26.8.11

Genet sobre Sartre o




¿los libros no cambian las vidas?

En una entrevista de 1964, para la revista Playboy, Madeleine Gobeil le pregunta al escritor y dramaturgo francés Jean Genet sobre Jean Paul Sartre. Dice el autor de Nuestra señora de las flores:

En un mundo en el que todos quieren ser una puta respetuosa, es agradable encontrar a alguien que se sabe un poco puta, pero que no pretende ser respetuosa en lo absoluto. Me gusta Sartre porque es entretenido, divertido y porque lo entiende todo. (…) Es un ser extremadamente sensible. Hace diez o quince años lo vi ruborizarse un poco. Y Sartre ruborizado es asombroso.

En tiempos de cretinos, envidiosillos, mezquinos a granel, aprendices de hampones y demás lacras que han atacado nuestra literatura, es también asombroso que Genet tenga en tan alta estima a un hombre que escribió, en 1952, Jean Genet, comediante y mártir, un voluminoso y furibundo mazazo en el ego del entonces díscolo y rufianesco escritor.

Si no recuerdo mal, en dicho tratado Sartre desmenuza la vida y obra de Genet, hasta el punto de hacerlo picadillo y dejar al desnudo sus carencias más íntimas, sus juegos, sus miedos… Dice Genet sobre este libro, en la misma entrevista:

(sentí) una especie de asco: porque me vi desnudo, desnudado por alguien que no era yo. (…) mi primera reacción fue querer quemar el libro. Sartre me había confiado el manuscrito. Al final, le permití publicarlo porque siempre me ha preocupado responsabilizarme de lo que yo suscitaba.

Más adelante, Genet confiesa que la publicación del libro de Sartre sobre él, lo arrojó a un “vació que permitió una suerte de deterioro psicológico”, y afirma que ese deterioro determinó su pase a la escritura de piezas de teatro. Sin embargo, este paso no fue automático, pues estuvo “seis años en ese estado miserable, en esa imbecilidad que constituye el fondo de la vida (…) solo unos pocos momentos resplandecen en la vida de un hombre. El resto es una monotonía grisácea".

Es difícil imaginar, ahora, a un escritor hablando con tal honestidad de sí mismo y de cómo otro escritor --contemporáneo suyo, además-- influyó decisivamente en su vida y en su obra. Digo en su vida porque luego de ese largo periodo de depresión, Genet asumió con más intensidad su compromiso político, y se alejó de los actos delictivos. De hecho, apoyó los movimientos de Mayo del 68 y abrazó con firmeza la causa palestina hasta su muerte, en 1984.

Vale la pena releer a Genet, no solo su literatura, sino sus escritos políticos y entrevistas. Justo ahora cuando el paradigma de escritor es un ser preocupado por vender sus novelas, abrillantar como sea su imagen, no depender de nadie en su formación literaria (sic), quedar bien con todo el mundo y no buscarse problemas con la política. Es decir, Genet al revés.

1 comentario:

  1. Anónimo2.9.11

    Un libro si puede cambiar la vida. Aún el libro más malo o cuestionable tiene una o varias ideas, y las ideas se quedan en nosotros, a veces de manera evidente, a veces de manera subconsciente. Y como una semilla, sigue su propio devenir en nuestro cerebro, hasta que un día brota...

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