27.9.10

Roncagliolo en Babelia


Lluis Satorras hace una elogiosa reseña en el suplemento cultural de El Paìs, de la reciente novela de Santiago Roncagliolo, publicada por Alfaguara.


En principio, el relato se estructura como una alternancia entre escenas desarrolladas en el hotel, durante las jornadas de trabajo, en que los personajes parecen en ocasiones prisioneros y escenas situadas fuera, en el Tokio nocturno pintado como un caos (quizás reminiscencias de Murakami), el lugar de las juergas nocturnas, del sexo y la pornografía, donde hay un gran mercado de enormes peces con "miles de ojos muertos", y donde algunos "atravesaron kilómetros de calles que parecían habitadas por fantasmas". Pero lo de fuera va invadiendo el interior, la supuesta racionalidad de la tecnología que adquiere vida... y muerte y los que parecían vivos, niños cantantes, azafatas, pájaros, son después, ya inservibles, "un camposanto mecánico", todos ellos tirados por los suelos "como perros callejeros". (Continúa leyendo)

25.9.10

Presentación de SIMULACRO

--De mi correo:

"El próximo 01 de octubre la escritora
Luisa Fernanda Lindo presenta su tercer libro SIMULACRO

Siguiendo la línea conceptual de sus dos libros anteriores, Postizas (2007) y POSTPOP (2009), el viernes 01 de octubre la escritora Luisa Fernanda Lindo presenta su tercer libro Simulacro editado por Tranvías Editores (Perú).


SIMULACRO es un libro-objeto dividido en tres partes: ‘Simulacro’, ‘Pragmática’ y ‘Lo Sublime’; consta de tres registros literarios que dialogan entre sí -poesía, diario íntimo y prosa-, y trata sobre las prácticas repetidas, aprehendidas e impuestas por la sociedad.

La presentación constará de una performance, en la que participarán las actrices: Patricia Biffi, Katerina D’Onofrio y Tabata Fernández-Concha, acompañadas de Felipe Morey en la batería, así como de la acción in-situ realizada por la autora, quien intervendrá la exposición Textos de la escultora Raura Oblitas Jordán.


Viernes 01 de octubre 8 p.m. (puntual*)
Espacio La Ex - Culpable
(Sucre 101 - Barranco)"

22.9.10

Nueva edición de MEDUSARIO


Me entero por Sol Negro que la legendaria antología de poesía latinoamericana neobarroca, Medusario, acaba de ser reeditada.


Medusario: Muestra de poesía latinoamericana
Compilada por: Roberto Echavarren, José Kozer y Jacobo Sefamí

Colección:Poesía y ficción latinoamericana
Género: Poesía Latinoamericana
Cantidad de páginas: 360
Ibsn: 978-987-1474-26-4
Formato: 17 x 25


Medusario es una muestra de poesía neobarroca latinoamericana. Configurada por obras de autores emblemáticos pero de escasa circulación en la Argentina. Raúl Zurita, Marosa Di Giorgio, Néstor Perlongher, Eduardo Espina, Coral Bracho, Arturo Carrera, Gonzalo Muñoz, José Kozer, Haroldo de Campos, Paulo Leminski y Wilson Bueno, entre otros. Prólogos de Roberto Echavarren y Néstor Perlongher. Épilogo de Tamara Kamenszain. [En la gacetilla de la editorial no mencionan a los tres poetas peruanos incluidos, ellos son Rodolfo Hinostroza, Mirko Lauer y Reynaldo Jiménez]

¿EL FIN DE LAS RESEÑAS DE LIBROS EN EL PERÚ?

Un caso de La Primera

Recuerdo que cuando trabajaba en El Comercio, peleábamos más espacio a los editores, para hacer las reseñas de libros. Y, a veces, cuando la ocasión lo ameritaba, llegábamos a hacer reseñas de una página entera, y hasta de dos. Hoy las cosas han cambiado mucho.

Abro el diario La Primera y veo una recensión de un libro de cuentos, que tiene exactamente 23 palabras. Inmediatamente me pregunto si con tan poco espacio se podrá decir algo coherente sobre un libro. Creo que sí, todo depende de la experiencia, la buena voluntad y la capacidad de síntesis del reseñista. En la página de libros de Somos, por ejemplo, que alguna vez dirigí, se hacen reseñas muy pequeñas y de calidad (no todas), desde hace muchos años.

¿Qué impide entonces -aún con tan poco espacio- al reseñista de La Primera hacer bien su trabajo? Lamentablemente, creo que no solo es su incapacidad. También tiene que ver un factor tan estúpido como flagrante: el libro no es de una editorial “de prestigio”. Por lo tanto, lo mandan a los socavones de la página cultural, a los márgenes infames.

Claro, aquí operan prejuicios y cuestiones de poder. Las grandes editoriales exigen mucho espacio a las macilentas páginas culturales locales, y a veces con razón, porque traen buenos títulos. Pero también está el prejuicio del reseñista, que ve un libro de una editorial modesta y, tal vez, lo primero que piensa es que es un libro “intrascendente” y lo relega, o lo maltrata al publicar algo sobre él.

Frente a ello, ¿quiénes son nuestros reseñistas actuales atendibles? José Donayre en Caretas, Ricardo González Vigil en El Comercio, Enrique Sánchez Hernani en Somos, Javier Ágreda (aunque sus limitaciones son penosas) en La República, y Abelardo Oquendo en el mismo diario, pese a que su columna la han reducido a tres parrafitos.

Creo que haría bien el poeta o narrador joven en atender a lo que dicen ellos –sobre todo Donayre, RGV y Oquendo, es mi opinión- y dejar de darle la oportunidad a la mediocridad y al prejuicio de cebarse con unos textos que tanto esfuerzo y dedicación les han costado (esto más allá de lo cualitativo). La noble tarea de reseñar libros está moribunda en el Perú; no alimentemos a sus asesinos enviándoles nuestros libros.

(Abelardo Oquendo. A pesar de ser una de las mentes más lúcidas de la crítica periodística peruana -he discutido algunas de sus opiniones-, su columna ha sido reducida drásticamente.)

21.9.10


Mauricio Montiel sobre Danilo Kis en Letras Libres. Una revisión exhaustiva sobre la obra del recordado escritor yugoeslavo.


A caballo entre la realidad histórica y la historia ficticia, un caballo que se mueve con igual soltura por la tradición literaria tanto de Occidente como de Oriente, Kiš (1935-1989) edificó una obra que representa una de las más valiosas búsquedas del tiempo mítico en el tiempo humano. Autor político preocupado siempre por explorar y nutrir una honda veta metafísica, llevó la fusión y confusión de géneros y esferas a nuevas alturas tal como se deja entrever en esta declaración de principios adjudicada a Ivo Andrić –el Nobel yugoslavo, otra de las figuras tutelares de Kiš– en “La deuda”, uno de los siete relatos de Laúd y cicatrices (1994): “Escribir e investigar la historia: cosas estas que se mezclan y entrecruzan en mi obra de tal modo que no se sabe dónde empieza una y dónde termina la otra.” Investigar la historia: nacido en una Serbia cuya restauración como república soberana ya no atestiguaría debido al cáncer pulmonar que lo consumió a los cincuenta y cuatro años en París, Kiš tuvo una infancia marcada a fuego por la matanza de Novi Sad, la muerte de su padre y otros parientes a manos de los nazis y el exilio con su madre y su hermana mayor en Hungría, donde vivió hasta ser repatriado a Montenegro. Escribir la historia: a través de seis colecciones de ensayos y entrevistas, cinco novelas, cuatro libros de cuentos, dos volúmenes de poesía y una obra de teatro, la tercera parte de lo cual se publicó en forma póstuma, el autor emprendió la reconstrucción –nunca mejor empleada esta palabra– de un pasado individual y colectivo hecho ruinas. Dos nouvelles editadas en 1962, Ático y Salmo 44, fueron seguidas por una empresa narrativa de gran alcance: el tríptico conocido como Circo familiar e integrado por Jardín, ceniza (1965), Penas precoces (1970) y El reloj de arena (1972). Mientras que los dos primeros libros trazan el retrato fiel de una niñez cimbrada por los sismos bélicos, haciendo gala de la habilidad estilística y la sutileza emotiva que se volverían la firma de Kiš, el tercero arma el rompecabezas del padre ausente acudiendo a un arsenal de técnicas –cartas y diarios, interrogatorios y relatos a la nouveau roman– que diseñan un tour de force cercano en varios brillantes momentos al discurso filosófico. (“¿Qué es lo que le permite al hombre obrar y vivir a pesar de la conciencia de la muerte, como si ésta no le concerniera, como si la muerte fuera un fenómeno natural?”, leemos en alguno de esos momentos.) (sigue leyendo)


(Danilo Kis, con saco, junto a un amigo pintor.)

17.9.10

Ildefonso en Caretas


"Abismos Literarios

Habitado por la muerte, dioses prostibularios y compañeros de ruta como Adán, Rimbaud o Baudelaire, Libro de Exilio (Fondo Ed. de la PUCP, 2010) es la nueva entrega poética del prolífico Miguel Ildefonso. En un constante vaivén entre la poesía y la narrativa, este eximio representante del noventero movimiento Neón ofrece aquí versos de ánimo críptico como reto para el lector.

–En este poemario habitado por la angustia y la muerte, ¿qué tipo de exilio es el que tratas de abordar?

–Este libro lo escribí marcado por la violencia de los 80 y 90. La muerte es el tema central. El exilio es la apuesta del poeta por aislarse, y de ahí el homenaje a Adán, su exilio interior, es un desplazamiento por los territorios del inconsciente del poeta, y la penetración a lo oscuro de Lima. A mí me marcó la frase de Artaud sobre Van Gogh: “asesinado por la sociedad”. Ese es el tema básico, pero es la seducción de la muerte. Por eso el erotismo que hay ahí, y por eso el poemario termina diciendo “estabas orgulloso por lo que construiste ahora lo estás por haberlo destruido”. Es esa fuerza tanática de una época que hasta ahora no está resuelta.

–Está también esa relación tuya de amor-odio con la urbe.

–De hecho, los peruanos nos definimos por esta indefinición de sentimientos encontrados respecto a nuestra historia. De ahí nuestro problema para afirmarnos como nación. De esta fragmentación salen mis poemas, tratando de encontrar una coherencia. Mis libros siempre han sido de cuestionamiento, de dolor, pero en este nuevo libro hay odio, y por eso están personajes como Nietzsche y Baudelaire.

–Libro también de dioses cansados, prostibularios.

–Sí, estuve marcado por la onda subte, crecí con el rollo de los ángeles caídos, y en este libro el poeta busca la redención, pero no lo logra, más bien se queda en la lapidación personal.
[r35270]

–Hablas ahí de la miseria del lenguaje, de su apocalipsis.

–Es la incapacidad de las palabras por transmitir una realidad. Por eso hay momentos surrealistas, quiero agotar mi propio lenguaje, y siempre he creído que Dios está fuera de las palabras. Esa es la imposibilidad del poeta de alcanzar una divinidad, porque lo único que tiene es el verbo, pero nunca va a poder acceder a Dios precisamente porque está atrapado en el lenguaje.

–¿Busca el poeta la divinidad?

–Sí, acceder a la superación de la muerte, en el papel, donde se juega su propia vida. Muchos se han exiliado en la locura por eso, como Adán. Es el libro más moral que he escrito, de posición firme ante la muerte, porque antes podía ironizar, pero en este caso no.

–El libro viene cargado de una serie de acompañantes literarios. Están Adán, Eguren, Rimbaud. ¿Qué los hermana?

–Quizá un discurso insular, romper convenciones. Cojo sus ojos para mostrar una Lima marginal, del inconsciente y los monstruos de la razón, de los instintos más animalescos, una fuerza que nos domina y que fue lo que pasó en esa época y aún sigue latente.

–Monstruos de la razón que se manifiestan de manera inconexa, onírica. ¿Es una poesía críptica? A veces no tengo idea de qué estás hablando.

–Ni yo. Me sorprendo que el jurado lo haya entendido. Es mi libro más arriesgado, la intención es meterme en el inconsciente colectivo, fracturado, violento. Por eso la inconexión de figuras y escenarios. Y este Libro de Exilio es también un exilio del lenguaje, porque en los 90 se agotaron muchas estéticas, fingíamos ser poetas. Yo finjo ser poeta, pero mi búsqueda es afirmarme como tal, como alguien que pueda enfrentarse a la vida en paz. Es este un libro de dualidades, lo bueno y lo malo confrontado en una batalla final."

(Miguel Ildefonso en Madrid.)

DE RAMOS PUBLICA


La nota de prensa es de Cascahuesos:


En el marco de la Segunda Feria Internacional del Libro de Arequipa, Cascahuesos Editores tiene el agrado de anunciar el lanzamiento de DEMOLIDO FUEGO, antología de poemas inéditos del reconocido poeta peruano DOMINGO DE RAMOS. El mismo será presentado el día jueves 23 en la sala Oswaldo Reynoso a las 11:00 a.m.

Del autor:

DOMINGO DE RAMOS (Ica-Perú) Poeta co-fundador del Movimiento Kloaka (1982-1984). Estudió Sociología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha publicado los libros: Arquitectura del espanto, 1988; Pastor de perros, 1993; Luna cerrada, 1995; Ósmosis, 1996 (Premio COPE de Poesía Petroperú); Las cenizas de Altamira, 1999; Erótika de Klase, 2004 (Premio de Poesía Erótica "Carlos Oquendo de Amat"); y Pastor de perros (Antología), 2006. Asimismo, es autor de los Cd´s multimedia Pastor de perros Vol.1 y Erótika de Klase Vol.2. Poemas suyos han sido recogidos en diversas muestras nacionales e internacionales.Sydamerikas sjael .Rune Stefansson 1998, Dinamarca. El bosque de los huesos 2003, El tucán de Virginia ,México.La mitad del cuerpo sonrie ,Fondo de Cultura Económica, 2005, México. Caudal de piedras, UNAM,2005.
Viaja en 1996 a Europa y lee en España, Francia y Finlandia, en la Universidad de Helsinski. En el 2004, es invitado al Cuarto Congreso de Peruanistas realizado en Sevilla, España. En el 2006, asistió al Primer Congreso de Poesía Peruana (1980-2006) en Madrid y fue invitado a leer en Bilbao y Salamanca. En el 2007 participa en el encuentro Chile-poesía, en Santiago de Chile. Su último viaje fue a fines del 2008, iniciando una gira internacional, en donde asistió al Encuentro Internacional de Escritores en México Monterrey y luego a la ciudad de Boston, leyendo en las universidades de Tufts, Harvard, Nueva York, DePaul University de Chicago, Temple de Filadelfia y finalmente en el Festival Latinale de Berlín-Alemania organizado por el Instituto Cervantes de esa ciudad y de Bremen. Tiene inédito los poemarios Dorada Apokalypsis, Hotel Kalifornia y actualmente prepara sus obras completas para el Fondo Editorial del Congreso del Perú.
2009 publica el poemario Dorada Apocalipsis. Intermezzo Tropical & Tranvía editores.Lima. Demolido Fuego (Cascahuesos Editores, AQP 2010) reúne algunos de sus textos poéticos inéditos.

(Poeta Domingo de Ramos.)

14.9.10

Publicar poesía


Proceso y continuidad

En reciente entrevista sobre su reciente poemario, "En las arenas de Homero", se le pregunta al poeta Marco Martos cómo fue el proceso de escritura del libro. Martos responde que el proceso aún no ha concluido porque tiene planeado escribir más poemas sobre el tema. Esto es muy interesante puesto a la luz de la intensidad y falta de reflexión con que se publica hoy día.

Muchos poetas parecen repetir un mismo y previsible proceso: escribir y escribir sobre un tema (a veces ninguno), compilar una cantidad determinada de textos (digamos 50), hacer una selección (a veces paralela a la corrección misma de los textos), y “armar” el poemario en secciones que a duras penas quieren conformar una unidad –yo mismo he sido convocado un par de veces para darle unidad a un grupo así de poemas; jamás diré por quiénes-.

Pero, ¿es este proceso ya no el único posible sino el más conveniente? Todo me indica que no. Creo que es un proceso que responde a una urgencia editorial que pone al poeta en el ojo de un remolino de intereses en el que por lo menos se encuentran tres fuerzas: la necesidad de exposición mediática, la pulsión interna del creador por ver su obra publicada, y la presión de ciertas editoriales “jóvenes” por publicar irreflexivamente a los poetas, muchas veces solo para solucionar problemas presupuestales y de costos.

De ahí la serena sorpresa que genera en uno la declaración de Martos, que tranquilamente puede exponer al público un texto cuyo proceso aún no termina y con el cual no tiene ninguna aprehensión especial, pues sabe tal vez que en la poesía nada está terminado en realidad...

Imagino una variante: un poeta que exponga tres o cuatro libros con estilos, temáticas y personalidades distintos entre sí, pero que los desarrolle –en otras palabras: que respete sus procesos respectivos- a lo largo de su vida, publicando de vez en cuando y alternadamente, de acuerdo con sus necesidades más poéticas y no con las pulsiones del mercado y de los medios.

En suma, una idea de publicación más libre y de acuerdo con lo intrínsecamente poético.

(Pound. Desarrolló sus Cantos a lo largo de casi toda su existencia.)

13.9.10


Ahora que Peter Greenaway acaba de decretar la muerte del cine, y que ha dicho además que no deberíamos estar muy tristes por ello, será bueno asistir a este taller dictado por el filósofo Sebastián Pimentel y por la escritora Leny Fernández, ambos gestores de la revista Godard! Los datos son de Sol Negro:


La Revista Godard! los invita al II Taller “¿Qué es el cine?”, a cargo del director de la revista Sebastián Pimentel y la redactora principal Leny Fernández.


El taller se propone analizar el cine y su especificidad -en relación a las otras artes- a través de algunos hitos importantes que han marcado su historia. Para ello, se seleccionarán las obras de directores clásicos y contemporáneos, y se estudiarán sus propuestas fílmicas tomando en cuenta las teorías de los propios cineastas, como otras referencias críticas. Así, también, serán parte del curso los particulares contextos históricos y culturales, los movimientos artísticos y las vanguardias. Del mismo modo, desde la comprensión de los filmes elegidos, el taller proveerá de las herramientas para iniciar al alumno en la apreciación estética y en el análisis teórico del cine.

Las sesiones (8 sesiones en total) se llevarán a cabo los sábados, de 3 a 6 p.m., empezando el 11 de septiembre. El taller está dirigido a público en general. Vacantes limitadas.


1. Cine mudo y expresionismo: F.W. Murnau
2. Realismo poético: Jean Vigo
3. Hollywood clásico: Alfred Hitchcock
4. Horror y serie B: Jacques Tourneur
5. La modernidad del cine I: Orson Welles
6. Cine y estilo trascendental: Yasujiro Ozu
7. La modernidad del cine II: Michelangelo Antonioni
8. Cine asiático contemporáneo: Tsai Ming-liang

Para informes y matrículas, comunicarse al 999-555-262 o al email: queeselcine.taller@gmail.com

(Sebastián Pimentel)

11.9.10

Gaona y Ellas


En el reciente número de Ellos y Ellas, el suplemento de Caretas, aparece una nota ("Los frutos del tiempo") sobre mi gran amigo y estupendo poeta Martín Rodríguez-Gaona, quien acaba de ganar la beca Antonio Machado en España. ¡Felicitaciones, Martín! Les copio la primera parte del texto.


El poeta peruano Martín Rodríguez-Gaona es el primer hispano en ganar la beca Antonio Machado. Próximo a mudarse a Soria, tierra que acogió al vate sevillano en 1907, pasa la mayoría del tiempo quemando calorías en el gimnasio o escribiendo artículos para revistas como Calamar, Lateral, Quimera, Matador y ABCD. Reside desde hace doce años en España y dice que su fórmula para sobrevivir al exilio es tratar de erradicar la nostalgia, difícil tarea tratándose de un poeta. Escribe, pero detesta hacerlo desde el pasado, por ello poemas como “Escenas de Misticismo Mundano” están versados en presente. Agradece a la Residencia de Estudiantes por acogerlo y salvarlo de recurrir a recursos como los de Roberto Bolaño, el autor de 'Los detectives salvajes': vigilante nocturno y vendimiador de verano para subsistir. ¿Es la fama la meta de todo poeta?, le preguntamos. “Si eso fuera verdad no habría más poeta que Paris Hilton”, responde.
(Poeta Martín Rodríguez Gaona.)

10.9.10



Verdad y alabastro
en el ojo puro que a todos
nos llora. La lanza
y el dardo bajo la noche del lago,
un cubo de amianto donde
la miel no se cuece, un nombre,
un haz florecido en la cuesta
desnuda y una piel
distinta que ahora flota
en el agua contrita. Como
para festejar la certeza
de quien se asoma a la orilla:
en el núbil cubil de los pantanos
unos son los que despuntan
entre las yemas y los cardos, otros
planean con sus trajes
y se zambullen
en la noche en llamas.


---Tomado del poemario Suzuki Blues, inserto en el volumen compilatorio Trípode (2010), de Renato Sandoval (Lima, 1957). (El original va centrado, pero es una opción que no tengo en este blog).

A la maestra con cariño


Merecido homenaje au una maestra y estupenda autora de libros para niños.

7.9.10


Rafael Lemus escribe una excelente nota sobre Coetzee en Letras Libres. Les dejo un fragmento, luego pueden seguir leyendo.

La pregunta obvia sería: ¿por qué la narrativa y no el ensayo? O de otra manera: ¿por qué Coetzee elige crear personajes y tramas aun cuando, en sus libros más recientes, no parece querer otra cosa que discutir ideas sobre –digamos– los animales, el erotismo, el mal? En vez de responder, habría que arrojar algunos apellidos: Kafka, Beckett, Borges, Michon, Jelinek –intelectuales que también han optado por pensar a través de la narrativa. O incluso: Benjamin, Blanchot, Barthes –autores que prefirieron filosofar no en el vacío sino mientras interpretaban textos ya existentes. Lo que impera al final, en unos, en otros y en Coetzee, es un mismo deseo: el afán de encarnar el pensamiento.

Para hacer eso, entretejer pensamiento y ficción, los narradores suelen reblandecer los pasajes realistas y echar mano de la alegoría. No Coetzee, y ese es uno de sus rasgos distintivos: incluye, sí, elementos alegóricos en sus tramas –alguna casa alevosamente dispuesta en medio de ninguna parte, una enferma terminal que se consume al mismo tiempo que Sudáfrica– pero jamás atenúa su realismo. Cualquiera que lo haya leído conoce esa rara mezcla de literalidad y simbolismo, relato y especulación, materia y espíritu, que destaca y enciende a sus libros. Allí está, por ejemplo, Vida y época de Michael K: una novela que es a la vez descripción de un vagabundeo a través de Sudáfrica y meditación sobre la Sudáfrica que el vagabundo recorre. Allí está, también, la doble naturaleza de Foe: narrativa por un lado, reflexión sobre la narrativa por el otro. Allí está, por supuesto, la inusual combinación de Esperando a los bárbaros: naturalismo brutal, densa alegoría.

Otro recurso a la mano de todo aquel que pretenda pensar por medio de la narrativa es, ya se sabe, la adopción del punto de mira de uno o varios personajes. A primera vista parecería que Coetzee se oculta detrás de protagonistas más bien cómodos: humanistas enfrentados, de una manera u otra, a la barbarie –un magistrado en Esperando a los bárbaros, un profesor en Desgracia, Dostoievski en El maestro de Petersburgo, un par de escritoras en Foe y Elizabeth Costello, todos sitiados por seres ásperos y violentos. Basta, sin embargo, que transcurran unas pocas páginas para que los muros entre los bárbaros y los civilizados se fracturen. Es entonces, ya perdidas las distinciones, cuando ocurre el momento clave –el punto crítico– de casi todas las novelas de Coetzee: ese instante en que los protagonistas, todavía más o menos al margen del caos, deciden lanzarse al abismo abierto bajo sus pies. En La edad de hierro: ese segundo en que la protagonista, una vieja enferma de cáncer, acepta al mendigo y al perro que han ocupado su jardín. En El maestro de Petersburgo: esa página en que Dostoievski opta por acompañar a un implacable joven nihilista, camarada de su hijo muerto. En Desgracia: cuando el profesor David Lurie se niega a defenderse de una acusación injusta y soporta estoicamente el castigo. En Elizabeth Costello: el apartado en que esa mujer, una escritora ya anciana, se resiste a confesar sus creencias, único requisito para que se le permita cruzar una puerta hacia el Otro Lado.

¿Qué pasa ahí? ¿Por qué personajes en apariencia tan racionales actúan, de pronto, tan inexplicablemente? Pasa, en principio, que esos personajes no son, en el fondo, tan racionales –las criaturas de Coetzee abandonan, en los momentos clave, la razón y confían en su instinto. Pasa, también, que en las obras del sudafricano no imperan las mecánicas leyes del conductismo –no toda acción tiene una causa identificable, y lo que creíamos haber entendido en, por ejemplo, la página 37 de Hombre lento no necesariamente determina lo que ocurre en las páginas 39 o 92. Pasa, además, que dentro de la moral de Coetzee (porque se delinea, sí, una moral a lo largo de la obra de Coetzee) nadie es verdaderamente inocente –y, por lo mismo, qué sentido tiene intentar esquivar los problemas cuando uno, nada más por el solo hecho de existir y ser blanco o burgués o civilizado, o, para el caso, negro o explotado o rústico, ya está en el centro del problema. Pasa, por último y por encima de todo, que el apetito de conocimiento, la necesidad de entender, arroja a los personajes de Coetzee hacia esos abismos –penetran la oscuridad porque ese, y no el frío raciocinio, es el único modo de comprender, de veras comprender, cualquier cosa.(Continuar la lectura)
(Rafael Lemus, crítico y escritor.)

Marco Martos en "Expreso"


"El poeta nacional nos presenta su poemario “En la arenas de Homero”, auspiciado por la Academia Peruana de la Lengua.

–¿Qué significó para usted atravesar las arenas de Homero?

Para mí, estas arenas abarcan todo el mundo homérico. Yo estoy fascinado con Grecia, un pequeño país en el que hubo mucha gente que hizo avanzar la filosofía, la ciencia y la poesía. Es un caso único en el mundo, el cual me sorprende hasta hoy. De otro lado, siempre he vivido en un clima homérico desde la infancia. Mi padre se llama Néstor, al igual que mi hijo, y mis hijas, Nausícaa y Dafne.

–¿Cuál fue el proceso de escritura de este poemario?

El proceso no ha culminado aún, porque he planeado escribir más poemas. Hace un tiempo, como profesor, veía que los alumnos tenían mucha dificultad para estudiar a Dante, entonces hice un libro ilustrando algunos aspectos de la “Divina Comedia”. Pensé en hacer lo mismo con Homero, pero he visto aquí una mina de posibilidades de escritura. Por otro lado, una característica que quiero para mi poesía es que mire al pasado pero con ojos del presente, porque las cosas que discutieron los griegos aún nos interesan a nosotros.

–¿Cuál fue la anécdota de la publicación de este libro en edición bilingüe (castellano-griego)?

Yo hice este libro de modo artesanal para regalárselo a José Miguel Oviedo, crítico literario, amigo y profesor, que estuvo de paso por Lima. Él se sintió halagado. De los diez ejemplares que hice, también le regalé uno a Pedro Lastra, poeta chileno y profesor, y él me sugirió mandarle un ejemplar a Rigas Kappatos, poeta griego residente en Estados Unidos y esposo de una peruana. Luego de esto, a los dos meses, Kappatos me dijo si quería que tradujera los poemas al griego contemporáneo y yo acepté. Tiempo después, me comunicó que había encontrado un editor en Atenas, ciudad en donde el libro se publicó primero. Esta es la versión hecha en Lima.

–¿Qué le pareció esta primera experiencia como editor?

En general, siempre he tenido mucha fortuna como autor, en el sentido que siempre he tenido editoriales que me han sacado los libros. Ahora me he ocupado del otro terreno y estoy aprendiendo cómo se edita y distribuye. Hay una serie de reglas que yo ignoraba y que la gente de las imprentas conoce.

–Finalmente, ¿qué nuevo poemario está escribiendo?

Yo escribo algunos poemas sin un programa. Me gustaría escribir más sobre Grecia y después abordar a Roma, que es otra nación que también me asombra y de la cual sólo he escrito un poema.

El dato
Marco Martos (Piura, 1942) ha publicado los poemarios “Donde no se ama” (1974), “Carpe Diem” (1979), “Cabellera de Berenice” (1991), “Leve reino” (1996), “El mar de las tinieblas” (1999), “Jaque perpetuo” (2003), “Aunque es de noche” (2006), entre otros. Actualmente, es presidente de la Academia Peruana de la Lengua.
STUART FLORES HERRERA

6.9.10

Pessoa, Michon, ambigüedad


Releyendo el inagotable Libro del desasosiego (Acantilado, 2010), me topo con una frase que intenta deslindar entre el verso y la prosa:

Considero el verso como una cosa intermedia, un puente entre la música y la prosa. Como la música, el verso está limitado por leyes rítmicas, que, aunque no sean las leyes rígidas del verso regular, existen sin embargo como cautelas, coacciones, dispositivos automáticos de opresión y castigo. En la prosa nos expresamos libremente. Podemos incluir ritmos musicales, y a pesar de ello pensar. Podemos incluir ritmos poéticos, y a pesar de ello mantenernos fuera de ellos. Un ritmo ocasional de verso no estorba a la prosa; un ritmo ocasional de prosa hace que el verso tropiece.

Claro que tengo algunos reparos a la serie de consideraciones de Pessoa sobre ambos géneros, en especial sobre el poético. Pero no puedo dejar de pensar en Pierre Michon, en especial el de Vidas minúsculas (Anagrama, 2001) cuando se habla de una prosa que es capazde incluir ritmos musicales “y a pesar de ello pensar”. Los siete ensayos autobiográfico ficcionales (ya encontraré cómo llamarlos mejor) que conforman este libro destilan una fortaleza y suntuosidad, un rigor y versatilidad que pueden llevar al lector a una perplejidad gozosa.

Sin embargo, quiero referirme especialmente al texto “Vida de André Doufourneau”, que más allá de aportar algunos pocos datos autobiográficos de un autor oculto como Michon, tiene ostensibles marcas de ambiguación (neologismo) que el narrador utiliza para crear una atmósfera de incertidumbre, ambigüedad, subjetividad en un texto que simula un estudio histórico, por lo menos en grandes zonas del mismo.

Así, encontramos una abundancia, dosificada, de adverbios y expresiones que relativizan lo que se va a narrar, lo llevan al terreno de lo especular, de lo posible, lo deseable: “tal vez”, “quizás”, “seguramente”, “Me gusta imaginar que…”, “Nadie sabe ya si…”, Nada nos hará saber cómo…”, “Y me atrevo a creer por un instante, sabiendo que no fue así…”.

Como lo dice el mismo escritor francés: la escritura puede ser “un continente más tenebroso, más incitante y engañoso que el África”. Y estos recursos de estilo, estas punzadas profundas de ambiguación, tan bien utilizadas, camufladas con sapiencia, son los mejores aliados del escritor (o pueden serlo) para conseguir un texto ricamente elaborado, polilectural (otro neologismo); pero también sorprendente, que dé giros amenazantes, excitantes y estimulantes para el lector.

(Pierre Michon.)

5.9.10

VAGUEDADES E INCONSECUENCIAS



Sé demasiado bien que en tiempos “hipermodernos” pedirle consecuencia a la gente es como ponerse a bailar para que llueva en Lima. La juventud tiene sus propios procesos y sus propia ideas sobre lo que tiene que hacer y los espacios (y personas) que deben aprovechar. Pero a un escritor que se autodeclara “marxista” y que tiene casi 60 años de “lucha” contra el sistema literario que según él lo “margina”, a él sí se le puede exigir consecuencia con sus ideas, pues parte de su peculiar marketing personal es venderse como escritor “íntegro” e “insobornable”.

Bien, este escritor se puso al servicio de los apristas que hoy mangonean la dizque Casa de la Literatura, e inauguró en marzo de este año la Sala del Autor de ese lugar, y aprovechó para vender sus libros allí. Perfecto. Todos tenemos derecho a traicionarnos y a ver nuestra conveniencia; la moral “revolucionaria” moderna (sic) se estira como un chicle cuando conviene y se pone rígida e inflexible cuando no.

Pero lo que sí resulta deplorable es que un autor de libros tan valiosos como El escarabajo y el hombre y Los inocentes se pierda en vaguedades, confunda a la gente y cometa errores de argumentación esquizoides. En el video* por la presentación de su poemario Luzbel (ya me ocuparé luego de este librito), Reynoso afirma suelto de huesos (no es una ironía) que es una "tontería" decir -como dijo un amigo suyo- que escribir novela, cuento o poesía es más difícil la una que la otra. ¿Cómo argumenta esta aserción? No hay argumentos. Solo se limita a repetir el manoseado common place de que el escritor “escribe lo que siente” y que la posibilidad de abordar un género u otro dependen de la disposición y del “genio” del creador.

Reynoso no es un teórico. Reynoso no es un académico. Reynoso ni siquiera es un escritor que aborda el ensayo literario, como sí lo hace Miguel Gutiérrez; pero Reynoso debería saber que hoy ya no se puede hacer literatura sin conocer de crítica y teoría literaria, y que las ideas románticas tardías que tiene sobre la escritura y la creación no ayudan en nada a la superación de los jóvenes que lo siguen.

Tal vez si leyera los maravillosos ensayos de un Severo Sarduy, de un Ricardo Piglia o de un Enrique Vila-Matas tendría conciencia del error en que está incurriendo. Pero me temo que para vender sus libros de mano en mano, o en mesitas de ferias de libros, le es más rentable e interesante despotricar sin argumentos contra la crítica, decir palabras supuestamente “fuertes” contra ideas que no puede rebatir, mandar a la mierda (como hizo con la ocasión del penoso “debate” criollos-andinos), y mantener una esforzada actitud de “desafío al sistema”, desafío que, por cierto, deja a un lado acomedidamente cuando de ir a la oficialista y manipuladora Casa de la Literatura Peruana se trata.

Parafraseando al inacabable Vallejo, a nuestro enorme escritor le podríamos decir: otro poco de consecuencia, compañero.
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