4.1.10

Mantra




Una novela lleva a la otra

Luego de terminar de leer El fondo del cielo (Mondadori, 2009), la reciente novela de Rodrigo Fresán –y de ver cómo sus amigos y coreutas hacen circunvoluciones acrobáticas para no criticarla en sus reseñas: Fresán es un gran reseñista de poder en diversas publicaciones de nivel–, me convenzo más de que el gran libro del argentino, sin dejar de lado La velocidad de las cosas, es Mantra (Mondadori, 2001), curiosamente escrita por encargo de una gran editorial.

De Mantra ha dicho Edmundo Paz Soldán que "a diferencia de la obra de Fuguet y otros narradores de la nueva generación, en la novela de Rodrigo Fresán no sólo se registra la instalación de los medios dentro del campo literario, sino que también se puede observar una reflexión sobre el problema paralelo de la información y su poder viral, su tendencia a la más caótica proliferación".

Cierto. La novela es claramente rizomática, se expande como la hierba o como el cáncer hacia todos los lados y carece de centro, lo que no necesariamente es un demérito; es más, la puede convertir en la primera novela latinoamericana estrictamente posmoderna, a despecho de la excelente Bombardero (2008), de César Gutiérrez.

Ya lo había adelantado Roberto Bolaño en una reseña del año 2002:

Mantra es una novela caleidoscópica, recorrida por un humor feroz, en ocasiones excesiva, escrita con una prosa de rarísima precisión que se permite oscilar entre el documento antropológico y el delirio de las madrugadas de una ciudad, el Distrito Federal, que se superpone a otras ciudades de su subsuelo como si se tratara de una serpiente que se traga a sí misma.

México DF es en Mantra más que un leitmotiv y un escenario; es la sustancia (perversa) que sostiene el discurso deliberadamente disperso del narrador o conjunto de narradores que se turnan en el libro para aportar una nueva faceta, un matiz, una acción extrema que intente definir (vana engaño, como el cachascán) una ciudad excesiva y excedente, túrbida e inasible, pero adictivamente seductora, como la capital de México.

Así, Martín Mantra (protagonista) y todos los personajes peculiares que habitan Mantra, terminan habitando también nuestra memoria, porque, como sabemos, el recuerdo (expresado por la obsesión por las fotos de la primera parte), la memoria, son tal vez -desde siempre- el gran tema de una gran novela, y sorprende que no haya envejecido un ápice este fascinante tour de force narrativo, tal vez el más personal, el más arriesgado y, por lo tanto, el que más logros tiene.

(Rodrigo Fresán. Portada.)

10 comentarios:

  1. Anónimo4.1.10

    Pichi del diablo, espero que no censures este alcance:

    La razón por la que los poemarios de José Antonio Mazzotti y Paolo de Lima no figuran en ninguno de los recuento del año es porque la crítica oficial burguesa, expresada por Ricardo González Vigil, Javier Ágreda, Maribel de Paz y otros, no tiene los instrumentos suficientes para abordar propuestas vanguardistas y riesgosa que buscan unir belleza y engagement social.

    Esto no nos preocupa: responde más a las limitaciones de los propios críticos que a la calidad de las obras excluidas.

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  2. Nando, EE UU5.1.10

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  3. NANDO, ee uu5.1.10

    Coral: por sus comentarios los conoceréis. Lo que me extraña es esa esquizofrenia de despreciar a todos los periodistas culturales peruanos y, por otro lado, pedirles que reseñen sus libros. What a foolish thing!

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  4. Anónimo7.1.10

    Este post es como el chiste aquel del estudiante que para un examen solo estudia sobre el elefante y le preguntan sobre las serpientes, y responde: "las serpientes son animales que parecen la trompa del elefante y el elefante es un animal bla bla bla...".
    1) ¿Por qué no reseñas "El fondo del cielo" si dices que la acabas de terminar de leer?
    2) ¿No es un poquito anacrónico afirmar que "la primera novela latinoamericana estrictamente posmoderna" es recién del año 2001, "a despecho de" una otra publicada en 2008(!)? ¿Qué entiendes por posmoderno entonces, si se tiene en cuenta que solo el término fue acuñado en 1979 pero sus bases filosóficas vienen de antes (dale una hojeada a Foucault) y no hablemos de obras de arte postmodernas, que ya vienen desde los años sesenta... ¿Es que "Respiración artificial" no es "postmoderna"? Y solo por nombrar una novela latinoamericana...
    Plop.

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  5. No reseño El fondo del cielo porque, como se desprende de una lectura sutil del primer párrafo, no me parece lo más destacado de la obra de Fresán y no me llama a reeñarla. Tal vez exagere un poco al decir que PUEDE SER "la primera" novela posmoderna latinoamericana; pero en cierto sentido lo es: va más allá de Respiración artificial en el uso de recursos diegéticos rizomáticos (eso quiere decir: proliferantes), y su melange de cultura popular y culta es sencillamente desarmante.

    En literatura, lo posmoderno lo entiendo más por el lado de Deleuze (lee la intro a Mil mesetas): diseminación, proliferación, descentramiento, desjerarquización, desaparición del yo clásico, etc.

    Lo único cierto de todos tus extraños reproches: Bombardero da un paso más que Mantra, con el uso de recursos gráficos y la disolución de la trama clásica; pero Mantra ya lo tiene todo, en potencia o en plenitud.

    Up!

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  6. ah, y para otra vez, si te vas a poner medio faltoso con tus comentarios, por lo menos ten la valentía de poner tu nombre completo.

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  7. Anónimo8.1.10

    Según tu argumento, "lo posmoderno" sería una característica atribuible a un texto que puede ser medible o cuantificable en función de sus "recursos diegéticos rizomáticos". Solo así se sostendría esa pirueta de que "Mantra" es, "en cierto sentido", la "primera" novela latinoamericana posmoderna. Solo un contraargumento (y eso que sin salir del rizoma deleuziano): ¿quién sostiene la narración en "respiración artificial"? ¿El narrador de Piglia es Renzi, o un conjunto de discursos yuxtapuestos, de procedencia divergente (reafirmados por el recurso permanente del "dice", "y dijo" o, más aun, "dicen que dijo"), sin autoría fija ni determinada, que componen un fresco cuyo acto performativo consiste en poner en entredicho la supuesta veracidad y univocidad de todo discurso histórico y oficial, que se ha erigido a sí mismo como hegemónico y, por tanto, desplazado a otros posibles discursos que circulan en la trama de una sociedad? Si esto no es diseminación, proliferación, descentramiento (del sentido, de la subjetividad y de la autoridad del discurso), desjerarquización y desaparición de la subjetividad y la conciencia única (para dar paso a una concebida en el lenguaje), pues entonces no veo por qué "Respiración artificial", que es de 1980, pueda ser considerada "posmoderna" (y ser estudiada desde ese ángulo, no basta con colgarle la etiqueta). Que una novela tenga más o menos "recursos diegéticos rizomáticos" no la hace más o menos posmoderna. Es más: como dije más arriba: es imposible de cuantificar. E incluso, si fuera posible hacerlo, sería ocioso y estéril. Estarías siendo un crítico más enfurecidamente moderno que autoproclamado "posmoderno". Y ya ni diría kantiano, que al pobre sigue cargando culpas por el error de Schelling.

    Por otro lado, si por "posmoderno" entiendes el uso de recursos gráficos y la disolución de la trama clásica, pues entonces la vanguardia de los años veinte del siglo pasado es posmoderna y ya, cerramos el kiosko de una vez. Aplica esa misma definición de "lo posmoderno" que das (y te recomiendo que no te quedes en Deleuze y Guattari; hay otros más, incluso saliendo de los postestructuralistas franceses: lee a Vattimo, a Habermas, a Wellmer o Rorty, solo por citar cuatro, y luego hablamos) y verás que tu propio argumento es insostenible porque se queda chico. Los artificios técnicos, en una narración, no tienen por qué ser el punto de medida sino la puerta de entrada para el análisis. Si fuera así hasta Mallarmé sería posmoderno, según tu argumento.

    Y lo de la "melange" de cultura popular y culta... Pues nuevamente veo que te quedas en lo superficial. Si fuera así, ya el postboom de los años 70 podrían ser considerados "posmodernos" bajo este criterio. Y en muchos casos no necesariamente lo son, como podrás repasar mental y rápidamente tú mismo a partir de tu propia definición de "lo posmoderno".

    Y para terminar. Si te ofendes porque alguien te hace una observación es porque te lo tomas a la personal. ¿Qué es eso de "ponerse faltoso"? Sobra. No hacía falta.

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  8. Constantemente confundes lo posmoderno en filosofía, que comenzó con Lyotard, Baudrillard y otros que harías bien en revisar, con la literatura posmoderna, que para mí se apoya no en la polifonía de voces narradoras (Respiración artificial), puesto que eso ya Bajtin lo veía en las novelas de Dostoievski, sino en la ausencia de una jerarquía (rizoma significa proliferación horizontal, no jerárquica) diegética y narrativa, y en la disolución del yo narrador romántico, algo que está ausente en Bombardero pero aun así no lo excluye de lo que llamo literatura posmoderna, pues el uso, o retorno, al uso de recursos gráficos no puede ser coto cerrado de los vanguardistas de principios del veinte solo porque ellos o intentaron primero -al final de cuentas todo comenzó mucho antes, con el Golpe de Dados de Mallarmé-.
    Recuerda que los concretistas brasileños también exploraron estos recursos, y hay infinidad de poetas en la red hoy que los siguen explorando, ¿vamos a decir que todos son modernos o "vanguardistas" solo por ello?

    Los recursos que perduran no tienen historia lineal, y no se los puede utilizar para etiquetar una cosa o hacer discernimientos inútiles.

    Y lo de la mezcla de culturas en Mantra es solo un rasgo más, que sumado a lo ya señalado, me da como resultado lo que afirmé al principio. Mejor primero lee Mantra, y seguimos la discusión.

    Last: curioso respeto el que reclamas al rechazar el calificativo "faltoso" cuando tú mismo empezaste tu primer comentario con un chiste malo de intenciones ofensivas.

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  9. Banana Joe9.1.10

    Recorcholis
    eso no me enseñaron en Boston

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  10. Anónimo9.1.10

    Pichi del diablo tu pata Ybarra es mostaza o rojo responde pe

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