27.12.10

González Vigil sobre Pimentel


La muerte de un burgués, de Jerónimo Pimentel, recién empieza a cosechar merecidos elogios. Ricardo González Vigil lo comenta en El Comercio.

Hay un formidable diálogo con la poesía vanguardista peruana: además del citado Oquendo de Amat, el Martín Adán que deambula, escéptico y cínico, en “Poemas Underwood” (de “La casa de cartón”). Mayor todavía con el neovanguardismo del Eielson de los años 50 en adelante (sobre todo, el callejero que dinamita todo, en “Habitación en Roma”); y, por cierto, con la fiebre vanguardista-revolucionaria del movimiento Hora Zero (del cual resulta referente central su padre, Jorge Pimentel), reelaborando el dar “Un par de vueltas por la realidad”, para decirlo con palabras de Juan Ramírez Ruiz: “Built to spill (Psicosis mística) / Trayecto abierto”, “Toda cura para todo mal”, “El poeta y el OVNI”, “Orión” y “Clean & Sober (de República de Panamá a José de la Torre Ugarte / Trayecto cerrado”. La idea dominante de una persona que está en verdad muerta al vivir alienada dentro de la maquinaria burguesa, se nutre de Villon y los vanguardistas y neovanguardistas mencionados; piénsese en “Muerte natural” y “Tromba de agosto” de Jorge Pimentel. Lo asiste, como al Vallejo de “Poemas humanos” o al Jorge Pimentel de “Ave Soul”, el designio de “poetizar la voz del hombre trabajador. Aquel que se encuentra tan mal como el resto; no tiene Dios, se resigna en el amor o simplemente no le interesa, pero que tiene que cumplir la mecánica que la vida le ha impuesto para subsistir”. (“Somos”, 13-11-2010). La escritura-rompecabezas concuerda con su condición de “Hombre Hueco” (expresión de T.S. Eliot), con su existencia carente de sentido. (Lee la nota completa)


(el poeta, tercero desde la izquierda, rodeado de su padre, Tulio Mora, Paul Guillén, Juan de la Fuente y Fernando Obregón.)

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