22.9.10

¿EL FIN DE LAS RESEÑAS DE LIBROS EN EL PERÚ?

Un caso de La Primera

Recuerdo que cuando trabajaba en El Comercio, peleábamos más espacio a los editores, para hacer las reseñas de libros. Y, a veces, cuando la ocasión lo ameritaba, llegábamos a hacer reseñas de una página entera, y hasta de dos. Hoy las cosas han cambiado mucho.

Abro el diario La Primera y veo una recensión de un libro de cuentos, que tiene exactamente 23 palabras. Inmediatamente me pregunto si con tan poco espacio se podrá decir algo coherente sobre un libro. Creo que sí, todo depende de la experiencia, la buena voluntad y la capacidad de síntesis del reseñista. En la página de libros de Somos, por ejemplo, que alguna vez dirigí, se hacen reseñas muy pequeñas y de calidad (no todas), desde hace muchos años.

¿Qué impide entonces -aún con tan poco espacio- al reseñista de La Primera hacer bien su trabajo? Lamentablemente, creo que no solo es su incapacidad. También tiene que ver un factor tan estúpido como flagrante: el libro no es de una editorial “de prestigio”. Por lo tanto, lo mandan a los socavones de la página cultural, a los márgenes infames.

Claro, aquí operan prejuicios y cuestiones de poder. Las grandes editoriales exigen mucho espacio a las macilentas páginas culturales locales, y a veces con razón, porque traen buenos títulos. Pero también está el prejuicio del reseñista, que ve un libro de una editorial modesta y, tal vez, lo primero que piensa es que es un libro “intrascendente” y lo relega, o lo maltrata al publicar algo sobre él.

Frente a ello, ¿quiénes son nuestros reseñistas actuales atendibles? José Donayre en Caretas, Ricardo González Vigil en El Comercio, Enrique Sánchez Hernani en Somos, Javier Ágreda (aunque sus limitaciones son penosas) en La República, y Abelardo Oquendo en el mismo diario, pese a que su columna la han reducido a tres parrafitos.

Creo que haría bien el poeta o narrador joven en atender a lo que dicen ellos –sobre todo Donayre, RGV y Oquendo, es mi opinión- y dejar de darle la oportunidad a la mediocridad y al prejuicio de cebarse con unos textos que tanto esfuerzo y dedicación les han costado (esto más allá de lo cualitativo). La noble tarea de reseñar libros está moribunda en el Perú; no alimentemos a sus asesinos enviándoles nuestros libros.

(Abelardo Oquendo. A pesar de ser una de las mentes más lúcidas de la crítica periodística peruana -he discutido algunas de sus opiniones-, su columna ha sido reducida drásticamente.)

7 comentarios:

  1. Anónimo22.9.10

    Coral, pon la reseña pe.

    Garrido.

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  2. "Historia de un colegial con complejos. Busca un gusano en un choclo para tenerlo como mascota. Una Chica que quiere ir al África".

    Eso es todo lo que dice del libro de cuentos de un tal Pierre Castro. ¿A eso podemos llamar reseña?

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  3. Anónimo22.9.10

    qué diablos quieres que diga en tan poco espacio. Piensa antes de criticar, tú que hubieras puesto????

    Comprensivo

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  4. Bueno, no he tenido el gusto de leer el libro de Castro; pero creo que se pudo decir aunque sea una idea, una sola, que resuma el libro. Es una cuestión de capacidad, de respeto por el trabajo del otro. De ser justamente lo que tú dices ser: "Comprensivo".

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  5. Anónimo22.9.10

    Has arrancado con todo, chipi. Te ha hecho bien el cambio de look.

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  6. Anónimo22.9.10

    Has arrancado con todo, chipi. Te ha hecho bien el cambio de look.

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  7. Anónimo22.9.10

    de repente no tuvo mala intención el patita de la reseña, pero si pues ,estamos hasta el cien de críticos en los diarios.

    Marcela

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