31.1.12

Echavarren: destejiendo mitos sobre la Edad de Plata



Dentro de la magnífica colección de poesía rotulada La Flauta Mágica, esparcida desde Uruguay por toda Latinoamérica, acaba de aparecer La Edad de Plata – poetas rusos (2012). Se trata de una antología muy especial, pues reúne no solo la poesía de ciertos creadores de una época en específico de la historia literaria y política rusa del siglo veinte, también incluye ensayos --de tipo informativo e interpretativo-- que se entrelazan, cual tapiz oriental, sin fisuras y con un sentido del ritmo narrativo muy afiatado.


Echavarren se centra en una etapa poderosa de la poesía rusa contemporánea; aquella que empieza en 1890 y se extiende hasta 1917, época en que la dictadura comunista en Rusia emprendió un sistemático y abominable aparato de represión y eliminación de creadores e impresores privados, con el fin de tener sojuzgado el pensamiento libre de la población.


El volumen vuelve sobre esta época oscura de la vida política y cultural de la Rusia de entonces, para desentrañar mitos (Esenin no murió por mano propia, empujado por su abuso del alcohol, como contó la historia oficial; fue capturado por la policía secreta rusa y asesinado en su cuarto de hotel), enaltecer a los poetas y creadores rusos menos conocidos de la época: el místico poeta del campo Nikolai Kliuiev, la narradora y admirable albacea memorística de Osip Mandelstam: Nadezda; Nikolai Gumiliov y su trágica muerte a manos del estado ruso.


Pero todo esto no pasaría de una reveladora historia de la mejor época de la poesía rusa, si no estuviera admirablemente imbricada entre ensayos, cartas y relatos, la creación de aquellos admirables poetas, como Marina Svetaieva, Ana Ajmátova y Vladimir Maiakovski. Es el paso de la prosa al verso, casi sin mediaciones pero con flujo vital, lo que otorga a La edad de Plata, de Roberto Echavarren, el sabor especial, de genuino homenaje, que tiene.


La edad de plata tiene además la virtud, que no por ser la última señalada es la menos importante, de regalar al lector versiones frescas de todos los poemas incluidos en la antología, realizadas por el propio poeta uruguayo. ¿Falta algo para hacer más recomendable un libro de esta naturaleza? Solo esto: se encuentra ya en venta en Lima y su precio no alcanza la suave iluminación que obtenemos de estos poemas de íntima comunión con ideas de libertad y autenticidad hoy tal vez venidas a menos y, por lo tanto, dignas de ser recuperadas.



Stalin


Vivimos insensibles al suelo bajo nuestros pies,


Nuestras voces no se oyen a diez pasos.


Pero cuando nos atrevemos a susurrar


Siempre mencionamos al montañés del Kremlin.






Sus dedos gordos parecen gusanos grasientos,


Las palabras caen de su boca como pesas certeras.


Se ríe bajo sus bigotes de cucaracha


Y relucen brillantes las cañas de sus botas.


A su alrededor una caterva de jefecillos de cuello flaco,


Infrahombres con los que se divierte y juega.


Uno silba, el otro maúlla, el otro gime,


Pero él solo parlotea y dictamina.






Lanza decreto tras decreto como herraduras de caballo,


A uno golpea en la ingle, al otro en la frente, en el ojo, en la ceja.


Y cada fusilamiento es una gracia divina


Que alegra el ancho pecho del osieta.


(Osip Mandelstam)

9 comentarios:

  1. Anónimo1.2.12

    HOLA VICTOR.
    PARA HACER UN ENSAYO SOBRE POETAS RUSOS ES NECESARIO conocerel idioma. Porque el año pasado se hizo un ensayo de poetas suicidas y pusieron poemas q estan en internet en dicho ensayo y de poetas brasileñas de su idioma portuguez. Con esto de la internet y wikipedia cualquier persona hace ¨ensayos¨ sin rigor.

    Firma. Alberto Huanca Torres

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  2. Echavarren conoce el idioma, hasta donde sé. Sobre la antología de que me hablas, la verdad, no la recuerdo bien, ¿debe de ser por algo no?

    Ahora con la facilidad que hay para publicar, se hace cada cosa...

    Saludos!

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  3. Diego Trelles Paz3.2.12

    ¿Ah, sí? Déjeme contarle lo que odio yo, señor Víctor Coral. Para empezar, a los caraduras, a aquellos que alaban donde les conviene y cuando les conviene y usan la literatura siempre como un mecanismo para ganarse alguito. Lamen por aquí y por allá, no tienen el menor remordimiento ni la menor vergüenza (y cuando la tienen, se disfrazan de anónimos o dicen yo-no-fui). ¿Sigo, Pichi del diablo? ¿Sigues vendiendo panetones?

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  4. Diego Trelles Paz3.2.12

    ¿Ah, sí? Déjeme contarle lo que odio yo, señor Víctor Coral. Para empezar, a los caraduras, a aquellos que alaban donde les conviene y cuando les conviene y usan la literatura siempre como un mecanismo para ganarse alguito. Lamen por aquí y por allá, no tienen el menor remordimiento ni la menor vergüenza (y cuando la tienen, se disfrazan de anónimos o dicen yo-no-fui). ¿Sigo, Pichi del diablo? ¿Sigues vendiendo panetones?

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  5. Diego Trelles Paz3.2.12

    ¿Ah, sí? Déjeme contarle lo que odio yo, señor Víctor Coral. Para empezar, a los caraduras, a aquellos que alaban donde les conviene y cuando les conviene y usan la literatura siempre como un mecanismo para ganarse alguito. Lamen por aquí y por allá, no tienen el menor remordimiento ni la menor vergüenza (y cuando la tienen, se disfrazan de anónimos o dicen yo-no-fui). ¿Sigo, Pichi del diablo? ¿Sigues vendiendo panetones?

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  6. Diego3.2.12

    ¿Ah, sí? Déjeme contarle lo que odio yo, señor Víctor Coral. Para empezar, a los caraduras, a aquellos que alaban donde les conviene y cuando les conviene y usan la literatura siempre como un mecanismo para ganarse alguito. Lamen por aquí y por allá, no tienen el menor remordimiento ni la menor vergüenza (y cuando la tienen, se disfrazan de anónimos o dicen yo-no-fui). ¿Sigo, Pichi del diablo? ¿Sigues vendiendo panetones?

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  7. diego3.2.12

    ¿Ah, sí? Déjeme contarle lo que odio yo, señor Víctor Coral. Para empezar, a los caraduras, a aquellos que alaban donde les conviene y cuando les conviene y usan la literatura siempre como un mecanismo para ganarse alguito. Lamen por aquí y por allá, no tienen el menor remordimiento ni la menor vergüenza (y cuando la tienen, se disfrazan de anónimos o dicen yo-no-fui). ¿Sigo, Pichi del diablo? ¿Sigues vendiendo panetones?

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  8. Obviamente, no creo que Diego haya escrito en su peor borracheRa estas estupideces. Sí creo que Paolo de Lima las haya hecho. Gracioso.

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  9. Anónimo22.2.12

    Echavarren es uruguayo,estudió ruso,es un admirador de la literatura y cultura rusas,no es su primera obra sobre un tema ruso,y es auténtico.Realmente ama la poesía rusa.Y para los que no conocen el idioma,qué mejor que esto?Aunque hubiera preferido una edición bilingüe.
    Sonia

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