6.5.11

FUJIMORISMO: UNA SECTA POLÍTICA


Dos noticias referentes a la candidata de la familia Fujimori me hicieron pensar en la posibilidad de que el fujimorismo, que empezó como un movimiento supuestamente renovador y al margen del sistema político, se haya convertido hoy, luego de más de veinte años de existencia, y tan camaleónicos como inútiles cambios de denominación, en una secta política.

Lo que define a este tipo de organizaciones es la fidelidad irracional al líder, además de un nivel de cohesión frente a lo externo –porque internamente sí que tienen pugnas-, en especial A lo mediático, que un partido normal no posee, pues en ellos el nivel de libertad de sus miembros es mayor y, por lo tanto, la posibilidad de diferir en opiniones es más elevada. Otro rasgo interesante, derivado del anterior, es la uniformidad en las propuestas y declaraciones de sus voceros y lideres políticos; producto de un seguimiento a rajatabla de directivas bien precisadas por el o los líderes de la secta.

La primera noticia a la que me refería tiene que ver con unas desafortunadas declaraciones de Keiko Fujimori en un programa dominical, donde dijo que su padre, el reo Alberto Fujimori, es su principal y mejor asesor. Esto echa por tierra todas las declaraciones anteriores en el sentido de que la candidata de marras renegaba del írrito gobierno autoritario de su padre y repudiaba los actos innobles cometidos por él y sus secuaces. Evidentemente, abonan en contra del supuesto cambio de Keiko la presencia de conspicuos fujimoristas reciclados, maquillados y resucitados en su lista parlamentaria y entre sus asesores cercanos.*

El fujimorismo, un poco por el rechazo completamente merecido que ha sufrido por parte de los demás partidos y movimientos –salvo la "amistad" del sinuoso aprismo- luego de su salida violenta del gobierno, otro poco porque, como la mayoría de sus miembros han tenido que ver con actos dolosos contra el erario público u otro tipo de actos de corrupción (los cuales han creado un microclima político de encubrimiento y defensa cerrada entre sus miembros), ha devenido en una secta basada en la corrupción, las mentiras hechas “verdades” a fuerza de machacárselas durante años a la población, como esa que dice que Fujimori venció al terrorismo (sic), y en el cinismo más descarado y alevoso, como el que practicaba Carlos Raffo.

¿Qué puede significar el terrible regreso del fujimorismo al poder desde esta perspectiva? Pues que la desordenada corruptela y violencia contra el pueblo (y aquí incluyo la vil campaña de envilecimiento popular exhalada desde los diarios llamados chicha que el reo Montesinos comandó) puesta en práctica cuando aún no era una secta, se convierta en unos meses en un gobierno totalitario con un sistema de encubrimiento de actos dolosos, aconchabamientos con la prensa más servil a su régimen y recorte fino pero profundo, y progresivo, de las libertades básicas en tanto se vayan dando las inevitables protestas frente a la reinstalación en el poder de una forma de gobernar que se habrá “perfeccionado” con los años, y que no solo no ha aprendido de sus innumerables errores, sino que, como toda secta, los ha convertido muchas veces en virtudes, en paradigmas a mejorar.

Votar por Keiko Fujimori, la máscara japonesa que esconde el gusanero de la secta que su padre infame preside, es, por lo tanto, votar por una regresión política y social sin precedentes en nuestra historia. Es negar, negarse y negarnos la posibilidad de construir un país medianamente justo y civilizado. Es una autoeliminación colectiva.

*La otra noticia es la cada vez más difundida idea –la acaba de definir bien José Ugaz en La República- de que el fujimorismo no ha cambiado nada en realidad.

5 comentarios:

  1. 200 cocos6.5.11

    Fujimori presidente debe seeeerrrrr

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  2. El huele guiso6.5.11

    Humala

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  3. Aprista indignado7.5.11

    Que lástima. Nunca fuiste un verdadero aprista, Huele guiso. Apoyar a Humala va en contra de los principios democraticos que te inculcamos. Ahora sabemos que todo era un simulacro de tu parte. Ahora sabemos, sabemos por que te dicen El huele guiso.

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  4. Humalista sorprendido9.5.11

    ¿Qué cosa? Esto no quedará así. ¿El huele guiso y la musa de los perdedores con Ollanta Humala? De la chica esa nada se puede decir, sabemos quien es y cuales son sus motivaciones. Pero del Huele guiso, de él, un probado estafador de libros de autores peruanos y extranjeros... Por favor... ¿en dónde estamos? Mañana mismo hablaré con Nadine, esta gentuza no debe macular el proyecto de Gana Perú

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  5. Jajajajaja
    Al Huele guiso no lo levanta nadie. Su reputación está por los suelos. Ni apoyando y colandose en la campaña de Christian Meier se librará del desprestigio.
    Buena, gordo, eso te pasa por Huele guiso Jajajajajaja que buen chaplin Jajajajajajaja

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