26.3.10

Pablito sigue




Intentar "levantar" un poemario convirtiendo en virtud su estado defectuoso no es la mejor idea. Tren bala, del recordado Pablo Guevara, no es ni su mejor poemario ni es un testamento excepcional de su vida. Pero tiene valores que tal vez sean importantes. En cualquier caso, dignos de señalarse.

Uno de ellos es la capacidad del poeta ido de alejarse de los problemas de la “realidad”, para, mediante una óptica proliferante, dar expresión a sus desazones, sus pensamientos íntimos, sus convicciones más profundas. Y también está la posibilidad de plantearnos una suerte de poética que en otros libros también había esbozado:


Esta mano con que escribo esto que escribo
Con inhábiles dedos-palabras ahora es La mano que aprieta
-famosa serie de mi niñez que daba tanto terror-
Con esta mano le aprieto la garganta al libro que escribo en mi soledad
Lo ahorco y descuartizo porque la realidad es siempre engañosa y cobarde
Lo aprieto con estos mismos diez dedos-hilos invisibles
Que aprietan el cuello a la realidad

Si la realidad de ustedes canta la mía grita
Por eso me callo y se calla todo mi ser
(…)
La poesía solo es vencida escribiéndola o quedándosela para toda la vida
Uno puede vivir sobrellevándola casi muerto por muchos años
Los plazos de la poesía son tan cortos y tantos sus llamados
Por eso me apresuro a tejer prontamente las cestas
A hornear los ceramios los cacharros
Los venderé en alguna ciudad porque soy un artista iluso
Toda mi vida lo he sido
Soy un desastre me ilusiono por todo
Eso lo saben muy bien mi mujer y mis hijos


Con todo, y más allá de algunos gazapos, notable esfuerzo editorial de los editores, Editorial San Marcos y el CC de España por entregarnos acaso uno de los Guevaras más entrañables que podamos leer.

(Portada.)

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