21.9.10


Mauricio Montiel sobre Danilo Kis en Letras Libres. Una revisión exhaustiva sobre la obra del recordado escritor yugoeslavo.


A caballo entre la realidad histórica y la historia ficticia, un caballo que se mueve con igual soltura por la tradición literaria tanto de Occidente como de Oriente, Kiš (1935-1989) edificó una obra que representa una de las más valiosas búsquedas del tiempo mítico en el tiempo humano. Autor político preocupado siempre por explorar y nutrir una honda veta metafísica, llevó la fusión y confusión de géneros y esferas a nuevas alturas tal como se deja entrever en esta declaración de principios adjudicada a Ivo Andrić –el Nobel yugoslavo, otra de las figuras tutelares de Kiš– en “La deuda”, uno de los siete relatos de Laúd y cicatrices (1994): “Escribir e investigar la historia: cosas estas que se mezclan y entrecruzan en mi obra de tal modo que no se sabe dónde empieza una y dónde termina la otra.” Investigar la historia: nacido en una Serbia cuya restauración como república soberana ya no atestiguaría debido al cáncer pulmonar que lo consumió a los cincuenta y cuatro años en París, Kiš tuvo una infancia marcada a fuego por la matanza de Novi Sad, la muerte de su padre y otros parientes a manos de los nazis y el exilio con su madre y su hermana mayor en Hungría, donde vivió hasta ser repatriado a Montenegro. Escribir la historia: a través de seis colecciones de ensayos y entrevistas, cinco novelas, cuatro libros de cuentos, dos volúmenes de poesía y una obra de teatro, la tercera parte de lo cual se publicó en forma póstuma, el autor emprendió la reconstrucción –nunca mejor empleada esta palabra– de un pasado individual y colectivo hecho ruinas. Dos nouvelles editadas en 1962, Ático y Salmo 44, fueron seguidas por una empresa narrativa de gran alcance: el tríptico conocido como Circo familiar e integrado por Jardín, ceniza (1965), Penas precoces (1970) y El reloj de arena (1972). Mientras que los dos primeros libros trazan el retrato fiel de una niñez cimbrada por los sismos bélicos, haciendo gala de la habilidad estilística y la sutileza emotiva que se volverían la firma de Kiš, el tercero arma el rompecabezas del padre ausente acudiendo a un arsenal de técnicas –cartas y diarios, interrogatorios y relatos a la nouveau roman– que diseñan un tour de force cercano en varios brillantes momentos al discurso filosófico. (“¿Qué es lo que le permite al hombre obrar y vivir a pesar de la conciencia de la muerte, como si ésta no le concerniera, como si la muerte fuera un fenómeno natural?”, leemos en alguno de esos momentos.) (sigue leyendo)


(Danilo Kis, con saco, junto a un amigo pintor.)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

di lo que puedas

Se produjo un error en este gadget.