15.1.10

RIBEYRO


Para leer a...

Sin duda, así como hay variadas formas de asumir la escritura -y muchas veces la naturaleza de esas formas determina la naturaleza de lo que se escribe y su valor-, hay múltiples formas de leer un buen libro. Gracias a Anagrama me acaba de llegar a la oficina la versión en la colección Compactos de Exploradores del abismo (2007, 2009), el libro de Enrique Vila-Matas. Me he referido ya a este volumen en su momento. Ahora quiero detenerme en lo que dice EV-M de Prosas apátridas y, sobre todo, en cómo lee ese libro:

Se trata de leer de una forma creativa. Me gustan tanto esas Prosas apátridas que las leo arriba y abajo, de mil maneras distintas, y les doy orientaciones y lecturas de todo tipo, las hago mías sabiendo que son de todos.
(...)
las invento, las transformo y oriento en múltiples direcciones. Con la imaginación las reescribo, y luego vuelvo a ellas para ver si averiguo qué dicen realmente esas prosas apátridas tan rápidas, tan adheridas al vuelo.

Cómo dejar de pensar en la cerrazón, limitaciones y aun ridiculeces de buena parte de nuestros ribeyrólogos, que se rasgan las vestiduras unos a otros porque se "traicionó" tal idea o se dijo algo inconveniente sobre el "maestro", o se soslayó la parte más importante de su obra (cuando la obra de Ribeyro es una suerte de sistema donde todo juega su papel). Finalmente, ¿no fue lo que propone Vila-Matas precisamente lo que hizo Ribeyro con Montaigne, Schopenhauer, Kafka... interpretarlos, darles la vuelta, usarlos (en el mejor sentido) para erigir su bella y poco presuntuosa obra?


(Julio Ramón Ribeyro.)

1 comentario:

  1. Anónimo27.1.10

    Las Prosas Apátridas de Ribeyro son los textos que me sirven de refugio, a veces, de salvavidas, en otras, para sobrevivir a la realidad e intentar vivir tranquila.
    Enrique Vila-Matas tiene toda la razón, las Prosas apátridas pueden ser leídas una y mil veces porque siempre nos dirán algo nuevo.
    Mm.

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