10.3.10

Confusión de Lenguas


Léxico “pobre” y novela

En uno de los cuentos de la sección “Futuro anterior”, del libro Lilith y otros relatos, de Primo Levi –hoy, por gran fortuna, podemos tener todos sus cuentos reunidos en un solo volumen gracias a El Aleph Editores (2009)-, el autor de Trilogía de Auschwitz afirma:

Para escribir como se debe este relato se requiere el valor suficiente para borrar todos los adjetivos que tienden a suscitar estupor; producirían el efecto contrario; es decir, el de empobrecer la narración. Para discurrir sobre las estrellas nuestro lenguaje es inadecuado y se revela ridículo, como si alguien quisiera arar con una pluma. Es un lenguaje nacido con nosotros, apto para describir objetos grandes y duraderos más o menos como nosotros. Tiene nuestras dimensiones; es humano. No va más allá de lo que nos enseñan nuestros sentidos.

El cuento a que me refiero se titula “Un estrella tranquila” y es uno de esos maravillosos tours de force a que nos tenía acostumbrados el autor italiano cuando se abocaba a hacer ficción-ficción (ya sé, no estoy siendo preciso en este punto). Una historia donde el fin de una estrella entra en correspondencia con unos antiguos astrónomos y con la vida del peruano Ramón Escojido, encargado de un observatorio astronómico.

De alguna forma, la reflexión que se permite introducir el narrador en el cuento (consignada arriba) me hizo recordar algunos reproches dirigidos ayer, desde el suplemento Domingo de La República, por algunos críticos contra la novela de Silvia Núñez del Arco, publicada por Mesa Redonda. (Si quieren satisfacer su morbo, pueden leer completa la vivisección cruel y, en su mayor parte, justa que hicieron Rafael Robles, Javier Arévalo y Javier Ágreda de ese libro –y de su joven autora).

A mí lo que me interesa es una curiosa identificación conceptual que hace Ágreda cuando dice sobre la novelita de SNA: “Para empezar, hay demasiada torpeza en el manejo del lenguaje (léxico pobre, exceso de verbos, palabras que se repiten hasta desgastarse)”.

He consultado a escritores y lingüistas que conozco y, la verdad, ninguno ha dado con lo que quiere decir el crítico cuando identifica la torpeza en el manejo del lenguaje con el “exceso de verbos”. Es más, si la novela no es una de esas en las que, supuestamente, “no pasa nada” -por ejemplo, las de Beckett-, el (buen) manejo de los verbos es síntoma inequívoco de pericia narrativa. Y, por supuesto, su “exceso” es tan relativo con respecto a la calidad del “léxico” como su “carencia”.

Tal vez el crítico haya querido referirse a la concurrencia excesiva de verbos en una oración, del tipo:

“Solo entonces pudimos lograr acercarnos a la casa”

Sin embargo, retomando la lección de Levi, no puedo sino pensar que, dado que la novelita de SNA es una concebida para vender y ajustada a temas humanos, demasiado humanos –aunque, como sugiere el escritor Arévalo, no le llega ni al talón a las novelas de Bayly-, el lenguaje directo, “pobre”, escueto que se percibe puede (no digo que en el caso lo sea) ser necesario, de la misma manera que las adjetivaciones que el narrador del cuento de Levi rechaza para el caso de su relato, pueden ser útiles en otro contexto.

En resumen: el exceso o la carencia de verbos, y tal vez de adjetivos, no son, per se, la mayor parte de las veces, indicativos nada más que de la confusión conceptual de algunos críticos. O de su impericia para acumular argumentos razonables contra un "enemigo" tan débil como el libro abordado.


(Silvia Núñez del Arco en inagen del Frecuencia Latina ("Enemigos íntimos") y una novela que precisamente por mal resuelta requiere críticas bien calibradas.)

9 comentarios:

  1. César10.3.10

    Beto Ortiz said...
    Con razón se escalda el chico como se escalda. Como quien celebra una sesión de ouija con la bruja Rosita Chung para lograr entrevistar en vivo al atormentado espíritu de la asesinada Miriam Fefer. O como quien proclamando: me aloca su pirulino! se pasea en road-show por todos los canales para promocionar una novela firmada por su chibolísimo literato argentino pero en muchos pasajes escrita con un estilacho asombrosamente parecido al de él y cuyo único tema, por supuesto, es él y, casi siempre, tolaca. O, sin ir más lejos, como quien sienta en su set a su mismísima vieja o a cualquier ser capaz de hablar ininterrumpidamente de él, de él y de él, Jimmy y su traviesa imaginación nos embarcan ahora en una nueva y delirante travesía para deleitarnos con la última inmolación, la última ovejita inocente ofrecida en sacrificio para alabanza del altar crudelísimo del más insaciable de los dioses: su ego. Es así que, proclamando: ¡Contigo sí se me para!, nos sirve en bandeja de plata tan pulposo bocadito, la rubicunda ene-ene ideal del apellido compuesto, el bronceadísimo monumento a la pituquita desconocida, la absoluta neighbor’s daughter o hija de vecino de casa de Playa Muralla y nos la presenta en sociedad, trémulo él, azorado, contrito, indómito, recóndito, ensoñado, ¡porfis, porfis, juguemos a las palabras rebuscadas! Nos la presenta, chúpense esa mandarina, como su novia, su flaca, su cuero, su hembrichi, su chibolísima literata e inminente first lady of Perou que, tal como estaba escrito, no en su destino, sino en su librito “Lo que otros no ven”; rechazado por el control de calidad de las editoriales Santillana, Planeta, Estruendomudo y Norma desde el año pasado y aceptado, post-entrevista, por el sufridito sello Mesa Redonda, competencia directa de Sarita Cartonera, (previo pago de los costos de impresión) - ha aceptado admitir que es su embrague y, de paso, promocionar una historia firmada por ella pero - en muchos pasajes- escrita con un estilacho sospechosamente parecido al de él y cuyo único tema, por supuesto, es… etcétera. Si me permiten la crítica literaria, puede que en Eisha la caca no huela.

    ResponderEliminar
  2. quiero verte man10.3.10

    los criticos se confunden cuando quieren atacar el libro por su supuesta falta de valor literario. Ese no es el punto, porque es subjetivo. El punto es si los lectores peruanos están interesados en este tipo de narraciones. En el caso de Bayle, parece que sí funciona el asunto; en el caso de su noviesita, no pasa nada, por lo menos en la librería en que trabajo no hemos vendido ni 10 ejemplares.

    ResponderEliminar
  3. Surcano10.3.10

    la chibola está rica y las editoriales "alternativas" están con el hígado hecho paté porque la gente chambeadora de Mesa Redonda logró este contrato. ¡Picones!

    ResponderEliminar
  4. Surcano, no tiene sentido lo que dices. Las editoriales que tú llamas "alternativas" no recibieron el original. Es obvio que no iban a lograr contratar algo que ni siquiera conocían. Por otro lado, todas las editoriales conocidas a las que la autora envió ese manuscrito rechazaron la novela. Mesa Redonda aceptó publicarla porque, si examinamos bien la labor que hacen, publican lo que sea, mejor si lo precede una campaña mediática sin precedentes y si los libros ya están financiados. Su único error fue haber cuadruplicado el tiraje, pero no creo que pierdan mucho con eso. Por otro lado, "quiero verte man", el punto para un crítico sí es el valor literario de un libro. Si los peruanos están interesados es un punto de marketing, no de crítica.

    ResponderEliminar
  5. Anónimo10.3.10

    ¿su único error fue haber cuadruplicado su tiraje?

    ¿Tú crees que publicando lo que sea,como dices, se le hace un favor a la literatura peruana?

    Yo prefiero mil veces releer a Miguel Gutiérrez o a Bryce que leer las tonterías que a cualquier hijo de vecino de la planicie se le ocurre publicar solo porque hay editores mercenarios que no tienen el menor criterio para publicar.

    Willy

    ResponderEliminar
  6. Anónimo10.3.10

    bueno pero una cuestión de léxico que se equivoque un crítico no convierte ese bodrio en Ulisses, no?

    Martín H.

    ResponderEliminar
  7. yo en ningún momento dije eso, Martín, lee bien el post.

    ResponderEliminar
  8. Anónimo11.3.10

    el libro de esa chiquilla es malo porque no aporta nada a nuestra tradición, ni siquiera en ese invento de Marcel Velázquezde la picaresca posmoderna y todo eso. Es malo no por pobreza léxica sino porque es un desprópósito: todo lo que pasa allí ya lo hizo Bayly y mucho mejor y hace muchos años.

    XYZ

    ResponderEliminar
  9. POR QUE YBARRA SIGUE ATACANDO A FAV11.3.10

    Gregorio Martínez me envía un último aclare sobre algunas “inexactitudes”. Sirvan las varillas para aclarar el panorama neblinoso de algunos intelectuales ligados a las “verdades” de internet y a la búsqueda del santo grial en los renglones de la wikipedia. Aquí el envío:

    "INEXACTITUDES"



    Gregorio Martínez

    El wikipédico Pirulo Faverón me acusa que digo y escribo "inexactitudes". Le doy el entero trozo de la razón. En una entrevista que me hizo José Vadillo para el diario El Peruano, y que ahora se ventila en Internet, afirmo que en América Latina muchos confunden el estudio, el trabajo de investigación, la tesis doctoral, con el ensayo. Pongo como ejemplo el concurso Casa de las Américas de La Habana que en varias décadas ha premiado sesudos análisis y estudios, pero que solo una vez eligió como ganador un ensayo: Las venas abiertas de América Latina.

    Completamente falso. Si, digo "inexactitudes". La verdad de la milanesa es que, en 1970, Eduardo Galeano presentó Las venas abiertas de América Latina al concurso ensayo de Casa de las Américas. Más nunca le dieron el premio. Me parece, para ser inexacto, que ese año lo ganó Francoise Perus con su magnifico libro sobre José Martí (tesis doctoral). El exitoso ensayo de Eduardo Galeano fue publicado por primera vez en 1971, quizás en Editorial Crisis, Buenos Aires, o en Editorial Siglo XXI, México DF.

    En Diccionario Abracadabra, en la entrada Euclides, p.177, aparece una ecuación bamba: 32 + 42 = 52 (9 + 16 = 25) Quien primero se dio cuenta de este desliz fue Rodolfo Ybarra, cuando me lanzó un buscapique con la idea de enmendar un entuerto que afectaba al poeta Juan Cristóbal. Yo aun no había visto el libro Diccionario abracadabra y no sabía a que se refería Ybarra. En enero del 2010, en el momento que tuve un ejemplar en las manos, encontré la "inexactitud".

    Va el aclare. Se trata de un simple error de imprenta. Donde escribí 3 al cuadrado, quien compuso el texto tipeó un tres y luego un dos, o sea 32. Y donde debía escribir 4 al cuadrado, coloco un cuatro y en seguida un dos, 42. Etc. Así resulto el pastel equívoco en el sitio donde debe aparecer una rica torta con la inscripción 3 al cuadrado + 4 al cuadrado = 5 al cuadrado (9 + 16 = 25). Cierto, escribo "inexactitudes".

    Sin embargo, pese a que mi tarea no es escribir "exactitudes", me reafirmo meridianamente en que el Diccionario de la Lengua Española no tiene pichula. Porque una cosa es el concreto Diccionario, vigésima segunda edición, y otro chongo muy distinto la virtual pagina web de la RAL. La pichula que Pirulo Faverón ha encontrado en el portal de la RAL es solo una prótesis por ahora. Pero si le gusta, que se chante para que le midan rico el aceite Castrol.

    ResponderEliminar

di lo que puedas

Se produjo un error en este gadget.