23.7.10

La crueldad os hará brillar


¿Por qué bailar esta noche? ¿Saltar, brincar bajo los proyectores a ocho metros de la lona, sobre un alambre? Porque es necesario que te encuentres. Presa y cazador a la vez, esta noche te apartas, te huyes y te buscas. ¿Dónde estabas antes de entrar a la pista?
Tristemente confuso en tus gestos cotidianos, no existías. En la luz, sientes la necesidad de ordenarte. Cada noche, para ti solo, vas a correr por el alambre, retorcerte, hacer contorsiones a la búsqueda del ser armonioso, confuso y despistado en la espesura de tus gestos familiares: atar tu zapato, sonarte, rascarte, comprar jabón… Pero ni te acercas ni te sientes sino sólo un momento. Y siempre en esa soledad mortal y blanca. Sin embargo, tu alambre –vuelvo a lo de siempre- no olvida que es a esas virtudes a quien debes tu gracia. A las tuyas, sin duda, pero con el fin de descubrir y exponer las suyas. El juego no le sentará mal ni a uno ni al otro: juega con él. Provócale con el dedo de tu pie, sorpréndele con tu talón. El uno con respecto al otro, no temáis la crueldad: cortante, os hará brillar. Pero tened cuidado siempre de no perder nunca la más exquisita cortesía.


---Tomado de Para un funámbulo (Olañeta, 1999), de Jean Genet, dramaturgo, novelista, poeta y maldito entre malditos del siglo XX.

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