precaria materialmente como Hamas –unos 500 muertos en 15 años con atentados suicidas– con los 1,500 muertos –la mayor parte de ellos civiles– y daños materiales incalculables hasta ahora, que en solo tres semanas ha generado la ofensiva israelí.

Gustavo Faverón ha hecho increíbles evoluciones sofísticas para justificar el terror israelí; es bueno saber que es prácticamente el único intelectual latinoamericano que es capaz de ponerse abiertamente del lado de los israelíes (sus motivaciones y objetivos, no me interesan), mientras que incluso el escritor Mario Vargas Llosa y el estupendo director de orquesta argentino Daniel Barenboim (quien se define como judío) han repudiado la "muerte justificada" que ha regalado al mundo el ejército de Israel.

Habría que preguntarle a los israelíes qué ganaron con esta ofensiva. A parte de los muertos, el terror, la destrucción, y el fortalecimiento moral de Hamas y su gente. Qué sabor tiene esa retirada supuestamente triunfal de un territorio donde los niños y la gente indefensa fueron los más perjudicados, y donde el terror fundamentalista de Hamas, ni fue aplastado, como se prometió al principio, ni se acallará en el futuro.

(Retirada sin pena, sin gloria y con mucha muerte.)

17.1.09



La crítica inconstante y Cabrera Infante

Como para compensar una muy severa reseña de noviembre pasado, a cargo de Antonio José Ponte, donde se dice cosas como estas de la novela póstuma de Guillermo Cabrera Infante, La ninfa incostante (Galaxia Gutemberg, 2008):

La ninfa inconstante incluye algunas de las peores ocurrencias del stand-up comedian que fue Cabrera Infante. Valga un ejemplo: "De todas las comidas del día el desayuno es mi favorita. Favorito que es masculino. Los masculinos son los menos culinos. Culinario." Disgustan, aquí y allá, momentos de escritura desmañada: "Estelita da muestras de impaciencia, que están las muestras en demostración en su cara. Se llaman muecas."

Letras Libres publica en su edición de enero otra reseña, esta vez un poco más positiva, de Vicente Molina Fox, donde se dice que "es la novela más real de las irreales ficciones de Cabrera Infante, y funciona de ese modo –y no por el hecho de ser póstuma– como el elemento faltante en el itinerario del autor anglo-cubano".

Pero ya Rosa Pereda, en Babelia, había calificado a la novela de "genial", además de establecer que tiene "muchos niveles de lectura" y que tiene

intocable, un misterio final, en la profundidad. Habría que tener todas las referencias de que dispone el autor para poder comprenderla enteramente. Algunas, muchas, nos son asequibles. Otras no. Otras están en el secreto del creador, en sus vivencias, en sus fantasmas. Pero asomarse a ellas es un privilegio, porque se trata de una gran novela. Una novela genial.


Rafael Lemus, en su imperdible blog personal, reparó además en que

es común que los autores ya viejos escriban involuntarias parodias de sus obras más importantes. Lo que antes fue vigor es ahora caricatura. No en el caso de Cabrera Infante. Este hombre estuvo a salvo de parodiar involuntariamente su estilo porque su estilo era, y fue desde el principio, pura parodia.

Yo recién la tengo desde ayer y disfruto morosamente con sus primeras páginas. En unos días tendrán un comentario mayor en este blog. Por lo pronto, les copio un fragmento de la novela:

¿Cómo describir la calidad de la piel de Estela que irradiaba la luz más que la reflejaba y era a la vez esencial y material al cubrir un cuerpo que no era hosco sino simplemente, después de la primera noche, hostil? Su piel era su frontera. Detrás había un mundo oscuro, feral, una selva salvaje y misteriosa. Ella, como todo territorio inexplorado, atraía y daba miedo a la vez. Fui yo quien la descubrió, pero su exploración (nunca pude hablar de conquista) fue costosa. Solo me salvo mi instinto de conservación, que ha sido desde niño una suerte de ángel de la guarda. (pp 207)

(Portada. Guillermo Cabrera Infante.)

Coincidencias lavanderas

Es interesante que dos analistas políticos muy reputados coincidan hoy en sendos diarios sobre la naturaleza del acto deleznable que ayer perpetraron los congresistas con respecto al informe en mayoría sobre el caso de los petroaudios. Carlos Reyna, en Perú.21, dice que

el informe en mayoría prácticamente ha deja lavadito con detergente a los tres ex ministros. (...) Con este antecedente, ¿qué va a pasar con Rómulo León Alegría? Ya no va extrañar a nadie que dentro de poco aparezca la noticia de que él tampoco cometió una falta.

Reyna, además, calificó duramente la actuación de Carlos Raffo en dicha comisión y lo sindicó como el gran responsable de la nula legitimidad de esa comisión investigadora. El petroteam de Del Castillo, Garrido Lecca y Vallejos se lo agradecerá, es seguro.

En La República de hoy, en su columna "El gran faenón", Augusto Álvarez Rodrich desmenuza lo sucedido y dice que el guión oficial

fue limpiar a quienes cometieron graves faltas a la decencia y a la ética con la que deben manejarse los funcionarios del sector público peruano.

Frente a todos estos atropellos por parte de la corrupción institucionalizada, tal vez sea hora ya de preguntarse si es tiempo de volver a lavar la pobre bandera nacional, cada vez más embarrada por ministros, congresistas y periodistas adictos al régimen.
(Hay cosas que ningún detergente limpia.)

16.1.09



Poética calvinista

Tal vez fui un poco tajante en el post en que comentaba la poética de Vila–Matas, hace un par de días. Hay escritores buenos que son fieles a su diversidad y a su búsqueda, y hay otros, también buenos, que permanecen pegados a su propia concepción de la escritura, e incluso –como en el caso de Italo Calvino– no admiten desviaciones mayores.

La literatura no es más que este inventarse de reglas y después seguirlas. (…) Hay un hecho que te coloca en gran desventaja: escribes con facilidad. La literatura nace de la dificultad de escribir, no de la facilidad. Donde la pluma se te traba, donde no consigues expresarte, desde ahí y solo desde ahí podrás empezar a hacer literatura. (…) donde la pluma corre con facilidad no nace nada nuevo.

Esto le dice Calvino a un Carlos Álvarez, escritor que le hiciera llegar una novela al célebre cuentista. Dice Calvino en otra parte de la carta que siempre se fija en tres elementos cuando lee un libro:

1. si tiene un lenguaje
2. si tiene estructura
3. si muestra algo, a ser posible algo nuevo

De ser posible, yo invertiría la relación, sin dejar ningún punto fuera. Primero me fijaría si tiene algo, preferentemente nuevo, qué decir o mostrar. Luego si tiene un lenguaje elaborado y/o propio, y apropiado. Por último, si tiene una estructura sólida, aunque fuera la clásica.


En cualquier caso, coincido plenamente en que la literatura es establecimiento de restricciones y y reglas particulares. Es lo que hago con cada libro que publico: me digo no iré por este lugar, no caeré en estos temas, procuraré mantenerme en este cauce, no perderé de vista el conjunto, estos rasgo estílisticos no convienen… Eso es un escribir: ponerse trabas, márgenes, delimitar, y dentro de ello hacer explotar la experiencia escritural.

(En cuanto a lo de escribir con facilidad, pues es claro. Allí donde el facilismo predomina, el terrible monstruo del éxito -o el aún más terrible de la intrascendencia- puede asomar. Contra.)

(Italo Calvino. Portada.)

15.1.09


¿Más crisis, más cultura?

Un informe de Fernando Carvallo desde París, en el noticiero de TV de RPP, me saca de un estado de dulce somnolencia esta mañana temprano. En plena crisis económica los grandes rubros del consumo francés han bajado, algunos alarmantemente, como la compra de autos y casas, y la asistencia a restaurantes; pero el consumo de cultura se ha incrementado.

Un estudio de OpinionWay, leo en Le Figaro, afirma que el 42% de los franceses piden más consumo cultural, notable si se tiene en cuenta que los galos gastan un poco más de mil euros mensuales en entreteniminto cultural (¿cuánto gastará un peruano promedio?).

La recaudación de los cines se ha incrementado en Francia más del 20% durante la crisis. La venta de libros ha crecido contra todo pronóstico, y la Opera de París ha obtenido una recaudación que ha superado toda expectativa. Las visitas al Louvre, por si poco fuera, han rebasado durante el 2008 su récord histórico. Los partes temáticos (¿entretenimiento y/o cultura?),

esos lugares en que los problemas no existen siguen atrayendo a más y más visitantes. En Disneyland Paris, los empleados van a recibir una prima de 200 euros por los buenos resultados de visitas. Tal y como comenta Didier Arno, especialista en estudios turísticos: "los parques temáticos resisten bien a la crisis porque constituyen una buena salida para los clientes que quieren recibir más por su dinero".

Cabe recordar que el consumo de cultura, en su entendimiento más amplio, también se incrementó desde el final de la gran depresión estadounidense hasta muchos años después. Datos todavía incipientes me dicen que algo similar, pero cuantitativamente menor, obvio, estaría pasando en el Perú.
Por supuesto, las relaciones entre economía y cultura se han complejizado en las últimas décadas, y las cifras sorprendentes de Francia no son compartidas por otros países, sin ir muy lejos por España, donde el consumo cultural ha descendido. Si quieren apenas empezar a pensar sobre el tema pueden leer este ensayo ligero de SalonKritik.

(El Louvre, muy de cerca.)

14.1.09


¿Quiénes son los conspiradores?

Por Chachi Sanseviero (tomado de La República del 14-1-9)

Desde el triunfo del Apra la presencia del almirante Giampietri en la vicepresidencia fue motivo de inquietud para analistas suspicaces. García arrastra la lacra de la hiperinflación y la peor guerra contra Sendero Luminoso, con apagones, desabastecimiento y agua fétida. Pero lo que huele más feo es el enigma tras esa dupla que antes compartió responsabilidad en la matanza de los penales y que luego del 2006 quedó íntimamente ligada a la mafia fujimorista.

A pocos meses de iniciado el gobierno aprista las tanquetas rodearon Palacio al mejor estilo fujimontesinista con pretexto de conjurar un inminente atentado al presidente. Desde entonces, la teoría conspirativa fue creciendo hasta lavar conciencias en los medios, ahogar a una oposición casi en extinción y acusar de terroristas a obreros, campesinos y mineros.

Hoy el Estado no existe y las instituciones que deberían estar al servicio de la ciudadanía en realidad sirven a intereses privados. Marinos espían a corporaciones para vender información o policías apoyan a compañías de seguridad para cuidar bancos o proteger empresas mineras y petroleras acallando la protesta de campesinos con asesinatos o torturas como las que denunció La República en Majaz.

Ministros leales a sus patrones apuran leyes contra intereses públicos aprovechando la indolencia cómplice del Congreso, como el caso de Mercedes Aráoz y los beneficiarios de su TLC para afuera, o el ecólogo Brack y su conversión pro minera con pasivos ambientales y venta de bosques amazónicos. O el patético Flores Aráoz que ignora por dónde entran los insumos para la droga pero afirma que los campesinos asesinados en Vizcatán eran terroristas y no "niños pastores de Fátima", aunque luego acompaña una acción cívica en la zona donde se entregó 10 mil juguetes ¿para hijos de terroristas?

En esta baraúnda de conspiradores, García mira al vacío mientras sus allegados se espían mutuamente blindados por la presunción de inocencia y por la certeza de que todo quedará en familia.

(Chachi Sanseviero.)

Una poética vilamatasiana (apenas comentada)

En reciente artículo de El País, el autor de Exploradores del abismo, Bartleby y compañía, Lejos de Veracruz y tantos otros libros tan geniales como distintos entre sí, expone una de sus poéticas –porque para mí los grandes escritores proponen una poética con cada libro que escriben– en el texto (bien) titulado "Moral del divertido":

Me divierte modificar todo aquello que nos presentan como original. Y escandalícese quien quiera, pero esencialmente escribo para divertirme. Así al menos llegué a la escritura; llegué con la idea de haber encontrado algo que me permitiría empezar a pasármelo bien.

Divertirse, sin duda, es aquí sinónimo de innovación, de alegre búsqeda.

Todo lo que es innovar para mí equivale a diversión. Y viceversa. Me divierto (innovo), luego escribo. La ficción es experimentación; cuando deja de ser eso, deja de ser ficción. Hay muchas novelas que no innovan, y a mí, al menos, todas aquellas que no innovan me producen una sensación de déjà vu brutal, y en consecuencia un aburrimiento completo. Está lleno de novelas que no experimentan, que para mí no alcanzan ni la estatura de la ficción, que es pura innovación siempre.

Cierto, muy cierto, a abrir las orejas: ¿qué valor puede tener trabajar una novela sobre un esquema convencional, con un lenguaje gastado y una estructura previsible solo para que sea aceptada por el "gran público" o un jurado?

"Uno nunca escribe una frase", decía John Cheever, "sin sentir que nunca se ha escrito de esa forma, y que puede que incluso la sustancia de la frase no se haya sentido nunca. Cada frase es una innovación". Y aquí viene algo ahora a tener en cuenta: la innovación, que está ligada a la diversión, se halla estrechamente conectada a la creación de un universo moral. Es decir que se puede llegar a la creación o consolidación de una ética por los caminos de la diversión.

Claro que sí. Hay una ética en Cabrera Infante, quien divierte y se divierte con cada libro. Grandes éticas en Rabelais, en Céline, en Joyce, y estoy seguro que, pese a la gravedad de lo que dijeron, no pararon de divertirse, con el lenguaje, con la estructura, con el género humano (que en muchos aspectos es risible casi por definición).

Mi moral de escritor está relacionada con una moral de la forma y con la idea de que toda obra escrita está fundada sobre el vacío, pero, aun así, un texto debe tener madera de héroe y tratar de abrir nuevos caminos, tratar de decir lo que aún no se ha dicho. Sí, lo que aún no se ha dicho. Me equivoco, luego escribo.

Decir lo que aún no se ha dicho, esa única utopía que debe obsesionar al escritor, esa quimera que sí vale la pena (o la alegría).

Porque en una descripción bien realizada, aunque sea obscena, hay algo siempre moral: la voluntad de decir la verdad. Piénsese en la literatura de riesgo de Kafka, que nunca estuvo interesado por la realidad, sino por encontrar la verdad. Creo que cuando se usa el lenguaje simplemente para obtener un efecto, para no ir más allá de lo que nos está permitido, se incurre paradójicamente en un acto inmoral.

Claro, y también cuando se toman temas que en realidad no nos interesan, o que sabemos que causarán efectos en quienes lean la obra. Es sucio.

Hay siempre una búsqueda ética en la lucha por crear nuevas formas. Se habla de novelas convencionales divertidas y son, en efecto, divertidas, pero también indecentes. Porque cuando se usa el lenguaje simplemente para obtener un efecto, es decir, para no ir más allá de lo que nos está permitido, se incurre paradójicamente en un acto inmoral.

Perfecto.

Me gustan los autores en los que hay una búsqueda ética precisamente en su lucha por crear nuevas formas. Está claro que el escritor que trata de decir la verdad, que quiere ampliar las fronteras de lo humano, puede fracasar. En cambio, el exitoso autor de productos literarios que imitan a otros productos ya hechos, no fracasa, no corre riesgos, le basta con copiar el original, con aplicar la misma fórmula esclerótica.

Todo está dicho.

(Enrique Vila-Matas.)

13.1.09



"Monse" + poetas del asfalto + Ovidio

¿Qué hice el fin de semana? Con algunas inolvidables sensaciones de Elephant y grandes imágenes de Paranoid park, me senté a ver Gerry (2002), la parte que me faltaba de la trilogía de Gus Van Sant. Hermosas imágenes, travellings despaciosos, morosidad poética. La escena de Affleck subido a una enorme piedra y sin saber cómo bajar me recordó a las piezas de teatro de Beckett. Sentí que pudo haberse prescindido de todo diálogo, y que el final pudo haber sido otro, y otro, y otro, pero la película no habría cambiado casi nada. Sentí también que el agotamiento, esporádico, es casi inevitable al verla.

En esos pequeños momentos de abulia hojeaba Poetas del asfalto número 50, la heroica revista que dirige Richi Lakra. Poemas breves de Bukowski que me despertaban. Luego de llegar, por fin, al final del filme –un homenaje estilístico a Bela Tarr, según el propio GVS–, tomé la edición más a la mano de Las metamorfosis de Ovidio, donde hallé estos fragmentos:

Llega el día y, al herir la primera luz del sol las cimas, se alejan los jóvenes
(…)
y con ojos ecuánimes contemplan los dioses los asuntos humanos.

(Gerry significa aprox. "monse" en español limeño.)

12.1.09

TALLER DE POESÍA DICTADO POR PAUL GUILLÉN

Expositor: Paul Guillén

Inicio: jueves 22 de enero de 2009

Horario: martes y jueves de 6 a 8 p.m.

Duración: 5 semanas

Costo único: 160 soles

MAYORES INFORMES:
revistasolnegro@gmail.com

CLASES:
Los Claveles 402
Residencial San Felipe
Jesús Maria
Teléfono:
986-011-146

TALLER DE POESÍA

1. Guía para dar clases de introducción a la poesía.

Acerca de si la poesía "cabe" en el salón de clases, ocurre lo mismo que con la forma en que nos educaban sobre el sexo en aquellas viejas clases de "Biología": no se nos decía cómo hacerlo, sino su semiótica. Si hubiera tomado la materia de biología en serio, me hubiera convertido en un monje, si hubiera tomado en serio las clases de Literatura en la universidad, me hubiera convertido en un contador… La situación es la misma para la transmisión de la poesía que fracasa en los salones… Hay que dejar que el arte tiranice sobre la vida:
a) Hay que introducir a la poesía, sin compulsión, hacia situaciones "orales", en las cuales el novicio pueda entrar, pueda aprender escuchando y participando.
b) Refiriéndonos a lo "primitivo" y otros materiales en los cuales la relación entre el arte y la vida sea clarísima (o por medio de información biográfica, no necesariamente psicológica, ahí donde el vínculo social se ha roto).
c) Hay que utilizar a los poetas dentro de los salones o fuera de ellos (lecturas en vivo, grabaciones o video), para ayudar a reestablecer algunos aspectos de la situación "tribal" donde la poesía es aprendida en asociación con los poetas y "otros guardianes de las palabras elevadas".
d) Por la "sonorización", desalentando las lecturas silenciosas del texto: para recordar que incluso donde la poesía es "mediada por la tipografía", a la hora de aprender la boca se mueve al mismo tiempo que la mente.
e) Dejando que los estudiantes escuchen y anoten su propia habla, compongan poemas y los interpreten, integrándolos con las otras "artes".
f) Hay que alentar, de principio, la reconsideración de esas formas de poesía que pueden ser parte de la vida de los aprendices (la canción, la balada, el rap callejero, el lenguaje altisonante y otros por el estilo); es decir, la poesía que de verdad usan, antes de avanzar a las formas que les son menos familiares.
[Este pasaje ha sido extraído de un diálogo que el poeta norteamericano Jerome Rothenberg tuvo con William Spanos en 1975, que luego fue publicado en la revista Boundary 2, vol. III, número 3, primavera de 1975]


2. Programa

Sesión 1: Introducción al experimento: la situación de la poesía en el Siglo XXI. Desde el tribalismo hacia las nuevas tecnologías. ¿Cómo leer poesía? ¿Porqué estudiar poesía? Imagen/metáfora/símbolo. Texto base: El ABC de la lectura de Ezra Pound.
Sesión 2: Lectura y corrección de textos de los asistentes al taller.
Sesión 3: El poema en prosa: ritmo, variaciones y perspectivas. Análisis de textos de Francis Ponge y John Ashbery. Texto base: "El poema en prosa moderno: consideraciones temáticas y formales" de Shara Moseley.
Sesión 4: Lectura y corrección de textos de los asistentes al taller.
Sesión 5: La vanguardia norteamericana. Textos base: "El verso proyectivo" de Charles Olson y "La revolución de la palabra: la poesía estadounidense de vanguardia" de Jerome Rothenberg.
Sesión 6: Lectura y corrección de textos de los asistentes al taller.
Sesión 7: Contra los poetas y contra la poesía: OULIPO / Concretismo. Textos base: OULIPO COMPENDIUM, "Superación de los lenguajes exclusivos" de Haroldo de Campos, "Concretismo" de José de Souza Rodrigues y "Observaciones sobre el arte de la poesía" de Ernest Jandl.
Sesión 8: Lectura y corrección de textos de los asistentes al taller.
Sesión 9: Experiencias grupales en Latinoamérica: Hora zero / Infrarrealismo, Kloaka y el neobarroco latinoamericano de los años 80. Textos base: "Palabras urgentes" de Juan Ramírez Ruiz y Jorge Pimentel, "Déjenlo todo, nuevamente. Primer Manifiesto Infrarrealista" de Roberto Bolaño, "Manifiesto Infrarrealista" de Mario Santiago Papasquiaro, "Movimiento Kloaka (1982-1984): cultura juvenil urbana de la postmodernidad periférica" de Juan Zevallos Aguilar, "Neobarrosos" de Eduardo Milán y "El neobarroco una convergencia en la poesía latinoamericana" de José Kozer.

Sesión 10: Lectura y corrección de textos de los asistentes al taller.

3. Metodología

El taller es de carácter informativo, analítico y experimental. Las sesiones teóricas buscan consolidar un conjunto de conocimientos sobre la historia de la poesía en el siglo XX y situar al asistente en la articulación entre tradición y experimento. Las sesiones de lectura y corrección de textos se proponen como una guía abierta para la escritura de los propios poemas de los asistentes al taller.

4. Materiales de trabajo

Los materiales serán entregados oportunamente por el coordinador del taller.

(Tumba de Paul Celan, uno de los mayores poetas del siglo veinte en cualquier idioma.)

11.1.09

Morir en Gaza

Por Mario Vargas Llosa (tomado de El País del domingo 11 de enero 2009)

Nuestro más laureado escritor deja firme su posición frente al terrorífico accionar de Israel contra objetivos de Hamás y población palestina indefensa. Después de esto, ¿quién que esté en sus cabales y no tenga intereses oscuros de por medio podrá seguir justificando la barbarie con torvas sutilezas?


Hay alguna posibilidad de que la invasión militar de Israel a Gaza "destroce la infraestructura terrorista" de Hamás -objetivo oficial de la operación- y ponga fin al lanzamiento de cohetes artesanales de los integristas palestinos que controlan la Franja sobre las ciudades israelíes de la frontera? Yo creo que ninguna y que, más bien, esta operación militar en la que, hasta el momento de escribir estas líneas, han muerto ya más de 600 palestinos, entre ellos gran número de niños y civiles inocentes, y causado millares de heridos, tendrá el efecto de una poda en la comunidad palestina de la que Hamás saldrá reforzada y muy disminuido el sector moderado, es decir, la Autoridad Nacional Palestina liderada por Mahmud Abbas.

Amos Oz y David Grossman ahora, tímidamente, sólo se animan a reclamar la paz
Para que la razón esgrimida como justificación del ataque por Ehud Olmert y sus ministros tuviera visos de realidad, Israel debería volver a ocupar Gaza con un enorme despliegue militar permanente o perpetrar un genocidio que ni siquiera los más fanatizados de sus halcones se atreverían a asumir, ni, esperemos, el resto del mundo toleraría, aunque la opinión pública internacional ha mostrado ya más de una vez una supina indiferencia en lo que respecta a la suerte de los palestinos. La verdad de los hechos es que, por más feroz que haya sido el castigo infligido por el Ejército de Israel a Gaza, y precisamente debido al sentimiento de impotencia y odio por lo ocurrido del millón y medio de palestinos que viven hambreados y medio asfixiados en esa ratonera, lo probable es que, una vez que el Tsahal se retire de la Franja y se restablezca "la paz", las acciones terroristas se renueven con nuevos bríos y un deseo de venganza atizado por los sufrimientos de estos días.

Los defensores de los bombardeos y la invasión responden a sus críticos con esta pregunta: "¿Hasta cuándo puede resistir un país que sus ciudades sean víctimas de cohetes terroristas lanzados desde sus fronteras a lo largo de días y meses por una organización como Hamás que no reconoce la existencia de Israel ni oculta su propósito de acabar con él?". La pregunta es muy pertinente, desde luego, y nadie que no sea un fanático o un terrorista puede justificar el acoso criminal constante de Hamás contra las poblaciones civiles de Israel. Ahora bien, si se trata de buscar las causas del conflicto es, a mi juicio, deshonesto quedarse sólo allí, en los cohetes artesanales de Hamás, y no retroceder un poco más en el tiempo para entender -lo que no quiere decir justificar, claro está- lo que sucede en ese explosivo rincón del mundo.

La victoria electoral que llevó a Hamás al poder en la Franja no fue un acto de adhesión masivo de los palestinos de Gaza al fanatismo integrista ni a las acciones terroristas sino un rechazo perfectamente legítimo de los ciudadanos a la ineficiencia y, sobre todo, a la descarada corrupción de los dirigentes de la Autoridad Nacional Palestina. Y, también, un típico acto autodestructivo al que los seres humanos, individuos o colectividades, son propensos cuando llegan a situaciones límite, de indefensión y desesperación totales.

Desde luego que la retirada de Israel de Gaza y el abandono de los 21 asentamientos de colonos que allí había, en el verano de 2005, despertó grandes esperanzas de que este gesto impulsara el proceso de paz que debería conducir a la creación de un Estado Palestino que coexistiera con Israel y le garantizase su seguridad en el futuro. No sólo no ocurrió así. Hamás se alzó con el poder y sus disputas con Al Fatah -con tiroteos y asesinatos de por medio-, por una parte, y, por otra, la política de Israel de incomunicar a Gaza y mantenerla en una suerte de cuarentena implacable, impidiéndole exportar e importar, cerrándole el uso del aire y del mar, permitiendo que sus pobladores salieran de ese gueto sólo a cuentagotas y después de trámites abrumadores y humillantes, contribuyeron al gran "fracaso económico" que hoy día los halcones de Israel exhiben como prueba de la incompetencia de los palestinos para gobernarse a sí mismos.

Me pregunto si algún país en el mundo hubiera podido progresar y modernizarse en las condiciones atroces de existencia de la gente de Gaza. Nadie me lo ha contado, no soy víctima de ningún prejuicio contra Israel, un país que siempre defendí, y sobre todo cuando era víctima de una campaña internacional orquestada por Moscú que apoyaba toda la izquierda latinoamericana. Yo lo he visto con mis propios ojos. Y me he sentido asqueado y sublevado por la miseria atroz, indescriptible, en que languidecen, sin trabajo, sin futuro, sin espacio vital, en las cuevas estrechas e inmundas de los campos de refugiados o en esas ciudades atestadas y cubiertas por las basuras, donde se pasean las ratas a la vista y paciencia de los transeúntes, esas familias palestinas condenadas sólo a vegetar, a esperar que la muerte venga a poner fin a esa existencia sin esperanza, de absoluta inhumanidad, que es la suya. Son esos pobres infelices, niños y viejos y jóvenes, privados ya de todo lo que hace humana la vida, condenados a una agonía tan injusta y tan larval como la de los judíos en los guetos de la Europa nazi, los que ahora están siendo masacrados por los cazas y los tanques de Israel, sin que ello sirva para acercar un milímetro la ansiada paz. Por el contrario, los cadáveres y ríos de sangre de estos días sólo servirán para alejarla y levantar nuevos obstáculos y sembrar más resentimiento y rabia en el camino de la negociación.

Todo esto lo saben, mucho mejor que yo o que cualquier observador, los dirigentes de Israel, que pueden haber perdido los sentimientos y la moral, pero no la inteligencia. La clase dirigente israelí es de muy alto nivel, bastante más culta y preparada que la del promedio occidental. Y, si es así, ¿para qué desatar una operación militar que no va a acabar con el terrorismo de los fanáticos de Hamás y que, en cambio, va a servir para desprestigiar a un Estado que con acciones punitivas como ésta ha perdido ya esa superioridad moral que tuvo sobre sus enemigos en el pasado, por ejemplo cuando Yitzhak Rabin firmó los Acuerdos de Oslo de 1993?

Creo que la respuesta es la siguiente: desde el fracaso de las negociaciones de Camp David y de Taba del año 2000-2001, en las que el Gobierno israelí presidido por Ehud Barak estuvo dispuesto a hacer unas importantes concesiones que Arafat cometió la insensatez de rechazar, la sociedad israelí, profundamente decepcionada, ha vivido un proceso de derechización radical y, en su gran mayoría, llegado a la conclusión de que no hay acuerdo razonable posible con los palestinos. Y que, por lo tanto, sólo una política de fuerza, de represión y castigo sistemáticos, los doblegará, haciéndoles aceptar, al final, una paz impuesta según las condiciones de Israel. Esto explica la popularidad que tuvo Ariel Sharon y el crecimiento del apoyo al movimiento de los colonos que siguen instalando asentamientos por doquier en Cisjordania y a la construcción del Muro que aísla, cuartea y reduce como una piel de zapa a la Cisjordania palestina. Y esto explica, también, que, desde que empezaron a llover las bombas sobre Gaza, haya subido como flecha la popularidad de los laboristas de Ehud Barak, el actual ministro de Defensa, y de la líder de Kadima, la canciller Tzipi Livni, quienes, gracias a la operación militar contra Gaza, han recortado la ventaja que les llevaba, cara a las próximas elecciones, el conservador Benjamín Netanyahu. No hay que olvidar que, según las encuestas, más de dos tercios de los israelíes aprueban la acción militar contra Gaza.

"Nuestros corazones se han endurecido y nuestros ojos se han nublado", dice el periodista israelí Gideon Levy, en un artículo aparecido en el diario Haaretz el 4 de enero de 2009, comentando la incursión del Tsahal en Gaza. Como todo lo que escribe, su texto transpira decencia, lucidez y coraje. Es un lamento por esa progresiva desaparición de la moral en la vida política de su país, aquel fenómeno que, según Albert Camus, precede siempre los cataclismos históricos, y una crítica a esos intelectuales progresistas como Amos Oz y David Grossman que, antes, solían protestar con energía contra hechos como el bombardeo de Gaza y ahora, tímidamente, reflejando la involución generalizada de la vida política israelí, sólo se animan a reclamar la paz. Gracias por demostrarnos que todavía quedan justos en Israel, amigo Gideon Levy.

© Mario Vargas Llosa, 2008.

Jeta de santo en El País

El poeta mexicano Mario Santiago Papasquiaro, inmortalizado como todos sabemos por Roberto Bolaño en Los detectives salvajes, y fundador del movimiento infrarrealista, no vio su antología poética Jeta de santo (2008), que reúne poemas escritos entre 1974 y1997, publicada. En Babelia le han hecho una reseña a ese justiciero libro, a la medida española.


Su verdadero nombre fue José Alfredo Zandejas, nació en México en 1953 y murió en la misma ciudad 35 años más tarde, después de un agitado y famélico periplo por Barcelona, París y Tel Aviv. Desde muy joven adoptó el nombre de Mario Santiago, al que más tarde agregaría el apellido Papasquiaro (en homenaje al político y revolucionario José Revueltas, cuya localidad natal se denomina Santiago Papasquiaro). Ni su nombre de nacimiento ni el alias que escogió le dieron tanta celebridad como el que le puso Roberto Bolaño en Los detectives salvajes (1998): Ulises Lima. En efecto,

Mario Santiago fue quien, en 1975, fundó junto a Bolaño -y otros poetas cuyo número y nombre siguen siendo materia de controversia- el movimiento denominado "infrarrealismo" en la realidad y "real visceralismo" en Los detectives salvajes, la novela que, veinte años más tarde, lo convirtió en leyenda. El movimiento formó parte del ímpetu de rebelión que dominaba la época, desde el Mayo Francés a los grupos revolucionarios en América Latina y las últimas reverberaciones de la vanguardia artística y poética. La irreverencia estaba de moda, pero no en México, donde el sistema intelectual mantenía una visible sujeción al estamento político oficial.

Los infrarrealistas rechazaban el papado poético y cultural de Octavio Paz, en quien veían al intelectual orgánico de un sistema político inmóvil y falaz. En su lugar reivindicaban la actitud del estridentismo, el movimiento poético mexicano que emuló el espíritu del surrealismo francés. Según cuenta el infrarrealista José Vicente Anaya, una de las más sonadas performances del grupo consistió en provocar la expulsión de varios de sus miembros de una lectura de Octavio Paz y David Huerta. Precisamente Anaya publicó recientemente un estudio sobre Concha Urquiza (Brota la vida en el abrazo, Cuadernos de Veracruz, 2007), personaje fascinante y poeta de un peculiar y grandioso misticismo, que en la novela de Bolaño inspira la figura de Cesárea Tinajero, a quien los "detectives salvajes" van a buscar a Sonora (aunque, en realidad, Urquiza había muerto ahogada en Baja California muchos años antes, en 1945).

El narrador de Los detectives salvajes -un chico de 17 años que escribe sus primeros versos- dice: "Belano y Lima me miraron y dijeron que sin duda yo era un real visceralista y que juntos íbamos a cambiar la poesía latinoamericana". Y también, con el mismo tono de cándida ironía, al intentar responder a una compleja cuestión de métrica clásica: "El único poeta mexicano que sabe de memoria estas cosas es Octavio Paz (nuestro gran enemigo)". Pero en aquellos años setenta los realvisceralistas o infrarrealistas se tomaban muy en serio su credo, que queda resumido en buena medida en el título del prólogo de Jeta de santo, firmado por Mario Raúl Guzmán: 'La bendición de la insensatez'. La poesía de Mario Santiago es vitalista, juvenil hasta el final, hirviente de la romántica fascinación del poeta por sí mismo. Se abre con un festejo fervoroso de los procedimientos característicos de la vanguardia: el cultivo de la imagen audaz -"acampados en los párpados magnéticos del aire", "nubes de preguntas patean casas"- y de la invención neológica -"callejón de muervida", "estetoscopiando el polen".

Y va hacia un aliento más ambicioso, que aglutina la influencia del surrealismo con la de Allen Ginsberg, con versos como consignas que parecen empezar en Baudelaire, Juan Ramón Jiménez y Ezra Pound, y terminar en un delirio lisérgico rico en erotismo y escatología: "En mi breve Paraíso no crecen básculas ni encíclicas" (el poema se titula 'Saliva de San Juan Autista'), "en la cima de simia sima"; "Ojos de muerto en vida / Olor a isla infartada yema a yema / Puente roto entre la lágrima & la peste / Luna de miel de los mocos & el esperma". El último largo poema de este libro, 'Consejos de un 1 discípulo de Marx a 1 fanático de Heidegger' -que, obviamente, nada tiene que ver con ninguno de esos ínclitos nombres-, muestra el máximo soplo de esa flama verbal que quiere fundir todas las cosas del mundo, donde "el gordo & el flaco" bailan con Guido Cavalcanti y Huckleberry Finn. Jeta de santo es el documento de una época del que conocíamos sus derivados ficcionales y ahora tenemos su primigenio magma lírico.

(El poeta.)
Portada para el recuerdo

"El Ministerio Público inició una investigación sobre la escandalosa desaparición de 822 cajas que contenían unos 41 mil expedientes del Ministerio de Salud, hecho que se produjo durante el feriado largo de Año Nuevo.

Entre la documentación sustraída figurarían los expedientes sobre la remodelación y construcción de hospitales durante la gestión de Hernán Garrido Lecca al frente de ese sector.
El sospechoso hurto, que recuerda la 'pérdida' de expedientes en el Poder Judicial tras el autogolpe de abril de 1992, se produjo en pleno Cercado de Lima, en la cuadra 11 del jirón Cusco.

La vicecontralora Rosa Urbina aseveró que esta desaparición ocurre cuando se indaga las supuestas gestiones de Rómulo León y Fortunato Canaán para que la Organización de Estados Iberoamericanos llevara a cabo las licitaciones. El ministro de Salud, Óscar Ugarte, niega que entre papeles perdidos estén expedientes correspondientes al 2008."

(El Comercio.)

10.1.09


Calvino el obscuro

Con frecuencia el trabajo de lector para una editorial, o la pose de crítico literario "brillante" pero malhumorado, obliga a las personas a ser inútilmente agresivas y/o injustas. Eso de tomar la literatura desde un punto de vista de eficiencia burocrática, de ventas, o de venganza personal, es fatal.

Releyendo la correspondencia de Italo Calvino publicada por Tusquets bajo el título Los libros de los otros, me topo con una carta a Luciano Foa, del 26 de junio de 1960, sobre el escritor Maurice Blanchot. Calvino –que entonces era editor de la importante editorial Einaudi– dice que no conoce ni en pelea de perros al francés , pero que entiende que es

un precursor, es decir alguien que hace antes que los otros cosas que después los otros harán mejor que él.

De Aminadab (1924), dice que es definidamente surrealista, estrictamente onírica y… "aburridísima". De Au moment voulu (1951, cuento), que abusa de la introspección filosófica y que "no agarra; es frío y gris". Y al admirable Tomás el obscuro (1932) lo reduce a una "búsqueda de efecto" donde "ni asoma la fuerza de un Kafka o de La nausea".
Se ve que Blanchot no le caía. Pero lo más interesante es que de La sentencia de muerte (1948) Calvino dice, textualmente, que es "deliberadamente modesto". Perfecto, al hombre no le gusta nadita Blanchot, está en su derecho. Pero...

En una carta de menos de dos años después, dirgida a Laura Conti (exactamente del 13 de junio de 1962), comentando en términos elogiosos su novela Cecilia e le streghe, dice el autor de Las ciudades invisibles:
Encontraba el libro (el de Conti) notable, como algunas otras obras entre narrativas y memorialistas (...): Reverzy o La sentencia de muerte, de Blanchot.

What? ¿Alguien me puede prestar ese diccionario donde deliberadamente modesto ("se lee a medias", agrega) y notable son sinónimos?
Con todo, les recomiendo este volumen de cartas de Calvino. No solo porque encontrarán muchas otras muestras interesantes de incongruencias, desplantes, sobreestimaciones y subestimaciones propias –se dirá– de un genio como él; también porque hay fragmentos que son pequeñas joyas de poética narrativa que exploraré en adelante para ustedes.

(Italo Calvino. Portada.)

9.1.09


Avant la lettre

"Darling! Darling!..." alguien me llamó... ¡Pero si era mi cariñito!... ¡mi ángel! ¡mi ángel! ¡mi corazón! ¡mi alma!... ¡quería verla! ¡quería respirarla!... Desorbité los ojos, me esforcé... ¡Qué deslumbramiento! Le respondí: "¡Virginia!... ¡Virginia!..." ¡Olvidé todo! ¡era ella! ¡su mano! ¡su manita!... Parpadeé... ¡qué luz! Su querida cara... sus rubios ricitos... ¡ah! se me nubló con los reflejos... se inclinó... ¡qué buena!... su manita me rozó la frente...


---Los que no han reconocido la forma especial de escribir de Louis-Ferdinand Céline, sobre todo luego de sus dos primeros libros, Viaje al fin de la noche y Muerte a crédito, es posible que hayan recordado al leer el fragmento de arriba algún pasaje de Lolita, una de las obras cumbres de mi novelista favorito, Vladimir Nabokov. No voy a proponer la majadería de que el ruso extrajo su famoso personaje de la lectura de Guignol's band (1944), la tercera novela del execrado escritor francés; pero los once años que separan la publicación del libro de Céline del de Nabokov (Lolita es de 1955) tal vez no son irrelevantes. De Guignols band, en una conversación sobre el estilo -entre otros temas- con Claire Parnet, Gilles Deleuze dijo que era la experiencia límite dentro de la obra de Céline, donde ya no solo captura -como se suele decir inexactamente-"lo verbal en lo escrito", sino que empuja la obra a los límites de la improvisación músical. Por cierto y supuesto, la traducción deja ver poco de este fenómeno logrado por un verdadero genio de la lengua francesa cuya ideología antisemita perjudicó demasiado.


(La tradución que utilizo es de Carlos Manzano para Mondadori, del 2006, y podría poner más fragmentos de delectación celebratoria de Ferdinand, el personaje-narrador de la novela, con respecto a la niña Virginia, pero es pesado transcribir los recurrentes signos de admiración y suspensivos de Céline.)

(Louis-Ferdinand Céline con la amada Arletty. Portada)




8.1.09


Como para parar la Oreja

Un lugar llamado Oreja de perro, la novela de Iván Thays finalista del importante concurso de novela Herralde, ha recibido algunas muestras de aprecio (aquí y aquí); pero Rafael Lemus, en la edición de enero, calientita, de la revista literaria más importante de Hispanoamérica, Letras Libres, parece haber puesto las cosas en su verdadero nivel. Dice Lemus en su reseña que


–Moleskine literario, su bitácora, es "vanidosa", "complaciente", amiguista y un lugar donde "escasean las ideas".

–La novela es ejemplo de "cierto buen gusto contemporáneo".

– "Un lugar llamado Oreja de Perro es una buena novela porque se parece, más de lo habitual, a algunas grandes novelas".

– "Uno piensa, luego, en J.M. Coetzee y justo eso: la novela debe mucho, demasiado, a la obra del sudafricano. Puede decirse, casi sin exagerar, que Un lugar llamado Oreja de Perro es una cruza de, digamos, La edad de hierro y Desgracia."

–"¿Hay que decir que Un lugar llamado Oreja de Perro es capaz de mucho pero incapaz de reproducir el aura de aquellas novelas?"

–"El peruano se topó con un estilo ya hecho y decidió emplearlo, con apenas cambios, en su escenario nacional".

-"Thays (...) aprovecha cierta escritura contemporánea en vez de explorarla".

–"Son pocos los riesgos formales y nada es radical en esta novela –el laconismo no es extremo, el tono desencantado no lo es tanto, la violencia es esencialmente temática. Los elementos de una buena novela contemporánea están allí, pero un tanto apagados, a un paso del lugar común".

–"Un lugar llamado Oreja de Perro es una buena novela.
Es sólo que a veces uno quiere algo más que pasar un rato agradable. ~"

Solo una cosa puedo reprochar a Lemus en esta reseña brutalmente honesta: no hay nada de malo en pasar un rato agradable y nada más. Lo superficial es necesario a veces. Pero eso de repetir a cada rato "es una buena novela" mientras se destaza a la misma es… un rasgo de conmiseración (o, peor, ironía) innecesario.


(Portada.)

7.1.09


Esta luz y Paul Auster

Si hay algo que realmente conmueve en la blogósfera es ver cómo proyectos de blog valiosos no fueron valorados por los colegas, o languidecieron sin visitas. Es el caso del blog Esta luz, cuyos pocos post –no se renueva desde abril pasado– son interesantes, bien pensados y originales. Les pego los primeros párrafos de uno de ellos:

Me gustan las novelas de Paul Auster, pero a veces me gustan más sus escritos de no ficción. Después de leer Experimentos con la Verdad y A Salto de Mata, uno tiene la impresión de que a los personajes de Auster les pasa exactamente lo mismo que a su creador, y que éste no hace más que cambiar nombres y contar las anécdotas de su universo extrañado. A unas historias las llama crónicas, ensayos o autobiografía; a otras, simplemente, novelas. Es como si una visión (una forma de atender la cotidianeidad, ciertas palabras usadas para contar ciertas historias) disolviese las barreras entre lo ficcional y lo real a través de un tono, un estilo, los mismos ingredientes al servicio del mismo propósito: la difuminación de las fronteras que separan lo estúpido de lo insondable, el día a día de los misterios cósmicos.(Coincidencia salpicada de causalidad, casualidad capaz de tentar a metafísica, fenomenología de una misma dinámica del mundo).

Pero no iba a comentar esto. Sólo quería dejar constancia, por si a alguien le sirve, de lo gratificante que es leer A Salto de Mata. Crónica de una Fracaso Precoz’, la conflictiva relación de Auster con su vocación y el dinero. Los múltiples oficios alimenticios que emprendió con tal de reservar un espacio en su vida para la literatura constituyen una saga que no hace sino contrastar, aún más, lo raro del reconocimiento que ahora goza: traductor multipropósito, gacetillero de lo que venga, operador telefónico nocturno de la redacción del New York Times en París, "negro" literario de damas encaprichadas de la socialité, barrendero y cheff en un barco petrolero de la Esso, insólito creador de un invendible juego de naipes de béisbol, etc. Y el metálico como bien esquivo; ansiado pero odiado, buscado siempre con torpeza, encontrado sólo a manera de salvavidas, perdido las más de las veces. Ese tipo de ambivalencia es casi una marca registrada de la clase media; una angustia que encuentra equilibrio en la intermitencia, tan ajena a la próspera estabilidad burguesa y a la condena inmutable de la pobreza real.

(Paul Auster se ríe...)

Bodas de Plata de Poetas del asfalto

No es una guerra, es una matanza


Tomado de La Primera de hoy 6 de enero. En la sección Informe Especial.

No es una guerra, no hay ejércitos enfrentados. Es una matanza.

No es una represalia, no son los cohetes artesanales que han vuelto a caer sobre territorio israelí sino la proximidad de la campaña electoral lo que desencadena el ataque.

No es la respuesta al fin de la tregua, porque durante el tiempo en el que la tregua estuvo vigente el ejército israelí ha endurecido aún más el bloqueo sobre Gaza y no ha cesado de realizar mortíferas operaciones con la cínica justificación de que su objetivo eran miembros de Hamas. ¿Acaso ser miembro de Hamas despoja de condición humana al cuerpo desmembrado por el impacto del misil y al supuesto asesinato selectivo de su condición de asesinato sin más?

No es un estallido de violencia. Es una ofensiva planificada y anunciada hace tiempo por la potencia ocupante. Un paso más en la estrategia de aniquilación de la voluntad de resistencia de la población palestina sometida al infierno cotidiano de la ocupación en Cisjordania y en Gaza a un asedio por hambre cuyo último episodio es la carnicería.

No es un fracaso de la diplomacia internacional. Es una prueba más de complicidad con el ocupante. Y no se trata sólo de Estados Unidos que no es referencia moral ni política sino parte, la parte israelí, en el conflicto; se trata de Europa, de la decepcionante debilidad, ambigüedad, hipocresía, de la diplomacia europea.

Lo más escandaloso de lo que está pasando en Gaza es que puede pasar sin que pase nada. La impunidad de Israel no se cuestiona. La violación continuada de la legalidad internacional, los términos de la Convención de Ginebra y las mínimas normas de humanidad, no tienen consecuencias. Y qué obscenas resultan las frases de algunos políticos repartiendo responsabilidades a partes iguales entre el ocupante y el ocupado, entre el que asedia y el asediado, entre el verdugo y la víctima. Qué indecente la pretendida equidistancia que equipara al oprimido con su opresor. El lenguaje no es inocente. Las palabras no matan pero ayudan a justificar el crimen. Y a perpetuarlo.

En Gaza se está perpetrando un crimen. Lleva tiempo perpetrándose ante los ojos del mundo. Y nadie podrá decir, como en otro tiempo se dijo en Europa, que no sabíamos.

*Teresa Aranguren, Pedro Martínez Montávez, Rosa Regás, José Saramago, Pilar del Río, Carmen Ruiz Bravo, Belén Gopegui, Constantino Bértolo, Santiago Alba Rico, siguen firmas.

6.1.09


Lectura de Poesía + Cuento Publicado

Empezar el año con un recital en un sitio tan acogedor como el Yacana del centro de Lima puede ser algo agradable. Los espero a todos los que quieran estar. (Ver afiche)

pd: amable, como siempre, el poeta y crítico Paul Guillén ha posteado un poema inédito mío en su blog, junto con este afiche. !Ahí estaremos!

ppd: Magnífico. El narrador Richar Primo, que dirige una antología de cuentos peruanos contemporáneos, acaba de incluir un cuento mío, "Precuela", que dialoga (el verbo se queda corto)con un escritor clave del siglo veinte y la génesis de uno de sus libros. Léanlo acá.




5.1.09


Recuento total

Ricardo González Vigil –el año pasado lo dije en una entrevista de La República- es el crítico literario más riguroso en medios tradicionales y lo demuestra hoy en la segunda parte de su recuento literario del año, que pueden leer aquí-. Tiene tiempo y espacio, además, para resaltar el exitoso blog de Renato Cisneros, Busco novia, y el libro del mismo nombre.

A propósito, acabo de ver en librerías el nuevo libro de Miguel Gutiérrez, La invención novelesca (UNCH, 2008), que RGV llega a incluir en su complemento, así que ya estaremos conversando sobre ese volumen.

(Ricardo Gonzáles Vigil, crítico.)

4.1.09


Blogs de literatura, bienvenidos

Parece que este es uno de los mejores momentos para la literatura en la red. Hay una variedad y profusión de propuestas que asombra. Sol Negro, por ejemplo, del poeta y crítico Paul Guillén –quien también dirige una revista virtual del mismo nombre- ha hecho su propio recuento del 2008 en poesía. Y ahora me llega un correo de la revista literaria Ginebra Magnolia, que acaba de inaugurar su blog con un texto de Reinhard Huamán sobre el poeta Seamus Heaney.

Bienvenidos a todos, seguimos adelante.

Sin lugar a dudas, uno de los rasgos distintivos de la poesía de Seamus Heaney –Premio Nobel de Literatura 1995– es que, tomando como pretexto un acontecimiento del presente, la voz poética rememora ciertas anécdotas que tuvieron lugar en algún momento de su pasado. Esta acción le permite evocar aquellos sentimientos y sensaciones que creía ya olvidados y, a partir de ellos, llevar a cabo toda una reflexión acerca de la vida, la violencia y la propia condición del ser humano. En este sentido, para Heaney, el recuerdo tiene vital importancia, ya que es de allí de donde nacen sus poemas, producto del contraste entre la experiencia vivida y el conocimiento del presente. (sigue leyendo)

(Seamus Heaney.)
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