27.6.11

¿ES POSIBLE ESCRIBIR POEMITAS DE AMOR LUEGO DE ASHBERY?



Sospecho que el poeta estadounidense John Ashbery (1927) ha desarrollado, a lo largo de sus numerosos poemarios, diverso tipos de poéticas, tal vez complementarias. En Diagramas de flujo, por ejemplo, aunque lo leí hace años, recuerdo más importante la cohesión y la fluidez del discurso que la puesta en cuestión de instancias centrales de la creación poética.

En la magnífica traducción y selección de Roberto Echavarren titulada Como un proyecto del que nadie habla (La Flauta Mágica, 2009), lo más importante es distanciarse, con una ironía incluso levemente hiriente para los defensores de la poesía “poéticamente correcta”, de supuestos vistos como inamovibles, como el sentimiento, la voz, el yo poético, el sentido, incluso el contar o referir un hecho, sea personal o metapersonal.

Esta singular poética posconfesional y antirreferencial –aunque la existencia de referencias sea inevitable, pero muy de otro tipo- esta casi didácticamente plasmada en el prólogo de Como un proyecto…, donde no solo se aísla la propuesta de Ashbery de la de sus casi contemporáneos beatniks, más bien inclinados hacia un histrionismo y una exhibición de la voz en las lecturas (pues para el autor de Autorretrato en un espejo convexo el texto tiene su “música” particular, y también sus cambiantes cortes, giros rítmicos y voces múltiples que “no resultan cabalmente humanas”); pero también se percibe que la poesía de Ashbery no “recurre a una demagogia oral, ni invoca una transparencia inmediata, inequívoca, de los sentimientos interpersonales, ni una comunicación ‘sincera’ y sin fisuras”.

Esto es claro en los poemas antologados, pues las poquísimas veces en que se accede a referir un sentimiento o un deseo anhelante, siempre se presenta borroneado por la duda –la duda de la voz misma-, por la ironía, la contradicción, de modo que queda claro que la vieja y manoseada transmisión de sentimientos no le mueve un pelo al poeta, no le interesa en gran medida, sino los movimientos de la mente que aguardan detrás, en el patio del fondo de la realidad, y eso, cuando lo que llamamos realidad ingresa al poema:

El intercambio

entre nosotros se vuelve más intenso cuando hay

menos sentimientos alrededor para confundir las cosas

Celebramos, entonces, que la poesía de Ashbery, además de no caer en el confesionalismo, desdeña levantar las vicisitudes, las anécdotas del hombre-poeta; sus textos son las ruinas -iluminadas por el sol de la mente- de una pérdida, de un recuerdo trunco, de una posibilidad ida, aunque de alguna manera bellos. Y, sin embargo, nada de esto parece estar bajo el control del poeta: “Tanto el poeta como el lector comprueban que no controlan todas las alusiones (las desilusiones, agregaría) intertextuales (…) Ni el poeta ni su público dejan de perderse (…) no saben dónde están”.


Pero es en la ironía donde se refleja aún con más nitidez el proyecto ashberiano: “El poema exhibe una crisis del conocimiento acerca de nosotros mismos y de la posibilidad de comunicar”. Cito:

Como una sombra en un cuarto vacío

Como una brisa desde la tumba

Como un proyecto del que nadie habla-


¿O pensaste de veraz que yo era algún otro?

Mas no se piense que esta es una poesía de la ausencia del sentido. Es más bien una acumulación –adobada por la autoironía y la racionalización poética- de sentidos parciales, de esquirlas significantes que siempre nos entregan fragmentos de lo que pudo ser, de lo que puede ser. El texto ashberiano, así, discurre a su aire, y sus desplantes conceptuales, sus circunvoluciones, sus giros, parecen corresponderse de una manera mágica –la magia de la mente- con un cierto nivel de autonomía textual. El poema abandona, acaso, a su creador, a su lector y, por supuesto, a su crítico…


Una frase de la última página del prólogo de Roberto Echavarren a Como un proyecto del que no se habla, cierra perfecta esta nota:

El poema no simboliza cosas que existen de antemano, que no son él. El poema es una cosa, un
artefacto alegórico, el túnel de un acontecimiento.


En su autonomía, que por feroz, es incomprensible al gran público lector; en su renuncia a la "grandeza" de un discurso logocéntrico, en su rechazo a los recursos “naturales” de la construcción de un poema, y, sobre todo, en el escarnio del sobrevalorado yo poético moderno, el poema de Ashbery se (de)construye erigiendo –pase esta aparente contradicción- una obra en proceso y, a la vez, cerradora de una forma de ver la creación poética:

¿es posible seguir escribiendo poemitas de amor después de Ashbery? Creo que no: sus obras son el Auschwitz de la poesía de hoy.



18 comentarios:

  1. Anónimo28.6.11

    podria ser...

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  2. Anónimo28.6.11

    Víctor: toda poética tiene sus Ashberys, de modo que no estamos inventando la pólvora. En Francia (el nido de los racionalistas) abundan, por eso salieron a encontronazos el maravilloso Rimbaud y los surrealistas. Y nadie como ellos, la verdad. Por eso, ante John Ashbery tienes un eecunmings o un WC Williams o un Gary Snyder. Pero ¿qué es eso de que "En su autonomía, que por feroz, es incomprensible al gran público lector?", si la poesía no tiene "gran público" (¿mil ejemplares?)? Y en cuanto al "sobrevalorado yo poético moderno", hace rato que aquí mismo lo matamos poniendo al otro o al nosotros como sujeto protagónico. Por último: pregúntale a Paul Celan si es posible escribir poemas de amor, a él que perdió a toda su familia en un campo de concentración e hizo de su poesía una venganza contra el alemán colocándolo, mismo "Trilce", en el Auschwitz de la poesía alemana. O a Joseph Brodsky que cada vez que puede agradece al mundo haberlo acogido cuando el stalinismo lo encarceló por "vagabundo" o luego lo despatrió. La poesía ya es una máquina, un artificio de la palabra para pedir, encima, que además de esta autonomía, carezca también de sentimientos. Si esa es la finalidad de la poesía, como ya dije, sería mejor que la escriban los robots. A lo mejor tendrían más calidad que nosotros porque serían perfectos. La poesía no busca ser perfecta. Su imperfección es su belleza, su inacabamiento, su expresividad emotiva y reflexiva hecha de música para escuchar y leer en alta como en baja voz. No hay reglas cuando uno se enfrenta a un poema, sino simplemente sentir. ¿No sentimos la tibieza del sol? Bueno, eso es lo máximo a que debiera aspirar un poema.
    Tulio

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  3. José29.6.11

    Esta parte me interesa:

    "se percibe que la poesía de Ashbery no “recurre a una demagogia oral, ni invoca una transparencia inmediata, inequívoca, de los sentimientos interpersonales, ni una comunicación ‘sincera’ y sin fisuras”.

    Aquí en el Perú abundan los demagogos orales, los infatuados en las lecturas, los inflamados poetas sufrientes hinchados de alcohol y "sentimientos". Muy Buen Post, Víctor.

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  4. Tulio, más bien lo que pretende Ashbery es lo contrario a la perfeccción poética: quiere mostrar solo esquirlas de lo real, fragmentos, rasgos de voz no personales, fragmentarios... ¿Cómo se podría buscar la "perfección apostando así? Ese no es su propósito sino tal vez explorar las posibilidades de la mente (no meramente la "razón") en el poema.

    En cuanto al público lector mayoritario, pues no seguirían los piratas de las impresoras clandestinas de Breña y alrededores pirateando a Neruda y a Benedetti si no hubiera un público mucho más amplio de lo que podamos vender tú y yo juntos, o cualesquiera otros, en toda nuestra vida :)

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  5. Anónimo29.6.11

    Es indudable que John Ashbery es una de las mejores voces poéticas de la lengua inglesa. Creo que se puede disentir de algunas de las afirmaciones de Roberto Echavarren o de Coral, pero no podemos "bajarnos" a un gran poeta solo porque no nos gusta lo que escriben los comentadores.

    Eso es injusto y no tiene nada de poético.

    Emilio Adolfo.

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  6. Anónimo29.6.11

    yo tb pienso que puede ser que ya no es tiempo de poemitas de amor.

    Rosa Chávez

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  7. El Pirata29.6.11

    Hay poetas líricos importantes, no se puede echar al tacho de basura a la lírica solo porque a Ashbery se le ocurre. Yo me declaro lírico, aprista y admirador del tacu tacu con apanado del Superba.

    Y no soy un anticuado, no lo soy, no lo soy, no lo soy!!!

    (Además, ya sé dónde vives, ahora sí te chuceo).

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  8. Anónimo29.6.11

    Dejando las estupideces a un lado, poesía y sentimiento nunca han dejado de estar juntos históricamente, y por eso deben seguir juntos para siempre. Es mi opinión.

    Gordo Trujillo.

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  9. Bueno, todo lo que dicen es relativo. ¿Puede decirme el anónimo dónde está el "sentimiento" de "Un golpe de dados de Mallarmé"? o de los grandes poemas de Wallace Stevens?
    Dónde en los últimos poemarios de Pablo Guevara?

    Además, no se trata de desechar el sentimiento, eso es una estupidez más tuya. Lo que hace Ashbery es aislarlo y reducirlo al mínimo, para beneficiar otros niveles de percepción, de pensar...

    La violencia, finalmente, siempre ha acompañado históricamente al hombre también. ¿Y? ¿Eso la legitima? Lo que nos hace humanos es separarnos en alguna medida de nuestros atavismos históricos.

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  10. Anónimo29.6.11

    SOME TREES,

    UN POEMA DE JOHN ASHBERY

    CIERTOS ÁRBOLES

    Éstos son asombrosos: cada uno
    Junto al vecino, como si el habla
    Fuese una escena más de la quietud.
    Como arreglos casuales, organizados

    Para reunirse tan lejos esta mañana
    Del mundo, que de acuerdo
    Con él, tú y yo
    Somos de repente lo que los árboles tratan

    De decirnos que somos:
    Su simple estar ahí
    Algo sugiere: pronto
    Nos podremos tocar, amar, entender.

    Y contentos por no haber inventado
    Semejante gracia, nos dejamos rodear:
    Un silencio ya pleno de rumores,
    Un cuadro del que brota

    Un coro de sonrisas, una mañana de inviernos
    Bajo una luz desconcertante, y al moverse,
    Nuestros días oponen tal reticencia
    Que estos acentos parecen su propia defensa.

    (Traducción de Abraham Gragera, en Nadadora, nº6, 2008)

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  11. Ojo: cuando digo "estupidez tuya" me dirijo al gordito aprendiz de matón que dice que sabe dónde vivo :DDDD

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  12. Anónimo29.6.11

    Es curioso que en un tema tan interesante y complejo como este alguien no tenga más que decir que una amenaza de matón barato. Pero no te preocupes, que un matón de verdad no avisa sus acciones, solo un idiota lo hace.
    En cuanto a Ashbery, pues hay un poema ya citado donde explícitamente se pronuncia contra los sentimientos, y hay otro donde desecha las anécdotas personales. Esto es extremadamente valioso porque, al tener tales restricciones, mantener el nivel poético sin caer en prosaísmos o coloquialismo es muy difícil.
    Para mí Ashbery es un ejemplo de alguien exigente consigo mismo, como lo fueron Celan y Vallejo, citados tan bien por el poeta Tulio Mora. Excelente Post. ¡¡¡¡Saludos!!!!


    Julio Peres
    Milano

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  13. El churro30.6.11

    Felicitaciones, Coral
    No hagas caso de las amenazas de los arribistas, estas cucarachas viven arrastrandose en el desprestigio. Triste la vida del Hueleguiso

    El churro

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  14. Anónimo30.6.11

    Me encantó este poema sobre los árboles. Tiene una sensibilidad muy especial el poeta. Admirar la sola presencia del árbol, sin articularlo al interior del observador, sin adjetivarlo, eso es poesía. La poesía de los adjetivos, de las anécdotas ya no dicen nada. Bien.

    Rafo

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  15. No sé a quién se dirige el anónimo con el apelativo de "Hueleguiso". Sí sé muy bien quien es el infeliz que envía amenazas cobardes a mi blog, su nombre, el sitio donde malvive y todo su historial de estafas. Eso, ya lo dije, tiene un curso legal. Y disculpen a los lectores si aparecen publicadas las estupideces de este pobrediablo. Pero es necesario para iniciar acciones legales.


    En cuanto al poema de Ashbery, por cierto me parece bello; pero no lo siento representativo de la poética del creador, por lo menos de la poética que refleja la magnífica traducción de Roberto Echavarren.

    Gracias por sus comentarios y aportes. :)

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  16. Anónimo30.6.11

    "Algunos o ciertos árboles" es un poema precioso pero en ningún momento constato todo lo que algunos están escribiendo: la incapacidad que nos sugiere de amarnos, entendernos no es más que una crítica a la soledad de la existencia humana pero frente a esta suerte de fatalidad la quietud y el silencio de los árboles arrancan rumores (lenguaje, sonoridad) y sonrisas (sentimientos) contra nuestra propia incapacidad. En buena cuenta, hay un "alguien" en la armonía defendiéndonos de nosotros mismos en la mansedumbre del silencioso paisaje. ¿No hay sentimientos allí? No sé cómo están leyendo quienes no han hecho nunca crítica literaria, salvo Víctor, que es un excelente lector y ha escrito mucho sobre poesía. Me desalientan los desatentos que solo se fijan en la forma y ni siquiera así se dan cuenta que este poema es lírico y narrativo (y en ese sentido mantiene las características de la poesía norteamericana) que parece desprender una iluminación budista.
    Tulio

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  17. Cierto, Tulio. este poema no refrenda la poética del libro que comento de Ashbery. Tal vez el anónimo comentador se impregnó demasiado de lo que digo en mi texto para juzgar el poema. Saludos.

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