27.1.11

Respuesta a Gustavo Faverón

Señor Gustavo Faverón: quiero expresar mi doble felicitación por la admirable extemporaneidad con que ingresa a esta polémica y por la ambigüedad con que quiere renovarla, procurando, como es típico en la indefinible “institucionalidad cultural” (para ponernos pomposos como quienes presentaron el resultado de esa antología descriteriada), querer quedar bien con todo el mundo desde el murmullo, la “risita limeña” (lo dijo Vallejo, por si acaso) o la ceja levantada, pero sobre todo desde la relativización que mucho se parece a la complicidad.


Dice usted: (se trata) “en el peor de los casos (de) un proyecto formalmente discutible y nada más”. Ese “nada más” a mí da escalofrío desde que leí, muy joven, a González Prada porque prefiero la discrepancia en alta voz. Fíjese usted cuán útil ha sido en este caso, pues admirablemente, desde que Jorge Pimentel y quien escribe esta carta hicimos públicas nuestras discrepancias “la institucionalidad literaria” se ha puesto a intercambiar opiniones sobre un proyecto al que ahora se le reconoce solo defectos y apenas la solitaria virtud de un cuádruple esfuerzo fallido.

Le anticiparé que la mutua decisión (la de Pimentel y mía) de no participar en esa encuesta tuvo coincidencias y también motivaciones diferentes. Yo, personalmente, le envié a CLD hasta dos cartas exponiéndole en una de ellas que no me parecía metodológicamente correcto solicitar un listado de 20 poetas y solo de cinco títulos para un periodo ya considerable de 40 años. Le pregunté si en las anteriores décadas (reduzcamos ese periodo desde Eguren hasta Cisneros e Hinostroza) podría proponer lo mismo, ¿en qué problemas metería a los consultados? Solo Vallejo, en mi opinión, tendría cuatro títulos, por ejemplo, ¿quién lo acompañaría solitariamente con otro: Eguren, Adán, Westphalen, etc.? ¿Qué pasaría con otros títulos imprescindibles? Absurdo, ¿no? ¿O acaso esa reducción supone que en estos 40 años hay títulos menores que en los años previos? Eso implicaría un reconocimiento de inferioridad estética de las obras posteriores al 68, incluyendo las de dos de los organizadores, a uno de los cuales, por lo demás, Carlos López Degregori, y se lo recordé en las dos cartas, siempre le he reconocido méritos suficientes como para ingresar en cualquier antología seria, incluso siendo él uno de los antologadores.


Bastaría recordar, y sin ánimo de hacer un ranking, “En los extramuros del mundo”, “Cosas del cuerpo”, “El mundo en una gota de rocío”, “Noches de adrenalina”, “Hormas y averías”, “Ave Soul”, “Cactáceas”, “Las armas molidas”, “Los dioses”, “Cruzando el infierno”, “Ayacucho, hora nona”, "Entre mujeres solas", "O un puñal esperándome", “El chico que se enamoraba con la mirada”, “Lejos de todas partes”, “El libro de las señales” o el reciente “La muerte de un burgués”, para citar solo al paso unos cuantos títulos, algo que, con perplejidad descubro ahora, usted no ha hecho ni con la lista de 311 nombres que también le enviaron. Y ni siquiera se tomó el esfuerzo de contarlos, salvo el número de páginas que le pareció excesivo o aburrido. Eso me ha parecido desconcertante: reconocer que no dio un solo título de un libro significa que, como lo sostuvimos en nuestras cartas Pimentel y yo, usted tampoco estaba calificado para ser un miembro de la famosa “comunidad literaria”. ¡Y como usted fueron nada menos que 70 de solo 123!


De modo que más ético hubiera sido mantener el silencio y no ponerse a echar números sobre supuestos datos interesantes en un tema que relativizó por desconocimiento.

Ya que mencionó estilos (el nuestro: el de la intolerancia; el de los organizadores de la fallida encuesta: “nada más” que una pícara metida de pata) ese oportunismo irremediable del protagonismo tardío no le favorece nada.

Para finalizar solo le recordaré que en esa entrevista de Caretas que usted alude (creo que se refiere a aquella en la que Pimentel mencionó a ciertos “mayordomos”) quien opinó sobre el apoyo del Estado a los escritores fue Enrique Verástegui. Por lo menos, en cuanto a mí me sustento como comunicador desde los 20 años y si alguna vez he trabajado para el Estado fue por méritos propios.


TULIO MORA

2 comentarios:

  1. Banana Joe28.1.11

    Recorcholis!!!!!!!!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar
  2. Anónimo1.2.11

    que ganas de joder la de este tio! no tiene otra cosa que hacerse la víctima y con ello ganar protagonismo para el y su grupo poético, mas no para su poesía?

    A.

    ResponderEliminar

di lo que puedas

Se produjo un error en este gadget.