20.4.10

Pierre Michon...


...el hombre de las nouvelles

El año pasado se publicaron en España dos libros de este autor de culto francés, admirado por tantos escritores jóvenes y no tanto: Mitologías de invierno y El emperador de Occidente. Yo vengo degustando –esa palabra se está un poco rara aquí pero no es gratuita- desde hace meses sus Vidas minúsculas, pero ahora he agarrado como un madero en la tormenta Rimbaud el hijo (Anagrama, 2001).


Sugiere Michon que es uno de esos escritores que cree en la predestinación, en las premoniciones, en los vínculos soterrados. "Me interesan los signos del destino", ha dicho en una entrevista, "y ésa es una influencia borgiana, sobre todo de sus relatos sobre gauchos. En mis textos suelo hablar de Faulkner, lo admiro, pero no hay ninguna influencia de su escritura sobre la mía. No tienen nada que ver. Lo que Faulkner y Borges tienen en común, para mí, es la capacidad de hacerme llorar como una muchacha. No sé por qué. Hay algo en ellos que me emociona hasta ese extremo".


También ha revelado en una entrevista para El País, en lo que puede ser una clave valiosa para escritores nóveles, que cada vez que escribe sobre un tema alejado y/o histórico, se esfuerza por meter en el texto, “de manera solapada”, sucesos de su vida, de manera que el libro se cargue de emoción, “para emocionarme yo mismo”, dice.


A mí, que había leído sus Vidas minúsculas y había admirado la racionalidad y sereno control de su prosa -que sin embargo tiene un ritmo marcado, rituálico-, me sorprendió que tuviera un libro dedicado a un escritor tan fulgurante y distinto como Rimbaud. Michon explica:


Para mí Rimbaud es lo contrario de lo que yo soy. Como Evaristo Carriego para Borges. Lo fascinante en Rimbaud es que ese muchacho de 17 años tenía la mirada y la información literarias de un hombre de 80. Un prodigio que quizá nunca vuelva a repetirse.

Si aún vale el adjetivo inclasificable para la literatura, vale para Rimbaud el hijo, donde el archivo, la investigación histórica, la nouvelle y aun la prosa poética son texturas que se entrelazan para que los lectores disfrutemos de un tapizado soberbio, a veces groso, a veces fluido, pero siempre sorprendente, delicioso, toda una propuesta de saber (y sabor) que se instala en nuestra memoria para siempre, como sucede con casi todos sus libros.

(Portada edición original.)

3 comentarios:

  1. Cachirulo del Perú20.4.10

    Oe Victor, adivina kien sera el reseñista de Somos
    me lo dateo un pata de Otero
    José Guich!!!!!!!!!!!!!!!

    Y mira lo que Guich escribió de sus futuros jefes!!!!!

    En el Perú, todo parece ir en dirección contraria a lo que en otras latitudes sería absolutamente normal o previsible. ¿O será porque una partida de enfermos mentales nos gobierna, empezando por García y sus perros de presa, ahora aliados con El Comercio para defender a capa y espada la “gobernabilidad”?

    El escándalo es ahora “escandalete”… “no hagan olas, pues viene la panacea, el remedio universal para todos nuestros males: APEC”. Mulder y Cabanillas salen, babeantes, a morder el cuello de los opositores y disidentes del sistema. Ciclotimia y esquizofrenia en cantidades industriales para las que existen buenos medicamentos, y que deberían ingerirse por toneladas en ciertas sesiones de directorio. La facción Miró Quesada que ahora conduce el barco se inclina ante los bodrios que escribe el desquiciado de Palacio, bajo el membrete “El perro del hortelano”. El espíritu del lacayo nunca fue tan indignante. “Es que negocios son negocios, hermano”.
    En el primer acto de esta retorcida comedia de equivocaciones, en las horas previas al destape de la corrupción, el bufonesco gobernante parecía preparar el terreno para una bomba a punto de estallar; luego, en medio de la trasmisión de los llamados petroaudios -en el programa Cuarto Poder-, se anuncian medidas durísimas contra los implicados en turbias andanzas. En el segundo acto, el impresentable y palurdo Químper es enmarrocado como lo merece, mientras que León Alegría, maleante de talla mayor, huye a negociar desde “la clandestinidad”. Y Lucianita derrama lágrimas de cocodrilo. En el tercero, cae el gabinete Del Castillo. A esas alturas de la representación, todo huele mal en esta miserable aldea. Se presume que mafias invisibles mantienen una red de influencias bajo la mesa, con jugosas ganancias para los lobbistas, esos hampones que hacen “faenones” y “saben aceitar” como los dioses mandan, para luego cobrar “los honorarios del éxito”. Casi cuarenta días después, León Alegría se entrega, cual estrella mediática, lloriqueando y amenazando a los payasos del Canal

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  2. Cachirulo del Perú20.4.10

    Sigue Guich

    2.

    Y en el más extraño de todos los segmentos de esta obra, dos periodistas intachables y consecuentes son separados de sus cargos. El primer sacrificado fue Fernando Ampuero, Jefe de la Unidad de Investigación de El Comercio, quien decidió (en gesto que lo eleva) anteponer la salud moral del país a sus intereses particulares, derivados a un rotundo segundo plano. Temblorosa, la tribu Miró Quesada se había negado a hacer públicas las pruebas irrefutables de la hediondez, aduciendo la ilegitimidad de su procedencia. ¿Tanto miedo le tiene esta familia a García y a sus gángsters?

    Unas semanas después, Augusto Álvarez Rodrich es despedido de la dirección de Perú21, donde dio cátedra de independencia crítica, pluralismo y defensa de la democracia. El pecado: insistir en que todo sea destapado, por el bien del país. Su desempeño hizo historia en la prensa peruana (aunque no siempre estuviésemos de acuerdo con sus ideas). Es decir, en lugar de ser premiados y reconocidos por su labor de “desratización”, siempre del lado de la verdad, estos hombres de prensa probos son literalmente echados a la calle. ¿Qué está pasando en este planeta, demonios? ¿Qué gurú puede explicarlo?

    Lo cierto es que el APRA ya sacó las garras autoritarias y traicioneras, su marca de fábrica. El mensaje es claro: nada de quintacolumnistas ni rebeldes pensantes, porque correrán la misma suerte. ¿García y los genuflexos dueños de El Comercio creen que los peruanos somos tan cobardes e idiotas? Las abruptas salidas de Ampuero y Álvarez Rodrich, a quienes el país les debe mucho a partir de ahora, fueron, qué duda cabe, digitadas desde la Plaza de Armas. ¿O García ya descubrió cómo tapar el Sol con un dedo?

    Ante tal alarde de petulancia y necedad, la Resistencia articulada, racional e inteligente (no la vocinglería de Humala) debe convertirse en realidad. Es el momento de decirle a este gobierno que nadie nos va a asustar: por más que nos infesten de titulares sobre el crecimiento y la fortaleza de la economía -mantengo mis dudas al respecto-, nada de eso servirá si la limpieza de la gestión pública no se transforma en una divisa para todos, sin excepción, así como el respeto irrestricto por el derecho a ser informados con objetividad y transparencia.

    ¿No estaremos ingresando a un capítulo regurgitado de la espantosa telenovela que fue el fujimorismo, al que el Obeso de Palacio engendró en una de sus noches de delirium tremens, cual Calígula llamando a gritos a la Luna para acostarse con ella?

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  3. Anónimo21.4.10

    la superficialidad, que siempre ha adornado la cabecita de cinco centímetros de ancho del poeta fulguroso de cinerama-poet, le asegura un gran futuro como caporal de Somos, lo malo es que las grandes firmas se fueron por la puerta grande, por la injusticia sucedida.

    Corrector de el Decano.

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