25.4.10

Intelectual y poeta


Me sorprende encontrar, en pleno tercer milenio, poetas peruanos que todavía sigan percibiendo como una suerte de oxímoron –asaz torpe- el hecho de ser intelectual y/o crítico, y el hecho de ser poeta. Dos nombres famosos, de entre decenas, me vienen a la mente ahora: T. S. Eliot, renovador de la poesía moderna cuyos libros de ensayos literarios son valorados hasta ahora; y Emilio Adolfo Westphalen, cuyos ensayos sobre arte nadie, ni pintor ni poeta, debiera perder de vista.

Pero si hay una figura mundial cuya condición de poeta (y romántico todavía) es indudable, es Friedrich Hölderlin (1770-1843), autor de algunos de los poemas más profundos, intensos y conmovedores de la lengua alemana.

Muy bien, sus problemas mentales y su vida azarosa y triste no impidieron a este poeta por excelencia elaborar un breve tratado sobre la oda trágica –incluido en edición bilingüe en el libro Empédocles (Hiperión, segunda edición, 2008)- donde hasta se da el lujo de acuñar un concepto muy interesante: lo aórgico (aorgischere).

El término lo utiliza en oposición a lo orgánico, aunque establece una dialéctica en la que estas oposiciones se resuelven, en su momento de mayor “hostilidad”, en una realidad de “la más alta reconciliación”, donde lo orgánico –casi por definición, humano-, se transmuta en aórgico (esto lo vemos ahora más claro, en el mundo hipermoderno), y lo aórgico invade otra vez la naturaleza (por ejemplo con las calamidades naturales que hoy arrecian) luego de que el hombre la hubiera conquistado (es decir, organizado).


Por cierto, luego el autor de Hyperion aplica esta, llamémosla dinámica, a la figura de Empédocles –su Empédocles-, quien estaba llamado a “unificar” estas contradicciones para superarlas dialécticamente –no olvidemos que Hölderlin fue amigo personal de Hegel y conoció su pensamiento filosófico.

Revisar, pues, este maravilloso y riguroso escrito teórico de Friedrich Hölderlin puede resultar una tarea interesante para ciertos poetas -algunos no tan jóvenes- que siguen pensando que la crítica y la poesía son incompatibles, o que para un poeta “de raza” hacer teoría o crítica es bajar el “level”.

(Portada.)

6 comentarios:

  1. Cierto que teoría y práctica no tienen por qué no ir de la mano. Recordarás ese libro de Sábato, "El escritor y sus fantasmas", que contiene todo un postulado teórico, de paso que crítico, no sólo sobre literatura, sino sobre su relación con la filosofía. Y mira que hablamos de Sábato... O una personalidad como José María Valverde, que fue poeta además de filósofo. Y así los casos se repiten.

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  2. Anónimo26.4.10

    Miguel Ildefonso es un buen ejemplo de lo que dices, porque hacde muy bien sus reseñas literarias, algunas un poco "interesadas", y es un buen poeta. Otro caso es el de Diego Otero Molinari, que tiene crítica de arte interesante y una obra poética menor pero intensa.

    Javier

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  3. Anónimo26.4.10

    Holderlin no es el mejor ejemplo de poeta puro, mejor es Arthur Rimbaud.

    XXX de Quilca

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  4. Anónimo26.4.10

    HAY MUCHO POETASTRO EN QUILCA QUE SE CREE ILUMINADO Y DESPRECIA A LOS CRÍTICOS Y A LOS LITERATOS, ELLOS DICEN QUE LOS POETAS SOLO DEBEN ESCRIBIR POESÍA Y CHUPAR RON EN LA ROCKOLA.

    El observador

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  5. Anónimo26.4.10

    nam ñam ñam

    yo soy poeta y hago crítica, soy moderno, ñam, qué rico mi sanguchón de chicharrón con mi jarra de litro y medio de quaker con leche, ñam

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  6. Hombre pollo26.4.10

    mujeres, mujeres, mujeres, I need a woman, kiero una muuuuuuuuuuuuujer

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