18.7.11

El antisemitismo de Céline



Encuentro en LETRALIA un texto sobre el gran escritor francés Louis-Ferdinand Céline, donde, una vez más, se intenta justificar el antisemitismo del gran novelista francés. Les dejo el pasaje correspondiente, pero pueden leer el artículo completo haciendo clic aquí.


Hay que entender el antisemitismo de Céline como algo que sólo puede ofender a espíritus mediocres (comunistas, nacionalsocialistas, gente de toda clase y condición que ha tenido la oportunidad de leer su obra, especialmente el “Viaje”, ha quedado sorprendida: unos por su calidad, otros por el revuelo que había levantado su autor, otros por su vigencia fuera de toda corriente ideológica y a la vez aplicable a todas). No porque creamos que el racismo es digno de propagarse (no hay doctrina más falsa, más absurda ni más inhumana) sino porque Céline nunca fue un verdadero racista (cosa que no se puede decir de Léon Daudet, Maurras o el mismo Hitler). Toda obra de arte implica una fuerza externa a ella, dentro de su autor, que la hace brotar: en los románticos fue la melancolía o el sentimiento de la naturaleza, en Rimbaud el desorden de todos los sentidos, en Sade la crueldad sexual, en Blake el misticismo, en Malcolm Lowry el alcoholismo, en Burroughs la toxicomanía. La droga de Céline fue el antisemitismo, como la de Lutero fue “la Babilonia prostituida”. Pero cuando se relee, ni siquiera en sus textos más envenenadores se encuentra ningún odio. Nos parece más bien un monólogo interior sin judíos. El drama radica en que las invectivas de su pesadilla se realizaron y millones de personas fueron exterminadas por un grupo de individuos a los que no se les puede aplicar ningún calificativo. El antisemitismo fue hasta 1939 una fuerza ideológica, como el anticlericalismo, el antimilitarismo, el anticapitalismo, transformándose en un móvil prohibido por nosotros mismos y por nuestros actos. Era tierra de cultivo en una época en la que nada hacía presagiar la barbarie que se aproximaba, hasta Umberto Eco en su última novela se hace cargo, forma parte de la personalidad del protagonista, lo ha escuchado desde siempre, y nada raro en una época de conjuras, folletines por entregas y panfletos a cual más incendiario e inverosímil. El problema de Céline es su actitud, no sabía pedir perdón como reconocen todos los que le conocieron, carga con todos sus errores sin claudicar un centímetro, no va con su estilo la disculpa, y menos en sus últimos años, encarcelado, asediado por los periodistas, la nueva Francia, las deudas, los editores... el se lo carga todo y eso es lo que le hace grande frente a otros como Jünger, Sartre, Camus... por mucho que sus partidarios quieran hacer volar sus figuras por el firmamento de las letras universales, caen en picado... no se sustentan... se desinflan a la primera de cambio... frente al monstruo, al racista, al antijudío, al fascista, al misógino, por mucho que apeste su sombra, parece que se va a hacer sentir otros cincuenta, otros cien años, por mucho que a algunos les duela y quieran hacer caer en el olvido.

1 comentario:

  1. Banana Joe19.7.11

    recorcholis!!!!!!

    pichi de diablo, ayudame!!!!!

    alguien se llevò mi tacu tacu!!!!!!

    ayudame pichi de diablo

    mi tacu tacu!!!!!!!

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