6.3.10

Mishima y los ángeles


La tretalogía El Mar de la Fertilidad, último esfuerzo novelístico de Yukio Mishima antes de que abandonara este mundo por mano propia, es uno de los proyectos ideológicos y narrativos más ambiciosos del siglo veinte. De las cuatro novelas, he leído la excepcional Caballos desbocados (ajuste de cuentas político-espiritual del novelista), y ahora, La corrupción de un ángel, suerte de final cut y severa reflexión sobre la vejez, la muerte, la belleza y la corrupción del mundo moderno.

Honda, protagonista de la novela, tiene un sueño basado en las sagradas escrituras budistas. Ve en el cielo una miríada de ángeles, masculinos y femeninos, que danzan y evolucionan en vuelo grácil. Los seres divinos son detallados con minuciosidad:

Allí estaban los ángeles de los Seis Mundos del Deseo y los seres sensibles de los diversos Mundos de la Forma (…) Portan luces de siete colores, fuego, oro, azul, rojo, blanco amarillo y negro. Como gigantescos colibríes de irisadas alas que revolotean de acá para allá.

Lo interesante es el contraste que plantea el narrador entre el maravilloso sueño de su héroe y el crudo despertar, donde no encuentra más que un pinar a su vista, demasiado concreto y… burdo tal vez, en comparación con la sublime gracia de los alados. Honda cae en una depresión profunda, que incluye una irritación producto de su desilusión (literalmente hablando, incluso), de su desacuerdo con la realidad, que es el motor primero y último de la obra del japonés.

(Portada.)

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