31.1.11

El Lunarejo vivo


Ya que estamos en esa guisa, no estará nada mal que le den una chequeada al auto sacramental que acaban de publicar a Juan de Espinosa Medrano, El Lunarejo, una de las cumbres del barroco latinoamericano colonial. Si no saben de qué va la cosa, les dejo la nota de “Letra Viva” que publica hoy Ricardo González Vigil en Luces de El Comercio.


Teatro quechua del ‘Lunarejo’

Por: Ricardo González Vigil

Ya había tomado la decisión de comentar la excelente edición crítica que César Itier a quien debemos varios aportes de envergadura sobre la narrativa y el teatro quechuas ha hecho del inspirado auto sacramental de Juan de Espinosa Medrano, el ‘Lunarejo’, titulado “El robo de Proserpina y sueño de Endimión”; edición que contiene, además, la traducción al español y un sustancioso estudio preliminar, el cual concilia admirablemente la erudición con una prosa clara y accesible al público en general. El volumen ha sido editado por el Instituto Francés de Estudios Andinos (IFEA) y el Instituto Riva Agüero (de la Pontificia Universidad Católica del Perú).

Estaba reflexionando sobre el ‘Lunarejo’ cuando coincidencia estremecedora me sacudió por entero la muerte del principal maestro que he tenido: Luis Jaime Cisneros, el estudioso por excelencia de esa cumbre del barroco hispanoamericano que fue el ‘Lunarejo’, a quien le consagró una ejemplar edición crítica del “Apologético a favor de don Luis de Góngora”, amén de varios artículos. El esplendor del lenguaje (“la vivacidad y la brillantez maravillosa de su estilo”, en palabras de César Itier) del ‘Lunarejo’ y la calidad extraordinaria de la edición, la traducción y el estudio preliminar de Itier consiguieron mitigar mi duelo, porque rodeado de los autores que amó (ahí, en primerísimo lugar, Cervantes, Góngora y Borges, pero también nuestros Caviedes y el ‘Lunarejo’, ligado este a su pasión por Góngora y el barroco) y de un aporte filológico de primera línea como el efectuado por Itier, sentí la permanencia del magisterio de Luis Jaime. Apropiándome de las coplas de Jorge Manrique, afirmaría, ante la despedida de ese padre espiritual que fue el maestro Cisneros, que “nos dejó harto consuelo / su memoria”.

Itier ha cotejado tres manuscritos para “constituir el texto a través del sistema gráfico moderno” (pág. 30); y lo ha traducido en un español impregnado de “la lengua de las obras dramáticas barrocas” (pág. 42). En su estudio preliminar ha aprovechado los aportes biográficos de Cisneros y Pedro Guibovich, para datar la escritura de “El robo de Proserpina y sueño de Endimión” en los años mozos del ‘Lunarejo’.

Y, en lo concerniente a las fuentes, la estructura y el sentido de la obra, Itier ha completado admirablemente los alcances de Barbara Jaye. Explica la tendencia a interpretar alegóricamente los mitos paganos (en este caso, el de Proserpina y el de Endimión) para otorgarles un mensaje cristiano, examinando los antecedentes en la recepción cristiana de Proserpina y de Endimión, pero subrayando la originalidad del ‘Lunarejo’ al engarzar ambos, apropiándose a su vez de la interpretación alegórica de Cristo como el “verdadero sol” (prédica evangelizadora frente al culto andino al dios Inti), particularmente pertinente porque los autos sacramentales se representaban en la fiesta del Corpus Christi, y se buscaba sustituir al ritual solar que los andinos realizaban en esa misma fecha. Registra, además, la conexión entre el tratamiento del rapto de Proserpina y una narración mítica andina a la que Itier ha denominado “La hija del sol” (en su libro “El hijo del oso / La literatura oral quechua de la región de Cusco”, 2007); y la óptica agustiniana en la disputa entre dominicos y jesuitas sobre el libre albedrío: “Eligió el mito de Endimión, personificación del sueño, como complemento del de Proserpina porque quería dramatizar la metafórica agustiniana del Cristo interior que duerme cuando el alma peca, es decir porque
quería afirmar la teoría dominica de la gracia” (pág. 25).

30.1.11

UNA POÉTICA DE LA CURIOSIDAD


“--Después de tantos años de escribir,¿ fue encontrando técnicas o mecanismos para llenar una página en blanco?

--Si tuviera eso me dedicaría a otra cosa. La curiosidad es empezar de nuevo, si uno supiera hacer las cosas sería aburrido. La escritura es una tarea de curiosidad con la lengua en máximo grado. Por eso a mí no me interesa escribir en francés, porque a mí me faltarán días para entenderme con el castellano de aquí (…) Al escribir un poema hay que vérselas con toda la historia de la propia lengua, no es leer el diario, es otra cosa.


Pregunto por palabras, si no figuran en mis libros -qué libros, páginas, palabras...-, si la friolera de los años no se las llevarán con ellos. Preguntas en el filo de la noche de año nuevo. Si no se irán en muchedumbre a perderse con los pájaros, a hundirse en el pozo boquiabierto de la noche, ¿los años?, ¿los años no se las llevarán con ellos, incluyendo los silencios tan duramente conseguidos?
Yo y añares de palabras, yo y estos añares de palabras.

(Fragmento de Diario de Eleusis.)

Poética no convencional


"Lo que importa en mí es la seriedad con la que me acerco al objeto, y por otra parte la muy grande exactitud de la expresión. Pero es necesario que me despoje de la tendencia a decir cosas llanas y convencionales. Si es para eso, no vale en realidad la pena escribir."
(...)
"sostengo que cada escritor 'digno de ese nombre' debe escribir en contra de todo lo escrito hasta él (debe en el sentido de se ve forzado a, está obligado a) -incluso en contra de todas las normas existentes. Además, las cosas siempre han sucedido así; hablo de la gente con temperamento".
(...)
"El nacimiento al mundo humano de las cosas más simples, su toma de posesión por el espíritu del hombre, la adquisición de las cualidades correspondientes -un mundo nuevo en el que los hombres, a la vez, y las cosas, conocerán lazos armoniosos: esta es mi meta poética y política".
(Francis Ponge, Cuadernos del bosque de pinos.)

28.1.11

SOBRE EL NEOBARROCO PERUANO RECIENTE



En Youtube pueden ver una serie de videos que registran un interesante debate poético entre los poetas Rubén Quiroz y José Carlos Yrigoyen, y el narrador Torres Rotondo. El tema es la poesía neobarroca peruana reciente. En este link pueden encontrar los demás videos.

27.1.11

Respuesta a Gustavo Faverón

Señor Gustavo Faverón: quiero expresar mi doble felicitación por la admirable extemporaneidad con que ingresa a esta polémica y por la ambigüedad con que quiere renovarla, procurando, como es típico en la indefinible “institucionalidad cultural” (para ponernos pomposos como quienes presentaron el resultado de esa antología descriteriada), querer quedar bien con todo el mundo desde el murmullo, la “risita limeña” (lo dijo Vallejo, por si acaso) o la ceja levantada, pero sobre todo desde la relativización que mucho se parece a la complicidad.


Dice usted: (se trata) “en el peor de los casos (de) un proyecto formalmente discutible y nada más”. Ese “nada más” a mí da escalofrío desde que leí, muy joven, a González Prada porque prefiero la discrepancia en alta voz. Fíjese usted cuán útil ha sido en este caso, pues admirablemente, desde que Jorge Pimentel y quien escribe esta carta hicimos públicas nuestras discrepancias “la institucionalidad literaria” se ha puesto a intercambiar opiniones sobre un proyecto al que ahora se le reconoce solo defectos y apenas la solitaria virtud de un cuádruple esfuerzo fallido.

Le anticiparé que la mutua decisión (la de Pimentel y mía) de no participar en esa encuesta tuvo coincidencias y también motivaciones diferentes. Yo, personalmente, le envié a CLD hasta dos cartas exponiéndole en una de ellas que no me parecía metodológicamente correcto solicitar un listado de 20 poetas y solo de cinco títulos para un periodo ya considerable de 40 años. Le pregunté si en las anteriores décadas (reduzcamos ese periodo desde Eguren hasta Cisneros e Hinostroza) podría proponer lo mismo, ¿en qué problemas metería a los consultados? Solo Vallejo, en mi opinión, tendría cuatro títulos, por ejemplo, ¿quién lo acompañaría solitariamente con otro: Eguren, Adán, Westphalen, etc.? ¿Qué pasaría con otros títulos imprescindibles? Absurdo, ¿no? ¿O acaso esa reducción supone que en estos 40 años hay títulos menores que en los años previos? Eso implicaría un reconocimiento de inferioridad estética de las obras posteriores al 68, incluyendo las de dos de los organizadores, a uno de los cuales, por lo demás, Carlos López Degregori, y se lo recordé en las dos cartas, siempre le he reconocido méritos suficientes como para ingresar en cualquier antología seria, incluso siendo él uno de los antologadores.


Bastaría recordar, y sin ánimo de hacer un ranking, “En los extramuros del mundo”, “Cosas del cuerpo”, “El mundo en una gota de rocío”, “Noches de adrenalina”, “Hormas y averías”, “Ave Soul”, “Cactáceas”, “Las armas molidas”, “Los dioses”, “Cruzando el infierno”, “Ayacucho, hora nona”, "Entre mujeres solas", "O un puñal esperándome", “El chico que se enamoraba con la mirada”, “Lejos de todas partes”, “El libro de las señales” o el reciente “La muerte de un burgués”, para citar solo al paso unos cuantos títulos, algo que, con perplejidad descubro ahora, usted no ha hecho ni con la lista de 311 nombres que también le enviaron. Y ni siquiera se tomó el esfuerzo de contarlos, salvo el número de páginas que le pareció excesivo o aburrido. Eso me ha parecido desconcertante: reconocer que no dio un solo título de un libro significa que, como lo sostuvimos en nuestras cartas Pimentel y yo, usted tampoco estaba calificado para ser un miembro de la famosa “comunidad literaria”. ¡Y como usted fueron nada menos que 70 de solo 123!


De modo que más ético hubiera sido mantener el silencio y no ponerse a echar números sobre supuestos datos interesantes en un tema que relativizó por desconocimiento.

Ya que mencionó estilos (el nuestro: el de la intolerancia; el de los organizadores de la fallida encuesta: “nada más” que una pícara metida de pata) ese oportunismo irremediable del protagonismo tardío no le favorece nada.

Para finalizar solo le recordaré que en esa entrevista de Caretas que usted alude (creo que se refiere a aquella en la que Pimentel mencionó a ciertos “mayordomos”) quien opinó sobre el apoyo del Estado a los escritores fue Enrique Verástegui. Por lo menos, en cuanto a mí me sustento como comunicador desde los 20 años y si alguna vez he trabajado para el Estado fue por méritos propios.


TULIO MORA

25.1.11

Taller "Sonido vs. significación en poesía"


será dictado por José Ignacio Padilla*

El taller busca familiarizar a los asistentes con estrategias de “lectura” del sonido en la poesía sonora y la poesía verbal. Cierta herencia de los estudios literarios, desde la filología y la estilística, pasando por el estructuralismo, reabsorbe la dimensión sonora del lenguaje en la significación. De allí la costumbre de leer los efectos sonoros como “redundancias semánticas” (por ejemplo la rima como reafirmación del sentido del poema).

El taller intentará proponer herramientas de lectura que respeten la divergencia que el sonido (y la materia, en general) abren en la significación. Frente a la poesía y el lenguaje, “vemos o leemos”, “oímos o leemos”, pero no ambas acciones a la vez.

Se propone un recorrido por textos radicales de la poesía latinoamericana del siglo XX: la poesía concreta brasileña (1950s), las vanguardias históricas (Huidobro, Girondo, Martín Adán) y algunas experiencias recientes. Igualmente, se propone un acercamiento brevísimo a textos de otras tradiciones (vanguardia dadaísta, John Cage y Black Mountain College, Charles Bernstein y L=A=N=G=U=A=G=E, Kenneth Goldsmith y UbuWeb).

Una parte de las sesiones se dedicará a la audición y comentario de obras de los autores mencionados y una breve parte se reservará para lectura, por parte de los participantes, de obras canónicas.

1ra sesión: Vanguardias históricas
2da sesión: Del concretismo brasileño a John Cage
3ra sesión: hacia el pasado y hacia el presente: 1) métrica. 2) poesía actual.

Más información:
http://centro.fundaciontelefonica.org.pe/act_01.asp#232
http://centro.fundaciontelefonica.org.pe/masinfo_new.asp?id_act=232

* El taller se realizará los días 25, 26 y 27 de enero a las 6:30 p.m. y estará a cargo de José Ignacio Padilla (Lima, 1975). Fue director de la revista More ferarum y del sello Ediciones del Signo lotófago. Entre sus publicaciones se encuentran Lejana de Julio Cortázar / Sobre la bastardía de la crítica literaria (1999), NU/DO. Homenaje a Jorge Eduardo Eielson (2002) y Amour à Moro. Homenaje a César Moro (2003). Estudió literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y tiene un doctorado por Princeton University. Actualmente reside en Madrid.

23.1.11

La autobiografía como traición


Muy interesante la reseña de Enrique G de la G en Letras Libres, sobre Autobiografía, de Mark Twain. Pueden leer el texto completo si hacen clic aquí. Les pego el párrafo final donde desarrolla su idea principal.


Los últimos dos años lo había desanimado la consciencia de haberse censurado a sí mismo y de haber dejado de cumplir las dos condiciones imprescindibles que se había propuesto desde el inicio, la completitud y la sinceridad: “he pensado mil quinientos o dos mil incidentes de mi vida de los cuales estoy avergonzado, y no he consentido todavía en poner ninguno de ellos en el papel. Pienso que ese repertorio permanecerá completo e incólume cuando termine estas memorias, si acaso algún día las termino. Creo que si pusiera todos o algunos de esos incidentes, sin duda los eliminaría al llegar el momento de revisar el libro”. Había entendido que “ningún hombre puede decir toda la verdad acerca de sí mismo, ni siquiera bajo el convencimiento de que lo escrito no será nunca visto por otras personas”. Samuel Clemens aprendió por la vía dura que biografiarse es traicionarse. ~
(Portada de la edición original.)

18.1.11

Gaddis y la dificultad


Cuando el maestro José Lezama Lima decía una y otra vez que “solo lo difícil es estimulante”, no creo que se estuviera refiriendo a que el escritor deba escribir para un público de iniciados, o que debiera esforzarse para hacer intrincadas sus creaciones. Parece que se refería a que lo que, de forma natural, habían hecho ciertos autores favoritos suyos –Saint John Perse, Góngora, entre otros-: una obra que, en principio, responde sobre sí misma, dialoga consigo misma y luego se despliega hacia el mundo, para que podamos asirla no siempre de la misma manera.

Incluso una obra aparentemente "fácil" como la de José María Arguedas, hoy que se cumplen cien años de su nacimiento, es abordada de diferentes maneras y perspectivas, tanto ayer como hoy, sin dar, luego de tantos años de estudio, los investigadores y lectores con lo que “verdaderamente” quiso decir Arguedas con todo ello (acabo de ver al menos cinco interpretaciones distintas en un programa de TV dedicado a él).

Y es que lo difícil estimulante –no lo pedantesco, ni lo absurda y forzadamente “barroco”- no necesariamente tiene que ver con un estilo arduo de penetrar, o con una polisemia estudiada y eficaz. William Gaddis, en su canto de cisne negro traducido por Sexto Piso como Ágape se paga, lo demuestra de manera clamorosa; cita Rodrigo Fresán en su prólogo:

-¿Escribe usted –le pregunta Abádi-Nagy en 1987- como escribe porque esa es la manera más fácil para usted, o es que obras tan “difíciles” de leer son igualmente “difíciles” de crear? –Gaddis responde:

-Bueno, como he intentado dejar claro, si el trabajo no me resultara difícil lo cierto es que me moriría de aburrimiento.


Palabras clave. Es cierto: llegado un momento, toda la cháchara confesionalista, callejera, vitalista, amoroso-quejosa llegan a hartarlo a uno; y no estoy hablando de que uno se esté colocando en “otro level” con respecto a sus contemporáneos. Solo pasa que aquellos caminos han sido tan fatigados por la poesía peruana, y en general por la poesía latinoamericana, que provocan sensaciones hostigantes, casi repelentes en un lector consuetudinario de poesía.

Todo ellos no es más que un facilismo y Gaddis parece denunciar en su libro póstumo ese facilismo "entretenido" en el que ha caído la literatura -ya no hablemos de otras artes-, tomando la imagen de la pianola mecánica para reflejar el mecanicismo exitista que domina tantos aspectos de la vida (pos)moderna.

Insospechadamente, entonces, desde idiomas, géneros y posiciones disímiles, William Gaddis y José Lezama Lima coinciden en algo esencial para el que piensa la poesía, no como algo dado, sino como un work in progress sin fin ni objetivo definido: la dificultad es, a partir de cierto momento, la más fiel compañera del que busca, explora y no se contenta con lo inmediato. Nada más.

(William Gaddis)

14.1.11

Hora de Lucha




(TOMADO DE CARETAS)

Polemica encuesta desata guerra Ilírica entre Hora Zero y los "Ietratenientes".

CUANDO CARE­TAS 2159 (a ini­cios de diciembre 2010) publicó los resulta­dos de la Encuesta Con­sultada ya mencionaba una posible polémica. Y asi fue. Antes de que acabe el año, Tulio Mora y Jorge Pimentel firmaron la carta ''Una encuesta cobarde". Carlos López Degregori, Luis Chueca, Jose Guich y Alejandro Susti respon­dieron con "A propósito de la infamante "carta abierta...". Una reciente réplica se titula "Balada a la cua­trinka que se dispara a los pies (o por favor voten por mí)".

¿Por qué tanto lío? Los de Hora Zero, a pesar de que varios de ellos son mencionados entre los ele­gidos, ponen en duda la metodologia y señalan que las reglas de juego esta­blecidas no se respetaron. Los 4 intelectuales, por su lado, califican esos argu­mentos como falsos y difa­matorios.

CARETAS buscó a los protagonistas. López Degre­gori se excusó porque se encontraba de viaje y por­que, senaló, su carta esta­blece claramente la posición de los integrantes del Insti­tuto de Investigaciones de la Universidad de Lima.



-Sr. Mora, se ha dicho que Ud. se ha aprovechado de la bondad del Sr. Pimentel para que firme la carta.

-Jorge Pimentel: Estás hablando con un horazeria­no. No soy como esa gente mediocre que se ampara en la universidad para existir. Yo deberia estar tranquilo porque estoy en el ránking. Pero no me interesa estar en antologías porque mi poesía se defiende sola.

Tulio Mora: No, pues. Cómo 1o voy a hacer firmar. Mira su capacidad de indig­nación. Si hubiera sido algo preparado también le hubié­ramos pedido que firme a Verástegui. No fue así!.

-Sr. Pimentel, ¿Ud. se autoex­c1uyó previamente de participar de la encuesta porque en ante­riores ensayos ellos ninguneaban su obra?

-No. Fue porque la poesía no es marketing. ¿Tú te imaginas a Rimbaud, Lau­treamont, Artaud, haciendo encuestas?

-Uds. dudan de que exista una comunidad literaria calificada

-T. M: Cómo se Ie puede llamar calificada, si allí hay un sujeto que en San Marcos quemó libros de Watanabe, de Pimentel y mios.

-¿Quién?

-Ruben Quiroz. Lo hizo porque fuímos jurado en un concurso de la Católica y no Ie dimos el premio.

-Uds. hablan de amiguismo y de un pacta bajo la mesa Ellos exigen nombres.

-T. M.: Blanca Varela 1o dijo en la revista Casa de Citas: son como pulgas que saltan de una universidad a otra.

-¿Quienes son?

-J. P.: Chueca y Degregori son los operadores de una mafia que viene de Estados Unidos.

-¿Quienes son los capos?

-J.P.: Mazzotti y Chirinos ... Mira, todo este asunto de las encuestas comenzó con una que hizo Hueso Húmero.

- T. M.: Es el precedente. Siempre salen los consabidos, desde Vallejo a Cisneros. Pero en la última, no aparece Car­los Geman Belli, que es el poeta vivo más importante del Perú. ¿No te parece estúpido?

-J.P.: Hay otra encuesta que hacen Lauer y Montal­betti comiendo sushi: ¿Hola, cómo estás? ¿Que te parece si ponemos a este poeta? No! Ese no! Estoy comiendo sushi, te recomiendo este restaurante! ¿Por qué no se comen una qui­nua atamalada para que se les abra el cerebro?

-¿Con que resultado queda­rian satisfechos?

-T. M.: La U. de Lima, por su prestigio, deberia detener la publicacion de esta farsa. (Juan Carlos Mendez).
(Eduardo Chirinos, sindicado como jefe de la mafia literaria radicada en EE. UU. Rubén Quiroz, cercano a dicha mafia y antaño quemalibros, ahora es profesor de literatura en una universidad.)

13.1.11

Libros Raros




Los que siguen este blog desde hace tiempo, saben que no soy dado a hacer cherrys. Pero este es un caso especial: un blog peruano dedicado a conseguir libros que no hay en librerías. Ese es Libros Raros, www.librosraros.wordpress.com, un sitio donde se consiguen, a precios asequibles, por ejemplo, la primera edición de El Sexto, de José María Arguedas, o la segunda edición de Los perros hambrientos. Pero hay más, sobre todo de poesía, en el sitio. Recomendado.


11.1.11

SIGUE LA POLÉMICA SOBRE ENCUESTA POÉTICA


Balada a la cuatrinka que se dispara a los pies
(o por favor voten por mí)


Ya parece cada vez más insostenible la posición del cuadrivio Güich-Susti-Chueca-López Degregori. A las deficiencias señaladas por Peter Elmore y Abelardo Oquendo en La República, se suma ahora esta nueva respuesta, contundente, del tándem Mora-Pimentel. Las citas extraídas de este blog (comentarios, en realidad) fueron tomadas motu proprio por los poetas firmantes, y es muy fácil demostrar su origen.

Quiero agregar que no debemos olvidar el problema de fondo de la antología, señalado una y otra vez: la impertinencia del limitado instrumento de las encuestas (eufemísticamente llamadas “consultas”) para un trabajo con respecto a la poesía, una actividad, oficio y género literario demasiado difícil de asir y valorar como para tratarlo como una carrera de galgos angurrientos o, peor aún, como un asunto de mero “reconocimiento” por parte de una “institución literaria” nombrada por ella misma y sus amigos, y que quema libros, engaña con el cuento académico a autoridades universitarias, da la espalda supinamente a toda la poesía escrita en el Perú y trabaja, secretamente, como alfiles de académicos “exiliados” en los EE. UU.

Va el texto completo.


En su mayoría las antologías no gozan de buena reputación porque quienes las elaboran tienen que partir de la discriminación y la arbitrariedad. Eso es inevitable, pero también el riesgo asumido porque hay que tener coraje para sustentar un inventario de época que no dejará satisfechos a todos. Por eso nos reafirmamos en que el despropósito denominado “antología consultada” de la poesía peruana de los últimos 40 años, elaborada por Carlos López Degregori, Luis Fernando Chueca, José Güich y Alejandro Susti, autodenominados miembros de la “Institución Científica de la Universidad de Lima”, se esconde timoratamente en la multitud para darle calidad de consenso a lo que ya demostró tener gravísimas falencias metodológicas.
Empecemos por desmenuzar la arrogante como indignada respuesta de los mencionados: “Declaraciones y aclaraciones a propósito de la infamante “carta abierta” de Tulio Mora y Jorge Pimentel”, en la que no han hecho otra cosa que dispararse a los pies, reconociendo sus torpezas, sus predilecciones e intereses poco éticos y apenas encubiertos, su visión centralista y lo que es peor: insinuar que quienes son responsables de los resultados son los consultados y no ellos que los eligieron.

1) Según sostienen el objetivo de la antología es “evaluar la percepción de la institución literaria [sobre nuestra poesía reciente] en estos albores del siglo XXI”. El primer error aquí es la definición de una inexistente “institución literaria”, pues la institucionalidad, si vamos a ampliar el panorama al contexto sociopolítico, es de tal precariedad que la zozobra e incertidumbre son lo que mejor definen a un ciudadano peruano. ¿Quién con dos dedos de objetividad puede ampararse en un fantasma no identificado ni reconocido ni calificado? ¿Quién ha creado tal institución, cuáles son los requisitos para formar parte de ella?

Esto es algo que la Banda de los Cuatro se ha encargado de postergar, como muchas otras cosas, ofreciéndonos una explicación en el prólogo de la futura y ya frustrada antología. Pero patear hacia adelante semejante falacia no es más que una estrategia para esconder lo evidente: para ellos la “institución literaria” es la “institución académica”, cuyos miembros hacen carrera profesional aprovechándose de los poetas (queremos dejar aclarado que en esa lista hay muchos críticos académicos honorables, aun cuando con algunos mantenemos manifiestas diferencias).
Esta es una cuestión de fondo que en el futuro debiera revisarse: ¿por qué los poetas somos un insumo para que los “académicos” aprovechen de nuestra obra, obtengan financiación, viajes, becas, asciendan agilitos a mejores cargos, ofreciéndonos a cambio la ridícula gloria de unas páginas en sus libros que apenas leen 200 o 300 personas? ¿Algún poeta recibe a cambio algo por ser incluido en sus estudios o antologías? No. Según parece, debe bastarnos la satisfacción de estar representados en un muestrario por un trabajo que nos cuesta una vida y a ellos la recompensa del bienestar.


2) Cuando la Cuatrinka menciona que esta pesquisa “era no solo apropiada sino necesaria” esconde otra clamorosa torpeza: en ninguna de las notas de prensa publicadas sobre los resultados de la consulta (extrañamente las cuatro no son similares) los "científicos" informan que la novedad de la consulta es una burda copia de otra antología publicada por la editorial Visor (“El último tercio del siglo, 1968-1998, antología consultada de la poesía española”, introducción de Jesús García Sánchez y prólogo de José Carlos Mainer, España, 1999) que levantó una polémica de proporciones (no obstante que los consultados fueron 300), tildando al editor, Chus Visor, de patero y de incumplir las condiciones que se habían propuesto al ampliar el número de antologados de 20 hasta 45. Con este antecedente la Banda de los Cuatro debió ser muy celosa en el diseño de la selección de los consultados, pero prefirió la comodona costumbre del plagio (ya tenemos un novelista que es un experto en esas lides, ¿no es cierto?) y fue más lejos: habiendo hecho un mapeo nacional bastante completo (publicado en 2009, cuando anunciaron el inicio de la consulta), en el que se identificaba a 311 poetas a nivel nacional, decidió escoger a dedo a los miembros “calificados” de la consulta. ¿O fue por sorteo como en una pollada?

¿Quiénes son estos miembros “calificados de la comunidad literaria”? ¿Un sujeto que emulando a Goebbels quemó libros de Watanabe (que obtuvo 101 votos en la encuesta), de los firmantes de esta respuesta y de otros de la generación del 70, y que hoy es profesor de San Marcos, imaginamos que con la anuencia de otros consultados, entre ellos del columnista inquisidor del diario La República, pues él comentó el grotesco ritual nazi con gran entusiasmo? ¿Otro profesor a quien cinco alumnos (según el blog de Víctor Coral, Luz de Limbo) lo recuerdan vanagloriándose de no leer poesía peruana? ¿Otro sujeto, también profesor de San Marcos, que calificó a los miembros originales de HZ de “apristas”, en una página de Facebook, desconociendo que estos fueron expulsados de la universidad Villarreal precisamente por la bufalería que hoy es gobierno, como se cuenta en “Los broches mayores del sonido” (2009), con lo cual demostró no haberlo leído y sin embargo, con el atrevimiento de la ignorancia pretendía polemizar? ¿Narradores que muy pocas veces han hecho crítica de poesía? ¿“Patitas de barrio” o favorecidos de la Banda de los Cuatro? ¿Una periodista que vive en España hace 20 años? Podríamos agregar muchísimos ejemplos más, claro está, sin caer en el mal gusto de mencionarlos por su nombre como pretenden con instinto delator CLD y Chueca, con lo cual, además, habiéndonos negado a participar de la farsa, indirecta y tardíamente seríamos cómplices involuntarios de su nefasta consulta.

Citaremos algo más clamoroso. En 2007, el señor José Miguel Oviedo, crítico de críticos entre los canónicos, declaró desenfadadamente que no leía poesía peruana desde los 80 y que si querían arrancarle un comentario sugería que le enviaran los libros a su dirección en los EEUU. Si alguien tan referencial como él (comparte esta posición junto con el honesto Julio Ortega) declara su ignorancia o desinterés por la poesía nacional más reciente, ¿cómo se puede pedir a otros de menor valía académica un conocimiento cabal de lo que tendría que antologarse? Por eso los resultados son catastróficos: que 70 de los 123 consultados (casi el 57%) se abstengan de opinar sobre títulos de libros “decisivos” expresa su lamentable conocimiento de los mismos.
Y es que para reforzar la inexistencia de una “comunidad literaria” deberíamos agregar que los libros de poesía no pasan de los 300 ejemplares, muchos de ellos distribuidos entre amigos y familiares y rarísimamente llegan a las dos o tres librerías existentes en Lima (cuyos propietarios, por lo demás, tardan a veces años en pagar los libros vendidos).
¿Quién entre los “calificados miembros de la comunidad literaria” cuenta con la obra de los 311 poetas identificados en 2009? ¿Existe tal biblioteca? ¿Enviaron una copia de esos ejemplares a los consultados? Estas son otras cuestiones pendientes de las que no dan razón. Y menos del criterio para componer la lista de los consultados ya que de los 123, apenas 12 o 13, es decir un poco más del 10%, son provincianos (es casi el mismo porcentaje que se observa entre los 45 listados finales de los 311 identificados), incluyendo a quienes residen de manera permanente en Lima hace mucho tiempo. ¿De esta manera pretendían una representatividad nacional? Por supuesto que no. Lo que pretendían era obtener “resultados esperados”, como ya escribió el señor Abelardo Oquendo.

Tampoco nos han dicho si ellos eligieron y al mismo tiempo participaron en la consulta, con lo cual la falta de ética sería redonda, pues habrían sido jueces, consultores y autoincluidos en la antología. No en vano, repetimos, el señor CLD (4º lugar entre los nombres mencionados) fuerza sus reglas y publica un 6º lugar donde aparece una de sus obras (con apenas 7 votos y encima empatado con tres de HZ para su mala suerte), cuando solo debió publicar los 5 primeros como había propuesto. Y ya no digamos las abismales desproporciones entre poetas mencionados y sus obras que va de 10 a 1 entre una y otra votación.

3) Como no medimos la valentía por el mal gusto no caeremos en la provocación de mencionar quiénes no deberían estar incluidos entre los 45 elegidos, pero es justo que reconozcamos con una disculpa a la Banda de los Cuatro nuestro exceso al afirmar que se trataba de “decenas”. Efectivamente apenas son 17. Les debemos otra disculpa: también nos excedimos al decir “yo voto por ti y tú votas por mí”. Lo que quisimos decir fue “yo te escribo una carta de invitación y tú votas por mí”.

4) Seguimos manteniendo que la Banda de los 4 ha incumplido su compromiso: debieron publicar los primeros 20 nombres, cuando menos, con sus respectivas 20 obras más destacadas. No haberlo hecho desprende la suspicacia: ¿qué razón explica esta omisión? Pero hay otras, por llamarlas de alguna manera, distracciones poco profesionales: por ejemplo en Quehacer la nota de prensa tiene un párrafo inicial en el que al tipificar la poética de los años 70 no se menciona explícitamente a Estación Reunida y HZ, algo que sí hacen con La Sagrada Familia y Kloaka en los párrafos siguientes. ¿Fobia, olvido, descuido? Asimismo en la lista de los 35 restantes que serán incluidos hay tres que sí tienen votación. ¿Por qué no hicieron lo mismo con los demás? Como dicen los guachimanes: “desconocemos mayormente”.

5) Un asunto que confirma el poco sentido ético de la Cuatrinka aludida es que cuando evalúa las inconsistencias encontradas en la muestra se las atribuye a los consultados, una de las cuales tiene que ver con su atolondrada explicación de no presentar los 20 nombres que ellos mismos solicitaron: “dejamos de consignar la cantidad de menciones en los siguientes casos puesto que pensamos … que así podría disminuirse cierto carácter de ránking que inevitablemente se puede asociar a una metodología como esta”. La pregunta es cómo se disminuye un ránking sin que siga llamándose ránking. Este es el trabalenguas más chiflado de su metodología pues alcanza una candorosa delación cuando afirman: “como se ve, no hay ninguna artimaña escondida”.
Ya no es tan candoroso, en cambio, cuando por segunda vez trasladan sus chambonadas a los consultados quienes: “evidentemente dejan fuera a varios poetas que a nuestro juicio deberían estar en la antología con tanto derecho como varios de los que aparecerán, y … reflejan también varias de las estructuras injustas y centralistas de nuestra sociedad y de nuestra ciudad letrada”. Entonces ¿para qué los eligieron? No ha sido muy elegante esta descalificación posterior que para colmo nos quieren atribuir.

6) Para entrar exclusivamente a HZ: es una lástima que los distinguidísimos académicos no se hayan tomado la molestia de leer la antología “Los broches mayores del sonido” en cuya introducción sostenemos que HZ forma parte de una tradición literaria en la que están comprendidos no solo Vallejo, Churata (el creador del concepto “híbrido”), Arguedas (hay un capítulo íntegro dedicado a un poema suyo sobre la migración), Bueno y Guevara, sino que rastrea su identidad en otros poetas de la colonia no recogidos por la literatura canónica. De modo que no hay “soberbia alguna”, fácíl adjetivación cuando ya no se tiene argumentos. Si la norma entre ellos es desconocer libros de consulta más o menos obligada, ¿cómo esperaban que sus consultados tuviesen solvencia para citar proporcionalmente nombres y obras? Y ya resulta risible que para calificarnos de “soberbios” apelen a José Luis Ayala y Omar Aramayo que en cualquier antología digna, igual que Jorge Nájar o José Rosas Ribeyro, Jerónimo Pimentel, Rosina Valcárcel, Dalmacia Ruiz Rosas, entre otros que ya citamos en nuestra carta anterior, aparecerían de manera obligada, y quienes han sido discriminados, según los "científicos", por culpa de los centralistas consultados. Vaya disculpa.

7) Sostenemos que hay predisposición contra HZ, sobre todo de CLD y Chueca, porque una vez más mienten al citar su ensayo “En la comarca oscura. Lima en la poesía peruana 1950-2000”, donde ni siquiera se cuidan de extractar bien los fragmentos que nos aluden, como este, por ejemplo: “En este desarrollo, la poesía sobre Lima, especialmente la de los setenta -visiblemente menos preocupada, además, por el cuidado formal de los poemas- elaboró retratos de calles, bares, barrios, plazas, parques, cines y otros lugares públicos; así como de personajes de clase media deprimida, sujetos populares, habitantes marginales de la noche, migrantes por supuesto, y una gran cantidad de individuos construidos en clave autobiográfica”. El texto que hemos resaltado ¿no suena similar a lo que decía Riva Agüero de Melgar, Eguren de Vallejo, Salazar Bondy del grupo Orkopata y Oviedo de HZ? Eso sin mencionar el estilo ninguneador con que se refieren a la obra de Jorge Pimentel, de uno de cuyos libros (“Primera muchacha”) hasta tienen el descaro de dudar del año en que fue escrito. ¿Hay necesidad de pedir más explicación sobre la tendencia que iba a tener esta antología y de por qué nos autoexcluimos?

Más cercanamente citaremos otro trabajo de Chueca, “Alcances y límites del proyecto vanguardista de HZ” (en Los poetas del 5, revista literaria latinoamericana, diciembre 2010, pero publicado inicialmente en la revista peruana Intermezzo tropical, nº 4, 2006) donde la reflexión cantinflesca parece la norma: somos pero no somos parte de la generación del 60 (esta nace pero no nace en los 60 sino en la mitad de los 60), somos pero no somos vanguardistas, somos pero no somos velasquistas, somos pero no somos poetas populares ni populistas, somos pero no somos poetas que creen en la transformación social a través de la poesía; y así abusivamente hasta el aburrimiento. Curiosamente, el indefinible ensayo sólo se restringe a citar a dos críticos (Antonio Mazzotti y Rodrigo Quijano, abiertamente antihorazerianos) y textos de Tulio Mora de los años 90, pero se cuida de incorporar las respuestas de este último a ambos personajes. Con el primero hubo una larga polémica en La República a mediados de los 90 y con el segundo una respuesta en la página dominical del diario Cambio, en 1999 (“Emplazamientos, desplazamientos y reemplazamientos de la poesía peruana, a propósito de un ensayo de Rodrigo Quijano”), recordándole que si de velasquistas tenía que hablar, como un proyecto de intelectual orgánico, el primero en salir en la foto era su maestro, Mirko Lauer, cerebro publicitario de la oficina de Reforma Agraria; pero así como él también trabajaron para ese gobierno Alejandro Romualdo, Carlos Germán Belli, Pablo Guevara, Julio Ortega, José Miguel Oviedo, Antonio Cisneros, Arturo Corcuera, César Calvo, José Watanabe, José Rosas Ribeyro, Patrick Rosas, Óscar Málaga, Manuel Morales, etc; de modo que la insolente cita de Peter Elmore -a la que recurre Chueca arteramente- insinuando que la participación en el gobierno de unos poetas, entonces muy jóvenes, “le da visos de estrategia vanguardista a lo que, en principio, sugiere un intento modesto y pragmático de cobijarse bajo el ala del presupuesto estatal”, debería ampliarla a sus amigotes y a muchos escritores anteriores que sobrevivieron como funcionarios públicos, entre ellos Martín Adán. Lo más desconcertante es que Chueca no se ha dado el trabajo de actualizar ese ¿ensayo? que exigía una revisión de sus fuentes y por supuesto citar la introducción de “Los broches mayores del sonido” o el prólogo de Roberto Bolaño a la 2ª edición de “Ave Soul”. Y con ese desobligado desparpajo, como parte de la Banda de los Cuatro ahora mantiene que no hay animosidad contra HZ. Prodigios de la bajeza ética impropia de un académico que se repute como tal.

8) Para finalizar, queremos recordarle a la Banda de los Cuatro -en el blog de Víctor Coral alguien ya dijo que debería llamarse “la Banda de los Cuatro Lisiados” de tanto dispararse a los pies- que están advertidos de retirar nuestros nombres, tanto de su listado actual como de su futura antología, o tendrán que enfrentar un proceso judicial.


Lima, 10 de enero de 2011
Tulio Mora
Jorge Pimentel
(Los responsables de la antología encuestada mezclados con Balo Sánchez León y Enrique Verástegui.)

10.1.11

Roldán sobre POSEÍA (2005-2011)


Gino Roldán es un joven crítico literario y poeta egresado de San Marcos. Acaba de publicar en la estupenda página de literatura latinoamericana Letras S5, un ensayo sobre el poemario que acabo de publicar: Poseía (2005-2011). Pego dos párrafos y pueden leer el texto completo haciendo clic aquí.


Una primera lectura de “Poseía” podría presentarnos una serie de poemas engarzados a modo eslabones; diversas secciones escritas en un lenguaje bastante cercano a la prosa poética serían así las que dan forma al libro. El lenguaje hermético, por otro lado, deudor por momentos de la obra de poetas como la del cubano José Kozer, así como también de lo que en años recientes en América Latina se ha denominado “neobarroso”, podría hacernos pensar en una obra encasillada dentro de esta propuesta: ¿qué fue ser, dije? shopping sobre pasillos relucientes, joggin por cinturones de asfalto con calzas de esponja ventiladas, construcción de todo lo construible, cons­truction will be my epitaph, el rey carmesí extrajo, devastó, humilló, desplazó, sobreprodujo, especuló, arremetió, mercadeó, medró, desmedró, irremedió, irredentó-se, todo para escapar de la confussion will be my epitaph (…) No obstante, considero que la obra de Víctor Coral si bien podría ubicarse dentro de las latitudes del denominado “neobarroso” o “neobarroco” –términos por sí mismos complicados, y que no han sido del todo delimitados-, trasciende, propone algo más allá de estas definiciones.

Con el término “Neobarroco” en los años 60 en América Latina se refirió al nuevo barroco surgido en América, heredero del que se diera durante el Siglo de Oro en España. Este Neobarroco semejaba al anterior, en el caso de la literatura, en que presentaba un hermetismo del significante y un uso recargado de figuras literarias –sobre todo el hipérbaton y, en algunos casos, las antítesis-; en todo caso la novedad del Neobarroco latinoamericano viene signada por las teorizaciones de algunos de sus representantes que, de alguna manera planteaban que el arte barroco era propio o característico de América, en tanto que América es el continente del mestizaje, de la pluralidad de razas y costumbres, de la naturaleza exuberante y fantástica , capaz de dar pie al “realismo mágico” (Carpentier) o en todo caso que el único arte posible en América es el Barroco, pues así lo señalaban su historia y geografía (Lezama Lima). Quizás el autor que teorizó con mayor profundidad sobre el Neobarroco, y que, además, intentò vincularlo con conceptos clave como el de Modernidad, fue el poeta, novelista y ensayista cubano Severo Sarduy. A diferencia de Carpentier y Lezama que tienen una visión “americanista” del Barroco en tanto este es el arte representativo de América, Sarduy concibe al Neobarroco como un “arte artificial” -en tanto “traviste” la realidad-, y un “arte de crisis”, pues es un arte que pone en evidencia el malestar de una cultura. El Neobarroco, de este modo, en nuestra época, sería un síntoma de la pérdida del sentido, de la caída de los grandes relatos de la modernidad.

6.1.11

DECLARACIONES Y ACLARACIONES



A PROPÓSITO DE LA INFAMANTE “CARTA ABIERTA” DE TULIO MORA Y JORGE PIMENTEL


Al preparar el proyecto para la Antología consultada de la poesía peruana 1968-2008, imaginamos que el trabajo resultante (que debe aparecer publicado a mediados del presente año) podría causar muchas reacciones y descontentos. Esto, en primer lugar, porque toda antología, excluyente y limitada por definición, despierta siempre suspicacias y rechazos, en especial si es sobre la producción contemporánea. En segunda instancia, por el método establecido para su elaboración: una consulta. Sabemos que se trata de una metodología problemática por muchas razones que abordaremos en el prólogo de la antología; pero desde un primer momento nos pareció que, si nuestro propósito era “evaluar la percepción de la institución literaria [sobre nuestra poesía reciente] en estos albores del siglo XXI” (blog Sol negro: “Resultados – Antología consultada de la poesía peruana 1968-2008”, entrada del 28 de noviembre y revista Quehacer 180, p. 126), esta modalidad era no solo apropiada sino necesaria.

Supusimos, como acabamos de decir, que el trabajo podría generar muchas reacciones críticas, incluso descalificaciones. Y pensamos también que podría abrir discusiones y polémicas de sumo interés. Todavía confiamos en esto último. Lo que nunca imaginamos fue que los primeros rechazos a nuestra propuesta pudieran ser el resultado de la falsedad y la difamación. Lamentablemente esto es lo que ha ocurrido con el texto colgado el 29 de diciembre por Tulio Mora en su facebook bajo el título de “Una encuesta cobarde”, y firmado por él y por Jorge Pimentel (http://www.facebook.com/home.php#!/note.php?note_id=165944376784018&id=1823857008). A partir de esta constatación, lo que sigue no pretende entablar una discusión con estos señores, puesto que no nos interesa participar en un diálogo que tenga como base la mentira. Lo que buscamos es que los lectores (los de esta nota y los de la antología cuando esta se publique) cuenten con los elementos necesarios para evaluar y juzgar si esta es una contribución a la revisión de nuestra poesía reciente y del campo literario en el que esta se produce y circula (en el que incluimos a algunos especialistas y poetas extranjeros a quienes también les solicitamos su opinión) o una “nueva desvergüenza literaria [que mantiene] en pie las peores taras del centralismo literario”, como ha afirmado la dupla Mora-Pimentel.

Para sostener dicha afirmación o la de que se trata de un “nuevo despropósito de la literatura canónica”, Mora y Pimentel aluden a la carta de invitación a participar que se les remitió. La carta decía textualmente lo siguiente (y podrían corroborarlo, de conservar o recordar el texto enviado hace más de año y medio, las más de 130 personas que la recibieron):

Antología consultada de la poesía peruana

1968 - 2008



Lima, mayo de 2009





Con el apoyo del Instituto de Investigación Científica de la Universidad de Lima, tenemos el propósito de elaborar una antología consultada de la poesía peruana, dedicada a los autores aparecidos en el periodo 1968 – 2008.

En el proceso de nuestra poesía ya están consolidadas, en líneas generales, las voces y obras de los poetas peruanos anteriores; sin embargo, por su mayor cercanía y por el hecho de haber sido poco estudiada, la etapa que proponemos cubrir se presta a múltiples opiniones divergentes y discusiones. Para mostrar esa pluralidad en la mirada y valoración de un grupo de personas conocedoras del proceso poético contemporáneo, estamos realizando una encuesta acerca de los poetas que empezaron a publicar el año de 1968 y nacidos entre 1940 y 1979.

Solicitamos a usted una lista de veinte poetas y, si le parece conveniente, puede añadir los títulos de los cinco libros que considere decisivos en la poesía peruana de este período. Con los resultados elaboraremos una antología de los cuarenta poetas más mencionados. En la publicación se consignará la lista de opinantes, sin detallar los autores considerados por cada uno de ellos. Con la finalidad de facilitar su decisión, estamos alcanzando una lista referencial de los poetas. Le rogamos enviar su lista a través de este medio electrónico antes del 30 de junio.



Agradeciendo su colaboración, reciba un abrazo.



Luis Fernando Chueca / José Güich Rodríguez / Carlos López Degregori /

Alejandro Susti Gonzales


Como se observa, se solicitó a cada opinante 20 nombres y se señaló que los 40 poetas más mencionados serían incluidos en la antología. Optamos por subir esta cantidad a 45 en vista del hecho de que ocho autores presentaban un número coincidente de menciones (15), sin los cuales la cantidad de poetas antologados bajaría de los 40 propuestos.

Veamos ahora las falsedades:

Para “demostrar” sus conclusiones de que en la propuesta hubo voluntad de autopromoción y de manipular los resultados, Mora y Pimentel parten de tres puntos fundamentales (numerales 1, 2 y 3): supuestamente los hechos que les permiten lanzar su falaz afirmación.

En el numeral 1 de su “demostración”, Mora y Pimentel aluden a la cantidad de poetas cuyo número exacto de menciones hemos hecho conocer (http://sol-negro.blogspot.com/2010/11/resultados-antologia-consultada-de-la.html), afirmando que ha habido un deshonesto cambio frente a lo ofrecido, puesto que se habló de 20 y luego solo se consignaron estos datos en 10 casos “(más uno sin numeración)”. Los resultados de la consulta fueron dados a conocer inicialmente el lunes 8 de noviembre, en la primera de las dos fechas con las que contamos en el Centro Cultural Peruano-Británico de Miraflores, fecha en la que además de explicar el proyecto y ofrecer los resultados, contamos con la participación de las poetas Carmen Ollé y Victoria Guerrero, que ofrecieron un recital. En la segunda fecha comentamos algunos de los puntos problemáticos de la metodología empleada, se respondieron algunas preguntas sobre lo que se podía observar a partir de los resultados y hubo un recital de los poetas Enrique Verástegui y Abelardo Sánchez León. Luego, como es conocido, los resultados se publicaron en el blog Sol negro de Paul Guillén y en el blog La torre de las paradojas de José Córdova (http://latorredelasparadojas.blogspot.com/2010/11/resultados-de-la-antologia-consultada.html), en la revista Caretas y en el número 180 la revista Quehacer. Efectivamente, en los tres casos (mesas de discusión, publicaciones virtual y publicación física) se señalaron los nombres de todos los autores seleccionados y se indicó la cantidad de menciones no en 10 casos “más uno sin numeración”, sino en 11, pues es obvio que los poetas Rosella Di Paolo y Domingo de Ramos, ambos con 56 menciones cada uno, comparten el mismo número 10. Estos fueron los 11 poetas con mayor número de menciones:


1. José Watanabe (101)

2. Enrique Verástegui (93)

3. Carmen Ollé (88)

4. Carlos López Degregori (83)

5. Mario Montalbetti (81)

6. Jorge Pimentel (67)

7. Roger Santiváñez (62)

8. Eduardo Chirinos (58)

9. José Carlos Yrigoyen (57)

10. Rosella Di Paolo (56)

Domingo De Ramos (56)


Sin embargo, como se observa en la carta de invitación, en ninguna parte de esta se indica que se hará conocer el número de menciones obtenidas por los 20 con puntaje más alto. No hay, pues, tal disminución interesada e irrespetuosa de lo establecido. Por otro lado, consignamos con número solo las 10 primeras ubicaciones en la medida en que estas preferencias, creemos, pueden dar luces no sobre cuáles son los mejores poetas de las últimas décadas (que no es algo que pueda decretarse por consenso ni ser el resultado de una consulta; no es, en suma, lo que persigue este trabajo), sino sobre la manera como la comunidad literaria evalúa nuestra poesía contemporánea. A la vez, dejamos de consignar la cantidad de menciones en los siguientes casos puesto que pensamos, tal como lo dijimos en la presentación pública de los resultados, que así podría disminuirse cierto carácter de ránking que inevitablemente se puede asociar a una metodología como esta. Nos parece interesante mostrar la obra de aquellos que una indagación entre representantes de la comunidad literaria nacional y conocedores extranjeros de nuestra poesía consideran, hoy, importantes representantes de nuestra tradición poética. Como se ve, no hay ninguna artimaña escondida.

El numeral 2 de T. Mora y J. Pimentel se refieren a los libros decisivos cuya mención solicitamos a los opinantes. Para estos señores es en relación con esto que se “delata con harta visibilidad el objetivo que escondía la famosa ‘antología consultada’: promocionar a Carlos López Degregori, ya que, sorprendentemente, los cinco títulos terminan siendo siete con dos puestos más que incluyen empates, en uno de los cuales, el 6º lugar, aparece nada menos que el cabecilla de la Banda de los Cuatro”. Más allá del trabalenguas numérico provocado con evidente ánimo confusionista, lo que queda claro es que en ninguna parte de la carta se ofrece señalar los cinco libros más mencionados por los opinantes; se les pide a estos que señalen, si lo consideran conveniente, cinco libros. Esto por supuesto, lo saben bien Mora y Pimentel, pero prefieren falsear la información para darle contundencia a su ataque. Los libros que contaron con una mención por lo menos alcanzan cerca de 100 títulos y esos datos se consignarán en la publicación de la antología. En el caso de Quehacer y de Caretas no se entregan cifras al respecto y al blog de Paul Guillén se le envió los números que corresponden no a 5 ni a 7, sino a 12 libros, es decir todos aquellos que fueron mencionados por más de un 10 % de quienes quisieron responder a esta pregunta.


Si el numeral 2 ya pretendía confundir a los lectores con un juego de cifras, esto llega al delirio en el numeral 3, en el que además se insiste (falsamente como ya se vio) en el acomodo que significa incumplir lo supuestamente ofrecido sobre hacer conocer únicamente los 5 libros más mencionados. De paso, se ofende a todos los que respondieron la consulta y no mencionaron poemarios (70 opinantes en total), pues se señala que o no eran capaces de recordar un solo libro o no consideraban valioso ninguno, y a partir de ello se les califica de la siguiente manera: “¿Qué clase de críticos, profesores, poetas o mil oficios son estos que conocen nombres pero no libros? La clase de amigos que tiene la Banda de los Cuatro”. Es decir, según ellos, 70 de nuestros consultados no estaban calificados para responder. Por supuesto a Mora y Pimentel no se les ocurre como posibilidad que muchos de estos opinantes hayan preferido no responder esta pregunta opcional porque veían imposible señalar solo 5 y no 7, 10, 12 o 15 poemarios que pudieran considerar tan decisivos unos como otros; es decir, sin verse en la necesidad de establecer prioridades. Sobre estos 70 opinantes, hubiera sido más valiente que Mora y Pimentel dijeran de quiénes sospechan: ¿quiénes son, a su juicio, nuestros 70 descalificados amigos y en qué se basan para afirmarlo, más allá de la simple arbitrariedad? Y, de paso, que dijeran también quiénes creen que conforman la mayoría de “amigos personales” nuestros que fácilmente cayeron en el “viejo e infame pacto bajo la mesa, según el cual ‘tú votas por mí y yo voto por ti’”. “Mayoritariamente” quiere decir, en este caso, al menos 62 de los 123 opinantes. Si los señores Mora y Pimentel afirman ser tan valientes, tener tan clara esta jugada nuestra y acostumbran, como dicen, denunciar las injusticias, entonces ¿por qué no mencionaron esos nombres?

Los lectores (de este texto y de la antología cuando esta salga publicada) podrán, por supuesto, juzgar si hubo o no un intento de lograr una representación equitativa de diversos sectores de nuestra comunidad literaria y de algunos de los más destacados conocedores extranjeros de la poesía peruana. Aquí se ofrece la lista completa de los que respondieron:


Javier Ágreda / Gastón Agurto / Fernando Ampuero / César Ángeles L. / Joel Anicama / Ricardo Ayllón / Miguel Bances / Violeta Barrientos / Carlos Germán Belli / Mónica Bernabé (Argentina) / Andrea Cabel / Jesús Cabel / Miguel Cabrera / Martha Canfield (Uruguay – Italia) / Ernesto Carrión (Ecuador) / Luis Alberto Castillo / Antonio Cisneros / Alfonso Cisneros Cox / Rocío Cerón (México) / José Córdova / Roxana Crisólogo / Eduardo Chirinos / Paolo de Lima / Juan Carlos de la Fuente / Rosella Di Paolo / Mariela Dreyfus / Peter Elmore / Jorge Eslava / Gabriel Espinoza / Carlos Estela / Ana María Falconí / Gustavo Faverón / Carolina Fernández / Camilo Fernández Cozman / Rocío Ferreira / Javier Gálvez / Luis Eduardo García / Carlos García Miranda / Javier Garvich / Ana María Gazzolo / Ericka Ghersi / Willy Gómez / Odi Gonzales / Ricardo González Vigil / Gustavo Guerrero (Venezuela) / Victoria Guerrero / Paul Guillén / Lorenzo Helguero / Héctor Hernández Montecinos (Chile) / Miguel Ángel Huamán / Reinhard Huamán / Miguel Ildefonso / Ignacio Infantas / Alexis Iparraguirre / Reynaldo Jiménez / Úrsula León / Óscar Limache / Santiago López Maguiña / Ernesto Lumbreras (México) / Óscar Málaga / Miguel Ángel Malpartida / Marco Martos / Maurizio Medo / Víctor Manuel Mendiola (México) / Bruno Mendizábal / Raúl Mendizábal / Marcos Mondoñedo / José Morales Saravia / Mario Montalbetti / Jorge Nájar / Guillermo Niño de Guzmán / Carmen Ollé / Diego Otero, / Abelardo Oquendo / Julio Ortega / José Miguel Oviedo / José Ignacio Padilla / Hildebrando Pérez / Sandra Pinasco / Enrique Planas / Bruno Polack / Giovanna Pollarolo / Rubén Quiroz / Alonso Rabí / Susana Reisz / Edgardo Rivera Martínez / Martín Rodríguez-Gaona / Rodríguez Jaime Zavaleta / Fred Rohner / Patrick Rosas / Víctor Ruiz / Alonso Ruiz Rosas / Isabel Sabogal / Claudia Salazar / Ina Salazar / Enrique Sánchez Hernani / Abelardo Sánchez León / Renato Sandoval / Roger Santiváñez / Romy Sordómez / Juan José Soto / Carlos Sotomayor / Modesta Suárez (España) / Iván Thays / Carlos Torres Rotondo / Mito Tumi, / Jaime Urco / Helena Usandizaga (España) / Alberto Valdivia / Selenco Vega / Stanley Vega / Dennise Vega Farfán / Marcel Velásquez / Elio Vélez / Carlos Villacorta / Gabriela Wiener / Jorge Wiesse / Rodolfo Ybarra / José Carlos Yrigoyen / Carlos Yushimito / Miguel Ángel Zapata / Luis Zúñiga / Raúl Zurita (Chile).


También podrán juzgar los lectores si los resultados obtenidos a partir de las opiniones de los mencionados arriba, aunque evidentemente dejan fuera a varios poetas que a nuestro juicio deberían estar en la antología con tanto derecho como varios de los que aparecerán, y aunque reflejan también varias de las estructuras injustas y centralistas de nuestra sociedad y de nuestra ciudad letrada –y sobre esto, que comentamos de manera preliminar en las fechas del Peruano Británico, también nos detendremos ampliamente en el prólogo- reflejan o no “los cambios sustanciales que han reconfigurado el Perú” y si son o no representativos, en buena medida, de una “estética híbrida, de fusión (a la que, por cierto, dio inicio Hora Zero en los años 70) y [de] la producción de nuevas fuentes literarias ex-céntricas, periféricas, multiformes, archipiélagas, indiferentes del canonismo castrador y virreinal que berracamente aún cree que el Perú es Lima” (Mora y Pimentel). Los seleccionados fueron los siguientes (en orden alfabético):

Patricia Alba, Montserrat Alvárez, Elqui Burgos, María Emilia Cornejo, Roxana Crisólogo, Osvaldo Chanove, Guillermo Chirinos Cúneo, Eduardo Chirinos, Magdalena Chocano, Luis Fernando Chueca, Domingo de Ramos, Rosella Di Paolo, Mariela Dreyfus, Xavier Echarri, Jorge Eslava, Rafael Espinosa, Jorge Frisancho, Ana María Gazzolo, Victoria Guerrero, Paul Guillén, Lorenzo Helguero, Vladimir Herrera, Miguel Ildefonso, Luis La Hoz, Carlos López Degregori, Cesáreo Martínez, José Antonio Mazzotti, Mario Montalbetti, Tulio Mora, Manuel Morales, José Morales Saravia, Doris Moromisato, Carmen Ollé, Jorge Pimentel, Giovanna Pollarolo, Rodrigo Quijano, Ramírez Ruiz, Martín Rodríguez-Gaona, Armando Rojas, Abelardo Sánchez León, Roger Santiváñez, Rocío Silva Santisteban, Enrique Verástegui, José Watanabe y José Carlos Yrigoyen.

Obviamente, estos poetas representan líneas diversas de nuestra poesía, algunas más cercanas a la efervescencia urbana, otras más cercanas a la exploración de los lenguajes, pero que en conjunto son, en buena medida, una muestra cabal de la riqueza de la poesía peruana en los últimos cuarenta años. Los firmantes del infundio titulado “Una encuesta cobarde” se limitan a decir, sin mencionar nombres, otra vez, que “suman decenas” “los poetas de absoluta falta de calidad y hasta de continuidad” que aparecen indebidamente (quizá se refieran, a la vez, a varios de los que, según también afirmaban, aceptaron el pacto del “tú votas por mí y yo voto por ti”). Estamos seguros de que los lectores de su tan reproducida carta abierta les hubieran agradecido que dijeran “valientemente”, como acostumbran, quiénes son estos al menos 20 poetas, porque eso quiere decir “decenas”, en plural, ¿no?

Y, en relación con el fragmento de Mora y Pimentel citado más arriba (y sin desconocer la fundamental contribución de Hora Zero, a inicios de los 70 -gracias al planteamiento del poema integral propuesto por Juan Ramírez Ruiz-, al desarrollo de una línea dentro del registro conversacional que acercó la poesía a las calles y permitió la consolidación de la presencia de personajes populares en nuestra tradición-, ¿no es un exceso de soberbia y un exabrupto falsificador decir que Hora Zero dio inicio a la estética híbrida, de fusión? ¿Y -para no salir del terreno de la poesía, que de eso estamos hablando acá- qué fue de Arguedas?, ¿y Churata?, ¿y Peralta?, ¿y Oquendo de Amat? ¿Y Efraín Miranda? ¿Y Ayala y Aramayo, a los que mencionaban líneas antes en su carta abierta? ¿Y Leoncio Bueno? ¿Y Juan Ojeda? ¿Y Luis Hernández? ¿Y tantos más? El exabrupto los pinta de cuerpo entero…

Como dijimos al inicio de este texto, no nos interesa debatir con los firmantes de la publicitada carta abierta, puesto que consideramos que si lo que se busca es argumentar sobre la base de falsedades es una pérdida de tiempo todo intercambio. Tulio Mora y Jorge Pimentel, en su texto pretenden colocarnos, sobre la base de las mentiras y tergiversaciones ya explicadas, en un espacio tramposo y canónico de estirpe rivagüeriana, colocándose ellos como los defensores y principales promotores de la multiculturalidad en la poesía peruana. Disimulan detrás de esa mentira la principal razón de su autoexclusión de nuestra consulta, según nos lo hicieron saber en sus respuestas a nuestra carta de invitación y según lo declaró Mora en una discusión en el facebook de Hora Zero en abril del año pasado: “nos hemos autoexcluido de […] participar en cinco o seis antologías […], la más reciente una que está preparando Carlos López Degregori y Luis Fernando Chueca, entre otros críticos. Una suerte de ‘antología opinada’, pues han hecho encuestas a 100 críticos y escritores, también periodistas, para elaborar un muestrario de la poesía peruana post Cisneros. Bueno, yo me negué porque Degregori y Chueca ya han adelantado opinión sobre HZ en un ensayo de poesía urbana de los 70 […] y sé bien por dónde irán sus conclusiones. Pero además porque no me siento representado en ese sistema literario” (fragmento de Tulio Mora en una discusión airada con Carlos García Miranda, en el FB de Hora Zero, sobre la crítica literaria peruana en la que participó, también, Santiago López Maguiña Entrada del viernes 9 de abril. Aunque esta entrada ha sido eliminada, conservamos una copia impresa de ese intercambio). Al margen de señalar que José Güich también es autor de ese texto y que no se trataba de un ensayo sobre la poesía urbana del 70 sino de la introducción al libro En la comarca oscura. Lima en la poesía peruana 1950-2000 (libro que incluye estudios sobre la poesía de Washington Delgado, Carlos Germán Belli, Pablo Guevara, Luis Hernández, Marco Martos, Antonio Cisneros, Jorge Pimentel, Abelardo Sánchez León, Carmen Ollé, Roger Santiváñez , Domingo de Ramos, Montserrat Álvarez, Martín Rodríguez-Gaona y Miguel Ildefonso), vale bien señalar qué asumía Mora como “adelantar opinión” y motivaba, por ello, su principal rechazo a participar en nuestra antología consultada. Los fragmentos dedicados a HZ esa introducción, que buscaba enmarcar la obra de los poetas estudiados en el mapa de la poesía vinculada con la representación en Lima, dicen lo siguiente:

[…] existen en los sesenta otras construcciones que, compartiendo características, dibujan la ciudad más bien desde el registro de la vida barrial y apelando al habla de la calle. Quien destaca en esta perspectiva, tanto por la calidad de su poesía, como por su carácter de iniciador, es Luis Hernández, cuyo “Ezra Pound: cenizas y cilicio” en su libro Las constelaciones (1965) resulta siempre referencia obligatoria […] Más adelante, poetas como Manuel Morales (Poemas de entrecasa, 1969) y los llamados “del 70”, llevarán la exploración de las calles hasta límites de detalle inusitados. El líder y fundador de Hora Zero, Jorge Pimentel, junto con Juan Ramírez Ruiz remarcaron en los manifiestos inaugurales del movimiento –y desde la perspectiva de una poesía que cumpliera un papel fundamental dentro de la transformación de la sociedad- la importancia de una poesía viva, en la que estuviera presente “todo lo que late y se agita” o “una poesía que está metida dentro, caminando por las calles, indagando viendo y viviendo los problemas comunes”. Otro de los poetas fundamentales de Hora Zero, Enrique Verástegui, entregó en su primer libro la visión de una ciudad enferma que, valiéndose del aprendizaje de los poetas beatniks, marcó también la perspectiva de Lima de la poesía de esos años. […] (p. 20-21)

[…] Un interés adicional de este primer libro de Martos consiste en haber reabierto el tópico de la perspectiva migrante en el desarrollo de nuestra poesía. Es cierto que las menciones de este tema pueden remontarse hasta Vallejo o incluso antes. Pero solo a partir de los 60 (y más claramente, por supuesto, los 70, en que coinciden con una nueva oleada migratoria y con el discurso populista la primera fase del gobierno militar), gozarán de una presencia constante, que hará que esta veta se constituya en una imprescindible a la hora de mencionar la relación de los poetas con la urbe. Esto se vincula, por cierto, con el origen biográfico de los poetas; pero también con las posibilidades de una poética más abierta a este tipo de abordajes. En los años setenta serán muchos los poetas –buena parte de ellos de origen provinciano- que dediquen poemas a la relación de sorpresa, admiración, desencanto y agobio frente a la ciudad que recién descubren o que habitan. Entre ellos Jorge Nájar, José Cerna o Tulio Mora. En esta línea de preocupación, aunque desde una perspectiva diferente, puede ubicarse la poesía de Cesáreo Martínez […] (p. 22)

[…] En este desarrollo, la poesía sobre Lima, especialmente la de los setenta –visiblemente menos preocupada, además, por el cuidado formal de los poemas- elaboró retratos de calles, bares, barrios, plazas, parques, cines y otros lugares públicos; así como de personajes de clase media deprimida, sujetos populares, habitantes marginales de la noche, migrantes por supuesto, y una gran cantidad de individuos construidos en clave autobiográfica. […] (p. 23)

[…] En lo que se refiere a la representación de la ciudad, algunos de los poetas de los ochenta, como Róger Santiváñez (integrante de la segunda etapa de Hora Zero y fundador de La Sagrada Familia) y Domingo de Ramos, ambos de origen provinciano, desarrollaron radicales inflexiones en el discurso al uso, marcado sobre todo por la lección de Hora Zero en los setenta), a partir de la radicalización del lenguaje por la vía de la exploración de la violencia, la marginalidad, la crisis y el universo lumpen de la urbe. […] (p. 23)

[…] Con relación a la ciudad, en los noventa lo que más se puede reconocer es una revisión de las propuestas de Hora Zero, sobre todo, y de Kloaka, en menor medida. (En la comarca oscura…; p. 24)

Como se desprende de una lectura atenta de lo citado, no existe en absoluto ánimo descalificador, todo lo contrario; aunque tampoco, por supuesto, se afirman despropósitos como que Hora Zero dio inicio a la poesía híbrida en nuestro país. Otros acercamientos de miembros de nuestro equipo a la poética o a los poetas de Hora Zero pueden verse en este mismo libro, en el capítulo “Jorge Pimentel: la ciudad de los relámpagos inacabables” (pp. 119-131) de Carlos López Degregori, en el ensayo “Antes del fin. Un acercamiento a la poesía peruana 1975-1994” del mismo autor en la revista Humanitas (dic., 1994; pp 15-51) y en “Alcances y límites del proyecto vanguardista de Hora Zero” de Luis F. Chueca en la revista Intermezzo tropical 5 (julio 2006, pp. 29-45).

Seguramente luego de la publicación del presente texto y cuando aparezca la antología, las descalificaciones y las mentiras sobre nosotros y nuestro proyecto continuarán, pero creemos que lo explicado aquí nos exime de seguir comentando infundios como estos. Consideramos que con este texto queda cerrado, por nuestra parte, este lamentable episodio en que, además de las calumnias expuestas, no han faltado insultos anónimos que solo contribuyen a enturbiar las posibilidades de una discusión seria y enriquecedora. Confiamos en que se pueda realizar un intercambio provechoso, sobre todos los puntos que se consideren necesarios y sobre el desarrollo completo de nuestros propósitos, metodologías e interpretaciones de los resultados que presentemos en el prólogo de nuestra antología.


Lima, 4 de enero de 2011
Luis Fernando Chueca / José Güich Rodríguez / Carlos López Degregori / Alejandro Susti Gonzales
(Susti y sus amigos responden a las graves objeciones de Mora y Pimentel.)
Se produjo un error en este gadget.