21.12.11



El poeta Joseph Brodsky tenía la costumbre de publicar, cada diciembre, un poema de Navidad. Este corresponde a 1962. Olvídense un rato de los malls, Gamarra, Ripley, Michel Belau y todo eso, y denle una mirada. Está muy bueno.


CANCIÓN DE NAVIDAD

... a Yevgueni Rein, con afecto



Flota en una pena inexplicable,

entre inmensidades de ladrillo,

una barquita noctura, siempre encendida,

por el jardín de Alejandro;

farolito en la noche solitario,

como una rosa amarilla,

sobre las cabezas de sus enamorados,

bajo los pies de quienes pasan.



Flota en una pena inexplicable

el zumbido de un coro de sonámbulos y borrachos.

En la capital, un extranjero

tomó triste una foto por la noche,

y salió a la Ordynka

un taxi con pasajeros enfermos,

y los muertos están de pie,

abrazando los palacios.



Flota en una pena inexplicable

un trite cantante por la capital,

y junto a un puesto de petróleo,

un portero triste de cara redonda;

por la calle grisácea corre

un amante viejo y guapo.

Un tren de medianoche, recién casado,

flota en una pena inexplicable.



Flota en las brumas del Zamoskvorechie

un nadador casual hacia la infelicidad;

el acento judío recorre

la escalera triste y amarilla,

y entre amor y tristeza

en Nochevieja, víspera de domingo,

flota sin mostrar su pena

la bella del barrio.



Flota en los ojos la noche fría;

tiemblan copos de nieve en el vagón;

viento helado, viento pálido

ceñirá rojas palmas de las manos,

y se vierte miel de luces de ocaso

y huele a mazapán dulce,

y la Nochebuena trae un pastel nocturno

sobre su cabeza.



Sobre una ola azul oscuro,

en el mar de la ciudad,

flota tu año Nuevo en una pena inexplicable;

como si la vida empezara de nuevo,

como si hubiera luz y gloria,

un día feliz con pan de sobra,

como si la vida fuera a la derecha,

después de haber oscilado hacia la izquierda.

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