30.6.10

W. B. Yeats completo en castellano


Un artículo de El País llama mi atención porque anuncia la aparición pronta de la poesía completa de William Butler Yeats en castellano. La nota del poeta Andrés Trapiello, que acompaña a la noticia, está muy buena.



Más allá de la vida y la muerte
Por Andrés Trapiello

Hay una raza de hombres que sienten, piensan y obran a lo grande. Se diría que el mundo de los mortales les viene pequeño. El poeta William Butler Yeats fue uno de ellos. Cierto que las circunstancias favorecieron sus propósitos: allá donde puso su pie era tierra virgen, lo mismo se tratara de la patria o de la lengua. Asistió al nacimiento de Irlanda como país independiente, y proporcionó a la lengua inglesa la formidable amplitud que trajo el simbolismo a la poesía. Y si su obra fascina, fascina tanto o más su vida. Y no lo decimos por todos los dones que ésta llevó a su puerta, el conocer a Verlaine o a Miss Gregory, su senaduría o su Premio Nobel (que le disputó a otro gran poeta, Thomas Hardy), sino por haberle hecho comprender desde muy joven que "se puede refutar a Hegel pero no al Santo ni a la Canción de los Seis Peniques". Tal vez su fe en todos los "más allases" la encontráramos hoy un tanto ingenua, como su pretensión de convocar el fantasma de una flor a partir de sus cenizas, pero en ella reside esta verdad: la muerte debiera ser solo una forma diferente de llamar a la vida. Y de la misma manera que todo en esta está lleno de símbolos que nos hablan de otras cosas (digamos que el símbolo es solo un atajo entre dos verdades, una de las cuales es siempre indemostrable), Yeats se propuso no dejar fuera de sus poemas ni de su teatro ni de sus ensayos ni de su Autobiografía (fue un trabajador infatigable) nada de lo que vivió: personas reales con su nombre propio, lugares reales con su toponimia exacta, experiencias reales e históricas tienen un lugar en sus versos, y de la misma manera que sucede en una sesión de espiritismo en la que los presentes "contactan" con el espíritu convocado, sucede en su poesía con la poderosa sugestión de sus cadencias y de sus rimas, con la fatalidad con la que en español la palabra yedra se agarra fieramente a la palabra piedra.


(W.B. Yeats, poeta.)

Luisa Etxenike en Lima


SEMANA DE AUTOR
Ciclo de Intercambio Literario entres escritores Españoles y Peruanos

LITERATURA (miércoles 30 de junio)
“El arte de la réplica”. A cargo de Luisa Etxenike escritora española y columnista de El País (edición del País Vasco), la cual ha sido la reciente ganadora del Premio Euskadi 2009 con su novela El ángulo ciego. Comenta la poeta e investigadora peruana Violeta Barrientos. La conferencia abordará la expresión de la idea de la literatura en general y la transformación narrativa en particular, como antideterminismos. Lugar: Centro Cultural de España. Natalio Sánchez 181, Santa Beatriz. Hora: 7:30 p.m. Ingreso libre.

28.6.10

Maturin y las obsesiones




Hay obsesiones destructivas; por ejemplo, las que tiene la amante con el amado (o viceversa) que solo llevan a deteriorar la relación o, peor aún, a destruir a los propios amantes. Pero hay obsesiones que construyen, y no solo eso, sino que legan al género humano obras inolvidables que los escritores posteriores no dejan de reconocer y aun venerar.

Una de estas obras es Melmoth el errabundo, del irlandés Charles Robert Maturin (1780-1811), novela gótica y excesiva que cierra el ciclo de ese género en la literatura inglesa e influencia claramente a los escritores románticos y simbolistas, principalmente franceses. Del genio de Maturin ha dicho André Breton que:

Consiste en haberse elevado en el único tema a medida de los grandes recursos de que disponía: el don de los “negros” más profundos, que son también los que permiten las más deslumbrantes reservas de luz.

En efecto, llevado por la obsesión benéfica del problema del mal en el mundo, y de los abismos del alma humana, Maturin hace que su personaje visite los más tenebrosos escalones de la condición humana, obsesionado con buscar un “alma gemela” a quien poder conferir su insoportable desgracia: el vivir eternamente un pacto satánico. Baudelaire lo ve así:

Su tremendo sufrimiento se debe a la desproporción entre sus maravillosas facultades, instantáneamente adquiridas por un pacto satánico, y el medio en que, como criatura de Dios, se ve condenado a vivir. (…) El hombre ha querido ser dios, y he aquí que, en virtud de una ley moral incontrolable, cae más bajo que su naturaleza real.

Hasta cierto punto no se puede concebir libros como Los cantos de Maldoror, Las flores del mal, todas las novelas posgóticas, parte de la literatura surrealista, y los personajes malditos de la novela del siglo veinte sin tomar en cuenta ese ser brillante y atormentado llamado Melmoth, cuya primera obsesión deleznable (querer saberlo todo, ser inmortal), lo lleva a una más penosa aún: vagar por el mundo a la espera de un milagro: que aparezca una víctima que lo libre de la maldición de vivir por siempre en un mundo hostil que no lo comprende. ¿Te suena demasiado familiar su caso?

Las alucinantes obsesiones enfermizas del personaje de Ch. R. Maturin fueron recogidas por H. P. Lovecraft, Victor Hugo, Goethe, Balzac, Poe y otros grandes poetas y escritores del XIX y del XX. Sin duda hace falta revalorar la obra de este obseso positivo, pastor protestante, para más señas, que nos ha dejado una obra llena de imaginación, terror, alucinación y obsesión de la buena.

(Portada. Maturin.)

26.6.10

Poema de Joseph Brodsky


Gracias a Fernando Ampuero estoy leyendo Y así por el estilo (Universidad Veracruzana, 2009), libro póstumo del Nobel Joseph Brodsky, en traducción de José Luis Rivas. De ese libro en edición bilingüe, extraigo este poema distópico.



Una postal

El país está poblado a tal punto que los polígamos y los asesinos
múltiples salen impunes y los accidentes aéreos
se difunden (por lo general en las noticias vespertinas)
solo cuando suceden en zonas arboladas; la dificultad del acceso
es más penosa cuando la tiñen sentimientos para con el medio natural.
Los teatros están abarrotados, en palcos y butacas.
Un aria nunca es cantada por un solo tenor:
como norma, se echa mano de seis a la vez, o de uno tan gordo que vale por seis.
Y lo mismo sucede con el gobierno, cuyas oficinas permanecen iluminadas
durante toda la noche –y se labora en turnos como en las fábricas-,
esa rehén del censo. Todo es pandémico.
Lo que ama uno, es amado por muchos:
un atleta, un perfume o una bullabesa.
Por tanto, todo lo que hagas o digas es lícito.
La naturaleza también parece haber advertido el común denominador,
y siempre que llueve, cosa rarísima, las nubes se detienen más tiempo,
No sobre el estadio del ejército y la marina, sino sobre el cementerio.

23.6.10

Palabra de "V"


Antes que con deleite, he leído con satisfacción el poemario “V”, de la poeta y artista chilena Cecilia Vicuña (Santiago, 1948). El libro fue editado en el Perú el año pasado, por Trípode editores, y supe de él por una gacetilla de Abelardo Oquendo en La República, aunque ya había leído un libro de la poeta a principios de los noventa.

“V” es una selección de la obra poética de CV. Dije con satisfacción porque es lo que sentí al entrar en contacto con una poesía tan preocupada por el despliegue formal como por la viabilización de contenidos, incluso tradicionales (en el caso de las culturas andina, mapuche, asháninca...). La poeta, además, evidencia un interesante gusto por el vocablo en sí, por el nombrar que es renombrar y, a la vez, convocar, resaltar desde lo finito de la página en blanco lo infinito de una palabra iluminadora pero difícil, extrañante, rituálica:


El chequén, temo, o arrayán blanco
Muy mirado por curativo

Ajo y curagüilla,
Bienvenidos,
Cabeza abajo y cabeza arriba.
Ñipa e’betún, Escallonia illinita
De los cerros,
Perfumera balsámica, medicinal.

Trébol?

Pewén de Lea, niliu, ngellihue.
Hijas y madres del pewenento.
A ellas, padremadre del
Wentrupewen, se ruega por el bien
De la comunidad.
(“Botánica”)

“La poesía es una afinidad suprema con el habla del mundo”, sentencia CV desde otro de sus poemas. Y de la sencillez de esa fórmula es capaz de extraer textos poéticos que proliferan como plantas silvestres o estrellas, se entremezclan y crean una red (¿sideral? ¿subterránea?) de significados-asociaciones-imágenes que el lector agradece como se agradecería a un chamán de la palabra por un envío no sanador, pero tal vez refrescante y… política y poéticamente necesario.
(La poeta Cecilia Vicuña en performance ritual.)

21.6.10

Poemas de Santiváñez


Desde su blog, el poeta Juan Carlos de la Fuente me hace llegar unos poemas del reciente poemario de Róger Santiváñez: Amaranth precedido de Amastris (Amargord, 2010), presentado hace poco en Madrid. Van.


CONCEPCIÓN / Roger Santivánez


1. Estación


El invierno sabe suavizarse en los cristales
Ahora sueño soledades matinales acordes a
La prestancia del vacío vagando vihuelas va
Hasta la luz cual zenith inmolados oferentes


Se apachurran ansiosos hospedajes maritales
Han vuelto al bobo latido descreído diferente
Los soles socarrones en las playas auristela
Vetusta amarillenta acicalada niña antigua


Sacaría de ella su panal sicomoros so
Bre sáficos semáforos preñados rico ñabre
Para ser las ancestrales marimoñas oñoñoi
Sitio cirujano que manchó la nieve ardida


2. Rimac’s lumpen


Confortada plurabelle vente viento enhorabuena
Siena asiática del ático onde vendía Tico-tico
Desengrases nocturnos palatales consecuentes
Se paltearon los bribones al final de la mentida


Días divorciados dosajes en los gajes del oficio
Acaricio tercipelo a pesar de tu dorado medio
Pelo las cáscaras del maldito Cascarita aunque
Me atraque a puro pulso cada madrugada


Cielo oscuro cúrame el dolor de amor
Bruñida moneda no es ñanga en el ñeque
Morador del escapado patuleco cual gallina
Culeca caldo & cebollita china bajo toldo abrigador



3. Saint Peter’s Beach, wake up


Amanece el frescor en la playa húmeda
Rito acuático tempranito solloza frágil la
Jerga líquida espumosa huyendo instantánea


Tatuaje transparente sobre borde concéntrico
Burbujas impalpables desaparecidas chupadas
Por el hueco del cangrejo rojo & bebito no


Más verdor en el montículo onde me siento
A delinear los flamencos bailarines a lo lejos
Mejor recojo conchas milenarias quebradas con


El tacto empujo la balsa ante obstinada
Ola impaciente e indeciso sol reposando aún
El fragor de una luna enloquecida pez


Diminuto que vara el estero órbita quieta
Sin mejillas sonrosadas árida planicie
Enmudece mi canción cual nube bañadita


Imposible en el tormento adolescente rozado
Mentalmente por angélicas ternuras femeninas
Vislumbre del gusto acrisolado desértico


Un derroche de belleza a dicha hora
Albur volado en la olvidada pluma
Que se encuentra perdida & muerta


Sur la arena

(Poeta Róger Santiváñez.)

18.6.10

Saramago: adiós y recuerdo


Como todos saben, el escritor lusitano ha fallecido a los 87 años. Los dejo con algunas frases que la gente de Santillana me hace llegar al correo.

«Creo que en la sociedad actual nos falta filosofía. Filosofía como espacio, lugar, método de reflexión, que puede no tener un objetivo concreto, como la ciencia, que avanza para satisfacer objetivos. Nos falta reflexión, pensar, necesitamos el trabajo de pensar, y me parece que, sin ideas, no vamos a ninguna parte.» (Última entrada en el blog de José Saramago, bajo el título “Pensar, pensar”).

«Escribo para comprender, y desearía que el lector hiciera lo mismo, es decir, que leyera para comprender. ¿Comprender qué? No para comprender en la línea que yo estoy tratando de hacerlo; él tiene sus propios motivos y razones para comprender algo, pero ese algo lo determina él.»

«En cierto sentido se podría decir que, letra a letra, palabra a palabra, página a página, libro a libro, he venido, sucesivamente, implantando en el hombre que fui los personajes que creé. Considero que sin ellos no sería la persona que soy hoy, sin ellos tal vez mi vida no hubiese logrado ser más que un esbozo impreciso, una promesa como tantas otras que de promesa no consiguieron pasar, la existencia de alguien que tal vez pudiese haber sido y no llegó a ser.»

«La importancia que puede tener usar una palabra en vez de otra, aquí, más allá, un verbo más certero, un adjetivo menos visible, parece nada y finalmente lo es todo.»

«Un libro es casi un objeto. Porque si es verdad que es algo voluminoso, que se puede tocar, abrir, cerrar, colocar en un estante, mirar e incluso oler (¿quién no ha aspirado alguna vez el aroma de la tinta y el papel ya fundidos en una página?) también es verdad que un libro es más que eso, porque dentro lleva, nada más y nada menos, la persona que es el autor. De ahí que sea necesario tener mucho cuidado con los libros, enfrentarse a ellos dispuestos a dialogar, a entender y a tratar de contarles lo que nosotros mismos somos. Los buenos libros, que es de lo que aquí se trata, están hechos con la honestidad y el trabajo de autor, luego hay que tratarlos también con honestidad y sin regatear esfuerzos.»

«Llevamos siglos preguntándonos los unos a los otros para qué sirve la literatura y el hecho de que no exista respuesta no desanimará a los futuros preguntadores. No hay respuesta posible. O las hay infinitas: la literatura sirve para entrar en una librería y sentarse en casa, por ejemplo. O para ayudar a pensar. O para nada. ¿Por qué ese sentido utilitario de las cosas? Si hay que buscar el sentido de la música, de la filosofía, de una rosa, es que no estamos entendiendo nada. Un tenedor tiene una función. La literatura no tiene una función. Aunque pueda consolar a una persona. Aunque te pueda hacer reír. Para empeorar la literatura basta con que se deje de respetar el idioma. Por ahí se empieza y por ahí se acaba.»

(Saramago.)

Juan Ramírez Ruiz, tres años (i.m.)


No solo no es posible hablar de la poesía peruana de los setenta sin referirse al poeta Juan Ramírez Ruiz; no es posible hablar de poesía peruana contemporánea sin haber leído sus grandes libros: Un par de vueltas por la realidad y el inclasificable y rizomático Las armas molidas. Desde este frágil lado de lo real alargo un abrazo de amigo a Juan, como antes, cuando solíamos beber en el Queirolo y hablar de lo único que vale la pena: la poesía. Siempre, Juan, siempre...

El blog de Pedro Granados


Efemérides

El blog del poeta y profesor de la PUCP Pedro Granados cumple tres años y lo celebra con una suerte de manifiesto personal tan interesante como urticante. Felicitaciones a Pedro por la constancia. Les dejo un fragmento, haciendo clic más abajo pueden leer todo el texto.


Blog que milita, y no sólo por joder, contra legión de consagrados farsantes … y contra la crítica complaciente o torpe que los ha endiosado hasta el punto que hoy mismo se reproducen en clones por casi todo el mundo hispánico… por ejemplo, resulta increíble (frase echa y no menos ingenua) cómo Raúl Zurita ha colonizado ya buena parte de los paises andinos. A punta de fáciles y oportunistas halagos --y dinero para ediciones-- a encandilado a varios jóvenes (¿referentes en sus respectivos países?) en busca de mentor o progenitor ... en Bolivia, Perú y el Ecuador. Dejo expresa constancia que aquel declamador jamás me convenció --como muchos otros profesores, publicistas o funcionarios metidos a poetas-- y me las juego a que no anduve errado. Como dijimos en otro lugar, Zurita elabora guiones de poemas para ser complementados luego, de modo invariable, con su performance narcisista de talante monumental... editado para cínicos o incautos. Voy contra la corriente porque me interesa la poesía, sobre todo, como un espacio de gestación o tanteo personal y social; y no uno para corroborar la megalomanía y el autoritarismo típicos, por jemplo, de Neruda y sus herederos, remunerados o ad honorem. Por lo tanto, la poesía es un campo de batalla más por la vida y por la democracia; a la larga acaso el más importante. No necesariamente, o en primer lugar, porque la hallemos comprometida a una causa; más productivos, respecto a este punto, suelen ser discursos en otro formato. Sino, y sobre todo, por el modo como nos acercamos a ella y atinamos a comunicarla a los demás. Trato familiar o cotidiano que podría ser el de mucho más personas de lo que imaginamos, o acaso ya mismo lo sea, y nos estamos negando el acceso a esta maravillosa experiencia. En lo personal, prefiero una poesía enardecida --llena de zozobrante vivir-- como el cante de un Camarón de la Isla; pero, al mismo tiempo, meditativa o autista como el agua de cualquier orilla boba. (Sigue leyendo).

(El poeta y bloguer.)

16.6.10

Alarcón y Gutiérrez, el TLC literario


Mañana en la edición 445 de COSAS

Entre muchos otros temas de interés, mañana salen en la revista COSAS dos artículos relacionados con la literatura. El primero es uno de Gabriel Gargurevich sobre la estadía y triunfo total de César Gutiérrez en su gira por EE. UU., donde consiguió un publisher para su novela-bandera Bombardero, un logro impresionante si recordamos que el recorrido normal de cualquier escritor es "pagar derecho de piso" (sic) en España antes.

También hay un artículo mío sobre la elección del peruano Daniel Alarcón (Radio Ciudad Perdida, Guerra en la penumbra), por parte de la prestigiosa The New Yorker, como uno de los 20 mejores escritores menores de 40 años, notición que ha sido sistemáticamente obviado por nuestros dos solitarios blogs literarios informativos. Alarcón anuncia, además, una graphic novel en base a su cuento "Ciudad de payasos".

Felicitaciones a ambos y que sigan brillando en su viaje exterior hacia la consagración.

(César Gutiérrez, periodista, novelista y poeta.)

Más sobre la venganza...


Como el medio periodístico local no abunda precisamente en reseñas literarias, dejo constancia de esta lectura de La venganza del silencio, de Alonso Cueto, que encontré en un blog llamado Literatura Portátil. La visión es crítica e interesante.


Una vez que el autor dicotomiza la trama, se hace notorio que el texto se convierte en una suerte de juego del tira y afloja donde la parte policial lleva las de perder: las escenas respectivas llegan de manera forzada y las acciones se desarrollan de manera demasiado rápida (Antonio encuentra a Lorena en Ica en un solo día, la confesión de Claudio se obtiene sin mayor esfuerzo, etc.). Un ejemplo notorio es el momento del crimen descrito en el cap. 18. Allí se dice, según testimonio de Venus, que el tiro fatal fue efectuado con silenciador. El problema con esto es que no hay nada en la novela que provea un motivo razonable para que la víctima lleve un arma con silenciador en la guantera (incluso en un capítulo anterior se indica que ni siquiera sabía manejar un arma), pero el autor se ve obligado a aportar este detalle porque el crimen ocurre en plena tarde, en medio de una calle y a pesar de ello, de acuerdo con las investigaciones, nadie escuchó nada. Asimismo, es en este hemisferio donde saltan a la vista algunos excesos, como, por ejemplo, el modo de hablar del sargento Valdez, quien llama para informar del homicidio. No puede exigirse al autor, por supuesto, moldear a un sargento de la Policía Nacional tomando como base la frialdad de un inspector de la Sureté, pero sí debió evitar hacerlo hablar como soldado raso, o peor aún, como algún súbdito de emperador oriental, repitiendo la palabra "señor" once veces para comunicar el hecho (p. 73-75). (Sigue leyendo)

(Alonso Cueto, uno de nuestros mejores narradores.)

14.6.10

¿Qué tan bueno es ahora Antonio Cisneros?


DILEMAS

Varios comentario negativos, y alguno que otro positivo afirmando que Cisneros es un gran poeta, me llevó a cuestionarme cuál es el real nivel de la poesía del autor de Comentarios Reales, más allá del premio recibido la semana pasada en Chile, que puede muy bien ser merecido.

Hoy encuentro en El Comercio, en el comentario que hace Ricardo González Vigil a una antología de poesía peruana publicada en una provincia colombiana por el crítico uruguayo Eduardo Espina, que el crítico atribuye el “lastre” del lenguaje coloquial en la poesía peruana al “magisterio” de Antonio Cisneros, de quién afirma:

“La narrativa se queda en lo que cuenta [y que además explica demasiado]. Lo autobiográfico, cruzado en sus intermitencias por lo histórico inmediato, no va más allá de lo meramente circunstancial y oportunista [...] Poesía con complejo de denotación, con fecha de caducidad” (p. 13). Esos rasgos miméticos y anecdóticos los acentuaron Hora Zero y los diversos grupos de los años 70”.

Para empezar, creo que el lenguaje coloquial lo introdujo Pablo Guevara en sus primeros libros, y que los primeros libros de Cisneros, a su vez, no son los más coloquiales de él. Luego habría que decir que la narratividad, el circunstancialismo histórico y el ímpetu denotativo no necesariamente llevan, como por un tubo, a una poesía “con fecha de caducidad”. Ahí están Kavafis y José Watanabe entre tantos otros, para demostrar lo contrario.

Creo que el problema de la poesía de Antonio Cisneros va por otro lado. Tal vez es el típico caso de poesía que empieza en un nivel muy alto para su edad cronológica, luego llega a su clímax con poemarios como El libro de dios y de los húngaros y Como higuera en un campo de golf, para luego descender ostensiblemente en su curva con Las inmensas preguntas celestes y otros libros de los últimos años.

Más interesante aún puede ser considerar que Cisneros es un poeta de grandes poemas, muy populares, y no de libros conceptuales, complejos, rizomáticos, como le gustaría al crítico Ospina. Ciertamente, mucho de lo suyo (me refiero a Cisneros) ha envejecido y no dice más de lo que la denotación imprime en el lector; pero tal vez por ello mismo siga diciendo algo al “gran público” durante muchos años más.

Gran público, dije, y se abre otro punto de reflexión. Puede que la particular forma de ser de Cisneros, y la peculiar forma en que Cisneros ha vinculado su obra con sus lectores y su público “oyente” (esto sobre todo entre los sesenta y los ochenta) hayan condicionado e impedido una natural complejización de su propuesta poética; lo que ha llevado a que el surgimiento de avezadas aristas en este punto (neobarroco, poesía neoquechua, poesía visual, etcétera) desenfoque el interés de críticos y poetas jóvenes en la obra de Cisneros, de manera que el vate limeño resulta convertido en una suerte de poeta “tradicional”, arrogante, pachotero, engreído y… (oh) desestimable para quienes valoran el trabajo con la lengua y sus límites antes que la seguridad de una anécdota bien contada.

No sé cuánto importe lo que yo personalmente pienso de la poesía de Antonio Cisneros (mi opinión más “objetiva” está más o menos expuesta en lo escrito más arriba, la más radical me la ahorro por ahora). Pero sí es interesante ver cómo los críticos más jóvenes, reconocidos y abiertos al cambio de Latinoamérica comienzan a poner entre paréntesis su obra. Ello algo ha de significar…

(Eduardo Espina, crítico uruguayo de prestigio.)

11.6.10

Poema de Vargas Llosa


Nuestro mayor novelista ha incursionado esporádicamente en las procelosas aguas de la poesía, con poco éxito. Ahora publica un texto en Letras Libres de junio, donde se mete nada menos que con Homero, aunque no se libra de lugares comunes y previsibilidades que no abundan para nada en sus novelas. Juzgue el lector.


Padre Homero

No sabemos si era uno o muchos.
Ni siquiera sabemos si existió
o lo inventamos
para dar un dueño y una leyenda
a los poemas que fundaron
el mundo en que vivimos.

Las cuencas vacías de sus ojos
iluminan como dos soles
las aguas, las islas y las playas
del Mediterráneo.
Tampoco sabemos si las historias
que cantó tuvieron raíces
en la historia real
o fueron fantaseadas
por su imaginación incandescente.

Yo lo adivino como un
viejecito bondadoso
y excéntrico
divirtiendo a niños y ancianos
con fabulosas aventuras
de guerreros y monstruos
en una época inusitada
en que hombres y dioses
andaban entreverados
y las batallas se ganaban
con caballos de madera,
elíxires y magias.

Lo diviso entre sombras y
chisporroteo de fogatas, en
aldeas con olor
a vino y aceite,
pulsando su lira
acompañado por el murmullo del mar
y la resaca,
rodeado de caras expectantes.

Su fantasía y su verba
embellecían las anécdotas
que traían los marineros de sus viajes:
las canciones voluptuosas
de las sirenas,
los mordiscos de Escila
y los soplidos de Caribdis
que hundían a los veleros
y los náufragos que se tragaba
Polifemo.

En el corazón de sus mitos
palpitaban
las chismografías de los ancianos,
las endechas de las viudas y
las letanías de las madres
cuyos hijos raptaron
los piratas
para convertirlos en remeros.

Imagino su cabeza como
un volcán que crepita no lava
ni fuego
sino historias,
una sinfonía de heroísmos,
apariciones, pesadillas,
bravatas, amores, hechicerías
y fastuosas celebraciones
de dioses y diosas
con hombres y demonios.

Nadie sabía de dónde venía
ni adónde iba.
Sus barbas eran blancas y
sus ojos, antes de vaciarse,
habían sido azules.
Su túnica tenía mil
remiendos
y sus sandalias
tan gastadas
habían dado la vuelta al mundo
y al trasmundo.
El encanto de su voz
la suavidad de sus palabras
el color y la fosforescencia
con que narraba
daban a sus historias
la fuerza contagiosa
de la danza y la música,
esa estela que perseguía
a sus oyentes
en el sueño
y los incitaba a aprender sus versos
de memoria
a repetirlos
de padres a hijos
de pueblo en pueblo
y de siglo en siglo,
hasta nosotros.

Gracias, abuelo,
inventor del Occidente.
Qué pobre sería nuestra historia
sin tus historias,
qué mediocres
nuestros sueños
sin tus sueños. ~

San Pedro de Atacama,
22 de febrero de 2008
(El vate, Homero, por supuesto.)

8.6.10

Bombardero traducido al inglés


Cesitar Gutiérrez la hace linda en EE. UU. La nota es de IBL News, pueden leer toda la entrevista al autor de Bombardero con solo un clic.


Este viaje también ha brindado resultados alentadores a la perseverancia del autor. “A la fiesta que me hicieron después de mi última presentación en University of Massachusstes en Amherst concurrieron algunos publishers, que estuvieron siguiéndome desde Providence. De modo que estoy en condiciones de informar que la traducción de Bombardero al inglés es inminente”, revela.

Gutiérrez anuncia que, para empezar, “a fines de mayo saldrán tres grandes fragmentos en la poderosa revista New York Tyrant, cuyo redactor Luke Goebbel formó un primer equipo de traducción frente a la casa de Emily Dickinson en Amherst”.

Agrega que por su lado, el editor GianCarlo Di Trapano ya contactó con Mónica Belevan, quien empezó a traducirlo de cara publicar el libro completo. “Ahora, por la visibilidad que da Tyrant en todo Estados Unidos no sería descabellado pensar que Penguin o Random House (Mondadori) propongan algo. Por el momento, New Directions Publishing Corp. ya fue noticiada”.

En cuanto a su visión del futuro dice: “Ya llegamos, ya estamos allí. Y el reto es llegar más lejos, hacer retratos alegóricos de alta resolución digital, jugar con la publicidad, con las tramas conspirativas, con las redes de vigilancia social, con la abolición definitiva entre lo real y lo virtual”.

“Vamos a rastrear y localizar lo que hay en el horizonte de sucesos, vamos a registrar los signos de la época, la realidad cada vez más transnacional, la paranoia global, la ficción y la ciencia fundiéndose en un planeta terminal, ciberespacial, donde el presente es el futuro”, abunda.

Preguntado acerca de lo que viene en su trabajo creativo individual, adelanta que quisiera publicar un libro en espacios digitales. “Ahora que prácticamente viví en Nueva York hallé ese no-formato. Y en esos 800x600 píxeles y 8 niveles de escala de grises sueño con escribir un libro llamado Plástico divino o algo así”, concluye entre renovadas risas. (Clic para seguir leyendo la entrevista.)

(César Gutiérrez, novelista.)

7.6.10

Vallejo humorista


Leer en zapatillas

Muy interesante la reseña que le hace hoy en Luces Ricardo González Vigil al libro de Jorge Díaz Herrera “El placer de leer a Vallejo en zapatillas”, elocuente título que anuncia la exposición del lado menos explorado del gran vate liberteño:

El componente humorístico de los poemas de Vallejo fue abordado someramente por Abril, Larrea y un artículo de Jorge Enrique Adoum (“Charlot Vallejo”). El mérito de examinarlo con el relieve que le corresponde ha estado a cargo de Jorge Díaz Herrera, conocido poeta, narrador y dramaturgo con varios premios y distinciones en su haber. Así como ha combatido la imagen de un “Eguren que no es”; en su ameno y didáctico libro “El placer de leer a Vallejo en zapatillas” rescata el lado festivo de Vallejo, amante de la vida y ligado a sus circunstancias, con lo que corona las apreciaciones que viene exponiendo en simposios y homenajes, desde hace unos 20 años. (Siga leyendo)

(Jorge Díaz Herrera.)

4.6.10

Mosaicos: un mar de sonoridades con islas de imágenes


Gran rescate poético


En vano fatigarán el Google o la Wikipedia los eruditos virtuales y los reales: no encontrarán prácticamente nada de este poeta de origen panameño que vivió la mayor parte de su vida entre España y Francia. De hecho la misma edición de sus poemas completos (Mosaicos, 2010) publicada nada menos que por Galaxia Gutemberg/Círculo de lectores en España, en edición de lujo, no abunda en datos personales.

Se sabe que nació en Colón, Panamá, en 1933, y que viajó desde joven por todo el mundo, ejerciendo un nomadismo crónico. Publicó en algunas revistas importantes de los años sesenta y setenta, y tradujo a René Char, Hopkins, Coleridge y a Mallarmé, nada menos. Pero creo que lo más importante de su aporte a la literatura son sus mosaicos: textos poéticos que fue escribiendo y recopilando a lo largo de toda su azarosa vida.

En sus poemas, Simons ejerce una suerte de barroco fragmentario y lúdico que no se cuida ni de la coherencia semántica del texto, ni de la posible confusión que puede acarrear al lector el contacto con sus versos decantados, hirsutos, inmanejables como objetos sin utilidad, o cuya única utilidad fuera su propia existencia sonora:



Mosaico LXXXV

Ver
mejo
r
ar
te
sa
no
del
tiempo
brecido
o rico a desdén
tro
pel
usa
el redondel del tornillo:
anillo de marras.
Lirios.

Est
(h) ambre
o ámbar
barie
te
la
raña
diáfana
afanosa
en el dintel
Iigencia,
ensenada.
Corazones;
arzón.
Razones coloradas.
Ambos: le duel.
Helo aquí en pelota
o hielo de milagro.
Jesusa
delsusto.
Por diviendes, bellazón
o vierns
cejudo
en la agu
deza
del espléndido
al
fi
ler




“Lo único, lo que unidad confiere o sentido al poema, no se puede enunciar; se manifiesta, sí, en la articulación en movimiento de un todo que cambia y se modifica sin cesar”, nos dice el poeta en su Mosaico XI. En el caso del mosaico citado, lo que desliza un cierto sentido es la imagen, reveladora, del alfiler, al final del poema. Es como si el poeta nos entregara la llave -aguda y espléndida- para penetrar el propósito de esas aliteraciones, de aquellas esquirlas sonoras que nos dejan pensando, o más bien se quedan resonando en nuestra mente como incógnitas.

Como otros creadores, Simons pensaba que la poesía debía tender a la música –por lo visto, no a la “melódica” precisamente-, debía atenerse a un ritmo “presentido” que solo “se hará plenamente presentible” en el “adagio o retardos del poema”, cuando se llega al “desamparo de la imagen”. Su trabajo es como un mar de sonoridades múltiples en los que se dispersan, ilmunidados por el sol de la poesía, islotes imaginales que irradian sentidos no definidos y múltiples al conjunto de su obra.

Difícil hallar a un poeta tan idiosincrático, tan especial, que escribió de espaldas al reconocimiento fácil y a lo poéticamente correcto. Hoy su obra es recogida y valorada en buena ley: fue un "Rehén, rehén/ de cada palabra/ que acude y me sacude/ El polvo/ con que volví/ de todos los lenguajes/ para andar de puntillas/ al amanecer por la ingle/ de mi lengua".

Y así, de puntillas, pero con los oídos bien abiertos, y la mente alerta, es como tenemos que acercarnos a la obra de este gran creador del lenguaje.


(Portada. "La huida del lenguaje tiene su música", determinó Simons.)

Galloso presenta


Nuestro amigo José Antonio Galloso, peruano residente en la parte más caliente y agradable de EE. UU., me hace llegar una nota anunciando su reciente novela publicada por Alfaguara, en la colección Serie Roja: Lima Mala (2010), que será presentando el viernes 11 de junio a las 8 p.m. en el Canta Rana (Génova 101, Baranco). No falten.


NOTA DE PRENSA




MAÑANA 5 DE JUNIO SALE A LA VENTA

LA SEGUNDA VIDA DE BREE TANNER
LA NUEVA NOVELA DE LA SAGA CREPÚSCULO

STEPHENIE MEYER HABLA DE LOS MOTIVOS QUE LE HAN LLEVADO A ESCRIBIR ESTE LIBRO

A falta de unas horas para el lanzamiento mundial de la nueva novela de la SAGA CREPÚSCULO, Stephenie Meyer ha concedido una única entrevista en la que cuenta todo sobre su nuevo libro, La segunda vida de Bree Tanner.
The Short Second Life of Bree Tanner se lanza a nivel mundial mañana sábado 5 de junio. Alfaguara lo publicará en España y Latinoamérica bajo el título de La segunda vida de Bree Tanner en castellano y La segona vida de Bree Tanner en catalán.
En menos de 5 años, Stephenie Meyer se ha convertido en un fenómeno editorial mundial. Los derechos de traducción de la Saga Crepúsculo han sido vendidos a más de 50 países y ha vendido más de 100 millones de ejemplares en todo el mundo.

Link a la entrevista con la autora: http://www.librosalfaguarajuvenil.com/es/noticia/entrevista-con-stephenie-meyer-sobre-la-segunda-vida-de-bree-tanner-su-nueva-novela/

1.6.10

El castillo de Julien Gracq




Paradojas textuales

Luego de leer En el castillo de Argol (hay una versión en castellano editada por Siruela, 2003), la primera novela de este celebrado escritor francés, nacido en 1902 y muerto en el 2007 en el halo del reconocimiento selecto propio de los llamados “autores de culto”, no puedo disimular un dejo a ligera decepción. En primer lugar, y pese a ser obra de juventud, solo puedo sentir consternación por la forma en que el autor utiliza el paratexto (un “Aviso al lector” que trata de definir cómo se debe leer la novela) para “curar” ciertas deficiencias de su relato. Dice Gracq:

Sería, desde luego, demasiado ingenuo considerar desde el ángulo simbólico objetos, actos o circunstancias que, en ciertas encrucijadas de este libro, parecerían alzar una silueta malhadada de poste indicador.

Ok. El autor no quiere un acercamiento simbológico a su obra, tal vez prefiera que sea vista como una secuencia natural e indivisible de actos entre los tres personajes que intervienen: Heide, Herminien y Albert. Pero he aquí que cuando Albert llega al castillo de Argol y va a visitar el cementerio perdido aledaño, graba con una “esquirla de piedra puntiaguda” el nombre de la amada en una cruz “equívoca y disponible” que le resulta particularmente “extraña” e inquietante.

¿Se puede concebir un acto más simbólico que este de grabar el nombre de la amada en una cruz de cementerio? Porque si el autor no quería que su texto fuera interpretado simbológicamente, no se entiende por qué ha plagado el libro –una vuelta a la novela gótica clásica, por lo demás- con sucesos paradigmáticos y simbólicos por excelencia. Tal vez el proemio fue concebido, a posteriori, como una manera de “enderezar” la lectura del libro más inmediata (que a veces es la más fructífera).

Hay otras particularidades del texto que me gustaría señalar. Con demasiada frecuencia se recurre a recursos tipográficos, como poner palabras y aun frases enteras en itálicas (llamadas con frecuencia “cursivas”), lo que supuestamente debe conferir un enrarecimiento, una extrañeza particular a lo que se relata, pero que finalmente termina por recargar el texto y hacer la lectura menos fluida. Por momentos, el nivel estético de la prosa alcanza cotas poéticas, y Gracq se luce con una sintaxis narrativa muy elocuente y con una distribución capitular racional, casi de ensayo literario, que sin embargo no alcanzan para difuminar la impresión general del libro: una novela gótica tan tradicional como esporádicos e infructuosos los intentos de darle un vuelo “filosófico” a la historia, de ganarle en vuelo a un género de alas demasiado pesadas tal vez.
Con todo, es interesante acercarse a esta opera prima del celebrado escritor francés. A pesar de que ponerse a escribir de castillos luego de Walpole y Kafka, sea una muralla demasiado alta para cualquier narrador. Y temo que los amantes de historias de aparecidos y castillos medievales salgan casi tan frustrados de la lectura como los que valoran la metatextualidad y la prosa poético-filosófica. Paradoja: la novela es campo florido para un examen simbológico, lectura que el autor no dudó en rechazar de plano.

(Julien Gracq y una novela de juventud.)
Se produjo un error en este gadget.