18.11.10

LIMITACIONES ÚTILES DEL DEBUTANTE TARDÍO


Interioridad y narrativa

Los debuts narrativos tardíos tienen una utilidad poco considerada y algo autoirónica: nos enseñan cómo no se deben hacer cosas que aparentemente parecen bien hechas. Con frecuencia, el que publica su primera novela pasados los cuarenta tiende a meter en el texto todo lo que sabe, todas las técnicas aprendidas, todos los recursos y trucos, para atrapar al lector. Y lo que logra es atosigarlo. Subsumido por ese festín de datos, artificios técnicos y erudiciones que buscan sorprender, el debutante tardío olvida una de las cosas esenciales en narrativa: pasar por el tamiz de la interioridad lo narrado.

Esto me viene a las mientes mientras leo el prólogo del notable narrador mexicano Juan Villoro al libro de Vázconez El viajero de Praga. Dice el autor de El testigo:

La composición de lugar es una de las marcas de estilo de Vásconez. Ajeno al color local, al exotismo o a las descripciones de turista, describe Praga, Barcelona, y Ecuador como paisajes interiores. (sus parajes combinan la nitidez y la claridad con los claroscuros, los filtros, las veladuras) (…) Estamos ante paisajes de la mente, intervenidos por una niebla interior, vistos por alguien para quien “la frontera entre su mundo interior y exterior había desaparecido”.

Esto, lo dice Villoro más adelante, tiene que ver directamente con Kafka. Y siendo, o, mejor dicho, sintiéndose kafkiano, onettiano, levreriano, no se entiende cómo el tardío debutante en novela se deja llevar por descripciones inútilmente minuciosas de ciudades, como si quisiera dar constancia al lector de que él estuvo allí. Además, atiborra su discurso con nombres, datos, libros, tratados, y un cúmulo de conocimientos que entorpecen el flujo natural diegético –que en verdad anunciaba un recorrido interesante.

Villoro, elogiando a Javier Vázconez, nos da sólidos elementos para colegir criterios de narración válidos, útiles. El narrador tardío y su novela también, pero por la vía negativa: sus errores nos enseñan el camino como los mojones nos señalan la ruta en un territorio baldío.
Actulización: Sin duda el escritor o el poeta (aunque dudo mucho que un poeta descienda a esos niveles) tiene derecho a hablar sobre su propia obra e incluso a defenderla. Pero esa obra ya no le pertenece al autor una vez publicada, y su opinión, entonces, es una más entre varias. El hecho de que haya "creado" esa novela no da preeminencia a su opinión sobre las demás. Pensar lo contrario es decir que el "creador" sabe más de la novela que un buen lector, algo que sí es realmente romántico y subjetivo.

(Calle de Praga.)

4 comentarios:

  1. Banana Joe19.11.10

    Recorcholis!!!!!!!

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  2. Anónimo20.11.10

    a la novela de Faverón le han dicho, veladamente, poque le tienen un miedo injustificado, de todo. Hasta el Tanque de Casma le da duro. Y él dice que está feliz con las críticas recibidas. Si es así, porque tanto post discutiendo la crítica en el Perú, defendiendo su novela todo ello. Es extraño.

    Ludus

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  3. Anónimo22.11.10

    Si está feliz con tan poca cosa o es San Francisco o simplemente un novelista mediocre.

    Krudus

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  4. Anónimo12.1.11

    Buen comienzo

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