31.8.09

Oquendo hace números (pero no poesía)



Las grandes minorías (Tomado de La República de hoy)

Por Abelardo Oquendo

Hablando de El perro sulfúrico, novela de Luis Freire, el escritor mexicano Juan Villoro –miembro del jurado que la premió– se refirió en una entrevista al reducido número de lectores en Latinoamérica. En México –dijo– se calcula en 200.000 las personas que compran y leen libros sin estar obligadas por necesidades profesionales, de estudios u otras, que van al libro porque les place. Pero los mexicanos son 106 millones. ¿Cuántos lectores auténticos tendremos en el Perú? En esta columna, viendo las tiradas habituales de nuestros libros de poesía, que rara vez llegan a 500 ejemplares, se dijo alguna vez que aquí la poesía no existe, pues ¿qué significan 500 unidades en un país de 28 millones de habitantes?

Cabe decir algo similar de la novela, que es el género más popular de la literatura: entre nosotros sus tiradas apenas promedian los mil ejemplares. Así, bien podría estimarse que la literatura peruana es, en los hechos, poco menos que un sintagma vacío para la inmensa mayoría del país. Algo que esa mayoría conoce referencialmente, como conoce la existencia de los quasares, digamos, o del Mar Muerto: porque han ido al colegio, porque los escritores –uno que otro– aparecen en los medios. Lo precedente puede tomarse como hiperbólico. Pero los números –suele decirse– no mienten.


Esta breve incisión sobre el estado de nuestras letras me ha generado algunas preguntas. Primero, si está bien mezclar estadísticas con literatura. Con demasiada frecuencia la cantidad de libros vendidos no coincide con la cantidad de libros leídos. Ahí está la obra completa de Saramago, y es solo un ejemplo (podría hablarse de Roncagliolo), que ha sido casi íntegramente pirateada y está siendo vendida por miles desde hace años; pero si uno pregunta por sus ventas en librerías oficiales, sus cifras tal vez coincidan con lo que afirma Oquendo.

Por otro lado, hay varios escritores peruanos que venden mucho más que mil ejemplares, y no solo de sus títulos nuevos sino de títulos reeditados. Entre ellos están Fernando Ampuero, Alonso Cueto, Guillermo Niño de Guzmán, Antonio Gálvez Ronceros –cuyo Monólogo desde las tinieblas ha sido reeditado ya cuatro veces (la más reciente este año) y sigue vendiéndose-, entre otros.


Lo dicho sobre la poesía, pues me ha provocado una media sonrisa comprensiva. Si bien las tiradas de poesía, es cierto, no exceden en promedio los 500 ejemplares, los poemarios, prestados, fotocopiados e, incluso, hurtados, vuelan por todo Lima. Solo hay que darse una vuelta por el Centro (Quilca y aledaños) o por Barranco (Juanito, El Ekeko) para ver a muchos jóvenes hablando de poemarios que han leído en la biblioteca de sus universidades, que han comprado juntando centavos o que esgrimen, sin tapujos, en fotocopias, principalmente de poetas clave, como Verástegui, Watanabe, Valera, ¡Eielson! -que debe ser el más fotocopiado de los poetas peruanos, pues ediciones de sus libros no existen en librerías. Las ventas de libros de poesía, así, dicen muy poco de la lectoría real.

Adicionalmente, los festivales de poesía latinoamericana que se realizan tanto en el Perú como en el extranjero, así como la cantidad de gente que asiste a los recitales semanales en todo Lima, y las docenas de blogs -limeños y de provincias-* dedicados exclusivamente a a la poesía, me apoyan en la idea de que la poesía en el Perú está más viva que muchos de nosotros, y efervescente además, solo que oculta a la vista de los medios tradicionales (y, por lo visto, a la de los críticos tradicionales); por ahora.

Por último, el concepto de "lector auténtico" es asaz problemático. Un estudiante de pregrado de literatura -y ahora hay más programas de literatura en universidades que hace cinco años- que tiene que leer Los inocentes para una monografía, ¿no es un "lector auténtico" porque tiene que hacerlo por obligación académica? ¿Solo es un "lector auténtico" el que lee por puro placer?

(*) Entre los links del blog Sol Negro hay muchos blogs y páginas webs de poesía peruana, visítenlos.

(Quilca, en el centro de Lima, punto energético de la poesía peruana. Jorge Eielson, el poeta peruano más fotocopiado actualmente. ¿No se lee poesía en el Perú?)

30.8.09

Morin en Lima




Dos articulistas de La República remarcan hoy el paso por nuestra capital del filósofo francés Edgar Morin. Rocío Silva Santisteban parte de la memoria y pasa por lo literario para luego desarrollar lo que Morin llama el pensamiento complejo. Pueden leer aquí su texto.

Jorge Bruce, por su parte, le da un giro más político a su acercamiento a Morin, pues lo vincula con la irracional negativa de una autoridad de gobierno local a prestar la bandera nacional para la ceremonia de entrega de los restos de las víctimas de la masacre de Putis. ¿Estúpido, no? Pues así es el ser humano muchas veces. Bruce cita a Morin y con ello deja claro todo:

“Necesitamos controlar al homo demens para ejercer un pensamiento racional, argumentado, crítico, complejo. Necesitamos inhibir en nosotros lo que demens tiene de asesino, malvado, imbécil”.


Aquí el artículo de Bruce completo.

(Deudos de la masacrer reconociendo a sus muertos.)






El legado de Bellow


En el Babelia de hoy pueden leer una excelente nota de Ignacio Vidal-Foch a El legado de Humboldt (Cìrculo de lectores, 2009), una nueva versión de la novela ya clásica de Saul Bellow. No tiene pierde, y si quieren un dato, he visto una versión de esta misma novela, en Debols!llo, en alguna librería limeña. Una indagación entre irónica y empática sobre el dudoso lugar de la literatura en la sociedad contemporánea.


En un bar de Nueva York conocí a la editora (en el sentido anglosajón de la palabra: la correctora, consejera y persona de confianza literaria del autor) de Saul Bellow quien entonces vivía y estaba a punto de publicar Ravelstein. Le comenté que precisamente yo acababa de leer una versión al español de El legado de Humboldt, y que a pesar de las deficiencias de la traducción me había impresionado tanta inventiva, y el tono entre sorprendido y resignado con el que el narrador encaja desdicha tras desdicha. Oh, sí, Saul es genial, dijo ella. Le pregunté por sus hábitos de trabajo y me explicó: "Oh, su mente es fabulosa. Fíjate, la semana pasada le telefoneé y le dije: mira, Saul, estoy leyendo tu manuscrito y, perdona pero el personaje X, en mi opinión, queda algo borroso; quizá deberías insertar en la página 240 unas líneas sobre su infancia, sobre sus traumas...". Y Bellow respondió: "¿Ah, sí? ¿Tú crees? Vale, pues toma nota". Y acto seguido se puso a dictarme frases y frases improvisadas pero de una calidad literaria altísima, frases ingeniosas, profundas, bellas, emocionantes, que perfilaban con precisión a X, y como improvisaba a toda velocidad a mí no me daba tiempo de apuntarlas y tenía que pedirle: "¡Es buenísimo, pero más despacio, Saul, más despacio!". (Sigue leyendo)


(Saul Bellow, maestro, con su amada Ada.)

Para leer a Vallejo



Encuentro en la página cultural de La Primera este texto, sin firma, sobre el reciente libro de Ricardo Gonzàlez Vigil.


Ricardo González Vigil ha publicado el libro Claves para leer a Vallejo. Es un texto que tiene por finalidad explicar desde la crítica literaria, la enigmática poesía de César Vallejo. En este libro, Ricardo González Vigil demuestra su capacidad de percepción, el uso de instrumentos de análisis y una dialéctica penetración respecto a la poesía de César Vallejo. Pero además, el hecho de comentar o citar con propiedad a los autores más autorizados en Vallejo, significa haber realizado una atenta como permanente lectura inteligente para hablar con propiedad.Como bien señala en las primeras líneas: “Sin duda alguna, César Vallejo es uno de los poetas más difíciles de la lengua española”. Sin embargo, el libro tiene el propósito de presentar y desarrollar un esquema para desentrañar a base de claves, una poesía siempre sorprendente. Es por esa razón que está dividido en siete acápites y empieza con una síntesis valorativa y desarrollando cuatro cuestiones fundamentales que son “la columna vertebral del libro”. Enseguida se refiere a la trayectoria vital y creadora de César Vallejo, para lo cual divide en cuatro etapas su biografía y acción literaria. Luego, desarrolla temas como Visión en conjunto, analiza Los heraldos negros, Trilce, Poemas humanos; España, aparta de mí este cáliz y Afinidades centrales entre Darío y Vallejo, también César Vallejo y Arguedas. En fin, un libro esencial para entender mejor al poeta nacido en Santiago de Chuco.
(El crítico.)

Publiquen, publiquen

"Invitación para publicar en la Revista Literaria Remolinos # 40
(Edición de aniversario)


SALUDOS, la revista digital de creación literaria REMOLINOS (ISSN:
1997-3489) lo invita a usted a ser parte con sus colaboraciones en la
edición número 40 (Edición de aniversario), de nuestra revista, la
cual saldrá a la luz los primeros días del mes de Octubre del 2009. Si
está interesado en colaborar con nuestra publicación, agradeceríamos
que lean los siguientes y sencillos pasos para publicar:


PASOS PARA PUBLICAR:

1. En esta Revista se puede publicar casi cualquier tipo de
colaboración: Poesía, Relatos, Crítica Literaria, Artículos y *Reseña
de libros, siempre y cuando se ponga en claro el tipo de colaboración
que se envía.
2. La colaboración será mandada como datos adjuntos.
3. Para la extensión de los trabajos se tendrá en cuenta las
siguientes especificaciones:
Para Poesía: un mínimo de 3 poemas y un máximo de 10.
Para Narrativa: un máximo de un cuento o fragmento de novela que no
excedan las 15 páginas.
Para Artículos y crítica literaria: un mínimo de una página
4. Los colaboradores deberán adjuntar también un pequeño resumen
Biográfico de no más de 8 líneas, conteniendo lo más importante de sus
datos. También pueden suministrarnos una foto suya o imagen artística
para adjuntarla a su colaboración (La Foto o la imagen artística no
son obligatorias).
5. Los trabajos deben ser enviados a nuestro correo:
colaboracionesremolinos@gmail.com
6. Esta Revista se reserva el derecho a publicar sólo las
colaboraciones que se mantengan dentro de las especificaciones
requeridas (Ortografía, calidad de los trabajos, Originalidad, formato
sencillo, etc), en un buen estado y no contengan errores de envío. Se
sugiere a los colaboradores enviarnos siempre una breve reseña
biográfica para saber la procedencia y la trayectoria del mismo.
7. Esta Revista no esta obligada a publicar toda colaboración que nos
envíen. Pero se tratará en lo posible de atender la mayoría de los
trabajos, teniendo en cuenta, ciertos criterios de calidad y
originalidad para satisfacer el interés de nuestros lectores.
8. La revista se edita Bimestralmente en formato pdf y se puede
descargar desde el web de la revista.
9. Esta revista no infringe con los derechos de autor, cada
colaborador es totalmente dueño de su autoría.
10. Cada Número quedará archivado permanentemente en la sección:
"Ediciones anteriores”.
11. Los colaboradores podrán mandarnos sus trabajos cuantas veces lo deseen.
*Nota: Para aquellos que deseen que la revista haga una reseña de su
obra sea poesía, narrativa, ensayo o Revista, le rogamos enviarnos una
copia de su obra a la dirección postal:

Sr. Paolo Astorga
Av. Malecón Checa 557
San Juan de Lurigancho
Lima 036, Lima-Perú


Agradecemos de antemano su distinguida colaboración en nuestra revista.


Saludos y Éxitos,

Paolo Astorga
Editor de la revista de creación literaria Remolinos

Revista Literaria Remolinos
www.revistaremolinos.blogspot.com"

29.8.09

Poesía ecuatoriana



Desde Ecuador, muy amablemente, Cristóbal Zapata (Cuenca, 1968) me hace llegar un ejemplar de su libro No hay naves para Lesbos (Eskelectra, 2004). Poesía reflexiva, crítica e intertextual, pero también esperanzada y apoyada en el amor. Excelente manejo de la estructura del poema, como pueden ver en este que he seleccionado para ustedes. (¡Gracias, Cristóbal!)



Inviernos

Hace muchos años
Una tarde lluviosa
En esta misma ciudad
Escribí unas líneas
Que se parecían a las de un aria olvidada
De Verlaine:

Il pleure dans mon coeur
Comme il pleute sur la ville.

Tanto tiempo después
La ciudad es la misma
Idénticas la tempestad y la tristeza.
Apenas ha cambiado el poema
Y el nombre de la mujer que no llega.

Quito, octubre 25, 2001.
(El poeta.)

26.8.09

Severo texto




Conseguir hace poco las obras completas de Severo Sarduy (1937–1993) editadas por la colección Archivos en dos volúmenes, me ha permitido comenzar a conocer mejor el lado B –que ahora me parece, a veces, el A– de la obra del novelista y poeta cubano: su profusa ensayística.

En Escrito sobre un cuerpo, publicado originariamente en 1969, encuentro una nota que de una manera asombrosa empata con algunas preocupaciones literarias que me han venido obsesionando recientemente.

"Textos libres y textos planos" empieza con la invocación de un famoso cuadro de Lichtenstein. Sarduy reconoce dos características iniciales: el aislamiento, la "presencia de un signo arrancado al sintagma gráfico al que pertenecía" (el cómic), y la "insignificancia de contenido" y de referente en la obra.

Luego el cubano procede a citar y describir obras de autores que realizan procedimientos similares en el campo de las letras: Ivy Compton–Burnett, Basilia Papastamatiú, Nathalie Sarraute. Pero no se trata, como en el collage,


de una simple superposición de materias, de texturas lingüísticas, sino de una organización, de una estructuración de las mismas para formar un texto nuevo y libre en que los cortes sintagmáticos no son (prácticamente) preceptibles.

Sarduy termina su nota indicando, casi recomendando, que la belleza poética puede conseguirse con un "arte combinatorio", y que la labor del "autor" ya solo sea prolongar esa labor de programación con la que la noción de "hombre" perece (recordemos Las palabras y las cosas de Foucault); una concepción de la literatura donde "ha sido liquidada la engañosa noción de ‘ser humano’".

Por supuesto, esto implica que el poeta, escritor o sampleador –como diría Eloy Fernández Porta– abandone todo rezago de romanticismo e incluso de humanismo, para abrazar nuevas formas y vectores de producción textual, lo que implicaría, a su vez, mucho más que luchar por un lugar en el adocenado mercado literario transnacional, e incluso abandonar el afán -muchas veces premoderno- de ser reconocido como "poeta" en el ámbito más cercano y previsible.

(Severo Sarduy, novelista, ensayista y poeta. Cuadro de Lichtenstein.)

24.8.09

Pobre Borges


Hoy se cumplen 110 años del nacimiento de Jorge Luis Borges y casi todas las notas de diarios peruanos que se pueden leer, reproducen los mismos datos, las mismas anécdotas, los mismos common places que todos sabemos sobre el poeta de "Two English Poems". La nota, sin firma, que publica Perú 21 hoy es ejemplar en ese sentido; termina incluso con esta fracesita fresa: "Borges sigue vivo en sus libros".

A despecho de los numerosos estudios que siguen apareciendo sobre su obra, y del interés real en la misma de cientos, tal vez miles, de escritores, críticos y periodistas de todo el mundo, tengo la impresión de que Borges, con el tiempo, se ha ido iconizando, se ha convertido en un punto de peregrinación periodística antes que en el epicentro de una reflexión sostenida sobre cómo sus libros han determinado un nuevo paradigma, incluso posmoderno, dentro de la literatura y la cultura actuales.

Esto último, por supuesto y por cierto, más allá de la ritualística queja –que la nota de Peru 21 no puede eludir– sobre por qué un grupo de académicos suecos ideologizados nunca le dieron el anhelado Nobel de Literatura, como se lo negaron a Marcel Proust, James Joyce, Dylan Thomas, César Vallejo, Louis–Ferdinand Céline, Valdimir Nabokov y una larga y muy interesante lista de creadores muy valiosos.

Claro, no se trata tampoco de hacer un ensayo sobre la obra de Borges para publicarla en un diario cuya página solitaria cultural es intermitente, por decirlo de alguna manera. Pero un esfuerzo de imaginación para, al menos, "voltear" bien las notas de las agencias, o preparar un texto con algo más que anécdotas manidas y cronologías perogrullescas hubiera sido interesante y deseable.

(Borges.)

Retazos de Bryce


La reseña es de El Comercio de hoy.


Por: Ricardo González Vigil
El volumen reúne 42 crónicas periodísticas de reciente data, porque corresponden a años previos al presente, y porque en un autor en plena producción resulta impropio hablar de "últimos" escritos. El subtítulo "Retazos de vida y literatura" sintetiza sus dos ejes: recuerdos autobiográficos, conectables con los dos tomos de sus "Antimemorias", y reflexiones sobre la creación literaria, tanto la propia como la de autores diversos, peruanos y extranjeros.

"Sorpresas te da la vida" es la primera frase de "Últimos escritos", brillante reunión de crónicas periodísticas de Alfredo Bryce Echenique. La frase apunta a un factor fundamental en el volumen: el asombro, con mucho de la admiración que, según los griegos, constituye el punto de partida de la filosofía; en una dimensión más común y cotidiana, la base del conocimiento, de vivir la existencia como una "novela de aprendizaje".

Asombro ante las experiencias vitales (entorno familiar, vida de estudiante y de docente, viajes y mudanzas, raíces peruanas y desarraigo cosmopolita) y ante la magia de la literatura (sea como autor o lector), ahí destacan los pasajes dedicados a Cortázar, Ribeyro y Vargas Llosa.

Un asombro nutrido por lo extraordinario, aquello que llama la atención por excelente o por insólito. Si Poe denominó a sus cuentos "narraciones extraordinarias" (no le interesaba contar lo corriente o consabido), Bryce podría a sus crónicas bautizarlas como "vivencias extraordinarias" (de una "vida exagerada").

De otro lado, el libro finaliza con otra frase particularmente significativa de la actitud central de Bryce ante la vida y la literatura: "Y muchísimo menos en este inagotable mundo de los afectos y fidelidades en el que tengo la inmensa suerte de vivir" (p. 180). Esa "religión que me lleva de amigo en amigo como un náufrago de boya en boya" es la manifestación culminante de la óptica afirmativa, enamorada de la vida en este ajetreado mundo, de Bryce.
La aceptación gozosa de la "suerte de vivir" no solo se aplica a las personas, a sus amigos, "perfectos incluso en sus imperfecciones", de acuerdo con una aguda apreciación de la contratapa de "Penúltimos escritos". Abarca, también, a los paisajes peruanos. Un ejemplo sobresaliente: "Triste como una playa peruana". El inicio de esta crónica no puede ser más desalentador:

"Definitivamente, de los mares y playas de este mundo, las de Perú, me atrevo a decir, y hasta de hipocresías, se llevan a la palma en lo que a fealdad y tristeza se refieren" (p. 161). Se trata de una constatación que quiere ser "objetiva"; en términos de César Vallejo (poeta omnipresente en los libros de Bryce, aquí proclamado sin más como el "más grande poeta de América", p. 145, valoración que compartimos), obedece a un "considerando en frío, imparcialmente". Un considerando que encuentra respaldo en la famosa opinión de Melville en "Moby Dick" y en la menos conocida del francés Romain Gary en "Los pájaros van a morir al Perú".

Pero, he aquí, que igual que en Vallejo triunfa la emoción (el corazón solidario), la "subjetividad" peruana de Bryce: "Desérticas, peladas e inmensas suelen ser estas playas que, sin embargo, jamás me dejarán indiferente. Además, las amo, sencillamente las amo" (p. 163).

(Alfredo Bryce.)

22.8.09

Testimoniar y no predicar


 
Dice Claudio Magris en el prólogo a esta estupenda antología de novelas de Gregor Von Rezzori, que el autor de Diario de un antisemita "es un extraordinario poeta de ese hiato que, para el hombre moderno, se abre entre el yo y la vida, y por el que esta no es ya su vida, sino un territorio en el que el hombre no acierta a insertarse, una extrañeidad a la que ama con un amor consumido y desencantado".

El volumen, editado en formato mayor este año por Anagrama, reúne tres novelas: Un armiño en Chernopol, Memorias de un antisemita y Flores en la nieve, pero sin duda Memorias es el eje del conjunto, con un narrador-personaje a quien el autor ha dotado de "potencialidades, prejuicios hundidos y sepultados, matices reconditos que caracterizan a toda una generación" de hombres que convivieron con la invasión alemana a mediados del siglo pasado, y que tuvo sentimientos contradictorios y en cierta forma extraños con respecto a ese proceso.

Magris ha sabido afincar con precisión –mediante una cita de memoria– el aparato moral que Von Rezzori pone en juego en sus obras:

El compromiso moral, para un escritor, no es otro que la honestidad, expresarse a sí mismo, testimoniar y no predicar, mostrar las cosas más que sugerir o imponer una toma de posición. Para un escritor, el juicio debe surgir de la representación y no debe ser encajado desde el exterior.

Uno puede estar en desacuerdo con algunos de los puntos del programa que recuerda Magris de Von Rezzori –particularmente la idea de representación y lo de "mostrar más que sugerir", me inquietan–, pero si se recorre las páginas de La gran trilogía uno puede ver el acuerdo casi perfecto entre los propósitos del autor y sus resultados. Un caso de extraordinaria honestidad que solo podemos honrar con la lectura.
 
(Portada.) 

Del asfalto


Vallejo rescatado


INSTITUTO RAÚL PORRAS BARRENECHEA
MIÉRCOLES 26 DE AGOSTO DE 2009
PRESENTACIÓN DEL LIBRO CÉSAR VALLEJO. TEXTOS RESCATADOS
DE CARLOS FERNÁNDEZ Y VALENTINO GIANUZZI

El miércoles 26 de agosto a las 7:00 p.m. se presentará el libro César Vallejo. Textos Rescatados, de Carlos Fernández López y Valentino Gianuzzi, en el Instituto Raúl Porras Barrenechea (Colina 398, Miraflores). Los comentarios estarán a cargo del Dr. Jorge Puccinelli, del Dr. Ricardo Silva-Santisteban y de los autores de la presente publicación. La obra César Vallejo. Textos Rescatados da a conocer y comenta algunos textos hasta ahora desconocidos o poco conocidos de César Vallejo. Estos escritos ayudan a establecer una cronología más exacta de la obra del poeta y a resolver algunas cuestiones textuales que no estaban muy claras a causa de testimonios divergentes entre sus contemporáneos. También recoge nuevos artículos pertenecientes a una polémica en torno a la poesía de Vallejo surgida en Trujillo en 1917. Los nuevos textos tienen un indudable interés filológico y los comentarios sobre la obra de Vallejo nos brindan un panorama más completo de la recepción que ésta tuvo durante su vida; todos nos acercan un poco más al mundo del poeta y al ambiente literario que lo rodeaba. Más información en: Instituto Raúl Porras BarrenecheaCalle Colina 398, MirafloresCentral Telefónica 619-7000 Anexo: 6102. Telefax: 445-6885.E-mail: institutoraulporrasb@unmsm.edu.pe

-- Johnny Zevallos,Prensa IRPB-UNMSM

20.8.09

Poesía de entretiempo


Muchos jóvenes poetas conocen algo del poeta indígeno–vanguardista puneño Alejandro Peralta –hermano del gran Gamaliel Churata, autor de El pez de oro– por la republicación que hizo el Fondo de la PUCP de dos de sus libros claves hace unos años. Pocos, sin embargo, saben que la poesía de este vate oculto por el canon centralista reunió toda su poesía, hasta 1968, en un volumen titulado Poesía de entretiempo (Andimar), que reúne Kollao, Ande y otros poemas juveniles y de circunstancia.

Su poesía, llena de vitalidad lingüística, ha sido llamada "vanguardo-indigenista" en el mejor de los casos, cuando no "surrealista y panfletaria", o acusada de incapaz de trascender sus anclajes regionales. Si bien no puedo coincidir con quienes quieren hallar en la poética peraltiana una "biopoética" que trascendentaliza el Ande y al indio, sí es claro para mí que la obra de Alejandro pone en el centro del espacio literario nacional personajes y escenarios marginados, imbricados con una pasión y un respeto poético irrepetibles antes y después de su obra.

Un par de poemas de Poesía de entretiempo darán alguna idea de lo que siento y digo:

 
ángelus

llamarada la kantuta y el mugido de mediodía
vamos por el pedregal con el sol inmóvil
el aire tiene sed
en la choza de papel sacude las paredes el canto del gallo
canto de polvo y pasto
el cielo duerme a plomo
a pulpa de la tierra labrador de Utawilaya
gigante en la soledad frena el respiro de los bueyes
La luna es de humo
Florida flauta
Sonámbula
Quemada de ojos retintos
Se van los hombres mascando la coca de sus estrellas
LA CUCHILLA DE UN RAYO QUE ESCALOFRÍA A LA PAMPA
 
 
el indio antonio (fragmento)


Desde el vértice de las tapias
Aullará el perro al arenal del cielo
De las cuevas de los cerros
Los indios sacarán rugidos como culebras
P a r a a m a r r a r a l a m u e r t a
Hacia el sur corta el aire una fuga de búhos
Y un incendio de alcohol tras de las pircas
Prenden fogata de alaridos
A rastras sobre las pajas
La noche ronda el caserío

19.8.09

Recién llegados



Concierto para luciérnagas (Casa tomada, 2009), de Antonio Moretti, es un volumen de cuentos cuya virtud principal y no única es cierta voluntad de estilo que va tomando forma con la práctica. El cazador de Dinosaurios (Ediciones Altazor), del escritor, arqueólogo, periodista y editor Gabriel Rimachi Sialer, es el quinto libro que publica. Se trata de una antología personal de cuentos que nos da una idea clara de lo que significa su trabajo literario hasta el momento. Luis Benítez (Breve antología poética) es un poeta de dilatada trayectoria en Argentina, que ha ganado más de una decena de premios dentro y fuera de su país. Trae el vino negro./ Esta noche quiero a todos mis fantasmas en las venas./ Ellos despertarán con sus besos,/ la gloria, en nuestros entristecidos corazones. Se agradece los envíos.


(Portadas en cascada.)

Borges: carta inédita


Dirigida al escritor mexicano y amigo suyo, Alfonso Reyes.


[s.f. Hacia 1930]

¡Salve! Quiero, en primer término, agradecer la invitación de Monterrey, a quien remitiré unos borradores, apenas los desdibuje un poco. No me tengo confianza; ya sabe usted que el borrador —como el anacronismo, el anatropismo y la errata— es también un género literario.

Quiere usted mi versión sobre los sucesos gloriosos. Juro que desde aquella tarde victoriana, no he vuelto a ver a la señora Saint, y sólo en contadísimas ocasiones, a la resplandeciente Haydée Lange. En cuanto a la Eliminación del Doctor, puedo asegurarle que, descontada su necesidad, su bondad final, su justicia, nos vale ahora un desagradabilísimo ambiente. La revolución (o cuartelazo con apoyo del público) es una victoria del buen sentido sobre la inepcia, la frecuente deshonestidad y la ofuscación, pero esas malas cosas vencidas correspondían a una mitología, a un cariño, a una felicidad —a la imagen estrafalaria del Doctor, conspirador y tácito en la misma Casa Rosada. Buenos Aires, ahora, ha tenido que repudiar su mitología casera, y frangollar motivos de entusiasmo con heroísmos en los que nadie cree y con el tema —insignificante para el espíritu— de que estos militares no roban. Sacrificar el Mito a la lucidez, ¿qué le parece? Shaw, indudablemente, lo aprobaría. No sé si escribo con precisión; antes (repito) poseíamos idiotez, pero con barulleros diarios opositores, con sus vivas y mueras, con una idolatría cómoda que florecía en las paredes, en las milongas y en las letras de tango; ahora, tenemos independencia con ley marcial, una prensa adulona, la tuñonada con escarapela perpetua y la ficción de que el régimen tilingo anterior era cruel y tiránico.

Espectáculos, pocos. Un tiroteo no letal de rifles en la Plaza Once, una ametralladora a media cuadra en la calle Junín, dos armerías saqueadas por un malevaje inseguro en la calle Rivadavia: esas visiones debo a la revolución, y se las agradezco.

Carriego, dentro de unos diez días, lo irá a ver.
De aquí muchísimos afectos. Suyo en la espera

---Jorge Luis Borges

(Extraído de la reciente edición de Letras Libres.)

Chillidos célebres



Leo en The New York Times on line que se ha puesto a la venta un vinilo con los 74 mejores aullidos de la historia del rock, una antología que incluye alaridos de Slayer, Bjork, The Who, Iggy Pop, Roger Daltrey, Yoko Ono, The Stooges, Rahsaan Roland Kirk y De La Soul, entre muchas otras figuras.

El disco se vende a 15 dólares en los EE UU y también por internet, con el recargo respectivo. La iniciativa es del artista norteamericano LeRoy Stevens, de apenas 25 años de edad. Lo más curioso es que Stevens no logró conseguir los derechos de autor de las estrellas que convoca en su disco; pero falta que le hace, pues la legislación estadounidense permite utilizar libremente hasta 7 segundos de las creaciones musicales.

Pueden leer acá los deliciosos comentarios de los lectores del diario sobre este disco.


(James Brown en plena performance.)

Alarcón e Ybarra


Encuentro en la excelente página de literatura latinoamericana Letras S5, una conversa del poeta Rodolfo Ybarra con el narrador Daniel Alarcón. La foto, en La Parada, me hace recordar las incursiones que hacíamos a principios de los noventa con los poetas José Pancorvo y Miguel Ildefonso a la Carpa Grau, para bailar con el grupo Guinda (¿qué fue de ese grupazo?), cuando la chicha aún no era aceptada por la horda culturosa. También las visitas a San Jacinto con el poeta Richi Evangelista y el Yuca. !Tiempazos!




(Rodolfo Ybarra y Daniel Alarcón en La Parada.)

17.8.09

Errores en el Diccionario Abracadabra



Hace unos días evité referirme a las tropelías verbales que comete Gregorio Martínez en su glosario titulado Diccionario abracadabra, en el cual trata de abominable manera al poeta Juan Cristóbal. Más bien planteé estas preguntas, que siguen sin ser respondidas, sobre el libro y la pertinencia de su supuesto carácter de "ensayo":

…cómo cuadra un glosario más o menos grosero, medioinformado y, esporádicamente, ingenioso, como el del narrador peruano, en un género riguroso como el del ensayo, que tiene como antecedentes peruanos a Riva–Agüero, Maríategui, Flores Galindo y el mismo Miguel Ángel Huamán, miembro del jurado que premio Abechedario.

Otra pregunta es si basta la "insolencia" y la desfachatez para convertir un mero listado de palabrejas no aceptadas por la esclerótica docta corporación matritense (léase RAE) para convertir a ese texto en algo constructivo para el proceso literario y cultural peruano.

La última pregunta es más sencilla: ¿no será que, simplemente, no hubo alternativas ensayísticas de más vuelo en el concurso y se tuvo que premiar a un caserito de los concursos Copé?

Bueno, pues parece que mis reparos a su libro le reventaron la vesícula al conocido escribidor, que no ha tenido idea más infeliz que defenderse de mis argumentos –en su columna "Bustrófedon" de ayer en Perú.21– con insultos tan desaforados como ridículos hacia mi persona. Yo, por cierto, no voy a descender a ese nivel y responderle burlándome de él –detesto los facilismos–, sino que voy a señalar, al vuelo, algunas inconsistencias, errores y despropósitos incluidos en su "intocable" idioticón (así llama él mismo a su libro en la página 25).

Se supone que el idioticón es un libro que va a contracorriente de la RAE, a quien confronta, corrige y contradice burlonamente, con gracia. Siendo esto así, cómo podemos comprender la inclusión de una larga serie de términos de navegación ("manga", "gratil", "cofa", "raca", etc.) que no tienen por qué estar en un diccionario no especializado como el de la RAE, ni tienen definiciones graciosas, originales o ingeniosas en el Diccionario Abracadabra. Es más, cualquier diccionario de términos de navegación explica mejor lo que Martínez utiliza burdamente como relleno en su glosario.

Otro punto interesante son las entradas vinculadas con la Biblia: "Cam", "Noé", "Lot", "Babel" no solo carecen de gracia sino que no aportan más que confusión, en unos casos, y aburrimiento, en otros, con respecto a diccionarios más exhaustivos como el Espasa Calpe, para no tocar los diccionarios especializados en términos bíblicos.

Un caso específico. Dice muy bien Edgardo Rivera Martínez, en la introducción del libro, que la naturaleza del ensayo...

se halla lejos (…) de la poesía, de la narración, y más aún, de un trabajo de investigación o de divulgación. (página 9)

Flagrante e incomprensible contradicción es, entonces, la definición incluida en el idioticón de un término tan importante y tradicional como "eros": nada de refinamientos semánticos, nada de actualizaciones acordes con la erótica posmoderna, nada, siquiera, de descripciones eróticas. Encontramos solo una pobre narración, una seudoversión del nacimiento del ser mitológico Eros, y luego, sin transición alguna, una torpe e inopinada disquisición sobre el origen de… ¡las alas de los ángeles!

Agrego, para que ustedes se hagan una idea más cabal de la calaña de este libraco, un error grosero incluso para un simple glosario –ya no hablemos de un diccionario cabal–: la entrada "wachimán", cuyo desarrollo, aparte de repetir todo lo que sabe Perogrullo (viene del inglés watchman, surgió en Latinoamérica, tiene relación con el peruanismo "cachaco", etc.), utiliza todo el tiempo el término "guachimán" cuando define, pero apela el extrañísimo y completamente inusual "wachimán" como entrada general de su idioticón.

Podría explayarme mucho más sobre este mamotreto desigual e ingenuoso (o sea, un poco ingenioso y bastante ingenuo), pero tengo que terminar un ensayo sobre la simbología en la obra de García Márquez, labor mucho más divertida que andar hurgando en las entrañas macilentas de este listado antojadizo.
 
Y, como yo no soy guachimán (ni wachimán) de la verdad, ni mucho menos de mis libros –estúpido sería–, dejo esto aquí, por ahora.


(Gregorio Martínez, intolerante y ridículo defensor de sus propios engendros dizque ensayísticos, a costa de la honra de los demás.)

16.8.09

Reseña en SOMOS



En el suplemento sabatino de El Comercio de hoy, pueden leer una reseña de mi segunda novela, Migraciones (Altazor, 2009), que apenas acaba de ser publicada. Me he tomado el trabajo de copiarla completo abajo.


La forma en que la vida intercala sus episodios depende de la contundencia de sus escenarios. El mudar de un paraje a otros representa también el perenne punto de inicio con el que se confronta la existencia misma. Víctor Coral, escritor y crítico, pero de vigoroso antecedente poético, sorprende aquí con una serie de reflexiones acaecidas en sus diferentes mudanzas en las que las musas del verbo, la soledad y la imposibilidad de acceder a una estabilidad apenas cercana, dan paso a la tumultuosa acumulación de los días.

De esa misma intensidad son los acercamientos epistolares sostenidos con Leopoldo María Panero, poeta maldito, antifacista e inquilino del diván, con el que se procesa la exégesis que se hace de la lírica fundamental peruana. Martín Adán, Oquendo de Amat, Vallejo, Eguren, todos vistos desde el fino trazo de la interpretación y la improbabilidad. Incierta resulta la historia desbocada de la mujer de un militar que en el seno del hogar guarda un secreto impensado y tormentoso. Un pasaje en la vida de un poeta en busca de la única salida posible, la calma de un empleo y la distracción necesaria para no optar por la evasión definitiva de la muerte.

Coral ofrece parajes de la vida errante, en la que cada viaje representa el encuentro con otras migrancias y que al final de cuentas tienen que ver con el eterno y absoluto viaje del artista, el de la literatura, que dependiendo del pulso y el corazón que lo anima, es la vida misma, pergeñada en sueltas hojas de papel.
(Imagen de la reseña en la página de libros de SOMOS. Se agradece.)

14.8.09

El instinto de la memoria



Escribir es ejercer la facultad de la memoria; es falsear, sí, pero también entender que somos seres hechos de tiempo y que nuestra forma de vérnosla con el tiempo está imbricada con nuestros recuerdos y sus avatares mundanos e históricos. El instinto de la memoria (Estruendomudo, 2009), de Julio del Valle –quien nos sorprendiera hace una década con su Callado cielo– es un intento obstinado, sostenido, pero de algún modo libre, de ejercer la memoria personal, aunque desde una perspectiva ideológica muy particular:


La mirada detenida/ sobre la calma del tiempo/ la mirada cortada/ sobre la espalda del tiempo (…) Querrán que hable claro, que me defina como poeta/ Buscarán confesiones/ Nada ofrezco, sino sensible memoria//


El abandono del facilismo confesional no es absoluto en el libro, sobre todo en la parte final, pero alcanza para percibir una necesidad de remontar lo meramente sensorial–episódico para llegar a cimas de (auto)conocimiento más atendibles, perdurables, la fugacidad del tiempo, por ejemplo:


Hermosos cuerpos como rosas que escapan a rosedales privados./ No puedo retener una sola de ellas. Ninguna. Nada es mío ahora./ La arena en la mano sería una metáfora clara del tiempo.


Desvanecidos dioses y sistemas, esfumados intereses históricos y hasta filosóficos, el poeta encuentra que "Las piedras y moluscos triturados son el diario recuerdo del pasado", porque ese es "el lenguaje del tiempo". ¿Y el hombre? Solo "un pedazo de tierra con memoria". No extraña entonces que el instinto de recordar sea el único ejercicio, no posible, sino legítimo para el poeta, pero con matices… pueden quedar el deseo, y la palabra:


No hablo solo del pasado y del presente./ La historia es deseo y yo estoy sentado a la orilla del deseo. (…) Al principio fue la palabra;/ al final será la palabra y la palabra del final./ Al final habrá silencio y ninguna historia para contar.


En su ensayo "¿Qué es ser poeta?", Martín Heidegger habla de la edad de la noche del mundo, donde es preciso enterarse del abismo del mundo y soportarlo. Es la indigencia de nuestra época, es la banalidad y la ceguera instaladas por todos (incluidos los poetas) y, lo peor, invisibles ya, salvo para el poeta, que clama:


Tiempo ha ya que nadie más acude al espeso vino/ Cuando la noche cierra su boca y presume reunir a los mortales;/ Es más, ya no hay noche que valga la pena (pues todo se ha vuelto noche, agrego). Noche de poetas. Solo la noche del comercio y del cansancio.


Otro punto de convergencia con el filósofo de ¿Qué significa pensar? se da en la llamada ausencia o abandono de los dioses. Heidegger dice que "no solo los dioses y Dios han huido, sino que el brillo de la divinidad se ha extinguido en la historia del mundo". El poeta, por su parte:


Los dioses se han ido y han dejado este vasto horizonte,/ Esta tierra vacía y extraña, sometida a constante vagar y trajín./ Solo existe esta tierra extraña y carteles invitando a votar (…) El océano es un gran dios que duerme y ya ha sido vendido.


En la parte final del poemario, el entorno, los viajes, la historia familiar se apoderan del discurso, siempre conservando la justeza en la expresión, el sereno desencanto que atraviesa el libro. Pero ya toda la primera parte del poemario, extensa, titulada significativamente "Historia" ("Yo que pregunto no encontré nada en la arena, nada en las olas, nada en la historia"), nos ha dejado el sabor (el saber) de la poesía sin adjetivos, la que todavía se puede hacer en un mundo en el que queda, al menos, "el poder de la palabra".



Miraflores, a 12 de agosto del 2009.
(Portada.)

13.8.09

Arcadia Andina



HOY, EN EL CENTRO CULTURAL BRITÁNICO SE INAUGURA, LA MUESTRA "SABOGAL, SU ENTORNO Y SU TIEMPO", QUE DESTACA LA INFLUENCIA DEL EXPRESIONISMO Y EL ARTE POPULAR EN EL INDIGENISMO


Por: Enrique Planas (tomado de El Comercio de hoy)

Con la Revolución Mexicana como fermento, artistas, escritores e investigadores peruanos encontraron en los Andes su Arcadia. Paisajes, fiestas populares, procesiones, danzas, artesanías populares, un nuevo mundo descubierto a mediados de los años veinte, cuando el in digenismo irrumpe apostando por la ruptura, por un rechazo radical a la pintura costumbrista ampliamente extendida por entonces y celebraba el modo de vida natural, una sencillez pastoril aún no contaminada por Occidente.

Si bien podemos apreciar hoy el agotamiento de la prédica indigenista en su paternal idealización del indígena, su nostálgica celebración del perdido Imperio Incaico y su permanente inclinación por el tópico del buen salvaje, esta notable generación de artistas peruanos nos legó una obra plástica que supera la mera preocupación temática. "Cuando se analiza la evolución de las artes visuales, el aspecto formal es muy importante. Y más allá de la temática, el grupo indigenista tiene un gran aporte: adoptar las formas del expresionismo. Esa es la novedad que aportan estos artistas y la razón de su rechazo del conservadurismo difundido en la pintura de la época", explica Élida Román, curadora de la exposición "Sabogal, su entorno y su tiempo", que se inaugura hoy en el centro cultural Británico de Miraflores.

La muestra investiga, además, el momento creativo de las artes visuales en el Perú, cuando el artista cajabambino era el hombre fuerte del indigenismo. Se centra en el retrato, la religiosidad y lo cotidiano como motivos; la muestra confronta la obra de Sabogal, Julia Codesido, Camilo Blas o Enrique Camino Brent, con sus antecesores Teófilo Castillo o Mario Urteaga y con la de aquellos creadores que más tarde se opondrían a su poder e influencia institucional, como Quizpez Asín, Alejandro González ‘Apurímak’ o Sabino Springett.

Para la curadora, es gracias a la gran personalidad de Sabogal que buena parte de su generación se volcó hacia el mundo campesino como tema de inspiración. Sin embargo, para Román, debajo de la influencia personal de este líder carismático y de su poder en el medio artístico de la época, habría que distinguir a los verdaderos talentos dentro del grupo indigenista. Por ello, la muestra destaca las innovaciones formales de Julia Codesido y su idealizado tratamiento del indígena, así como la agudeza de Camilo Blas para retratar a los personajes y las conductas sociales de la época.

12.8.09

Primicia


Acaba de llegar a mis manos el novísimo poemario de Enrique Verástegui, Teoría de los cambios (Sol Negro, Cascahuesos, 2009). Me gustan muchos versos, por ejemplo este:

El cuerpo es cosmos desatado

Me gusta la tranquila sabiduría que emana de este librito signado por la poesía china, el budismo, la filosofía, las matemáticas y el insondable cerebro de Enrique. Saludos al poeta, desde la lejanía inmediata.
 
(Portada.)

 

Poetas mexicanos en Colombia



La poesía mexicana, apenas representada dentro de la delegación nacional que, como invitada de honor, participó en la pasada edición del Salón del Libro de París, será redimida durante la Feria Internacional del Libro de Bogotá, a desarrollarse del 11 al 23 de agosto.

Teniendo a México como País invitado, al encuentro asistirá una nutrida participación de poetas, entre ellos José Emilio Pacheco, Eduardo Lizalde, Jaime Labastida, Coral Bracho, Marco Antonio Campos, Elsa Cross y Pura López Colomé.

"Dado que en París se privilegió básicamente a los narradores, quisimos darle en esta delegación un acento un poco más fuerte a la poesía", anunció ayer al dar los pormenores de la representación nacional Laura Emilia Pacheco, titular de la Dirección General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes. López Colomé destacó que la decisión de ponderar la poesía trae consigo un equilibrio. Con este programa sé redime a la poesía, dijo en coincidencia con Cross, quien recordó que en París participaron sólo cuatro poetas frente una "abrumadora" mayoría de narradores. "A diferencia de la narrativa, la poesía tiene muy poca circulación. Es bueno darle un impulso", opinó en breve conversación con REFORMA José Emilio Pacheco, quien encabeza la delegación poética.

De 38 autores que conforman la delegación, más de la mitad son poetas. Entre ellos destacan, pertenecientes a diversas corrientes y generaciones, Antonio Del toro, Hugo Gutiérrez Vega, Jaime Labastida, Mijail Lamas, Vicente Quirarte, Julio Trujillo, Malva Flores y Eduardo Langagne "Me parece bien que haya más poetas que narradores; la narración, sobre todo la novela, es siempre la consentida del mercado y la que se lleva la atención de los medios, y esto es un fenómeno que desnaturaliza un poco lo que es la literatura, porque primero fue la poesía y después todo lo demás", consideró el ensayista y crítico literario Christopher Domínguez Michael, también miembro de la representación. De todos modos, subrayó, no hay que ser injustos con la selección realizada para el Salón del Libro de París, pues quien determina dicha participación es la demanda. En cambio, en una feria los criterios pueden ser más abiertos.También integrantes de la delegación, los poetas Jorge Fernández Granados, María Baranda y Claudia Posadas celebraron la selección "Me parece muy importante que se reconozca (a la poesía) como un nuevo puente, más allá de la narrativa, que es tan sencilla, digamos, de obtener", refirió Baranda.

"Pero no hay que olvidar que tanto México como Colombia son países con una poderosa y añeja tradición poética. Entonces, creo que fue una decisión sabia privilegiar a la poesía, porque se inclina la balanza hacia un género que en ambos países tiene muchos seguidores", señaló Fernández Granados en coincidencia con Posadas.De cualquier forma, la narrativa mexicana también estará representada en la feria a través de autores como Jorge Volpi, Xavier Velasco y Sergio Pitol, este ultimo por confirmar, mientras que en otros géneros asistirán el historiador Enrique Krauze, la ensayista Margo Glantz y la dramaturga Sabina Berman.

Destaca la ausencia de Carlos Fuentes, quien por motivos de agenda no asistirá a este encuentro librero dentro del cual México figura por segunda vez en su historia como Invitado de Honor. Con un pabellón diseñado por Bernardo Gómez Pimienta, arquitecto que también diseñó el pabellón mexicano del Salón del Libro, México complementa su programa con conciertos y exposición de artistas plásticos, entre ellos Roberto Tumbull y Francisco Toledo. También se exhibirá una muestra sobre El Santo, El Enmascarado de Plata. No sólo versos Además de poetas, conforman la delegación autores como: Enrique Krauze, Historiador; Christopher Domínguez Michael, Crítico Literario; Adolfo Castañón, Narrador y ensayista; Elmer Mendoza, Narrador; Rafael Tovar y de Teresa, Historiador; Francisco Hinojosa, Narrador; Vivian Mansour, Narradora; Fabrizio Mejía Madrid, Narrador; Ignacio Padilla, Narrador; Álvaro Uribe, Narrador.


Fuente: Reforma. Oscar Cid de León.



(Coral Bracho estará presente.)

10.8.09

A veces es mejor no comprar



Entro en la librería un poco desganado, sin disposición para comprar nada en específico, ni siquiera para revisar si hay algo nuevo sobre un tema que me interese. Veo, es cierto, algunos libros interesantes que seguramente, pasada la indisposición, voy a comprar. Está el libro de cuentos de Samanta Schweblin publicado por Estruendomudo; un volumen de cuentos de Tolkien recientemente recuperados, o, !por fin!, la poesía completa de Rodolfo Hinostroza editada por Visor, para reemplazar a mi ejemplar, garabateado y viejo, de sus poemas reunidos publicados por Mosca Azul hace ya dos décadas o más.

Busco el nuevo libro de Verástegui para hojearlo y dejarme convencer, pero no lo encuentro; me entretengo un poco con La velocidad de las cosas, de Rodrigo Fresán, en su versión corregida y aumentada para Debols!llo. Doy un par de vueltas más entre los pasillos, más bien desalentado, inquieto, como un adicto que no encontrara a su dealer en el lugar citado. De lejos, veo el estante de los libros de Anagrama: abundan las reediciones en la colección Compactos, de libros que ya tengo o leí en formatos mayores. Reviso los textos esenciales de González Prada publicados por el Fondo Editorial del Congreso, pero encuentro una errata desagradable, y recuerdo una sarta de críticas severas y señalamientos de errores de MAD a ese libro; lo abandono.

De pronto, recuerdo que no he venido con las manos vacías a la librería que tantas otras veces me ha dado alegría con los libros que encontré. Traje conmigo –lo dejé en recepción– la poesía completa, bilingüe, de Friedrich Hölderlin, acaso uno de los tres o cuatro seres humanos occidentales que fueron poetas y solo poetas durante toda su vida.

Salgo del establecimiento, luego de recoger mi volumen, me siento en una banca y puedo leer -mientras la gente pasa con sus bolsas y apuros ignorándome tanto como yo a ellos- este poema:



Los dioses


¡Éter apasible! Eres tú quien conserva bella
Mi alma en el dolor. Frecuentemente,
Bajo tus rayos, oh Helios, mi pecho sublevado
Se eleva hasta el arrojo y se ennoblece.

¡Benignos dioses! ¡Desdichado es aquel que os ignora!
Su alma grosera es presa incesante de la discordia,
El mundo no es para él más que tinieblas
Y nada sabe de cantos ni alegría.

Solo vuestra eterna juventud sustenta
En el corazón de aquellos que os veneran,
Un candor infantil; y jamás permite
Que la inquietud y el error aplasten al genio.




(Los demasiados libros.)

Treinta años del Copé

Por Ricardo González Vigil (Tomado de El Comercio de hoy)

Ampliamente reconocido como el concurso literario del Perú con trayectoria más significativa, el Premio Copé, organizado por Petro-Perú, ha tenido el acierto de celebrar sus treinta años de existencia publicando los textos ganadores de las 15 bienales de cuento realizadas hasta el presente.

Y es que cuando el poeta y dramaturgo Pedro R. Cateriano, siendo entonces jefe de Relaciones Públicas de Petro-Perú, encontró el apoyo de su empresa para hacer realidad su sueño de un gran certamen literario (en un momento en que no existía ninguno suficientemente representativo de la actividad literaria nacional), comenzó en 1979 convocando, cautamente, a bienales de cuento. La participación fue tan relevante, en lo cuantitativo y en lo cualitativo, con obras enviadas de todas las regiones del país, así como de todos los lugares más del planeta donde residen peruanos, que obtuvieron el Copé de Oro los prestigiosos escritores Washington Delgado y Julio Ortega. Luego de las dos primeras bienales, Cateriano pudo convencer a su empresa para establecer las bienales de poesía, intercalándolas con las de cuento. El ejemplo de Cateriano (quien siempre ha formado parte de los jurados de cuento y poesía en estos treinta rutilantes años) ha sido emulado idóneamente por los que lo sucedieron en el cargo, de modo tal que en el 2007 se añadió una bienal de novela y en el 2008 una de ensayo, siendo estas de carácter internacional, condición también otorgada a partir del 2007-2008 a las bienales de cuento y poesía.

Con el cuento comenzó, pues, la magia del Copé. Un "había una vez" que debemos reelaborar para que no suene a algo pretérito: ponerlo en presente y en futuro, para que los 30 años (una duración inusual en un concurso peruano) se multipliquen sin término.

En el "Libro de oro" hay cuentos de todas las regiones del país, de todas nuestras sangres y de las tendencias creadoras más diversas (realistas, realmaravillosos, fantásticos, etc.). En fin, un libro deleitoso (todos los cuentos derrochan destreza expresiva, ingenio en la trama y originalidad creadora), de consulta imprescindible para quien desee conocer la narrativa peruana actual.

El volumen reúne, conforme reza su subtítulo, las "Obras ganadoras de las Bienales de Cuento Premio Copé (1979-2008)". El título del libro apunta a que los cuentos que se adjudicaron el primer premio en cada bienal recibieron el Copé de Oro; pero también cabe vincularlo con la calidad del conjunto: 15 cuentos notables. Así es: si al petróleo se lo conoce como "oro negro", este libro prueba que al Premio Copé bien puede llamársele "oro literario".

Contar la violencia


LOLITA BOSCH (Tomado de Babelia de hoy)


Escritores y periodistas excepcionales y valientes han creado en los últimos años una rica literatura sobre el narcotráfico, que suele ser mejor si parte de la realidad. Narrar hoy lo que está ocurriendo en México es mucho más difícil que inventarlo.

Jesús Blancornelas. Mientras lea este texto, no olvide este nombre. Insisto: Jesús Blancornelas. Y empiezo: en Tijuana, desde hace 26 años, se publica un semanario independiente llamado Zeta (Premio Fundación Cano de la Unesco, Premio Nacional de Periodismo de México, Premio Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras). Y casi hasta su muerte, el director de Zeta se presentó cada día a trabajar custodiado por 14 militares. Como hubiera dicho él: "Vivió enchalecado". Hacía apenas diez años había sobrevivido a un narcoatentado en el que murió su guardaespaldas. Y había visto, tiempo atrás, cómo al otro director de Zeta sí lo habían matado: Héctor Félix Miranda (1940-1988). Por eso el semanario formó un consejo de redacción, previendo futuras amenazas y desastres. Y, en efecto, en 2004 otro de sus miembros fue asesinado enfrente de sus dos hijos: Francisco Ortiz Franco (1956-2004), cuando investigaba la muerte de Miranda, que el nuevo presidente Vicente Fox, ahora sí, se había comprometido a aclarar.

De modo que el final de Jesús Blancornelas (1946-2006) fue una victoria. Porque no lo mató el narco, sino que murió en un hospital, junto a su familia, a salvo. Y eso a pesar de que el Cártel de Tijuana le había puesto a su cabeza el precio de 5 millones de dólares.

Hoy sus Conversaciones privadas, la columna que escribía semanalmente en Zeta, son la raíz de este texto. El origen de mucho de lo que hoy se escribe sobre el narcotráfico mexicano. Nuestro papá, me dice un amigo escritor. Porque como el propio Blancornelas explicó: "En nuestro país resalta el escándalo; los periodistas y no la policía descubren capos y transas". Y porque fue, además de un reportero riguroso, ético y valiente, un escritor excepcional. Nuestra referencia.

Publicó siete libros, cuatro de ellos recopilaciones de sus artículos de Zeta: Conversaciones privadas (Ediciones B, 2001), Horas extras (Plaza & Janés, 2003), El cártel (Grijalbo, 2004) y En estado de alerta: periodistas y Gobierno frente al narcotráfico (Plaza & Janés, 2005). Y lo hizo en un lenguaje entrecortado, violento, roto. Muy parecido al mundo que nos contaba. Porque la narcoliteratura, en México, suele ser mejor si parte de la realidad que si trata de ficcionarla. No porque, como suele decirse, la realidad le gane a la ficción. Sino porque contar lo que está ocurriendo es más difícil que inventarlo. Y, por lo tanto, los textos que se lo proponen, suelen ser mejores. Más ambiciosos.

Lo logran otros cronistas, periodistas o académicos. Y yo quiero detenerme en dos: Luis Astorga y Jorge Fernández Menéndez. El primero no es un investigador con vocación narrativa como fue, tal vez sin darse cuenta, Jesús Blancornelas, sino un académico riguroso y gran conocedor de todos los procesos que el narcotráfico genera en México. Por eso su libro El siglo de las drogas (Plaza & Janés, 2005) es tan necesario para entender de dónde viene el mundo al que hemos llegado. Y una vez aquí: El otro poder (Punto de Lectura, 2001), de Jorge Fernández Menéndez, que cuenta cómo cambiaron las relaciones del narcotráfico con el poder cuando el PRI (Partido Revolucionario Institucional) perdió las elecciones y salió electo el primer presidente de la incipiente democracia mexicana: Vicente Fox. Que dicho sea de paso: nunca aclaró el asesinato de Francisco Ortiz Franco que se había comprometido a resolver. Pero sigo con Fernández Menéndez y con la manera en que nos cuenta cómo el narco pactaba con los priístas y cómo esto hacía que México pareciera un país controlado. Hasta que se acabó la dictadura, subió al poder el PAN (Partido de Acción Nacional), se desbarató el control y comenzó la vertiginosa cadena de violencia en la que el país vive inmerso hoy.

El resultado es que no obstante el narco sea uno de los principales temas en las librerías mexicanas, en contadas ocasiones la ficción ha logrado verdaderamente adentrarse en aquello que la realidad no puede abarcar. Aunque algunos libros de investigación que cabalgan entre el periodismo y la narrativa hayan conseguido enmarcar un mundo que siempre, cuando tratamos de entenderlo con cabalidad, nos parece imposible. Por irreal. Un buen ejemplo de esos libros sencillos de leer y meticulosos en sus investigaciones, ante los cuales muchas veces nos resulta difícil hacer una selección, es Con la muerte en el bolsillo, premio Planeta de Periodismo 2005, escrito por María Hidalia Gómez y Darío Fritz. Seis historias sobre el narcotráfico de las que todos hablamos como si las conociéramos pero que los dos periodistas, en efecto, han sabido documentar con precisión y casi narrar como si fueran seis cuentos: la muerte de Amado Carrillo Fuentes durante una operación estética para modificarse el rostro; la escalada de los hermanos Arellano Félix y su Cártel de Tijuana; la red de corrupción que el capo del Cártel del Golfo impuso en una prisión de máxima seguridad; la captura del líder de la primera organización criminal tecnológica del país: el Cártel de los Valencia, o la lucha de los policías y militares que no han sucumbido a la corrupción y sus desiguales relaciones con la DEA (Drug Enforcement Administration). Historias terribles, crueles y tristísimas, que como dijo el escritor norteño Eduardo Antonio Parra, "ilustran nuestra ignorancia". Porque se suele hablar del narcotráfico como si supiéramos algo. Y de este modo lo estamos convirtiendo en un paisaje literario con reminiscencias de la Sierra Madre por la que campaba Humphrey Bogart o aquel Acapulco de Frank Sinatra. México explicado sin pudor. Literatura de bajísimo nivel que habla de este complejo mundo criminal como si pudiera ser estereotipado o fácilmente comprendido. Lo resume el crítico mexicano Rafael Lemus: "El costumbrismo es, suele ser, elemental. A veces excluye, casi completamente, la invención, como si la imaginación no pudiera agregar nada a la realidad. La prosa es, intenta ser, voz, rumor de las calles (...). Ésta, la estrategia general. Básica. Reiterada. Inmóvil".

Y es cierto. Pero hay más. Porque, descontextualizados, algunos autores resultan imprescindibles. Destaca, por encima de cualquier otro escritor norteño, el tijuanense Luis Humberto Crosthwaite. La amistad entre los dos corridistas de Idos de la mente (Joaquín Mortiz, 2001), sus Instrucciones para cruzar la frontera (Joaquín Mortiz, 2002) o la novísima Aparta de mí ese cáliz (Tusquets Editores, 2009) lo convierten en el escritor del Norte. Javier Cercas sugiere que leamos sus "relatos secos, duros, irónicos, llenos de sentimiento y huérfanos de sentimentalismo". Aunque advierte, y tiene razón, que en las librerías españolas nos costará encontrarlo. Porque todavía no existen canales de distribución que permitan que la literatura viaje, de una vez y para siempre, entre lectores.

Aunque mientras esperamos que eso suceda, podemos recurrir a Internet o encontrar, en España, el ya clásico No es país para viejos, de Cormac McCarthy (Mondadori, 2006), o el nuevo El poder del perro, de Don Winslow (Mondadori, 2008), que ya lleva dos ediciones en apenas cuatro meses. Un libro trepidante y adictivo, que narra la historia del narcotráfico mexicano empleando con maestría un truco literario: contar lo que pasa en muchos años como si pasara en pocos y lo que les ocurre a muchas personas como si les pasara a dos hermanos que están claramente inspirados en Ramón y Benjamín Arellano Félix. No lo podrán soltar. Aunque irrite al lector experimentado que el traductor no haya cotejado los nombres mexicanos de las instituciones que ha traducido directamente del inglés o que a la codiciada green card la llame tarjeta verde. Pero no importa: no se lo pierdan. Y lean también a otros autores sin traducir. Todos ellos mexicanos. El más conocido: Élmer Mendoza, que escribió las peripecias de dos traficantes de mariguana en El amante de Janis Joplin (Tusquets Maxi, 2008) y de quien dijo Daniel Sada: "El autor deja traslucir lo que André Gide pedía de todo novelista: ser un amplio conocedor del tema que aborda". Y Élmer Mendoza, que ganó el Premio Tusquets 2008 con Balas de plata, lo es. Tanto que en México hay quien lo llama narcoescritor. Aunque él responda: "Lo que hago es ficción. Y no he tenido problema de ningún tipo". Porque tras la aparición de libros como Gomorra, de Roberto Saviano, muchos se preguntan si escribir sobre el narco no se ha convertido en un riesgo. Y de nuevo contesta Élmer Mendoza: "Es peligroso para la prensa. Los periodistas trabajan entre las patas de los caballos; en cambio, nosotros cabalgamos tranquilamente en los lomos". Aunque advierte: "No sé cómo va a salir la literatura que aborde los dos últimos años". Porque efectivamente esta literatura todavía no se está haciendo. Ese mundo reciente sí es demasiado peligroso y nadie se ha atrevido a narrarlo. Pero se hará. Sin duda. Porque la literatura, junto con la música de corridistas extraordinarios como Los Tucanes de Tijuana o las radionovelas de principios de siglo que hoy pueden escucharse en Internet, ha demostrado ser un traje de buzo para zambullirse en este mundo que de otro modo nos parece blindado. Y algunos jóvenes que también se pueden encontrar en las librerías españolas son buena prueba de ello. Todos desde un presente común, todos alrededor del narco: Los minutos negros (Mondadori, 2006), de Martín Solares, que aborda el tema de la corrupción policial en el norte del país; Julián Herbert, quien en 2006 ganó el prestigioso Gilberto Owen de poesía y publicó Cocaína: manual de usuario (Almuzara, 2006), con el que un adicto trata de explicarse el mundo de la droga desde un lugar opuesto, y Yuri Herrera, que reeditó Trabajos del reino (Periférica, 2008): la historia de un corridista que ya había sido publicada en México y con la que ganó el Premio Binacional de Novela Border of Words en 2003.

Y casi acabo. Sólo dos libros más. Del renombrado periodista mexicano Sergio González Rodríguez, El hombre sin cabeza (Anagrama, 2009): un esfuerzo por observar, de cerca, las decapitaciones cada vez más frecuentes en México. Y, para terminar, un libro imprescindible que viene de afuera, de nuestro triste referente internacional sobre el narcotráfico que es hoy Colombia: Los ejércitos de Evelio Rosero (Premio Tusquets 2006, Premio Nacional de Literatura de Colombia 2006, Independent Foreign Fiction Prize en Londres 2009), cuya voluntad de contar moralmente la violencia lo convierte en un libro único. Una perspectiva que hoy, en México, todavía echamos en falta.

Lolita Bosch es escritora, autora de La familia de mi padre (Barcelona, Mondadori, 2008), entre otras obras. Ha vivido diez años en México.

9.8.09

Ñaupari en Panamá


Mi amigo el poeta Héctor Ñaupari me avisa mediante un correo de la presentación de su libro de ensayos en Panamá, durante el seminario...




“Libertad y Prosperidad“
Política Social Liberal

Hotel Radisson, San José, 11 de Agosto, 2009.

PROGRAMA

1:00 p.m.- 1:15 p.m. Palabras de Bienvenida
Sr. Mario Brenes Rímolo
Consejero para América Latina Fundación Friedrich Naumann

1:15 a.m.- 1:30 p.m. Palabras de Bienvenida
Carlos Solano Álvarez.
Director Ejecutivo, Instituto Libertad y Progreso, ILPRO

1: 30 p.m.- 2:15 p.m. Conferencia: "Por qué la libertad produce prosperidad"
Gustavo Lazzari. Fundación Atlas 1853.
Director de Políticas Públicas.

2:15 p.m. - 2: 35 p.m. Comentarios a la conferencia "Por qué la libertad produce prosperidad". José Joaquín Fernández, Presidente del Instituto Libertad y Desarrollo Humano

2:35 p.m. - 2:50 p.m. Coffee break

2:50 p.m.- 3: 40 p.m. Conferencia y Presentación del libro: “Libertad para todos”
Hector Ñaupari, Escritor y Vicepresidente de la RELIAL

3:40 p.m.- 4:45 p.m. Comentarios a la conferencia y presentación del libro: “Libertad para todos” Otto Guevara Guth.
Presidente de la RELIAL

4:45 p.m.- 5: 00 p.m. Cometarios finales: Jorge Corrales, Presidente Ejecutivo de la Asociación Nacional de Fomento Económico (ANFE) 5:00 p.m. Clausura de la actividad
(Afiche con la portada del libro.)

8.8.09

Heidegger y Char



Conocemos la dedicación y valoración de la poesía, que tenía el pensador alemán. Allí están sus trabajos sobre Stefan George, Friedrich Hölderlin y Georg Trakl. Revisando ayer un libro que reúne la correspondencia de MH con su esposa, ¡Alma mía! (Manantial, 2008), encuentro algunos pasajes que revelan una amistad profunda con el poeta francés René Char (Furor y misterio).

Vive en una simple casa de campo –dice el filósofo–, rodeado de cosas bellas y antiguas; debe de ser muy rico. (…) En la mesa se come mucho y se habla de cuisine, pero yo me mantengo al margen. Poseo una bella habitación orientada al sur. El otro día vino por la tarde y visitamos un viejo castillo aquí cerca. (…) La tarde del domingo, en el jardín de Char, Fédier leyó, bajo un plátano inmenso, su traducción de mi conferencia sobre Hölderlin, la parte sobre Grecia. René Char quedó muy impresionado y mantuvimos un bello diálogo sobre el mundo técnico actual y la preservación del lenguaje.

En otra carta, de 1969, Heidegger revela su interés por la poesía del francés:

Las conversaciones con René Char son muy valiosas para mí –entiendo algo más sobre su poesía…

En general, todas las referencias al poeta galo evidencian buen ánimo, intimidad amical, generosidad y comunicación, algo que, por ejemplo, no pasó con un poeta como Gottfried Benn, a quien Heidegger reprocha en otro pasaje cierta envidia por los escritos que el filósofo había dedicado a la obra de Trakl y no a la de él.


(Portada de la edición original del libro.)
 
 

 

7.8.09

Publicaciones


Algunos libros que se me estaban quedando en el horno estas últimas semanas. Las crónicas bohemias de Willy del Pozo, con un título tan sugestivo y una prosa correcta; Detritos (paracaídas editores, 2009), del ex Club de la Serpiente Wilver Moreno, poesía lúcida y sin concesiones; La paz de los vencidos, novela con la que Jorge Eduardo Benavides ganó el concurso de novela del BCR el 2008, escrita en fácil clave de diario. Servidos.

6.8.09

Primicia


La exquisita Colección Underwood, dirigida por Ricardo Sumalavia y Julio del Valle (a propo, Julio, ¿cúando me pasas tu poemario?), acaba de publicar Breve historia del fútbol de Indonesia (2009), una investigación periodístico-ficcional, en clave a veces paródica, sobre la prescindible vida futbolística de ese lejano país. Destaca la prosa periodística bien asimilada y la forma en que el poeta J.C. Yrigoyen relaciona política y fútbol. ¿Todos los datos que se dan son ciertos? Lean e investiguen.


(portada.)

Cierrecadabra


Varios anónimos, con diversos ánimos, me han estado pulseando para que me pronunciara sobre los insultos "ingeniosos" que Gregorio Martínez prodiga en su premiado Diccionario abracadabra (Copé, 2009, Premio Internacional de Ensayo) al poeta Juan Cristóbal, bohemio declarado pero, más allá de eso, creador respetable.

Sería caer en el típico lío bloguero que felizmente ya dejé atrás. Más bien quiero dejar aquí unas preguntas, a mi juicio, más importantes sobre el libro de Martínez. La primera es cómo cuadra un glosario más o menos grosero, medioinformado y, esporádicamente, ingenioso, como el del narrador peruano, en un género riguroso como el del ensayo, que tiene como antecedentes peruanos a Riva–Agüero, Maríategui, Flores Galindo y el mismo Miguel Ángel Huamán, miembro del jurado que premio Abechedario.

Otra pregunta es si basta la "insolencia" y la desfachatez para convertir un mero listado de palabrejas no aceptadas por la esclerótica docta corporación matritense (léase RAE) para convertir a ese texto en algo constructivo para el proceso literario y cultural peruano.

La última pregunta es más sencilla: ¿no será que, simplemente, no hubo alternativas ensayísticas de más vuelo en el concurso y se tuvo que premiar a un caserito de los concursos Copé?

Esperamos respuestas.
(Controvertido Martínez.)

5.8.09

Miyashiro best-seller


Hoy por la mañana escuché en Canal N que el libro, de lejos, más vendido de la Feria no era el de Daniel Alarcón, ni el de Beto Ortiz, ni el de Gregorio Martínez, no, es Un misterio, una pasión (2009), una adaptación textual (no "literaria", como dice Aldo en una entrevista en Perú 21) de una pieza teatral del mismo autor. !Felicitaciones! Si no saben de qué va el libro, lean la nota de Doce abajo, y la entrevista citada:


Lima, (DOCE).- El divertido Aldo Miyashiro presentó su segundo libro, ‘Un misterio, una pasión’, en la Feria Internacional del Libro en Lima, personificando a su querido personaje ‘caradura’. El actor estuvo acompañado del dramaturgo Roberto Ángeles y algunos personajes de la recordada miniserie.
La presentación estuvo acompañada de jocosas escenificaciones en las que intervinieron los actores Carlos Solano ‘Yutay’, Emilram Cossio ‘El nene’, Sandra Vergara ‘Lucía’, y el mismísimo Aldo, quien deleitó al masivo público con sus ocurrencias.
Por su parte, el director de la obra ‘Respira’ destacó el trabajo del ‘Enemigo íntimos’. “Creo que hoy estamos asistiendo al florecimiento de la dramaturgia peruana, nunca antes en la historia del Perú existieron tantos jóvenes que hayan escrito obras de teatro, y entre ellos está Aldo Miyashiro”, aseguró.
Antes de finalizar la noche, Miyashiro no dudó en invitar a su entrañable amigo Pietro Sibille, cuyo personaje ‘Misterio’ protagoniza la obra de Aldo. “Este es el mejor regalo que cualquier actor pueda recibir. Gracias Aldo”, afirmó Sibille.

(Autor y portada.)

4.8.09

Vila-Matas deja Anagrama


Quien ha sido durante años uno de los escritores emblema de editorial Anagrama, donde publicó prácticamente todos sus libros, abandona sin más a su alma máter y se mete al grupo editorial más importante de España, Planeta, a través del sello Seix Barral, donde publicará su próximo libro: Dublinesca.

La nota de El País incide en ciertas desavenencias entre el autor de Doctor Pasavento y Jorge Herralde, y señala que todos los libros que publicara EV-M en Anagrama irán siendo republicados en su nueva editorial a medida que se venzan los derechos respectivos. Toda una sorpresa.

(Enrique Vila-Matas se va de la editorial que lo vio crecer como escritor.)




Verástegui


"Déjenme así extraño y solitario.

Oh por favor déjenme florecer."


(Tomado de su nuevo poemario, "Teoría del cambio")

1.8.09

Notas de presentación


La lectura de Los cristales de Vuhrán –algo apurada e incómoda, pues lo hice en pantalla– me llevó estos días de fiesta a preguntarme sobre qué entendemos por representación de la realidad y cuál puede ser el lugar de la novela de Iván Bolaños en la literatura peruana. A continuación, algunas reflexiones que apuntan, en un futuro, a convertirse tal vez en un ensayo:
 
–La literatura peruana tiene un carácter predominantemente realista, mimético realista diría, prácticamente desde su fundación. Esto quiere decir que se basa en la creencia de que el lenguaje, y por extensión la literatura, pueden reflejar fielmente la realidad social, cultural y/o política. Ello se ve desde las primeras novelas del XIX, pensemos por ejemplo en Aves sin nido, de Matto de Turner, y se prolonga a través de Palma, Alegría, Arguedas. Vargas Llosa, Cueto, Bayly y muchos otros autores contemporáneos.

–Mimesis viene de la raíz griega mimos, un término oscuro y tardío que no está registrado inicialmente ni en Homero ni en Hesíodo, y recién aparece en alguna tragedia de Esquilo. Lo podemos definir como "copia que intenta ser lo más fiel posible a un original y cuya proximidad o distancia respecto del modelo es susceptible de ser valorada". Otra definición, más sencilla aún, es "imitación de la naturaleza", lo que llegaría hasta nuestros días, con los cambios respectivos, como realismo entendido miméticamente.

–Solo esporádica e insularmente nuestro proceso literario –a diferencia de otras tradiciones ficcionales como la argentina– ha registrado experiencias de ficción no mimética, sea surrealista, futurista y de ciencia ficción. Clemente Palma, José B. Adolph y el último Congrains Martin dan fe de ello; aunque no constituyen en el Perú una corriente ni mayoritaria ni mucho menos valorada como se merece.

–No deja de ser curioso que la idea de una literatura realista sea producto de la modernidad: las novelas y sagas de todas las culturas anteriores a Don Quijote no se cuidaban del referente, y constantemente giraban en torno de países inexistentes, fabulosos y mágicos, de animales extraños y poderes sobrenaturales; recordemos –a veces un solo ejemplo basta– solamente el viaje a la Luna de Luciano de Samosata, en los primeros siglos de nuestra era, o los mitos andinos y centroamericanos, para girar el zoom hacia nuestra zona geográfica.

–El realismo no es más que un momentum de la literatura universal. Una moda que respondió a condicionantes ideológicos y hasta políticos. Esas condiciones han cambiado, y, permítaseme la teleología, se avizora una vuelta a la gran literatura fantástica que nunca debimos abandonar. La novela de Iván Bolaños, es un buen ejemplo de este intento de retomar la narración mítico–fantástica.

Los cristales de Vuhrán se ubica dentro de la línea fantástica que inaugura Clemente Palma en el siglo XX, pero que se nutre de referentes más contemporáneos y lejanos, como Ursula K. Leguin, JRR Tolkien y muchos otros escritores de fantasía heroica y ciencia ficción.

–Destaco del libro su estructura muy bien constituida, la precisión y concisión de sus diálogos, el diseño sabio de algunos de sus personajes, en especial el Athyrant, y el lenguaje épico, completamente adecuado a una narración del tipo señalado.

–El libro entusiasma tanto que me atrevería a decir, como lector apasionado de este tipo de literatura, que el verdadero espacio de Los cristales de Vuhrán está más bien en el futuro de nuestra literatura; aquel que imagino liberado de los lastres del realismo chato y tópico exigido por las grandes editoriales, y librado a las magnanimidades de lo que Ibn Arabi llamaba la imaginación creadora, facultad suprema completamente opuesta a la imaginería huera y previsible de la literatura predominante. Un gran saludo y mi felicitación al autor por este logro. Muchísimas gracias.
(Portada.) 
 
 
Se produjo un error en este gadget.