4.10.11

Matando la complacencia



Nosotros Matamos Menos es un blog de crítica cultural y literaria que debería tener más acogida entre los que nos interesamos por estos temas. Por su honestidad, porque sus administradores no tienen miedo de decir lo que piensan (hace poco hicieron añicos a un gacetillero del actual Somos), pero sobre todo porque le dan un frison de frescura a un medio, el de los blogs, algo abombado en ombliguismos y fidelidad a las amistades literarias. ¿Tiene defectos que superar? Claro que sí, pero por ahora sus virtudes los exceden. Lo recomiendo y los dejo con la reseña de Jerónimo Pimentel al reciente libro de Jaime Rodríguez.


Disparos de salva

‘Canción de Vic Morrow’ es un poemario irregular donde Jaime Rodríguez muestra a partes iguales su capacidad de escribir buenos versos (“Algunos de nosotros/ apenas aprendíamos a comunicar/ nuestra increíble normalidad/ pero/ cualquiera que fuera esa condición/ no aceptábamos el acto como un sacrificio”) y dudosas imágenes (“el miedo/ como una mascota/ un pollo/ atado a nuestros pies”). Lo curioso es que los ejemplos, como en este caso, se encuentran en un mismo poema, lo que sugiere falta de distancia crítica o una sensibilidad que se nos escapa.

Rodríguez se presta la estética y retórica de la serie ‘Combate’ para indagar acerca de su cotidianeidad jugando con la analogía, la asociación libre y la impostación. Repunta cuando, dejando de lado el lirismo, logra crear un flujo emocional en el que ambos mundos se concatenan y suceden, como en ‘La parte de mí que era Caje’, ‘Ruth & Noemí’ y sobre todo ‘Una vieja serie de televisión’. Pero el lector resiente la dosificación: es como si Rodríguez encontrara el tono pero no quisiera abusar de él, mérito que tiene el defecto de opacar las piezas menores, pues pone en evidencia al resto del conjunto. En él se encuentran los mayores gazapos, algunos de ejecución (“jóvenes amos de cremosos improperios”), otros de intención –si esto existe-, como en ‘Hazañas bélicas. Europa’. Ahí el poeta banaliza la carga de la caballería polaca ante los panzers (1939) para inducir a una suerte de melancolía personal. Puede que sea un error tomarse demasiado en serio este poema, pero a quien escribe le recordó una pregunta de Steiner: “’¿En qué sentido alguien, que no ha participado en unos sucesos ocurridos mucho tiempo atrás, comete un sutil latrocinio cuando invoca los ecos y recuerdos de Auschwitz y se apropia de una enormidad de emociones dispuestas para sus intenciones privadas?”.

Sin embargo, lo más desconcertante es la penúltima sección: ‘No se levanten de sus asientos. Épica de telediario’. Ahí la estructura cerrada se rompe, se declina la cohesión simbólica y se incluyen poemas con ballenas (¿?), apuntes biográficos y otros vicios de la poesía conversacional que terminan por diluir la atmósfera creada. “Los hijos de la televisión también pueden escribir buenos poemas”, dice Diego Otero en la contra del libro. Creemos que sí, pero que esta no es la mejor prueba.

[Jaime Rodríguez, Canción de Vic Morrow (2011). Solar Editores. Relación con la editorial: ninguna. Relación con el autor: ninguna].

Jerónimo Pimentel

2 comentarios:

  1. Cachirulo4.10.11

    Así se hace una reseña carajo!!!!
    La verdad, señores.
    Rodriguez Zavaleta debería preocuparse en rescatar Quimera de la pobreza temática de los últimos años.
    La poesía no es lo tuyo, compadre. OLVIDATE. Y pensar que también fue gacetillero de Somos.

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  2. Anónimo4.10.11

    Solo un críticuelo que no sabe de poesía puede ponderar bien lo que hace Rodríguez. Es un buen editor, nada más.

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